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FRANZ

EL CUENTO DEL REY VIOLADOR

EL CUENTO DEL REY VIOLADOR

Es sorprendente la cantidad de mentiras y manipulaciones a las que uno está sometido a lo largo de su vida.

Cuando éramos niños, no nos contaron los cuentos originales, sino las versiones “políticamente correctas” que recopilaron/escribieron por ejemplo Jacques Perrault y los hermanos Grimm.  

Así, entre otros cuentos, la historia original de “La bella durmiente del bosque”, es muy distinta a la versión del libro que Jacques Perrault publicó en 1667. 

La primera versión del cuento , hay quien dice que basada en versiones orales francesas y catalanas de los siglos XIV al XVI, fue publicada en Italia, en 1636, por Giambattista Basile en su colección titulada “Pentamerone” y se titulaba “Sol, Luna y Talía”. En “Sol, Luna y Talía”, unos sabios y adivinos advierten a un gran rey, que su hija recién nacida llamada Talía, correría un enorme peligro por culpa de una brizna de lino. Para evitar el peligro, el rey prohibió que en su castillo no entrara ni lino ni cáñamo. Pero un día, cuando Talía ya era una muchacha, viendo hilar a una anciana junto a su ventana , y maravillada por el modo en que bailaba el uso, tomó la rueca en sus manos y empezó a sacar el hilo ; y sucedió , que  una diminuta astilla de cáñamo se le clavó bajo una uña , e inmediatamente cayó muerta al suelo. Después de lo sucedido, el rey sentó a su hija sin vida en una silla de terciopelo, cerró la puerta del palacio y se fue para siempre, intentando borrar así, el recuerdo de su desgracia.   

Algún tiempo después pasó por allí un rey que iba de cacería. Su halcón voló hacia el castillo vacío, entró por una ventana y no volvió a salir. El rey, persiguiendo al halcón, se acercó y recorrió el palacio desierto.  Allí encontró a Talía como sumida en un profundo sueño, sin que nada pudiera despertarla. Su belleza le trastornó  hasta tal extremo, que la viola y se marcha después. Nueve meses más tarde, la durmiente Talía da a luz a dos gemelos, un niño y una niña llamados Sol y Luna. Los pequeños son cuidados por las hadas.

Un día, el niño, hambriento, chupa el dedo de su madre con tal fuerza, que extrae la astilla envenenada, con lo que Talía recupera el conocimiento. Pasan los meses y el rey, recordando su agradable encuentro con la bella durmiente, visita de nuevo el palacio y la encuentra despierta. Le confiesa que él es el padre de los dos pequeños, y el rey y Talía viven un idilio de una semana antes de que él la abandone de nuevo... para volver junto a su esposa, de la que nunca hace mención. 

La esposa del rey se entera de la existencia de los hijos bastardos de su marido, los hace prender y los entrega a su cocinero, con la orden de que degüelle a los dos pequeños y con sus carnes prepare un sabroso guisado. Y cuando su esposo casi ha terminado lo que hay en su plato, ella le anuncia malignamente: “¡Te estás comiendo lo que es tuyo!”. Durante algún tiempo, el noble cree haberse comido a sus hijos pero resulta que el cocinero, hombre de buen corazón, puso a salvo a los pequeños gemelos y los sustituyó por carne de cabra. La enfurecida esposa ordena que Talía, también capturada, sea quemada viva en una hoguera, pero la Bella Durmiente es salvada en el último instante por el padre de sus hijos, que empuja a su esposa a las llamas. Muerta la esposa, el rey se casa con Talía y todos, incluidos Sol y Luna ,viven felices. 

Perrault, que era un cortesano dedicado  a contar historias a los príncipes, se vio en la necesidad de transformar la historia por la cuenta que le traía. Los dos reyes se transforman en un rey y un príncipe: este último evidentemente, en alguien que ni está casado ni tiene hijos; aparece una hada mala y la maldición de los 100 año; desaparece el rey que viola a una doncella mientras ésta está durmiendo, la deja embarazada y la olvida por completo para volver a recordarla tiempo después; y todo queda reducido a un príncipe soltero que casualmente pasaba por allí  y que  despierta a la virgen durmiente con un casto beso de amor. 

Ésta el historia de la “Bella Durmiente”, pero hay otras más, igual de manipuladas: “Caperucita roja”, “Blancanieves”, “Cenicienta”,….  

Referencia: "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" - Bruno Bettelheim

 

ALIMENTO PECTORAL

ALIMENTO PECTORAL

Es curioso , dentro de la historia de la gastronomía, conocer la primera alimentación de los hijos de reyes y nobles en el Siglo de Oro en España , que se  prolongó hasta  bien entrado el siglo XX, , y que no era otra cosa que leche humana facilitada por mujeres cuidadosamente seleccionadas  conocidas como nodrizas.  

Pese a las recomendaciones desde muy antiguo de los galenos sobre la inconveniencia de no dar de mamar a los hijos, las mujeres de las clases opulentas del país prefería, por comodidad y por estatus, tener esta servidumbre que por regla general acompañaban a sus hijos durante toda su vida, formando parte casi familiar del niño/a amamantado.

En 1504 se edita un libro de Juan de Huarte de San Juan (¿1529-1588)  titulado "Examen de ingenios para las ciencias" dedicado a Felipe II, en el que para buscar una buena nodriza , se hacen recomendaciones tan extravagantes como las que siguen:

"Tercero que conviene es buscar un ama moza, de temperamento caliente o seca, o (según nuestra doctrina) fría y húmida en el primer grado, criada a mala ventura, acostumbrada a dormir en el suelo, a poco comer y mal vestida, hecha a andar al sereno, al frío y al calor"

Esta tal hará la leche muy firme y usada a las alteraciones del aire, de la cual manteniéndose muchos días los miembros del niño, vernán a tener mucha firmeza. Y si es discreta y avisada, le hará mucho provecho al ingenio; porque la leche de ésta es muy enjuta, caliente y seca,  con las cuales dos calidades se corregirá la mucha frialdad y humidad que el niño sacó del vientre de su madre.

Cuánto importe a las fuerzas de la criatura mamar leche ejercitada, pruébase claramente en los caballos, que, siendo hijos de yeguas trabajadas en arar y trillar, salen muy grandes corredores y duran mucho en el trabajo; y si las madres están siempre holgando y paciendo en el prado, a la primera carrera no se pueden tener.

El orden, pues, que se ha de tener con el ama es traerla a casa cuatro o cinco meses antes del parto y darle a comer los mesmos manjares de que usa la preñada; para que tenga lugar de gastar la sangre y los demás humores que ella tenía hechos de los malos alimentos que antes había comido, y para que el niño, luego en naciendo, mame la mesma leche de que se mantuvo en el vientre de su madre, a lo menos hecha de los mesmos manjares".

En 1541 se edita un libro escrito por Damián Carbón titulado ’Libro del Arte de las Comadres y del Regimiento de las premiadas y paridas y de los niños", libro importantísimo porque es el primer tratado en castellano sobre obstetricia y ginecología, pese a que su autor jamás asistió a un parto, en el que se hacen las recomendaciones pertinentes para hacer una buena elección de estas mujeres lecheras y donde menciona que además de un agradable aspecto deben de tener buen carácter y no ser tristes ni tímidas, ya que estas cualidades influían en los amamantados por lo humores que se transmitían por medio de la leche.

En 1629 se publica en Jaén un tratado de Juan Gutiérrez de Godoy, médico del Cabildo de la Catedral, que lleva por título: ’Tres discursos para probar que están obligadas a criar sus hijos a sus pechos todas las madres, cuando tienen buena salud, fuerzas y buen temperamento, buena leche y suficiente para alimentarlos".

Este pequeño tratado se divide en tres partes bajo los siguientes epígrafes: "La leche de las madres estando sanas es la mejor"; "Cuanta crueldad y desamor es no criar las madres a sus hijos. Carecen de piedad y religión";  "Graves daños e inconvenientes se siguen de criarlos con leche agena".

La importancia que tenían estas mujeres es tal que en el recibimiento que se les hace en palacio se les presenta a los reyes, y la primera noche cenan con la Camarera Mayor, teniendo beneficios especiales, como el privilegio de hidalguía con exenciones de tributos o cargos para sus hijos en la Casa Real. Actuaban hasta el destete de la criatura, que solía ser sobre los tres años de edad, por lo cual se les recompensaba no sólo con un sueldo, sino también con abundante  comida y el alojamiento.

Por ejemplo a la nodriza de la Infanta Margarita, la que posa en lugar central del cuadro de Velázquez las Meninas, se le da las siguientes raciones de comida: 4 gallinas, 4 libras de carnero, 1/4 de tocino, dos de fruta, 2 panes de boca, 12 1/2 libras de carbón, 1 1/3 onzas de cera, 2 2/3 onzas de sebo y al mes media libra de pimienta, 2 de azafrán y 100 ducados.

En la Casa Real española, la última vez que se tiene noticias de estas mujeres es en un informe de Jefe de Cocinas de Alfonso XIII donde se puede leer, en francés, lo que se les sirva a las tres nodrizas, una matrona, dos doncellas y tres domésticas como desayuno: 9 panes largos, 5 papeles de a doce de biscuit, 10 onzas de chocolate, 2 litros de leche, dos litros de café, 9 coquilles de mantequilla, 36 galletas variadas, 14 huevos frescos, 25 picatostes, 2 piezas de azucarillos y azúcar gras, 1 plato de carne fría. Como almuerzo para las institutrices y ama según menú de los señores, además cocido todos los días para el ama y 8 manzanas asadas todas las semanas.

Como se puede comprobar, ser nodriza de casa real/noble no era poca cosa.

Referencia: “Los primeros alimentos de reyes y nobles en el Siglo de Oro en España: Las nodrizas” -Carlos Azcoytia

COCINANDO "MINISTROS" Y OTROS ANIMALES

COCINANDO "MINISTROS" Y OTROS ANIMALES

Gustau Nerín, el antropólogo que viajó por primera vez a Guinea hace 18 años y ahora lleva tres como profesor de historia y literatura en la Universidad de Bata, encadena en su libro L'antopòleg a l'olla una serie de anécdotas de su vivencia africana -con el nexo de la comida- que sirven para sumergirse en el alma (y el estómago) africanos. Con la excusa del comer se habla de todo, de los mercados, la hospitalidad, la familia, las diferencias étnicas y de sexo, los tabúes, las drogas, la política y hasta la antropofagia (que bien mirado no deja de ser un tema de mesa). "Quise reflejar y transmitir el placer que he sentido en Guinea comiendo, pero a la vez ofrecer una visión de la sociedad en todos sus ámbitos", dice el antropólogo.

Uno de lo platos refinados es el de ministro, que es como denominan los guineanos al gato cocinado. Su preparación es de un políticamente incorrecto que asusta: hay que meter en un saco al pobre gato -tras cazarlo, son criaturas esquivas en Guinea y es lógico- y ablandarlo a base de golpes contra la pared, "hasta que ya no maúlla". Luego se asa, se le quita la piel y se trocea. Lo más apreciado es la cabeza. Las gatadas, deja caer Nerín, son el equivalente guineano de las calçotades. Parece que algunos inmigrantes guineanos en Cataluña no son reacios a degustar el gato del vecino... Y que también hay quien se trae el cocodrilo discretamente acomodado en el equipaje para invitarlo a una buena cena africana.

En Guinea comen ratas, aunque, qué cosas, no cangrejos, que se consideran sucios. En el sur del Camerún se prepara una broqueta muy especial, de gusanos de palmera: no son particularmente suculentos, informa nuestro antropólogo de olla, que se declara, es inútil decirlo, poco impresionable. Hormigas, orugas nkong, el uso de la nuez de kola -¡ingrediente del Cola Cao!- como improvisada Viagra, el abuso del picante (pepesup), las bebidas alcohólicas (desde el omnipresente Don Simón hasta la malamba, el vino de caña), el elogio de la serpiente (ah, la pitón en salsa negra con bolets)...

El cocodrilo, explica, es de gusto similar a la serpiente, aunque la carne no es tan fina. En Guinea lo sirven a menudo con piel, por lo que se requiere un cuchillo bien afilado para retirar la coraza de escamas. Resulta más desconcertante aún si te sirven una pata, o la cabeza.

"En Ebibeyín había una cocinera excelente, una mujer bubi de la isla de Bioko, que preparaba como nadie la carne de bosque. Nos trajeron una que olía maravillosamente, era gustosa y tierna. Hasta el final no nos pudo hacer entender la cocinera qué bestia era. Nos habíamos zampado un delicioso leopardo". Los fang, dice Nerín, consideran que la carne de carnívoro es la mejor.

Entre la carne de bosque están el gorila, el chimpancé y todo tipo de monas. Nerín explica la paradoja de que el Ejército francés evacuó con gran dispendio y aparato a un grupo de gorilas del Congo en guerra para liberarlos luego en una zona del Gabón poblada por fangs... que adoran especialmente la carne de los grandes cuadrumanos. "Qué raros sois los blancos", reflexionó ante ese episodio una amiga guineana.

En un momento del libro, Nerín apunta que en Guinea a nadie se le ha ocurrido aún guisar "pijadas", y sentencia: "Los guineanos aún no han encontrado a su Ferran Adrià"

Como popularmente se dice , cuando hay hambre, "todo lo que corre, nada y vuela a la cazuela".

Referencias : Croquetas de cocodrilo - Jacinto Antón/ 'L'antropòleg a l'olla' - Gustau Nerín -Edicions La Campana 2008

MAQUILLAJES MONSTRUOSOS

MAQUILLAJES MONSTRUOSOS

Hubo un tiempo en que todo era artesano, hasta el cine, especialmente en lo referido a efectos especiales/maquillaje. Así los monstruos clásicos, como Drácula o Frankenstein (más tarde supimos que el monstruo no era él, sino  quienes lo rodeaban), que cuando fueron vistos en cine por primera vez aterrorizaron al personal, hoy, tiempos de gore y apabullantes efectos especiales a base de ordenador, no dan miedo ni a un niño de pecho.  


Como homenaje a aquellos tiempos, que no volverán, me ocuparé brevemente de uno de los iconos del cine clásico de terror: Frankenstein. 
 


Y nada mejor para empezar a hablar de Frankenstein, luego veréis porqué, que citar a un actor clásico ligado a los primero tiempos cinematográficos de “Drácula”: Bela Ferenc Dezso Blasco, artísticamente conocido como Bela Lugosi, nacido el 20 de octubre de 1882 en Lugos, Hungría.

   

En 1927 , ya en los EEUU, tras actuar con éxito en obras teatrales en su Hungría natal y y en Alemania, a Bela Lugosi se le presenta la gran oportunidad de interpretar al personaje inmortal creado por Bram Stoker,”Drácula”, en una versión teatral que recorrerá el país y Canadá con un éxito inmediato, y que  interpretará durante tres años. En 1931 protagoniza para la Universal, la versión cinematográfica de la novela, en donde Lugosi puede expresar todo lo que había aprendido durante los 30 años de profesión: las expresiones faciales, los gestos y una elegancia, que le convierten en uno de los grandes.

Pero dejaremos para otra ocasión la apasionante vida y la triste muerte de Bela Lugosi en Los Ángeles el 16 de agosto de 1956, sin dinero, casi sin  trabajo, alcohólico  y enganchado a la morfina, para ocuparnos de lo que fue el gran error de su vida y el gran acierto de otro gran actor: Boris Karloff. 

Bela Lugosi no quiso interpretar la versión cinematográfica de la obra teatral “Frankenstein” basada en la novela de Mary Shelley que preparaba la Universal. No le interesaba un papel  que ocultaba su rostro bajo una gruesa capa de maquillaje que lo haría irreconocible para su público, y  que además ni tan siquiera tenía diálogo. La oportunidad sí la aprovechó William Henry Pratt, nacido el 23 de noviembre de 1887, en Camberwell, Londres (Inglaterra), de nombre artístico Boris Karloff.


El flemático y voluntarioso Karloff, no se imaginaba que el proceso de maquillaje de Frankenstein, ideado por Jack Pierce, jefe de maquilladores de la Universal, iba a ser más monstruoso que el propio personaje.
 


La parte plana de la cabeza, hecha de plástico y con peluca incorporada, era colocada sobre la cabeza del actor, y la frente, cara y cuello eran construidos gradualmente por medio de finas capas de algodón y líquidos adhesivos, con capas de grasa para obtener los poros de la piel. Las Famosas “tuercas”, que no eran tuercas sino enchuhes, ya que era un monstruo eléctrico y su fuerza vital provenía de la electricidad, eran sujetas al cuello con más algodón y adhesivo.
 


Para quitarle vivacidad a la mirada, y darle aspecto velado y casi muerto, se le lastraron los párpados con masilla y látex, y unos alambres sujeto en los bordes de la boca la mantenían hacia fuera y abajo. La cara, inicialmente de color blanco cadavérico, por problemas de iluminación tuvo que ser gris azulada. 
 


Con el proceso de  maquillaje de la cabeza, que duraba cuatro horas, no acababa el suplicio. Para completar su físico, vestía un traje con doble relleno bajo la vestimenta del monstruo, que en pleno verano californiano, sin aire acondicionado y sin trajes   refrigerados, acababan empapados tras una hora de trabajo bajo los focos, y tenía que cambiarse con un traje extra, que a menudo aún estaba húmedo de la vez anterior. De manera que la mayor parte del tiempo se sentía como si vistiera una mortaja viscosa, lo que quizás sirvió para dar realismo al personaje.
 


Y la cosa no acababa ahí, sino que llevaba piezas de acero en su espalda, brazos y piernas para reducir la movilidad, y sus botas de asfaltador, que pesaban seis kilos cada una, llevaban plataformas para aumentar más su altura, una impresión que era potenciada acortando las mangas y las perneras del traje del monstruo deliberadamente. Completado el proceso alcanzaba los 2,10 m de altura (aun poco para los 2,50 m. especificados por Mary Shelley), y había ganado 25 kilos.


Eran tiempos artesanos para actores artesanos.


Referencia: “Monstruos sagrados” Doug Bradley
 

 

PUTAS Y SIMILARES

PUTAS Y SIMILARES

Hay varias y enrevesadas versiones sobre el origen de la palabra puta. Puestos a elegir me quedo con una que parece sensata, y que se refiere a la diosa romana Puta.

La diosa Puta , era una de las divinidades romanas asociadas a las tareas agrícolas, en concreto a la poda ( puta en latín) de los árboles frutales. Ocurría que el mismo día en que se podaban los árboles, además de que las muchachas que querían quedar embarazadas como ritual de fertilidad se azotaban ritualmente con las ramas cortadas , las sacerdotisas de dicha diosa ejercían en su honor la prostitución sagrada. Con el paso del tiempo, el nombre de la diosa pasó a denominar a la mujer que ejercía la prostitución.

Sobre putas e hijos de puta, os dejo para  vuestro desahogo una décima incompleta de Clímaco Soto Borda, que debéis completar con vuestros nombres preferidos.

Si pública es la mujer
que por puta es conocida,

……. viene a ser 

la puta más corrompida.

Y siguiendo el parecer

de esta lógica absoluta,

todo aquel que se reputa

de la …… hijo,

debe ser, a punto fijo,

un grandísimo hijo de puta. 

 

Sin salirnos del tema, también es curioso el origen de ramera, de cual también hay versiones, y como debe ser, escojo la menos rebuscada y de mejor fuente:

Dice Sebastián de Covarrubias Orozco en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española de 1610 , al definir ramera:  “Es lo mesmo que cerca de los latinos “meretriz”. Éstas vivían fuera de los muros de las ciudades y a ellos arrimaban unas chozuelas a modo de hornillos o bovedillas, por lo cual se llamaron “fornicarias”. Estas salían algunas veces a los caminos reales, no lejos de los molinos de trigo y otras veces de los del aceite, y sobre unas estacas armaban sus chozuelas y las cubrían con ramas, de donde se dijeron “rameras”.

 

Otros distintos de Don Sebastián dicen que lo de rameras , se refiere a que en la Edad  Media para distinguir  los establecimientos o casa donde ejercían su oficio, colgaban de su puerta un ramo de flores o un ramo seco.

 

Referencias : “Palabras con historia”- Gregorio Doval / “Tesoro de la Lengua Castellana o Española” - Sebastián de Covarrubias Orozco

 

HITLER Y LA MUÑECA HINCHABLE

HITLER Y LA MUÑECA HINCHABLE

El 20 de noviembre de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, el  Reichsführer SS Heinrich Himmler, jefe de las SS alarmado por las bajas producidas en el ejército alemán por las enfermedades venéreas, , especialmente gonorrea y sífilis, escribió una carta en la que  manifestaba que el  peligro más grande de París eran las muy usuales e incontrolables putas, frecuentadas por los clientes en bares, centros nocturnos y otros lugares,  que acababan con la salud de los soldados sólo por el placer de una aventura rápida.


Detectado el problema, la solución vino con el proyecto ultrasecreto denominado “Proyecto Borghild” , en el que por indicaciones de Hítler, y con Himmler como responsable directo, un equipo formado por el doctor danés Olen Nauseen , un escultor, un especialista en materiales sintéticos, un peluquero y un mecánico, se dedicaron a diseñar una muñeca hinchable para que sus tropas pudieran liberar sin riesgo sanitario, las tensiones sexuales acumuladas durante la guerra, lejos de sus esposas y novias, y que debía reunir las siguientes características :


Su aspecto debe ser netamente ario y representar los ideales belleza en Alemania: esbelta, rubia, blanca y de ojos azules.


Su altura debe ser de  1,76 m, labios carnosos, pechos grandes, piernas, brazos y cabeza articulada y un ombligo bien diseñado.


La piel sintética debe sentirse como la carne verdadera.


El cuerpo de la muñeca debe ser tan ágil y maniobrable como el cuerpo real.

 

Los órganos de la muñeca deben sentirse absolutamente reales.


Para lograrlo, invitaron a personalidades y deportistas femeninas para que sirvieran de modelo. Incluso, le solicitaron a la actriz Käthe von Nagy que prestara su rostro para hacer un molde de bronce para la cara de la muñeca. Pero la artista se negó a que sus angelicales facciones pasaran por las manos de todos los soldados alemanes. En cambio las atletas Wilhelmina von Bremen y Annette Walter no tuvieron problema en prestar sus esculturales cuerpos para que las Borghild lucieran como ellas.

El equipo desarrolló polímeros especiales que se parecían a la piel y presentó en 1941 tres tipos de muñecas de diferentes alturas: 1,68: 1,76; y 1,82 metros.


A pesar de los avances, la idea de que cada soldado cargara con una muñeca en su mochila junto con el resto de los objetos vitales para supervivencia, y que evitaría las enfermedades venéreas en los ejércitos y preservaría la pureza de la raza aria, se fue al traste cuando la fábrica designada para su fabricación, situada en Dresde , fue destruida en el bombardeo aliado de la ciudad.

Referencias: “ Clarín”/ “ABC”


PS: Aunque hay quien califica la noticia como hoax (engaño/bulo), escribo la versión mayoritaria (y que otorga a Hitler el mérito de ser el impulsor del invento de la muñeca hinchable) , y la daré por buena salvo corrección/reprimenda de  algún@ lector@ expert@ en muñecas hinchables o inventos nazis/alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

UNA PICANTE HISTORIA

UNA PICANTE HISTORIA

La existencia del ajo (Allium Sativum) se conoce desde hace 6.000 años, y su origen parece situarse en Asia central; los sacerdotes babilonios hacían brebajes con ellos para alejar a los malos espíritus. Y desde allí fue introducido en Egipto por medio de tribus nómadas procedentes de Asia menor. En el Antiguo Egipto, en la construcción de las pirámides, se daba ajo diariamente a los obreros para prevenir el tifus y el cólera, y fue el ajo el responsable de la primera huelga conocida de la historia, cuando dejaron de suministrarlo en la dieta de los obreros. También provocó uno de los primeros actos de discriminación de los romanos hacia los hebreos, por el aliento que tenían debido al alto consumo.Desde allí llegó también a la India por medio de las rutas comerciales hacia el este de Asia y posteriormente hacia el oeste con dirección a Europa.

En la antigua Grecia, las mujeres comían ajo para facilitar la práctica de la castidad durante las fiestas en honor de la diosa Ceres, y también para saber si una mujer era estéril o no, colocándole un ajo en la vagina. Si al día siguiente le olía la boca a ajo, la mujer se consideraba fértil; de lo contrario, se creía que sus conductos vitales estaban cerrados.

En tiempos de Horacio se desaprobaba el ajo en los hogares de las clases altas romanas mientras que el pueblo lo consumía en grandes cantidades. Los atletas y los gladiadores lo consumían o se untaban el cuerpo como zumo de ajo , y los legionarios romanos lo plantaban allí donde fueran, lo consumían antes de entrar en combate y lo adoptaron como emblema. También los comerciantes fenicios y navegantes vikingos lo llevaban consigo para fortalecerse en sus viajes y tratar cualquier enfermedad.

Los judíos, que en su estancia en Egipto habían conocido las virtudes del ajo, se lamentan en su travesía por el desierto de su falta. Así en el libro de los Números, capítulo II, versículos 4-5 dice: "y los hijos de Israel lloraron de nuevo y dijo: quién nos dará carne para comer? recordamos el pescado que comíamos de balde en Egipto; los pepinos y los melones y los puerros y las cebollas y los ajos". También en el Talmud se afirma con entusiasmo que "satisface, templa el cuerpo, ilumina el rostro, incrementa el líquido seminal y elimina las lombrices intestinales. Algunos agregan que incita al amor y disipa la enemistad... por el sentimiento de bienestar que engendra". Su olor, penetrante y persistente, constituye su característica mas notable, y por eso, Sakespeare en” Sueño de una noche de verano “desaconseja su uso a los actores que deben, en la obra, dirigir “dulces palabras al público “

Desde la antigüedad, el ajo fue apreciado tanto como alimento por el sabor característico que le da a las comidas, como por sus virtudes medicinales, que provendrían, según algunos expertos, de una substancia, la alicina, que contiene azufre, y que es liberada cuando el ajo es cortado en pedazos o aplastado.
 
En este sentido, las referencias más antiguas las encontramos en el Codex Ebers ( 1550 a C),un papiro egipcio que contiene una decena de formulas terapéuticas. El ajo está propuesto en 20 de estas fórmulas como remedio eficaz el dolor de cabeza, la picadura de insectos y para aliviar dolores musculares.
 
Los resultados reunidos por la medicina egipcia, depurados de fórmulas mágicas y rituales, fueron adquiridos por los griegos.Hipócrates, el más grande médico de la antigüedad, que basó sus teorías en la observación de los hechos, recomendaba utilizar el ajo por sus cualidades medicinales, avalando así la tradición y experiencia popular.
 
Plinino el Viejo - y estamos ahora en Roma del 1 siglo después de Cristo,- en su Historia Naturalis indica varios usos terapéuticos para el ajo, y no es ningún misterio que los legionarios romanos lo usaban habitualmente como antiparasitario y para combatir diversas enfermedades infecciosas. Otra referencia importante la encontramos en el Herbario de Urbiano, un manuscrito del siglo XVI que constituye una preciosa colección de recetas que mezclan medicina popular y conocimientos empíricos sobre las virtudes terapéuticas de las plantas.
 
Pero para obtener un reconocimiento con base científica más cierta, es necesario esperar hasta el siglo XVII. En 1858 Luis Pasteur individualiza y define con certeza la calidad antibiótica del ajo. Luego en los inicios del siglo XX Albert Schweitzer lo utiliza en África como remedio contra la disentería. Sus propiedades sirven para combatir la difteria, tifus, tuberculosis y hasta el cólera, y se reconoce su actividad antibacteriana, antiséptica, mucololítica e hipertensora, además por ser eficaz regulador del sistema cardiovascular

Tambien el ajo tiene su historia mitológica y mágica. La mitología mahometanas, sostiene que cuando Satán triunfante abandona el Jardín del Edén brotaron cebollas de su huella derecha y ajos de la izquierda. Para los egipcios, el bulbo del ajo representaba el cosmos, sus pieles externas las diversas etapas del cielo y el infierno y la disposición de los dientes el sistema solar., y por lo tanto su consumo representaba la unión del hombre y el universo y nutría no solo el cuerpo sino también el espíritu. Para los tibetanos los dioses del cielo tuvieron una lucha y el dios perverso fue muerto por los dioses buenos, cayendo a tierra y rompiéndose en mil pedazos, de cada uno de los cuales brotó un ajo.
 
Sobre las propiedades mágicas del ajo, dan cuenta varios enterramientos de época prefaraónica en donde se encontraron figuras de arcilla pintadas que representan bulbos de ajo colocados allí para ahuyentar a los malos espíritus que pudiesen perturbar el viaje del alma al más allá. Así, en la tumba de Tutankhamón se encontraron seis dientes de ajo. Incluso en la actualidad se celebra en Egipto, al comienzo de la primavera, una fiesta conocida como "aspirar las brisas" durante la cual se consume mucho ajo y además se lleva a las casas donde se machaca en los marcos de las puertas y en los alféizares de las ventanas para combatir el mal.

En España, el ajo igual cura verrugas, que elimina tenia o lombrices, que protege contra picaduras de víbora, o que untado sobre el vientre de las mujeres, favorece los partos y aleja el riesgo de hemorragias . Y no nos olvidemos de una de sus facetas más conocidas ( especialmente en Transilvania) : ahuyentar vampiros.

A pesar de sus bondades, su olor característico, producido por el azufre que contiene, y su sabor y penetrante olor que impregna los lugares y personas cercanos, ha creado dos bandos irreconciliables que se han mantenido a lo largo de la historia: los defensores (aliófilos) y a los detractores (aliófobos).

¿ Quién no recuerda aquel famoso libro “A la salud por el ajo y el limón”? que obligaba a mantenerse a prudente distancia de quien seguía sus recomendaciones?


Referencias: “A fuego lento”- José Luis Arpide / “Enciclopedia de las supersticiones” –Isabel P. Costa y Gregorio Roldán.

COCAINA Y VINO MARIANI

COCAINA Y VINO MARIANI

La cocaína, obtenida de las hojas de ErythroxyIon coca, ha sido utilizada como estimulante desde hace cientos de años. Quizás la huella más antigua de su uso data de los años 500 d. C., en Perú, donde se encontraron bolsas conteniendo hojas de la planta de la coca en una tumba, probablemente como ofrenda para acompañar al muerto en su viaje. A la llegada de los españoles, los incas habían desarrollado una civilización evolucionada que incluía las hojas de coca, que consideraban que les habían sido regaladas al hombre para saciar al hambriento, reanimar al cansado, reforzar al débil y hacer olvidar sus pesares al desdichado, y que servía asimismo como valor de intercambio. Los españoles incluso adoptaron esta costumbre y pagaban a los esclavos con hojas de coca, a cambio de oro y plata.

Los primeros en cuestionar el uso de la coca fueron los conquistadores, aunque poco habrían de permanecer en esa actitud. Tras un anatema inicial de los eclesiásticos, que tenían por apóstata el consumo de coca, las rentas derivadas de tasar el tráfico hicieron que la corte reconsiderase el asunto; en 1573, el virrey Francisco de Toledo transforma la prohibición en gravamen fiscal, decretando que un diezmo del mismo pase a las sedes episcopales de Lima y Cuzco.

 

Precedidas por seductores relatos sobre sus propiedades cuasimedicinales , ya en el siglo XIX, las hojas de coca emprenden su viaje del nuevo al viejo mundo para saltar al estrellato. En 1860, Albert Niemmann, un químico de la Universidad de Gotinga (Alemania), logra aislar un alcaloide psicoactivo (uno de los catorce presentes en la hoja de coca), tras un procedimiento en el que empleó alcohol, ácido sulfúrico, bicarbonato sódico y éter. Lo llama cocaína.


Poco tiempo después, Carol Koller descubre su uso como anestésico local y desde entonces la cocaína se convierte en una importante droga medicinal. De 1860 en adelante, las cualidades estimulantes y placenteras tanto de la coca como de la cocaína darán como resultado distintas preparaciones que se lanzan al mercado internacional en forma de cigarrillos, ungüentos, aerosoles nasales, tónicos y elixires.

 

“No pierda tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite cocaína”, rezaba uno de las tantas publicidades con las que las empresas farmacéuticas ofrecían su producto a fines del siglo XIX. Poco después de su descubrimiento, médicos y laboratorios recomiendan ya la cocaína como buen alimento para los nervios, para combatir hábitos de alcohol, opio o morfina, e incluso para conceder sempiterna vitalidad y hermosura a las damas.
 

Aunque no cabe duda de que por aquellos años el que habría de dar a conocer al mundo las virtudes de la coca fue el químico corso Angelo Mariani , quien en 1863 lanzó a la venta el llamado  Vino Mariani,  que se preparaba macerando hojas selectas de coca en vino  y que anunciaba en los siguientes términos:


Nueva vida, nuevo vigor. Vino tónico y estimulante que fortalece, refresca y restaura las fuerzas vitales. Por exceso de trabajo, o para la fatiga física o mental, nada iguala al Vino Mariani por sus efectos benéficos, inmediatos y duraderos. Esta aseveración se basa en Apoyos escritos de más de 7 000 eminentes médicos y por su uso continuo por más de 30 años en hospitales, instituciones públicas y religiosas, en todas partes”.

Tal fue la fama que alcanzó esta bebida, que en la actualidad la biblioteca del British Museum alberga trece volúmenes con elogios al Vino Mariani de personalidades de la época. La lista sería interminable, pero bien vale la pena un resumen:
William McKinley, Émile Zola, Paul Verlaine, Sigmund Freud, Louis Blériot, José Martí, Ulises Grant, Jules Verne, Thomas A. Edison, Alexandre Dumas, Louis y Auguste Lumière, Henrik Ibsen, Sarah Bernhardt, Robert L. Stevenson, Anatole France, Zadoc Khan, Jean Charcot, el Príncipe de Gales, la reina Victoria, el zar Alejandro II, Alfonso XIII, el Sha de Persia, el papa León XIII, etcétera.

El papa León XIII (1810-1903) resultó ser finalmente uno de sus principales valedores, ya que, en agradecimiento al tónico, llegó a prestar su efigie para la etiqueta y concedió una medalla de oro al inventor, como "benefactor de la humanidad" y en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para "apoyar el ascético retiro de Su Santidad".  Leon XIII tampoco olvidaba llevar siempre en su bolsillo un botellín de Mariani, para "fortalecerse en caso de necesidad".

 

Un litro de Vino Mariani contenía entre 150 y 380 mg de cocaína. Dos vasos equivalían a una dosis inferior de 5O mg , el equivalente a una "linea" de cocaina aspirada , y dichas dosis no podían elevarse porque en forma de hoja tornaban al vino muy amargo para ser bebido, y en forma de cocaina refinada , el Vino Mariani perdía su sabor característico y sus características terapéuticas.

 

Además del vino, Angelo Mariani fabricaba con su extracto de coca un Elixir Mariani (de más alta graduación que el vino), Pastas Mariani, Pastillas Mariani y Té Mariani. Aunque se llevó a la tumba el secreto de su extracto, Mariani siempre insistió en que la diferencia entre coca y cocaína no es la que existe entre cierta sustancia y su concentrado, sino la que hay entre un conjunto de sustancias y una sola. Según decía, las propiedades de la coca se desvirtúan cuando es reducida al alcaloide de la cocaína.

 

Ante el éxito de los productos Mariani, y hasta la prohibición de la cocaína, a finales del siglo XIX casi un centenar de bebidas que se consumían tanto en el mercado norteamericano como en el europeo, contenían un extracto proveniente de las hojas de coca, así como otros  productos  basados en la hoja de coca, como la Coca- Bola en cajas de latón que conservaban las hojas para ser masticadas , o bien la Coca-Cola, creada en 1886 por Jhon Styth Pemberton como tónico para el dolor de cabeza y los nervios,  a partir de extractos de dos plantas: las de la coca y del árbol de la cola . La primera receta de la bebida y hasta 1903  , contenía un extracto de las hojas de coca, que suponía 250 milígramos de cocaina por litro de Coca-Cola. Ahora no contiene cocaína, aunque sí cafeína, aproximadamente el equivalente a media taza de café.

 

 

Referencias: “Un viaje de ida” – Alicia Marconi / "Aprendiendo de las drogas" – Antonio Escohotado