Blogia

FRANZ

LA REGLA ( I )

LA REGLA ( I )

La menstruación, cuyo nombre viene de menstruo, derivado del latín menstruums y cuyo origen está en mensis, mes, conocida entre otros nombre populares como “la regla”, se produce en ciclos “teóricos” de  28 días,  ritmo similar al de las fases lunares que se manifiestan 13 veces al año (28 días x 13 = 364 días = 1 año aprox).

Esta circunstancia dio rápidamente la idea de que el ciclo menstrual estaba asociado directamente con el ciclo lunar (creencia que ha llegado hasta nuestros días), y por esta supuesta relación con el astro de la noche se denominaron "lunas" a las menstruaciones. Los cerriles creyentes llegaron incluso a la errónea suposición de que la luna nueva era motivo de la regla en las mujeres vírgenes y la luna menguante en las adultas y casadas.


Para los médicos clásicos, la causa de la menstruación estaba en la creencia de que los cuerpos de las mujeres eran fríos y húmedos, por lo que se acumularían en ellas muchos humores, los cuales descenderían después a la parte más baja del cuerpo y serían expulsados. Esta interpretación de la teoría humoral por parte de la medicina tradicional veía a la menstruación como una pérdida de la sangre "mala", siendo una forma de equilibrar los humores para conservar la salud; el por qué no se producía este efecto en el hombre se explicaba diciendo que él necesitaba toda la sangre para conservar sus fuerzas, aunque como resultado de ello también se pensaba que la vida del hombre sería más corta ya que no podía renovar su sangre.

De la escuela medieval de Salerno salieron ideas que aceptaban que el flujo menstrual realizaría una especie de regulación del temperamento femenino, considerando que mientras los hombres atemperaban mediante el sudor su calor dominante, las mujeres hacían lo mismo con la humedad excesiva mediante las menstruaciones.

Otras ideas expresadas durante la Edad Media decían que la mujer era más vulnerable y débil que el hombre ante las enfermedades, debido a que no sería capaz de digerir completamente los alimentos, siendo los restos de esta digestión incompleta lo que se evacuaría con la menstruación.


Merece la pena que recordemos aquí la importancia que le daba Aristóteles , sí el de las habas, al flujo menstrual, al pensar que era sobre él donde actuaba el semen masculino para formar el embrión (concepto que, por otra parte, también tenían muchos pueblos "primitivos" con el fin de explicar la formación del embrión).

Esta idea que permaneció durante mucho tiempo se modificó en el medievo al asumir que las menstruaciones eran un claro indicio de la capacidad fecundante. Se llegó a hacer una metáfora vegetal con las menstruaciones dándoles el nombre de flores, "pues de la misma manera que los árboles no producen frutos sin flores, así también las mujeres sin flores se ven privadas de su función de concebir"; según ésto la sangre menstrual ya no formaría el embrión junto con el semen masculino, sino que en realidad serviría para nutrirlo después de cerrarse el cuello de la matriz.


Vale la pena, citar aquí la descripción que hace de las menstruaciones Juan de Cárdenas , joven médico que emigró en el siglo XVI al Nuevo Mundo, en su libro Problemas y secretos maravillosos de las Indias (1591) y que, a pesar de su estilo pesado y recurrente, es un claro ejemplo de las ideas aristotélicas de la época; dice así:


"Si alguna evacuación de sangre puede en el cuerpo humano llamarse natural y muy conforme a la salud y conservación dél es la llamada mestrua o mestrual, por cuanto le succede a la muger, como no sea niña o vieja o esté preñada, puntualmente de mes a mes y esto con tanta utilidad y provecho de su salud que el venirles con concierto le libra y repara de millones de enfermedades, causando gracioso color en el rostro, fuerças en los miembros, apetito de sanos y loables mantenimientos, siendo tan al contrario en faltándole, que de la tal falta o retención le succeden infinitos males (...); finalmente no se puede llamar muger sino retrato de duelos la pobre y miserable que en pasando de los catorce años la tal evacuación no tuviese".


Y sigue explicando  porqué aparece en la pubertad y desaparece en el embarazo :


"La muger crece y augmenta hasta los catorce años –dice– y en este tiempo toda la sangre que engendra se gasta y consume en el augmento de sus miembros, pero después de los catorce que dexa de crecer, toda aquella sangre que primero se consumía en el augmento de los miembros, no ay en que se gaste y consuma, porque el hombre, como es de complexión cálida y fuerte y assí mesmo se exercita mucho, tiene fuerça para consumir y gastar la tal sobra de sangre, expeliéndola barbas y otros insensibles excrementos, pero la muger, que es fría y tiene poca fuerça y calor para gastarla y assí mesmo no se exercita, cosa clara es que le ha de sobrar y, si le sobra, ¿a qué miembro puede ir demasiada y sobrada que no dañe? Solo pudo ir a las venas y vasos de la matriz por donde evacuarse pudiese, salvo si la muger no estuviesse preñada, porque si lo está detiénese la sobredicha sangre para sustento y nutrición de la criatura, ansí que por estos respectos procuró naturaleza encaminar la sangre que sobra en el cuerpo de la muger a los vasos de la matriz para que por ellos de tanto a tanto tiempo se evacuase".


Desde muy antiguo ya se trataba el problema de las pérdidas del ciclo y, para recuperarlo y normalizar las reglas, se utilizaron excrementos de hombres y animales cocidos con diversas sustancias, aunque también se usaron polvo y cenizas de huesos de reptiles, pelos de liebre, corazón de ciervo, testículos de zorro o simplemente el poso del vino mezclado con aceite. Los tratamientos médicos clásicos de los problemas asociados con la menstruación se fundaban básicamente en intentar que la regla bajara y no se "durmiera", para lo cual aconsejaban con frecuencia la toma de emenagogos como el ajenjo, la sabina, el azafrán o la ruda; popularmente fueron muy famosas las infusiones diarias de perejil.

Para calmar los dolores menstruales aconsejaban la aplicación de paños calientes en las zonas dolorosas, la toma de infusiones de manzanilla o hierbaluisa, e incluso alguna copita de alta graduación alcohólica.


En épocas muy antiguas y en muchas partes del mundo se creyó que la época menstrual procuraba a la mujer una inteligencia y un juicio extraordinarios, aptos para desentrañar los más agudos misterios humanos.

La malignidad de la sangre menstrual se encontró estimulada especialmente al asociarse las reglas con alteraciones psíquicas leves o graves. Se relacionó con la agresividad injustificada, la cleptomanía, las tendencias incendiarias e incluso con los asesinatos; todo esto desarrolló un complejo hecho patológico que hoy en día se agrupa con el nombre de Neurosis Premenstrual. Algunos autores achacan a ésta la llamada Histerodemonopatía, que desencadenó durante la Edad Media las famosas "cazas de brujas".

 

 

Referencia: "Jo, tía " nº 7 / http://www.medspain.com

 

EL MALTRATO A LOS MAESTROS

EL MALTRATO A LOS MAESTROS

Os adjunto un contrato laboral de 1923 que circula por al red como “Documento histórico”, extraído dicen del libro "Maestros y textos" de Michel Apple, publicado en 1989 por la Editorial Paidós. Hay unos que afirman que dicho documento se refiere a un estudio sobre la educación en los EEUU, que parece lo más probable,y otros que se refiere a España, que en estas fechas estaba en manos, más bien manazas, de la dictadura militar de Miguel Primo de Rivera. El caso es que sea del país que sea, el contrato es de los que dejan sin respiración, y de ser cierto se pregunta uno en primer lugar si en contratados estaba en su sano juicio, y en segundo cómo las señoritas profesoras no son una especie extinguida.


Advierto que como son tantas las cosas, que si no se leen/ven no se creen, y tan malo el trato que los maestros históricamente han recibido y reciben en todo el mundo (recordad aquello tan español de “pasar más hambre que un maestro de escuela”), que no me atrevo a calificar el espeluznante contrato ni de bulo ni de cierto, y por ello dejo el documento al libre albedrío de cada uno. 
  

 

Para facilitaros la lectura os transcribo a continuación el texto el contenido de dicho contrato: 

DOCUMENTO HISTÓRICO
Contrato de Maestras en 1923

Este es un acuerdo entre la señorita …………………………………………………. maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela………………………………..por la cual la señorita ……………………………….acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del……………………… de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita …………………………………………………………………………………………..la cantidad de ($ 75) mensuales.

La señorita………………………………………………………..acuerda:

1.-   No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa. 

2.-   No andar en compañía de hombres.

3.-   Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que sea para atender función escolar. 

4.-   No pasearse por heladerías del centro de la ciudad. 

5.-   No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados. 

6.-   No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
 

7.-   No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

 8.-   No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre. 

9.-   No vestir ropas de colores brillantes.

 

10.- No teñirse el pelo.

 

11.- Usar al menos 2 enaguas.

 

12.- No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

 

13.- Mantener limpia el aula:

       

Barrer el suelo al menos una vez al día.  

Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.

Limpiar la pizarra al menos una vez al día.

Encender el fuego a las 7:00, de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.

14.- No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.
 


Y por si eso no fuera suficiente, estaba el hambre del maestr@:

 

Hasta 1901, fecha en que el Conde de Romanones acometió desde el Poder decisivas reformas en la Instrucción Pública, la condición de la mayoría de los maestros españoles era de extrema indigencia. La retribución del Magisterio corría a cargo de los Ayuntamientos, y debido a que éstos carecían de los recursos necesarios, de hecho, en ocasiones llegaba a adeudarse a los maestros hasta cinco años de sueldo, algunos llegaron a morir de hambre y otros vivían de la caridad pública. Por ello llegó a hacerse proverbial el dicho comparativo: pasar más hambre que un maestro de escuela, que actualmente se mantiene en uso para aludir el mal pasar de una persona determinada.

Por Real Decreto de 26 de octubre y Ley económica de 31 de diciembre de 1901, pasaron al presupuesto del Estado las atenciones de primera enseñanza, excepto las de Vascongadas y Navarra.

Con anterioridad a la Reforma de Romanones se popularizó en España este cantar que entonaba la Murga gaditana:

El ministro de Fomento...
¡huy qué portento!...,
dice que les va a pagar...,
¿será verdad?..,
a los maestros de escueta...,
¡viva su abuela!...
toda la paga atrasá.

 

Referencia: http://enredando.org.ar./ “Origen de algunas expresiones coloquiales” - Julia Panizo Rodríguez

COMO SENTAR UN ASESINO A LA MESA

COMO SENTAR UN ASESINO A LA MESA

Leonardo da Vinci, el más grande de los genios del Renacimiento, no solo fue pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, diseñador, músico, contador de acertijos y hacedor de nudos, sino que también se encuentra íntimamente ligado al arte de la cocina, aunque tan refinado y sensible como visionario e incomprendido.

 

Al hacerse cargo de la cocina de la posada "Los Tres Caracoles" intenta modificar los gustos de sus parroquianos, duros y hambrientos trabajadores que se complacían comiendo inmensos platos de suculenta polenta con trozos de carne esparcidos de cualquier manera, que a Leonardo le resultaban terriblemente desagradables, apostando por algo similar a lo que siglos más tarde nos ofrecería la "nouvelle couisine". El nuevo menú de Leonardo consiste  en pequeñas porciones de manjares exquisitos sobre pedacitos de polenta tallados de distintas formas y primorosamente dispuesto; lo que en nuestros días daríamos en llamar arte efímero, que no obtuvo en absoluto la probación de los comensales, sino más bien al contrario, que indignados por la escasez de las porciones irrumpen en la cocina, viéndose obligado Leonardo a huir por piernas para salvarse.

 

Lejos de darse por vencido,Leonardo, hace un nuevo intento, esta vez junto a su amigo Sandro Boticelli; los dos artistas abren un establecimiento bastante improvisado, construido en su mayor parte con lienzos viejos, y lo llaman "La enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo", Leonardo pinta un lado de la enseña que cuelga fuera del local y Boticelli el otro. Pero el mundo elegante de Florencia no se entusiasma con su revolución culinaria y Leonardo fracasa de nuevo.

 

Deprimido tras su segundo gran fracaso gastronómico, decide abandonar Florencia. Enterado de esto, Lorenzo de Médici le da una carta de presentación para su amigo Ludovico Sforza "El Moro", gobernador de Milán.  Leonardo abre la nota antes de entregarla y no encuentra ninguna alusión a sus aptitudes como pintor o cocinero, y es recomendado únicamente como tañedor de laúd. Decide entonces redactar otra misiva haciendo hincapié en sus habilidades como fabricante de puentes, fortificaciones y catapultas, y sobre todo en sus cualidades sin igual para la pastelería,  que Sforma toma en consideración , nombrando a Leonardo ,Consejero de fortificaciones y Maestro de festejos y banquetes de la corte.

Cuando, con motivo de la boda de una sobrina de Ludovico, se prevé una gran celebración, Leonardo piensa que es el momento de resucitar las recetas de su taberna florentina y le presenta al incrédulo tío de la novia su propuesta, en la que cada  comensal tendría ante sí una fuente conteniendo:

Una anchoa enrollada descansando sobre una rebanada de nabo tallada a semejanza de una rana.
Otra anchoa enroscada alrededor de un brote de col
Una zanahoria bellamente tallada
El corazón de un alcaucil
Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga
La pechuga de una curruca
El huevo de un avefría
Los testículos de un cordero con crema (fría)
La pata de una rana sobre una hoja de diente de león
La pezuña de una oveja hervida, deshuesada.


Fue necesario explicarle que ese no era el tipo de menú que acostumbraban a servir en el palacio, y que los invitados esperaban algo un poco más sustancioso.


Enterado del interés del Maestro por la comida, Ludovico le encarga la remodelación de las cocinas del Castello, la residencia de los Sforza en el centro de Milán. Entusiasmado, Leonardo elabora una lista de las necesidades básicas: En primer lugar, es necesaria una fuente de fuego constante. Además una provisión constante de agua hirviente. Después un suelo que esté por siempre limpio. También aparatos para limpiar, moler, rebanar, pelar y cortar. Además, un ingenio para apartar de la cocina los tufos y hedores y ennoblecerla así con un ambiente dulce y fragante. Y también música, pues los hombres trabajan mejor y más alegremente allí donde hay música. Y, por último, un ingenio para eliminar las ranas de los barriles de agua de beber. Se dedica a inventar toda tipo de  ingenios mecánicos, bastante parecidos a los actuales electrodomésticos, para mejorar el ambiente y simplificar el trabajo en la cocina: asadores automáticos, extractores de humo, picadoras de carne e incluso extintores de incendios, que si bien muchos pueden considerarse como los prototipos de los que utilizamos hoy, la verdad es que nunca funcionaron de la manera esperada, y era más el esfuerzo humano o animal necesario para hacerlas funcionar que la economía de mano de obra, por no hablar del peligro que supone su funcionamiento. Como muestra de los inconvenientes sirve el caso de la famosa cortadora de berros gigante: el día de la demostración en los campos cercanos al palacio, la máquina perdió el control y mató a seis miembros del personal de cocina y a tres jardineros; tiempo después dichas cortadoras sí fueron utilizadas, pero no para cortar berros sino con gran éxito como arma de guerra contra las tropas invasoras francesas.

Encargado de los preparativos para la boda del duque con Beatrice d'Este, pretende celebrar toda la fiesta en el interior de una torta; una réplica de 60 metros de longitud del palacio, construida en el patio de la fortaleza, con masa para pasteles previamente puesta en moldes, bloques de polenta reforzados con nueces y uvas pasas, cubiertos con mazapanes multicolores.Los invitados pasarían por las puertas de pastel, se sentarían en taburetes de pastel frente a mesas de pastel en las que, por supuesto comerían pastel.

Lo que Leonardo no tiene  en cuenta es la atracción que esta construcción ejercería sobre todas las aves y roedores de Milán, que la noche de la víspera del banquete acuden desde los campos de los alrededores por cientos de miles. Los hombres de Ludovico libran una batalla campal contra ellas, pero al amanecer la escena es terrible, todo el patio está cubierto por las ruinas del pastel, y los criados se abren paso entre las migas que les llegaban hasta la cintura, para limpiar el lugar de cadáveres de ratas.

 

Pero el invento al que Leonardo considera, como antes le ocurre con La última cena, su regalo más importante para la humanidad, es una  máquina para fabricar spaghettis. Está tan entusiasmado con sus spago mangiabile (cordeles comestibles) que inventa el tenedor de tres dientes (hasta ese momento era de dos) para que resulte más fácil comerlos, pero aún así no tienen éxito. Lo cierto es que la gente no sabe qué hacer con ellos y los utiliza como adornos. Sin embargo, Leonardo tiene tanta fe a su nuevo alimento que guarda la máquina con la que los fabrica en una voluminosa caja negra de la que no se aparta ni a sol ni a sombra.

Los últimos años de su vida los pasa en Cloux, a orillas del río Loira, bajo el mecenazgo del rey Francisco I, consagrado a la creación artística, pero dedicado de pleno al arte de la cocina. El rey le pide una y otra vez que de a conocer el contenido de la caja negra para que pudiera copiarse, y así hacer de los spaghetti el plato nacional de Francia, pero él no está dispuesto a separarse de ella, y en cambio le regala su Mona Lisa y su San Juan. Porque lo que Leonardo considera verdaderamente valioso es el invento de la caja y está decidido a no separarse de su lado hasta su muerte.

En su testamento, deja la mitad de su viñedo en las afueras de Milán a su cocinera Battista de Villanis; la otra mitad a Salai, un joven que había entrado a su servicio en 1490, y a su discípulo Francesco Melzi le deja todos sus cuadernos y efectos personales. Cuando Melzi abre la caja negra, creyendo que va a ser el feliz poseedor del gran secreto del maestro, la encuentra vacía y hasta el día de hoy el misterio no ha sido desvelado.

 

Como maestro de festejos y banquetes de la corte de Sforza, Leonardo establece unas reglas de protocolo sumamente curiosas, como por ejemplo De  la correcta ubicación de los invitados enfermos en la mesa  ó De la manera correcta de sentar un asesino a la mesa. Sobre esto último escribe Leonardo:

 

Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquél que será objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña.

En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.

Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quién habrá esperado afuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.

 

Hago la advertencia de que lo anterior, referido a cocina y protocolo, está recogido en el Codex Romanoff, que constituye un tratado de gastronomía y también una guía de urbanidad y   un manual de usos y costumbres , y que presuntamente es copia literal de una serie de notas inconexas, deslabazadas y reflexiones que atañen a temas variopintos y fruto de muchos años de experiencia, supuestamente escritas por Leonardo da Vinci.

Algunas de esas notas, jocosas, histriónicas y desconcertantes, ponen de manifiesto la arbitrariedad del protocolo que imperaba en las mesas de entonces, y en muchos aspectos  incluso la refinada crueldad del Renacimiento.

 

Como no hay  certeza de que las notas las escribiera Leonardo, y tampoco de lo contarario, en cualquier caso, por  lo divertido y lo curioso ,  volveré al Códex Romanoff en más ocasiones. 

 

Referencias:  “ Da Vinci, cocinero de Ludovico”—Gabriela Gasparini. / “Notas de cocina de Leonardo da Vinci”.

LA TORMENTOSA HISTORIA DEL GATO

LA TORMENTOSA HISTORIA DEL GATO

Una de esas leyendas cristianas, que tanto nos hace reír a muchos y que se lleva bastante mal con la teoría de la Creación, cuenta, para explicar el origen del gato, que Noé, en el Arca, observó que los ratones se habían reproducido a un ritmo vertiginoso, poniendo con ello en peligro las provisiones embarcadas. Entonces pidió ayuda a Dios, y Dios le indicó que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Así lo hizo y el león estornudó, y de sus fosas nasales surgió una pareja de gatos que comenzaron a acabar con los ratones ( se supone que a todos menos a dos y de sexo contrario, lo cual tiene su mérito). 

 

Leyendas aparte, lo cierto es que el gato, inicialmente animal salvaje, fue domesticado por los egipcios hace unos 5.000 años, utilizados como cazador de ratones en los silos de grano. El gato tuvo status doméstico y divino simultáneamente, y así la religión del antiguo Egipto lo incluyó entre sus símbolos sagrados, considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad.  Asimismo, la belleza del animal hizo que la diosa Bastet, símbolo de belleza y fecundidad egipcia , fuese representada con cabeza de gato. También en el antiguo Egipto se colocaban a los niños medallas con la cara de Bastet, la diosa gata, para que los protegiera de las enfermedades.

Tal era el aprecio que inspiraba el gato entre los egipcios, que la muerte de uno de estos animales hacia que toda la familia que le había albergado le guardara luto, rapándose las cejas en señal de duelo, y tanto ricos como pobres embalsamaban y momificaban los cadáveres de sus gatos ( junto con ratones embalsamados, como alimento para su largo viaje al Más Allá) ,con el mayor lujo, envolviéndolos con un fino lienzo y colocándolos en sarcófagos de materiales valiosos, como el bronce e incluso la madera, todo un lujo en un Egipto tan pobre en árboles. En 1890 un equipo de arqueólogos hallaron en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.

Impresionados por la supervivencia del gato, animal capaz de soportar numerosas caídas desde gran altura y salir ileso de ellas, los egipcios originaron la creencia de que el gato tiene siete vidas, e incluso nueve según otros.

La popularidad del gato se extendió rápidamente a través de las civilizaciones. Textos en sánscrito que cuentan más de dos mil años de antigüedad hablan del papel de los gatos en la sociedad india. En China, hace unos 2.500 años, Confucio tenía un gato como animal de compañía predilecto.

Los griegos, conocedores del valor del gato como cazador de ratones, intentaron comprar una pareja para hacerlos criar en Grecia; dada la naturaleza sagrada del gato los egipcios se negaron a esta transacción. Pero los griegos, a pesar de este argumento o quizá debido a él, robaron una pareja que llevada a Grecia extendió la raza al resto de Europa.

El gato fue también reconocido, por ejemplo, por los celtas, que  creían que los ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas; y también por los galos, que castigaban la muerte de un gato con el equivalente de una oveja y su cordero, o a la cantidad de trigo necesaria para cubrir completamente el cadáver del gato suspendido por la cola, con el hocico tocando el suelo.

Alrededor del año 600 de nuestra era, el profeta Mahoma predicaba con un gato en sus brazos y, más o menos en la misma época, los japoneses empezaron a mantener gatos en sus pagodas para proteger los manuscritos sagrados.



En Europa, el hecho de que un gato se cruzara en el camino de una persona era signo de fortuna, pero su suerte cambió radicalmente cuando la Iglesia, en una más de sus interesadas interpretaciones, a mediados del siglo XIII, comenzó una terrible persecución contra ellos, considerando que las brujas se metarforseaban en gatos negros para pasar desapercibidas por la calle y eran en general la representación del diablo.

En 1233 el papa Gregorio IX declaró que los herejes adoraban al demonio en forma de gato, lo que dio lugar a una persecución que se prolongaría durante varios siglos.

Señal de satanismo era que los gatos no obedecieran al hombre que había sido creado a imagen y semejanza de Dios, implicando esta actitud que fueran siervos e instrumentos del demonio. También eran una señal sus maléficos ojos brillaban en la oscuridad, dado que esto tenía que ser obra del diablo. Además, de noche abandonaban sus casas en las ciudades y salían a los bosques, por lo que debían ser hijos de la oscuridad y de un mundo tenebroso. Por si fuera poco, en los cementerios había gatos, por lo que deducían que el espíritu de los muertos se había apoderado de ellos.

No fue en absoluto ajena a la decisión de Iglesia sobre la eliminación de los gatos, su interés en acabar con símbolos , creencias y cultos paganas de los países nórdicos, existentes durante la Edad, entre ellos, Freya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica , cuyo carro era  tirado por dos gatos . Los gatos pasaron, según la Iglesia, a tirar de carros de seres diabólicos.

Por todo ello, había que matar a los gatos, que a los 9 años se convertirían en brujos poderosos. La ignorancia llegó a justificar que cuando los gatos eran arrojados desde lo alto de las torres de las iglesias y no se mataban porque caían de pie, lo era en realidad porque eran salvados por el diablo. Así, la posesión de un gato bastaba para acusar a una persona de brujería; y si además era un gato negro, la condena era segura.

Había recompensas económicas por la entrega de gatos muertos para ser quemados en hogueras. En algunas ciudades existía un día especial dedicado al rito. Así, en Inglaterra, Francia y Alemania, en el día de Todos los Santos, se iniciaban las fiestas populares con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos. En Escocia, los gatos eran empalados y asados vivos durante dos días, en una ceremonia llamada "La cena del diablo". En París, durante la noche de San Juan, se quemaban gatos vivos en presencia del Rey, hasta que Luis XIV prohibió estas hogueras. En las ferias de los pueblos se incluía el tiro al gato como entretenimiento (metían al gato en un canasto y había que atravesarlo disparándole flechas).

El aniquilamiento de los gatos fue de tal magnitud que cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas sí quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos.

También el gato fue utilizado en el siglo XIV por el Papa Clemente , que decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios, acusándoles entre otros pecados , de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de dicho animal.

En el año 1400, el gato  estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas.  Media


No fue si no a partir del siglo XVIII , cuando el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio, y no sólo se utiliza como cazador de roedores e insectos, sino que su belleza lo hace protagonista de cuadros, muy especialmente de los de la escuela inglesa, y de motivos escultóricos.

La dualidad del gato como símbolo de la divinidad y de la representación demoníaca, ha dado lugar a  multitud de supersticiones , la  mayoría muy conocidas, relacionadas con dicho animal, según se le considere representante de la mala o la buena suerte, según la circunstancia o lugar en que naciesen. Así, el gato negro no siempre es considerado presagio de mala suerte, sino al contrario; su misterioso y especial comportamiento ha servido para creer que poseen poderes extrasensoriales por lo que son excelentes mediums y captan con facilidad la presencia de espíritus, y han servido tanto como componentes de pócimas secretas para curar enfermedades , como a  los marineros para predicción del estado futuro del mar.



Referencia: "Las cosas nuestras de cada día"- Charles Panati / ¡ Toquemos madera! - Margarita Candón y Elena Bonnet
.

EL ABANICO Y SU LENGUAJE

EL ABANICO Y SU LENGUAJE

La historia del abanico es tan larga como la Humanidad.  Se conoce su existencia en Egipto, en el año 3000 a.C., y eran de gran tamaño, fijos, de forma semicircular, hechos con plumas de colores , sobre todo de pavo real, sujetas a una base de forma rectangular, donde solían aparecer símbolos que identificaban a sus dueños o mensajes de buena suerte para sus poseedores. La unión de las plumas con un largo mango se adornaba con una decoración en forma de flor de loto, considerada sagrada por los egipcios y que hoy en día se conoce con el nombre de Rosa del Nilo. Eran utilizados por los sirvientes para refrescar con su aire y espantar a insectos, especialmente moscas, que, indiscretas, se acercaban a su Señor, manteniéndose ellos mismos , gracias a la longitud del mango, a una respetuosa y prudente distancia.

 

Los abanicos en el antiguo Egipto no fueron considerados como complemento del vestido tradicional, sino como símbolo inequívoco de poder y elevada situación social cuyo uso estaba vetado a casi todo el mundo menos al Faraón, y sólo en ocasiones especiales podían ser utilizados por sus hijos, esposas y familiares más cercanos.

 

Cabe destacar que cuando una persona era nombrada Portador de abanico a la derecha del Faraón su condición social se elevaba de inmediato y el cortesano que lograba este puesto veía como sus favores y prebendas aumentaban, convirtiéndose en un alto funcionario. Esta práctica era bastante común durante el Imperio nuevo.

 

Cuando los griegos conocieron el abanico en la antigüedad, éste había perdido ya su condición de atributo real y era considerado como un elemento menos ceremonial. Inicialmente, como en muchos otros lugares, el material para elaborar sus abanicos se reducía a las fibras vegetales que se podían encontrar en el entorno pero, poco a poco, los griegos fueron embelleciéndolos al incorporar plumas de ave, generalmente de pavo real, unidas con resina a un mango de madera. Eran pequeños abanicos rígidos , de forma redondeada o semejantes a una hoja acabada en punta.

 

Se conocían varios tipos de abanicos, con nombres diferentes según su utilidad: el miosoba o espanta-moscas que se utilizaba para ahuyentar insectos durante los viajes o mientras se comía; el ripis o aventador, utilizado para avivar el fuego y el psigma o refrescador que era el utilizado como abanico propiamente dicho. Éste último, el psigma, era el utilizado por las mujeres de Atenas y también por los hombres, pues algunas fuentes citan una curiosa costumbre griega, y que al parecer agradaba sobremanera a las mujeres: los hombres debían abanicar a la esposa mientras ésta se adormecía, como muestra de amor o para pedir el perdón por alguna falta cometida.

 

En la Grecia clásica, las sacerdotisas preservaban los alimentos sagrados agitando sobre ellos grandes abanicos de plumas o penachos , costumbre ritual seguida luego en la Roma imperial, en la que eran llamados flabellum. También utilizaban otro tipo de abanico para espantar las moscas, que recibía el nombre de muscaria,  mucho menos vistoso que el flabellum y hecho con materiales más toscos.


En China ,la tradición del abanico es milenaria y lo utililizaban tanto el hombre como la mujer .
Confeccionado con  diversos materiales: sedas, papel, plumas, bambú, encajes, marfil, maderas livianas, etc , era ampliamente usado no solamente para refrescarse sino también, pintado decorativamente, como un elegante ornamento personal, y también como elemento de autoridad llevando en la mano el estuche del abanico. En las visitas lo llevaban consigo y solían escribir en él ideas y pensamientos.

 

Los japoneses se servían del abanico para saludar, y para colocar sobre los mismos los regalos que ofrecían a las amistades. No había mejor premio para un alumno disciplinado, ni se podía acudir sin él a bailes o espectáculos. La mujer oriental se sentía desnuda sin el concurso de su abanico. Incluso los condenados a muerte recibían uno en el momento de salir para el patíbulo.

 

En Occidente, durante la Edad Media el abanico o "flabellum" pasó a formar parte de la liturgia cristiana, empleándose en la consagración para proteger la Eucaristía de los insectos y refrescar al celebrante. Después del siglo XIV el flabellum cae en desuso en la iglesia romana (reservándose solamente para misas solemnes y procesiones papales hasta su desaparición definitiva), pero se conservó en las iglesias griegas y armenia donde recibe el nombre de "rhipidion".Hubo también abanicos de plumas de faisán y pavo real con magos de oro adornados, de uso habitual en los círculos cortesanos.


El abanico era también conocido por incas y aztecas, y ya a principios  del siglo XVI, Moctezuma regaló a Hernán Cortés , seis abanicos de plumas con ricos varillajes. Los incas por su parte tenían tanta estima a los abanicos que los ofrecían a sus dioses.

En España, las primeras referencias del abanico aparecen en la Crónica de Pedro IV de Aragón (siglo XIV), en la que se cita como oficio de los nobles que acompañaban al rey "el que lleva el abanico". Conviene decir que estos abanicos eran rígidos y de forma redondeada, empleándose generalmente como materiales la palma, la paja, la seda y las plumas de pavón.

Entre los presentes de Colón a Isabel la Católica al regreso de su primer viaje a América, figura un abanico de plumas, material en el que también estaban realizados los cinco encargados en 1514 por Germana de Foix ,segunda mujer de Fernando el Católico.


Una leyenda sitúa la aparición del abanico plegable en torno al siglo VII d. C., y atribuye su invención a un fabricante japonés que tuvo la idea al observar las alas de un murciélago. Corrobora esta leyenda el hecho de que los primeros abanicos plegables se denominaban "komori", palabra que en japonés significa murciélago.

En Europa, el abanico plegable aparece en el siglo XVI, probablemente a través de Portugal, país que en aquella época mantenía una intensa actividad comercial con Oriente.


En los siglos XVII y XVIII el abanico plegable alcanza una gran difusión, especialmente en Italia, Francia, España e Inglaterra, pasando a ser un instrumento de distinción, elegancia y coquetería femenina; siendo, en opinión de Isabel I de Inglaterra, el único regalo que podía aceptar una reina. Esta soberana poseía una gran colección de abanicos (siempre se retrataba con alguno de ellos), al igual que la reina Cristina de Suecia e Isabel de Farnesio (segunda mujer de Felipe V), llegando esta última a reunir 1636 ejemplares diferentes. La también reina de Suecia Luísa Ulrick, llegó a fundar en 1774 una “Orden del Abanico” para las damas de su corte.

En tiempos de Luis XV la etiqueta prohibió a las damas de la Corte abrir sus abanicos en presencia de la reina, a no ser en forma de bandeja para ofrecer algo a la soberana (como muchísimo antes habían hecho los japoneses).

Desde mediados del siglo XVII el abanico es ya un objeto de moda, generalizándose su uso entre las mujeres de todas las condiciones en la centuria siguiente. En esta época, se convierte en un complemento femenino imprescindible, utilizándose, además de su función original, para ocultar o mostrar emociones, de ahí que Moliére lo denomine "biombo del pudor". Sin embargo, no todas las mujeres poseían la misma gracia o habilidad en su manejo, opinando Mme. de Staël que en este detalle es el que se aprecia la distinción de las damas.

 

La reina María Antonieta los regalaba a sus más íntimas amigas. Por eso, tal vez, la Revolución Francesa quiso ignorarlo como resto decadente de un pasado deplorable, pero estaba tan arraigado que fue necesario buscarle un uso revolucionario: fabricaron abanicos que al plegarse adoptaban la forma de un  fusil, cuyo motivo decorativo era la escarapela tricolor.

 

El siglo XVIII fue el de la consagración y triunfo del  abanico, y se fabricaron abanicos para todos los usos imaginables : para el luto, las bodas; abanicos de bolsillo, de salón, de casa, de jardín…., e incluso los famosos abanicos de olor , impregnados en perfumes carísimos, que al abanicarse despedía su fragancia, y servían para los largos paseos de verano.

 

En Venecia ya existían, y habían llegado a España durante el siglo XIX, los abanicos careta para asistir a los carnavales y bailes de máscaras. Se inventaron también entonces los abanicos de espejuelos que permitían observar sin ser a su vez observados. 


Y nada mejor para terminar, que citar lo que se ha llamado el “lenguaje del abanico”. Un escritor del siglo XVIII, Julio Janin, asombrado ante la versatilidad del abanico en manos de una mujer, dice:

 

“Se sirven de él para todo; ocultan las manos, o esconden los dientes tras su varillaje, si los tienen feos; acarician su pecho para indicar al observador lo que atesoran; se valen también de él para acallar los sobresaltos del corazón, y son pieza imprescindible en el atavío de una dama. Con él se inicia o se corta una historia galante, o se transmiten los mensajes que no admite alcahuete”

 

A la sombra de un abanico se hacían confidencias, o se daba ánimos a un galanteador tímido. Tenía su propio lenguaje, algunos de cuyos muchos significados os indico  a continuación :

 

Abanicarse rápidamente.

Te amo con intensidad.

Abanicarse lentamente o abrirlo y cerrarlo muy despacio.

Soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.

Cerrar despacio.

Significa un "Sí". Si se abre y cierra rápidamente significa, "Cuidado, estoy comprometida".

Cerrar rápido .

Significa un "No".

Caer el abanico.

Significa: te pertenezco.

Levantar los cabellos.

Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.

Contar varillas.

Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.

Cubrirse del sol.

Significa que eres feo, que no la gustas.

Apoyarlo sobre la mejilla.

Si es sobre la mejilla derecha significa "Si". Sobre la mejilla izquierda es "No".

Prestar el abanico.

Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir "Te despido, se acabó".

Dar un golpe.

Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.

Sujetar con las dos manos.

Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa "es mejor que me olvides".

Cubrirse los ojos.

Con el abanico abierto, significa "Te quiero". Si se cubre el rostro puede significar "Cuidado, nos vigilan.

Pasarlo por los ojos.

Si se pasa el abanico por los ojos significa  “ Lo siento”. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, "Cuando te puedo ver".

Abrir el abanico y mostrarlo.

Significa, "Puedes esperarme".

Cubrirse la cara.

Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: Sígueme cuando me vaya.

A medio abrir.

Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir "Puede besarme".

Apoyar los labios.

Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, "No me fío".

Pasarlo por la mejilla.

Significa, "Soy casada".

Deslizarlo sobre los ojos.

Significa: "Vete, por favor".

Mano izquierda.

Llevarlo en la mano izquierda quiere decir: "Deseo conocerte". Moverlo con la mano izquierda significa: "Nos observan".

Mano derecha.

Llevarlo o moverlo con la mano derecha, significa: "Amo a otro".

Pasarlo de una mano a otra.

Significa, "Estás flirteando con otra" o "Eres un atrevido".

Girarlo con la mano derecha.

Significa: "No me gustas".

Tocar la palma de la mano.

Quiere decir: "Estoy pensando si te quiero".

Sobre el corazón.

Apoyar el abanico abierto sobre el corazón o el pecho, quiere decir: "Te amo" o "Sufro por tu amor".

Darse en la mano izquierda.

Darse un golpe con el abanico cerrado en la mano izquierda significa "Ámame".

Mirar dibujos.

Mirar los dibujos del abanico, quiere decir: "Me gustas mucho".

Bajarlo a la altura del pecho.

Significa: "Podemos ser amigos". También dejarlo colgado, quiere decir "Seremos amigos".

Cerrarlo sobre la mano izquierda.

Quiere decir: "Me casaré contigo".

Ponerse en el balcón con el abanico abierto o salir al balcón abanicándose. Saldré.También entrar en el salón abanicándose.

Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado.

No saldré

Arrojar el abanico.

Quiere decir: "Te odio". o "Adiós, se acabó".

Presentarlo cerrado.

Significa: "¿ Me quieres ?".

Sobre la oreja.

La izquierda, "Déjame en paz no quiero saber nada de ti". La derecha, "No reveles nuestro secreto".

Contar o abrir cierto número de varillas.

La hora para quedar en una cita, en función del número de varillas abiertas o "tocadas".   

 

Su uso decayó. Pero no porque los moralistas dijeran de él que eran “ alcahuetes del recato con los que se cómete desacatos a las buenas costumbres”. Sencillamente, dejó de ser un objeto  de moda e innesario como elemento de comunicación galante. Nos quedamos con a ganas de saber lo que querría decir en otros tiempos la señorita de los abanicos de la imagen.

 

Actualmente el abanico solo puede verse en manos de  mujeres de la tercera edad, calurosas señoras orondas , folcrólicas, personajillos de la alta sociedad en eventos folclóricos festivos y también en las de algún que otro elemento muy rarito/muy extravagante , como en otros tiempos aquellos alocados de Locomía o hoy mismo ese extrañísimo comprador compulsivo conocido como Duque de Lugo.

 

Referencia: “Historia de las cosas” –Pancracio Celdrán / http://www.todoabanicos.com / http://www.protocolo.org

TRANSTORNOS INUSUALES

TRANSTORNOS INUSUALES

Son lo que se denominan enfermedades raras o transtornos inusuales, y son tan curiosas, como terribles son para los que la padecen. A continuación una pequeña muestra:


 

La maldición de Ondine
 

La leyenda germánica nos cuenta sobre el terrible y aleccionador castigo al que una ninfa (Ondine, diosa del agua) condenó a su amante cuando descubrió que éste la engañaba. Nada menos lo sentenció a ser responsable permanente de su respiración; es decir, que el infiel no podía olvidarse ni un minuto de que debía de respirar, so pena de morir por falta de oxígeno. La maldición de Ondine (o síndrome de hipoventilación alveolar central congénita), significa no dormir nunca, pues al entrar al sueño se pierde la voluntad y con ello el control consciente de la función respiratoria. Este raro disturbio se presenta cuando se perturba la funcionalidad de los centros de la respiración situados en el bulbo raquídeo o estructuras vecinas.


 

Síndrome de Capgras: El mundo es un teatro

Trastorno infrecuente en el que el sujeto cree que las personas cercanas han sido sustituidas por dobles o se comportan como actores. La persona considerada como impostora tiene el mismo parecido físico, pero el enfermo cree que su mente no es la de la persona original. Quienes lo padecen no sienten una relación emocional entre la imagen que ven y la persona que recuerdan, muchas veces aceptan vivir con los “impostores” sabiendo secretamente que no son quienes dicen ser. En algunos casos no se reconocen a ellos mismos en el espejo y se sienten tan perturbados al ver al “Doppelgänger” en el reflejo que tienen que retirar todos los espejos de la casa. Otros casos son de pacientes que tienen la convicción de que su mascota, coche, silla, etc. han sido cambiados por una réplica exacta. Es como estar en un universo paralelo. Toma el nombre del psiquiatra francés Jean Marie Joseph Capgras.



Síndrome de Alicia en el país de las maravillas
 
 

También llamada micropsia, es un desorden neurológico que afecta la percepción visual. Los sujetos perciben los objetos sustancialmente mucho más pequeños de lo que son en realidad (como si los vieran desde el lado equivocado de un telescopio). Por ejemplo, un animal doméstico, como un perro, puede parecer del tamaño de un ratón, o un coche como un coche de juguete. Se le debe el nombre por el personaje de ficción creado por Lewis Carrol, Alicia, quien percibía las cosas demasiado pequeñas o grandes tras la ingesta de unas medicinas mágicas. Este síndrome suele ser temporal y venir asociado con migrañas. Carrol sufría de éstas, por lo que quizá simplemente describía su experiencia. 


 

Pánico al pene 
 

Koro (término javanés que significa “cabeza de tortuga”) es uno de los numerosos nombres para un delirio agudo que se ve sobretodo en el Sureste Asiático y el sur de la China, donde el paciente se vuelve repentinamente angustiado y alarmado por el convencimiento de que su pene está encogiendo hasta desaparecer dentro del abdomen, para luego causarle la muerte (como la cabeza de una tortuga que se retrae hacia dentro). Hay muchos coreanos que se pasan la vida estirando su pene para no morir. Puede ser contagioso, como el brote de 1967 en Singapur, donde miles de hombres llegaron a pensar que sus penes habían sido robados. Se piensa es tan sólo una reacción extrema a la natural retracción del pene por el frío u otras causas. 


 

El síndrome de Jerusalén

En ciertas ocasiones es tan fuerte el impacto que Jerusalén causa en los turistas (personas equilibradas antes de la visita) que algunos terminan por creerse personajes bíblicos. Más de doscientos casos al año hacen que se haya catalogado a esta psicosis religiosa como Síndrome de Jerusalén (aunque comportamientos similares se han observado en otros lugares de importancia religiosa e histórica como la Meca o Roma -el síndrome de Stendhal-). Observada desde la época medieval, sus víctimas llegan a creer que son profetas (Sansón, la Virgen María y el rey Salomón son los preferidos) y recorren la ciudad promulgando las Santas Escrituras o exhortando a los pecadores al arrepentimiento. Suele ser un comportamiento inofensivo y desaparece al abandonar la ciudad. La excepción más importante ocurrió en agosto de 1969, cuando un turista australiano, Michael Rohan, prendió fuego a la mezquita al-Aqsa, convencido de que era “el emisario de Dios”.



Erotomanía

 

El Síndrome erotomaníaco se caracteriza por la convicción delirante y persistente de ser amado. El paciente normalmente es del sexo femenino y cree recibir mensajes y señales del objeto amoroso, que suele ser un hombre de nivel socioeconómico más elevado, y muy a menudo casado. Los rechazos por parte del objeto son interpretados como evidencias de amor hacia la paciente (conducta paradójica). El sujeto puede llegar a creer que la otra persona se está comunicando en secreto con ellos mediante sutiles métodos como la postura del cuerpo, la disposición de los objetos de la casa y otros actos aparentemente inocuos. El objeto de la ilusión tiene, generalmente, poco o ningún contacto con el erotómano, que a menudo piensa que la otra persona es la que inició la relación ficticia. En ocasiones, el objeto de la ilusión puede no existir en realidad, aunque por lo general suelen ser personas que aparecen en los medios de comunicación, como cantantes, actores y políticos. El intento de asesinato de Ronald Reagan por parte de John Hinckley Jr. se consideró provocado por una ilusión erotomaníaca según la cual la muerte del presidente causaría que la actriz Jodie Foster declarase públicamente su amor hacia Hinckley. Es conocido también como “Síndrome de Clérambault”, después de que este psiquiatra en 1921 describiera varios casos de esta enfermedad. 


 

Pica

Es el apetito compulsivo por sustancias no comestibles, como carbón, tierra, tiza, ceniza del cigarrillo, pegamento, hielo e incluso pelo. La pica afecta a gente de todas las edades y es particularmente común en mujeres embarazadas y niños, especialmente aquéllos de zonas empobrecidas que padecen desnutrición. También afecta a personas mentalmente enfermas, en los cuales es especialmente peligroso porque tratan incluso de ingerir objetos afilados (acufagia). El riesgo más grave de este desorden son las obstrucciones gastrointestinales o roturas en el estómago. (Sobre la Pica escribí un artículo completo que está a vuestra disposición en mi blog). 



Síndrome de la mano extraña

Otro desorden provocado por un trauma cerebral, este extraño mal hace que la víctima pierda el control de una de sus manos, la cual cobra vida propia y puede llegar a hacer cualquier cosa, desde gesticular a desabrochar los botones que la otra mano intenta abrochar. Esta enfermedad es también llamada síndrome de Dr. Strangelove, debido al personaje que Peter Sellers interpretaba en ‘¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú‘. Allí la mano mecánica del protagonista alternaba entre intentos de estrangularse a si mismo y en lanzar saludos Nazi. El paciente del síndrome puede sentir tacto en la mano, pero creer que no es parte de su cuerpo y que no poseen control sobre sus movimientos (incluso no es consciente de lo que su mano realiza hasta que llama su atención). La única solución es mantenerla ocupada, por ejemplo sosteniendo algo - pero mejor que no sea el cuello. 



Polidactilismo

Deformidad congénita que implica nacer con más dedos de los normal (tanto en pies como en manos). Aunque raro, el polidactilismo es más corriente entre comunidades dadas al matrimonio entre parientes (endogamia), como los Amish. Celebridades con este mal incluyen a Ana Bolena, la desdichada segunda esposa del rey Enrique VIII (de la que corrió el rumor de que era bruja debido a su dedo extra). Según el Libro Guinness el record lo ostentan dos hermanos indios, Tribhuwan y Triloki Yadav, quienes se jactan de tener 6 dedos en cada mano y 6 dedos en cada pie. 



Síndrome Riley-Day

No sentir dolor; puede parecer una bendición pero llega a ser letal para quienes padecen este mal que, entre otro síntomas, provoca insensibilidad al dolor. La enfermedad es causada por la mutación de un gen y es una condición rara en la población general pero no en los judíos asquenazí (descendientes de los judíos de Europa del Este), con una incidencia estimada de 1 caso por cada 3.700 personas. El mal hace que sus víctimas sean excepcionalmente propensas a los accidentes, porque simplemente no advierten los avisos comunes de dolor como heridas, compresiones y quemaduras. Los niños más pequeños incluso olvidan expirar, llegando a la pérdida del conocimiento, ya que contienen la respiración sin sentir la molestia que los niños normales tendrían. Los pacientes tienden a morir jóvenes - la mitad antes de llegar a los 30 - debido a sus heridas. 



Hipertricosis

El llamado Síndrome del hombre lobo es una condición muy rara en la que todo el cuerpo, excluyendo las palmas de los pies y de las manos, está cubierta por cabello lanugo largo y sedoso. La Medicina considera que se trata de un gen recesivo que al mutar lo produce. Hay diferentes tipos de hipertricosis, y en algunos casos incluso el paciente nace con un pequeño y peludo apéndice, llamado cola de fauno o cola falsa. Estos casos siempre han llamado enormemente la atención del público, especialmente como espectáculo circense. El más famoso de todos fue el ruso Fedor Jeftichew (conocido como ‘Jo-Jo, el chico con cara de perro’), quien actúo en circos de todo el mundo a finales del siglo XIX. 



Síndrome de Proteus

El Síndrome de Proteus es una enfermedad congénita que causa crecimiento exagerado y patológico de la piel y desarrollo atípico de los huesos. Fue descrita por primera vez en 1979 por los doctores Michael Cohen y Hayden. Recibe el nombre de Proteo, dios griego que cambiaba su forma para evitar su captura, debido a que su fenotipo es cambiante con la edad. Es una enfermedad extremadamente rara: se han descrito alrededor de 100 casos en todo el mundo. Esta enfermedad habría permanecido olvidada, si no fuera por el hecho de que Joseph Merrick, El hombre elefante, fue caso particularmente severo de este síndrome. 



El síndrome de Cotard:
Muerto en vida
 

El síndrome de Jules Cotard o delirio nihilista es un raro desorden en el que la persona que lo sufre tiene la creencia de que está muerta, no existe, se está pudriendo y ha perdido los órganos internos. Algunos enfermos incluso llegan a percibir el olor de su carne en putrefacción o sienten como los gusanos los van devorando. Un caso famoso del síndrome Cotard describe a una mujer que estaba tan convencida de su muerte que insistía en vestir un sudario y se instaló en un ataúd. Pidió ser enterrada y como sus familiares se negaron, permaneció en su ataúd hasta que falleció algunas semanas después. 


 

Para curiosos o afectados es bueno saber de la existencia en España de la denominada FEDER-Federación Española de enfermedades raras con la web http:// www.enfermedadesraras-org, en donde tratan de estas cuestiones.


 

Referencias: http://javimoya.com / http://www.enfermedadesraras-org

LA PLAGA STARBUCKS

LA PLAGA STARBUCKS

Hay gente convencida de la existencia de una nueva plaga bíblica muy extendida por todo el primer mundo, y que ya empieza a hacerse notar en las mejores zonas de las capitales españolas : La multinacional cafetera Starbucks. 

Starbucks, como toda multinacional que se precie tiene muchos amigos….y muchos enemigos. Los amigos consideran a los locales de Starbucks como una especie de sala de estar/club en la que merece la pena pagar un precio alto por sus sofisticados productos cafeteros , que te permite leer el periódico o utilizar el portátil entre personas afines, en un ambiente tranquilo y políticamente correcto y con cierto aire doméstico, que se ayuda con prohibición de fumar, conexión wi-fi, decoración con butacas formando parte de su mobiliario, de colores no estridentes, de globalizada música de músicos no conflictivos, de su implicación con el comercio justo……. 
 
Por otra parte Starbucks tiene muchos enemigos, que lo acusan de ejercer lo que se ha llamado política comercial caníbal, que acaba con las pequeñas cafeterías minoristas; de utilizar productos trasgénicos, de maltratar a los productores cafeteros del tercer mundo, de apropiarse de denominaciones de origen de ciertos cafés,……. No se olvidan tampoco de los usuarios de Starbucks, a los que  acusan de elitistas, derrochadores, insolidarios, exhibidores de marcas y en definitiva de ser personas encantadas de haberse conocido y de ver y ser vistas  en ese ambiente tan cool, mientras charlan entre ellos o teclean su inseparable portátil. 

Pero este artículo no se refiere a esa batalla de amor/desamor por Starbucks, polémica suficiente defendida por ambas partes en múltiples foros de Internet, y que más desapasionadamente se explica en los libros de referencia que cito.  

El asunto que nos ocupa es la curiosa y maquiavélica forma de fijar los precios de sus productos y de la forma de servirlos.  
 
Todos sabemos que en el mercado libre, el precio de un café no es otro que el que el consumidor esté dispuesto a pagar. Así pues, o se pone un precio bajo de forma que muchos consumidores estén dispuestos a pagar ese precio por una taza de café pero se obtiene poco beneficio por café,  o se pone un precio alto y se sacrifican parte de los consumidores, ya que muchos no estarán dispuestos a pagar ese precio,  pero se obtiene más beneficio por café.

Lo ideal seria preguntarle a cada cliente cuanto está dispuesto a pagar, pero eso no es posible en nuestro sistema y cultura (es más sencillo, sin embargo, en países donde están muy acostumbrados a regatear por todo), y además no queda elegante. 

¿ Y como averiguar cuanto están dispuestos a pagar los clientes? Starbucks ha encontrado una manera bastante buena de encontrar a esos clientes: Deja que sean los mismos clientes quienes se pongan precio.

Esto se consigue ofreciendo a los consumidores un catalogo de precios que varían desde los 2 euros a casi 4 euros , cuando la diferencia de coste para el establecimiento de los diferentes cafés es prácticamente inexistente. Hacer un café con chocolate normal o añadirle chocolate blanco, poner nata o mezclar el capuchino con el café moca no causa un gasto extra, pero sin embargo le da la opción de la elección al cliente que puede y que no le importa gastar más pagarlo y obtenerlo, distinguiéndose de los menos pudientes.

No es cierto que añadirle nata a un café, o chocolate blanco o poner un tercio más de cantidad cueste realmente lo que dice el cambio del precio. Lo único que se hace es dar una excusa para ofrecer prácticamente el mismo café pero a precio más elevado. De esta forma ofrece café para varios tipos de clientes según sea su economía : los que creen que el café no vale más de dos euros, los que piensan que bien vale 2’50 y los que alegremente pagarán 4 euros por su café, especialmente si les pones nata y lacasitos en su bebida.
 
A lo anterior hay que añadir que Starbucks conoce perfectamente los beneficios económicos que reportan el autoservicio y la utilización de envases desechables, en su más de 12.440 establecimientos repartidos en 37 países. El cliente además de pagar su autoprecio, asume dócilmente que dicho precio no incluye gran parte del servicio habitual de una cafetería clásica. Así, es él mismo quien pide el producto, lo recoge, lo lleva a su mesa y tira finalmente los restos a la papelera. 

En definitiva, como dice Tim Harford en su libro "El economista camuflado", lo que consiguen estos establecimientos es que "los pavos voten a favor del día de acción de gracias" (en el día de acción de gracias la comida principal es pavo relleno); dejan que sea el cliente quien decida en que nivel de precios quiere estar. 

 
Referencias: http://www.blogoscopiosociativo.com / “ No logo”-Noemi Klein / “El economista camuflado” Tim Harford

NEGRA COMO SU CONCIENCIA

NEGRA COMO SU CONCIENCIA

Hoy en día, cualquier pobre diablo con poco dinero, tiene, usa, abusa y se endeuda con una tarjeta de crédito “clásica”. Otros pobres diablos, pero con algo/mucho más de dinero, alardean con otras tarjetas , “oro” o” platino”, creyéndose estar a la diestra del Dios Padre. Sepan esos infelices, que su “oro” y su “platino”, son la risa de aquellos que tienen el dinero a espuertas, que ahora utilizan la American Express “Centurión”, popularmente conocida como “La Negra”.

Los pocos que la han visto aseguran que tiene anatomía de titanio y viste un esmoquin de negro riguroso. Mide 8,5 x 5,3 cm y pesa más que la de plástico. Viaja en las carteras de las personalidades –finanzas, deportes, política, show business– más poderosas del mundo. Es la ganzúa mágica que abre todas las puertas, el bálsamo que soluciona todas las emergencias, la fórmula que materializa los sueños más extravagantes. Esta lámpara maravillosa del nuevo milenio se llama Centurion (pronúnciese con acento en la u), tiene el perfil de un romano imperial como logo y es la tarjeta de crédito más superlativa del universo. No tiene límite de gasto. No tiene fronteras para la imaginación: dar de comer a tiburones en Bora Bora, jugar al golf con Tiger Woods antes del Open Usa en Saint Andrews (donde cortan el césped con tijeras) o hacer un vuelo con gravedad cero con un señor que en 1969 viajó a la Luna, o sea, Buzz Aldrin. Éstos sólo son algunos de los menesteres rutinarios que ha de solventar.

Centurion fue creada en 1999 por la empresa estadounidense de servicios financieros y viajes American Express para premiar y distinguir a los clientes de las tarjetas Premium, Oro y Platino (pura bisutería), que ascendieron al escalón más alto y manejan los hilos del tinglado global. Porque entre la elite también hay clases. Babeante y estupefacta, la pobre plebe la conoce como “ La Negra” –black card en inglés–, «un color elegante que era lo más in en los desfiles y en la alta costura cuando la lanzamos», relatan desde las entrañas de la compañía. Poseerla supone caminar sobre las aguas de la opulencia, jugar y conocer las grandes ligas del dinero, gozar de barra libre en un entorno de lujo, glamour y posibilismo. Si Moisés hubiera tenido una, hubiera abierto paso a los judíos a través del Mar Rojo sin intermediación divina.  


Para no ser profeta en su tierra (American Express nació en Búfalo, Estados Unidos, en 1850), la primera Centurion se lanzó en Reino Unido en 1999. Le siguieron inmediatamente Estados Unidos, Alemania y Hong Kong (2000), Suiza y Japón (2002), México (2003), Australia (2004) y Francia, Italia, Holanda, Suecia y España, el 15 de octubre de hace tres años. «También tenemos titulares en Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes, pero ellos llegan a Centurion como clientes en Estados Unidos o Reino Unido, puesto que no tenemos logística en esos países para emitir tarjetas», afirma Juan Pablo Vivas Benker, director de marketing de AmEx (contracción o nombre abreviado de la empresa) en España. Próxima estación: ¿Taiwán? Aún es pronto para saberlo.  


Para entrar en el Club Centurion y ser titular (o holder en su jerga) sólo se accede a través de una invitación cursada por la compañía que la expide. La cúpula en pleno de American Express se reúne para decidir quién es el nuevo privilegiado con tal honor, tras comprobar tanto que reúne todos los requisitos económicos como que se ajusta al perfil pretendido. Salir en la lista de Forbes y estar en los papeles ayuda. Condiciones previas: en Estados Unidos tiene que gastar al año más de 200.000 euros a través de American Express, además de tener una intachable trayectoria crediticia. Luego sólo se tienen que aflojar 2.000 euros anualmente para estar al corriente. En Estados Unidos se ha de pagar un recargo de más de 500 dólares (363 euros) por cada persona autorizada (esposa, hijos, etcétera). El afortunado recibe en su casa un kit de cuero de la mejor calidad, al menos en España, que envuelve la carta con la bienvenida del presidente, y un tarjetero que aloja con mimo, como un marsupial, a la Centurion. Dicho presente puede variar en función del país y su cultura. 


Desde el momento que se recibe, la negra acciona un seguro de vida con muchos ceros. Aparte de lo desahogado de la cuenta corriente, hay que estar involucrado con la vanguardia: una existencia cosmopolita y refinada, cierta querencia por tendencias en gastronomía, ocio, moda o arte, compromiso social, codearse con la crème de la crème o pasar muchas horas de un lado a otro del mundo, ora en yate ora en avión, son algunas de las bazas para ingresar en la secreta sociedad Centurion. A cada nuevo candidatable, como ahora se define en horrible palabro, se le examina con microscopio. «Tenemos una lista importante que estudiamos minuciosamente», alerta Vivas Benker. Parece que los nuevos ricos de torpes maneras, cordilleras de ladrillo y caviar sobre pan Bimbo no dan la talla para merecer el titanio.  


No sueltan prenda con las cifras, pero en España pudieran ser más de 300 los centuriones. Divos del deporte, dioses de la ingeniería, arquitectos estrella... Para acertar con conjeturas y quinielas hay que apuntar altísimo. También hay perfiles más prosaicos. Como los nidos vacíos o parejas de colosal poder adquisitivo, inquietudes culturales, paladares exquisitos y vástagos que emigraron hace tiempo. Ellos forman un nicho de mercado que se corresponde con la filosofía de la tarjeta. A por ellos van.

La Centurion apareja un estilo de vida brutal, inaccesible, pantagruélico y exclusivo a los ojos del resto de los mortales. Esta comunidad pequeña y diversificada de 17.000 titulares en todo el orbe –que incluye en el mismo saco a Bill Gates, Britney Spears, Brad Pitt o Amancio Ortega–, no quiere lo mejor: exige lo óptimo. Para ello se despliega todo un servicio de logística que satisfaga cualquier necesidad, un equipo preparadísimo que activa la burocracia de lo imposible. Cada cliente dispone de un asistente personal para cuestiones relacionadas con estilo de vida (leisure en inglés) y otro para viajes y sus derivados. Tras una entrevista en la que se desentrañan los gustos, hobbies, pasiones y necesidades del cliente, los personal assistants ya saben cómo deben estar prevenidos y qué teclas habrá que pulsar para satisfacer al cliente, 24 horas al día y 365 días al año. Y lo que les apetece no suele ser una pizza con alcaparras.  

La división de life style aconseja en cuestiones como las añadas del mejor Tokaj húngaro, la nueva colección de otoño de Dior (patroneada por Lagerfeld) presentada en el Grand Palais de París, un concurso de saltos de hípica en La Coruña o la apertura de una galería de arte en Miami. Los agentes de viajes se encargan de todo lo relacionado con preparativos, billetes y clases disponibles en determinados vuelos, suites en destino, reservas en restaurantes y actividades colaterales.  

El trámite no distaría mucho de ser el siguiente: el señor Fernández –de segundo podría ser Tapias– llama al número 900 que American Express habilita para sus titulares Centurion. El cliente se identifica, da una clave y detalla el número de su tarjeta. Al otro lado del teléfono, y sin que hayan pasado más de 20 segundos, al señor Fernández le han pasado con Adrián, su particular ángel de la guarda. Entre los dos pactan la agenda: por la mañana y en la urbanización de lujo donde vive el señor Fernández tres Mercedes de alta gama con sus respectivos chóferes recogerán sus maletas y las de su familia. Posteriormente acudirán a una tienda (que cerró sus puertas al resto de público) de la madrileña calle Ortega y Gasset y así comprar algo que ponerse. Más de lo mismo, pero en alguna lujosa joyería de la calle Serrano. Cuando lleguen al aeropuerto se olvidarán de los engorros y las colas de facturar maletas. Pasarán a la sala vip lounge –de las 450 con las que Centurion tienen acuerdo en todo el planeta– antes de embarcar en primera clase en un Airbus reluciente rumbo al aeropuerto de Schipol, Amsterdam. Tras el repostaje y la escala, despegarán hacia Johanesburgo, donde un equipo Centurion les espera. Unos Hummer 4x4 les conducirán hasta un Lodge de lujo acodado en una reserva cuajada de fauna. Pertrechados con carabinas y cananas que les suministra la gente de American Express, abatirán un par de piezas, montarán en globo, se relajarán en un spa con el agua sazonada de rosas rojas y contemplarán el atardecer en un yate con 12 tripulantes en la isla de Zanzíbar. Y lo que se les ocurra por el camino. A todo lo anterior se puede sumar una parafernalia de violinistas –o mariachis o ex compañeros de colegio– para que una pedida de mano al borde de las cataratas Victoria sea perfecta.  

Seguro médico. Pero hay veces que la cosa se tuerce. Si durante la estancia se presenta cualquier contingencia en forma de accidente o emergencia médica, todo está preparado. No sólo se calcula al milímetro la exquisitez. También hay que estar prevenido para fatales desenlaces o tragedias que pueden sobrevenir si no se actúa con diligencia. «Nuestros titulares pueden sufrir un percance y necesitan respuestas rápidas. No quieren llamar al seguro y esperar a ver qué pasa. Pueden estar esquiando en Aspen, Colorado, o navegando en las Seychelles y de repente se caen y se rompen una pierna. O algo peor», cuenta Vivas Benker, que evoca episodios de repatriaciones de cuerpos y otros hechos luctuosos. «Para este tipo de cuestiones contamos con otra división, digamos llamada de emergencias. La Centurion además de lujo, va mucho más allá». Y si la tarjeta se extravía o es robada se pone en marcha un protocolo de seguridad al instante.

Entre la gente de American Express y los clientes se establece un vínculo que rebasa la linde meramente profesional. Ellos conocen deseos, emociones, íntimas aspiraciones y aspectos relacionados con su círculo familiar. Saben qué vino les encanta, qué alergias tienen sus hijos o en qué casino les desplumaron una fortuna.  


Por eso exigen un perímetro de silencio sobre sus actividades. Puede que pasen una velada romántica en el restaurante The Waverly Inn de Nueva York (no es caro, pero la reserva es para 2010 y en la mesa de al lado charlan Robert de Niro y Joe Pesci) o se zambullan en un trasnoche de frenesí en el Radisson de Papeetee, en Polinesia… Y no precisamente con sus maridos o esposas. Y embriagándose no precisamente con la brisa marina. «No hacemos preguntas a los titulares. El único límite que tiene la tarjeta es que lo que nos pidan no quebrante la ley», asegura el director de marketing, que calla mucho más de lo que puede recordar.

 

Por el lado excéntrico, algunas peticiones rivalizan entre sí por ver cuál de ellas gana en el concurso de lo más extravagante. Las más normales suelen ser del tipo palcos para el concierto de Año Nuevo en Viena, entradas para un Madrid-Barça o sillas a pie de pista para ver a los Lakers: «Si no está disponible lo que piden, porque muchas veces hay titulares que se adelantan a otros, se les busca otra ubicación. Lo suelen comprender porque al final lo que quieren es estar en el evento. Con las reservas de habitaciones de hotel no suele haber problemas porque siempre hay alguna suite bloqueada. Lo que tampoco vamos a hacer es sacar de la cama a alguien o compensarle para que deje libre una habitación con el fin de cumplimentar a un cliente nuestro», explica Vivas Benker.

 

Centurion tiene acuerdos con empresas como Delta Airlines, hoteles Mandarin y Hyatt, empresas de alquiler de jets, restaurantes bajo el sello Relais & Châteaux y una retahíla mercantil que necesitaría un párrafo entero. Cada vez que se utilizan sus servicios se acumulan puntos. Si en algunas compañías las tarjetas de fidelización premian con sartenes o juegos de toallas, en Centurion, y una vez alcanzado el saldo acordado, puede que los guardias de seguridad de la urbanización avisen al titular de que tiene un Mini personalizado esperando en la puerta.

Todos los clientes tienen algo en común. Reciben cuatro veces al año la publicación Centurion Magazine. Impresa con un gramaje de papel y una cuatricomía impecables, la revista da ideas para los que aún no se deciden a que un chef francés les prepare, en su propia casa, una tortilla liofilizada, deconstruida y presentada en una nube de nitrógeno. Los artículos, condimentados con anuncios de relojes o empresas de alquilar yates, versan sobre las mejores villas vinateras del mundo o la apertura del hotel The Chedi Chang Mai, en Tailandia. .

 

Pida lo que pida. Por pedir que no quede. AmEx Centurion cuenta con tal amplísimo elenco de empresas y proveedores que resulta difícil sorprenderles. Sólo así se explica que la nueva colección de Louis Vuitton te la muestren en el salón de tu casa, meses antes de que llegue a los escaparates de los Campos Elíseos; o que encuentren un loro que hable inglés para un cliente que lo pidió en su viaje ¡a Rusia! Si los niños se han encaprichado de dos cachorros de la película 101 Dálmatas, no hay problema: llegarán como regalo para su fiesta de cumpleaños. Y no los trae Cruella de Ville porque Glenn Close está rodando. Si lo que necesitas es una bolsa de golf, no hay por qué preocuparse: te abren la sección de Deportes de unos grandes almacenes a las 4 de la mañana. Si has viajado a ver la Eurocopa y te has dejado las entradas en tu casa (lo de siempre), los de Centurion irán a por ellas y te las llevarán a la puerta del estadio antes de que el árbitro pite el inicio. También harán cola para que J.K. Rowling firme tu ejemplar de su último Harry Potter. ¿Sorpresas en San Valentín? Son la especialidad de la casa. La novia de un titular recibió un regalo maravilloso cada dos horas el día de su cumpleaños. El mérito es que el novio estaba en Estados Unidos y ella en Filipinas. Incluso una charanga española puede rondar a una feliz enamorada… debajo de su casa en Londres.

 

 Referencia: "Magazine El Mundo" - La Negra: Sin límite de gasto- Javier Caballero