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FRANZ

OMBLIGOS Y CORDONES

OMBLIGOS Y CORDONES

Parece que lo mío no tiene solución. He vuelto a escribir un larguísimo artículo que de nuevo va a poner a prueba la paciencia de algunos sufridos lectores y la huída de la mayoría. Así pues, para los valientes/pacientes, a continuación el ombligo, el cordón umbilical y sus curiosas historias.  

A los cinco o seis días de vida del recién nacido, cuando se marchita el cordón umbilical y se desprende, deja en su punto de inserción una pequeña cicatriz que constituye lo que se llama el ombligo, según los mitos de los distintos pueblos, símbolo de centro del mundo, es decir, del lugar desde donde se inició la creación. 

Empezaremos con esa pequeña cicatriz  y las importantes discusiones teológicas que se originaron cuando se planteó la cuestión de si era racional representar con ombligo a Adán y Eva.

Así, mientras los teólogos y sabios discutían tan trascendental tema , los artistas más tímidos escondían el ombligo bajo los sueltos cabellos de Eva, que de paso le servían para ocultar sus pechos.   Con Adán la cosa se complicaba, y el asunto no era tan sencillo. Unos les atribuyeron ombligo, y otros no.

Miguel Ángel, como para compensar la tacañería de otros, le otorgó ombligo a Adán, y como pintaba para la capilla privada del Papa (la Capilla Sixtina) y estaba en estrecho contacto con el pontífice entonces reinante, se podría pensar que esto había zanjado la cuestión. Pero no, porque en 1646, el doctor sir Thomas Browne se encuentra envuelto en la controversia del lado "antiombliguísta". La atribución a Adán, dice, de "esa tortuosidad o complicada nudosidad que usualmente llamamos ombligo" es un error espantoso, no obstante "los auténticos dibujos de Angelo y otros", de los que se infiere que "el Creador afectó superfluidades o partes ordenadas sin uso ni oficio". 

Luego si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de tener  Adán ombligo  , ¿ quien era la madre del Dios creador?. Y además si lo tenía ¿ acaso se afirmaba qué Dios se dedicaba a hacer cosas inncesarias y por tanto imperfectas? 

Algunos sabios, sin embargo, optaron por “marear la perdiz” sosteniendo que Dios podía haberles puesto ombligos a Adán y a Eva, con el solo fin de poner a prueba la fe de hombres posteriores que dudaran de ello, eso es, para ver si preferían ser razonables o devotos. Y así estamos al día de hoy, sin aclarar el apasionante e idiota dilema teológico del ombligo de Adán y Eva.

Íntimamente unido al ombligo está el cordón umbilical, que también dispone de una larga tradición de leyendas en la mayoría de culturas de todo el mundo. El cordón umbilical seco se desprende del pequeño, y a partir de ese momento se considera como un potente objeto mágico que, tratado de forma especial, es capaz de favorecer una serie de cualidades físicas en el pequeño.  Diversos pueblos mexicanos llevan el cordón umbilical a lo más alto del monte o a lo más profundo del bosque para que el niño no tenga miedo y se haga valiente y esforzado; otros rociaban el cordón de los niños con mezcal, licor de alta graduación alcohólica, con el fin de establecer un lazo mágico entre ellos ya que se le atribuye al licor unas propiedades masculinas, mientras que los de las niñas se untaban con miel para que de mayores fueran mujeres de exquisita dulzura. En Europa nos encontramos con prácticas similares, como era el antiguo ritual practicado en la Babiera renana en el que se envolvía el cordón umbilical durante cierto tiempo en un trozo de lino viejo y después se cortaba o pinchaba en trocitos según fuera de niño o de niña, a fin de que cuando crecieran fueran hábiles artesanos o buenas costureras. 

En España el interés en el futuro se orientaba más a la obtención de ciertos deseos personales más que profesionales, y la madre guardaba el cordón del niño hasta que fuera soldado, pues si lo llevaba dentro de una bolsita colgado del cuello o bien cosido a la ropa, obtendría un buen número en el sorteo de las quintas para el servicio militar, y en caso de ir a la guerra no moriría en ella; si pertenecía a una niña se guardaba para cuando fuera mujer, pues si se reducía a polvo el cordón desecado y se mezclaba con un alimento o una bebida, dándoselo a tomar al hombre deseado, éste se enamoraría de ella.

En otras ocasiones el cordón umbilical no actuaba como un simple elemento favorecedor de unas determinadas características físicas o cualidades útiles en la vida, sino que actuaba como amuleto o guardián mágico de su dueño. Es una práctica bastante extendida colocar el cordón umbilical junto al niño para que actúe como un ángel de la guarda: puede estar colgado de una pared o viga de la habitación del pequeño, anudado junto a la cabecera de la cuna o, incluso, escondido en el interior de la almohada.

En Europa a finales del siglo pasado, en Alemania y más concretamente en Berlín, la comadrona solía entregárselo al padre recomendándole que lo guardara con sumo cuidado, pues durante tanto tiempo como lo tuviera así guardado, el niño viviría feliz y estaría libre de enfermedades; en las proximidades de Nuremberg y para que el niño caminara ligero, colocaban el muñón umbilical bajo su almohada junto con una cabeza de liebre, aunque también era habitual que lo guardaran hasta que el niño tenía la edad de seis años, momento en el que la madre lo desmenuzaba y lo mezclaba con huevo batido hasta hacer una tortilla que se le daba el niño para comer, pensando que este alimento le despertaría la inteligencia; en Hessen lo cosían a los trajes para que sirviera de protección contra golpes y armas de fuego; en Oldenburg pensaban que el niño aprendería a leer más fácilmente si le enseñaban la letra A del abecedario a través de un tubito hecho con el cordón umbilical desecado.

Los campesinos franceses de las zonas de Beauce y Perche se cuidaban de no arrojarlo al agua o al fuego por miedo a que por una mágica asociación el niño muriera ahogado o abrasado por las llamas. Los auspicios de buena suerte que rodeaban al bautizado hacían que en ocasiones los familiares forzaran a la providencia: en la ciudad de Königsberg, actualmente Kaliningrado, cuna del filósofo Immanuel Kant, cuando llevaban al recién nacido a la pila bautismal le daban un poco de sal, dinero y su ombligo seco, por su valor como amuleto.

Otros usos del cordón han nacido de la idea del recién nacido como ser puro e inocente, y que se han manifestado básicamente en dos vertientes distintas: la religiosa y la diabólica. En cuanto a la primera, lo cierto es que no es extraño descubrir bolsitas, que contienen en su interior un muñón umbilical, en la proximidad de algún altar y disimuladas entre los clásicos exvotos, actuando como rogativa para la curación del pequeño o con el fin de conseguir la protección celestial, sería por tanto un objeto que, por su pureza, acercaría más al bebé a la divinidad.

En algunos pueblos de España se guardaban los cordones umbilicales para, si el niño de mayor presentaba una incontinencia nocturna de la orina, hacer caldos con ellos pues estaban considerados como un gran remedio contra la enuresis, además, si los cordones eran de mellizos, en pueblos andaluces se secaban y se conservaban en saquitos, pues estaban considerados como un buen remedio para el dolor de vientre; en zonas de Extremadura los introducían, una vez secos, en agua durante veinticuatro horas, obteniendo la llamada "agua de tripa", utilizada para lavar los ojos enfermos de los niños.

Desde un punto de vista terapéutico el ombligo tiene menos importancia que el cordón umbilical, aunque en España, especialmente en zonas de Ciudad Real, era un objetivo básico del tratamiento de la esterilidad ya que se aplicaban parches en el ombligo de la mujer estéril mientras que a la vez orientaban los pies de su cama hacia el norte geográfico.

En los países del norte de Europa fue un elemento curativo de cierta importancia: en la provincia sueca de Västmanland se ponía el ombligo pulverizado en el pezón de la madre para que el niño no tuviera cólicos, mientras que en otras zonas usaban el agua en la que se había lavado el ombligo para frotar los angiomas de la piel del recién nacido.  La utilización del ombligo del recién nacido para eliminar las manchas atribuidas a los antojos de la madre durante el embarazo ha estado muy generalizada en todo el mundo, con este fin en Suiza ya utilizaban el agua en la que se había macerado el cordón junto con algarrobas silvestres. En Finlandia el ombligo se cocía en leche que posteriormente se daba a los niños para curar las heridas y llagas de la boca, aunque una simple infusión del mismo era utilizada en alteraciones dermatológicas del infante como la erisipela o determinados eczemas. El cordón umbilical ha tenido tanta importancia en la medicina popular que no sólo los recién nacidos o sus madres eran los destinatarios de la bondad de sus efectos, siendo muchas las personas que lo utilizaban en su botiquín particular: entre los chatinos de Oaxaca, México, era utilizado contra la diarrea y el vómito al mezclarlo con cáscara de huevo, tierra de panal y agua estéril; se engarzaba en un anillo de oro o de plata como talismán contra los cólicos entre los suabos del sur de Alemania; en zonas de Suecia era utilizado como medicina general cuando se maceraba con alcohol. Múltiples han sido los usos terapéuticos del cordón: contra la epilepsia, el raquitismo, las hemorragias uterinas, al alcoholismo, las conjuntivitis y todo tipo de inflamaciones oculares, en problemas dermatológicos variados, para curar el hipo. 

En la Edad Media también se cuidaba el lado estético del ombligo; a los niños pequeños se les envolvía como una momia mientras se les colocaba una bola de plomo en la cicatriz del cordón umbilical para conseguir un hermoso y profundo ombligo, método que algunas abuelas e incluso nuestras madres han seguido hasta la actualidad, aunque utilizando bolitas de algodón o lana en vez de plomo.

Asimismo, la exposición de un ombligo desnudo, que antiguamente era un tabú en la sociedad occidental, por ser considerado elemento lujurioso, ha recuperado en la actualidadad su función erótica, y por ello la moda practicada por mujeres jóvenes no solo deja ver el ombligo sino que lo realza con piercings u otros elementos de atención.

Referencias: “¿Adán  y Eva tenían ombligo?”-Martín A. Cagliani / “Antropología cultural y popular”  Dr. Lorenzo Terrasa Nicolau. / http://www.wikipedia.es  

CINTURONES SEXUALES

CINTURONES SEXUALES

Seguro que todos habéis oído hablar del cinturón de castidad, más del femenino que del masculino, este artilugio de hierro con cerradura , con dos únicos y pequeños orificios dentados, para evitar tentaciones, y permitir las evacuaciones corporales, utilizado para asegurar el buen comportamiento de la entrepierna de él/ella, y que equivocadamente se asocia a la Edad Media. 

Se dice que el cinturón de castidad , ligado a la nobleza, es una pieza que reafirma el ego posesivo del varón, la desconfianza en la dama que suspuestamente venera, el miedo a que otro se muestre más viril que él, y, a la vez la aparición del instinto genético de proteger la herencia, de asegurara unos vástagos propios, de evitar la duda sobre si ese hijo es legítimo o pertenece a otro señor. Es la construcción de ese árbol genealógico de familias, noblezas, monarquías que llegan a nuestros días y en los que, lo único seguro es quien es la madre.  

El cinturón de castidad fundamentalmente impide a la dama ser penetrada por otro varón. El señor del castillo , ayudado del herrero se encarga  de sellar con un candado el artilugio, y de guardar celosamente la única llave. Pero la seguridad era escasa, ya que expertos abrían y cerraban aquellos cinturones con la misma facilidad con que hoy en día un experto abre y cierra cajas fuertes. Por otra parte el herrero siempre era susceptible de ser comprado y de estar en posesión de una copia de la llave que celosamente llevaba el señor al cuello. 

La leyenda lo asocia a aquellos nobles cruzados que cuando partían a sus largas luchas en tierras infieles, colocaban el cinturón de castidad a sus mujeres para asegurar su forzada fidelidad, y se llevaban la llave con ellos. Historia  difícil de creer salvo que su objetivo fuera realmente la de quedarse viudos, ya que el uso prolongado del artilugio habría provocado una infección mortal a la portadora, a causa de la acumulación de orina y las heces fecales, así como por el roce y las llagas provocadas por el contacto del hierro sobre la piel. 

El mito alcanza a personajes tan conocidos como el propio Rodrigo Díaz de Vivar alias “El Cid”. Cuando sufre destierro en 1081, dicen que se aseguró de la fidelidad de su Jimena con un cinturón de castidad. Pero resulta del todo increíble creer que la dama mantuviera su entrepierna en tal situación durante seis largos años.

Lo cierto es que ni siquiera se sabe con certeza cuándo fue inventado el cinturón de castidad que algunos sitúan en el largísimo periodo comprendido entre 1500 y 1800. En cualquier caso corresponde a  fecha muy posterior a la Edad Media, quizás en el Renacimiento, y fue popularizado literariamente en la Inglaterra del siglo XIX .    Es bastante más creíble, la versión que sostiene que la utilización del cinturón de castidad, se realizaba por parte de algunas mujeres y a iniciativa propia, como defensa contra la violación, en época de acuartelamiento de soldados, durante viajes y en estancias nocturnas en posadas, y también en conventos como elemento para evitar la masturbación (aún a mediados del siglo XIX, en la muy rígida época Victoriana, un tal doctor John Moodie lo prescribía para combatirla) y las relaciones sexuales entre la gente consagrada a Dios, y también como penitencia que los confesores imponían a damas dadas al sexo ilícito.  Lo insólito del asunto es que hoy en día, se continúan fabricando cinturones de castidad para ellas y ellos. Giuseppe Acacia, por ejemplo, lo sabe muy bien. Este italiano es el responsable de Gubbio, una empresa que se dedica a la comercialización de reproducciones de armas y otros objetos medievales, incluidos cinturones de castidad, falsamente atribuidos, como hemos dicho, a dicha época. Cada año, su compañía despacha, a diversos puntos del planeta (desde Estados Unidos a Rusia, pasando por Francia, Gran Bretaña, China, Argentina o los Emiratos Arabes) medio millar de cinturones de castidad, de los cuales aproximadamente un 30% son para hombres.  

Acacia sostiene , con buen criterio, que encerrar el deseo de la sexualidad en una prisión de hierro es en estos momentos un método absolutamente superado, ya que cualquiera puede abrir uno de estos cinturones con una simple llave maestra. Y añade que en el mercado existen otros artículos mucho más sofisticados que permiten a una persona asegurarse de la fidelidad de su pareja.  No le falta razón Acacia . Se dice que existen unas braguitas pensadas específicamente para detectar un posible engaño amoroso. Esas supuestas braguitas inventadas en los EEUU, que algunos califican de gran broma internáutica, utilizando alta tecnología militar, incorporan un sensor especial que localiza a la portadora mediante sistema GPS ,y registra los cambios de temperatura ambientales, algo que por ejemplo ocurre cuando la persona sufre algún calentón o se despoja de esa prenda. La sonda envía entonces una señal a un procesador, que registra la hora exacta del suceso y el lugar. Además de los cambios de temperatura, las bragas también son capaces de detectar las modificaciones en la acidez cutánea, un parámetro que varía de persona a persona y que permitiría descubrir un cambiazo. 

También, y para amantes del fetichismo en los juegos eróticos, se venden cinturones de castidad hechos a medida con materiales plásticos y aluminio (los masoquistas prefieren el artesanal hierro) que comprenden desde  modelos tipo tanga a otros que simulan lencería, para ellas, hasta graciosos artefactos para ellos. Para interesados en estas cosas, os recomiendo visitar la entretenida y completa http://www.arrakis.es/~jmselva, en donde además de informaros podréis comprar vuestro cinturón preferido. 

Referencias: “El Enigma medieval”- Jorge Blaschke / “El Mundo- Suplemento Crónica” Fábrica de cinturones de castidad –Irene H. Velasco./ http://www.arrakis.es/~jmselva

SATANÁS Y OTRAS DIABLURAS

SATANÁS Y OTRAS DIABLURAS

Hoy escribiré algo sobre ese personaje tan del gusto de algunas sectas, especialmente la Iglesia Católica, que conocemos, entre otros muchos nombres, con el genérico de Satanás,  ligado a ese número de sobras conocido : 666, que investigaciones recientes , tras una nueva interpretación del Apocalipsis de Juan, dicen que es el 616.  

Cuenta la historia sagrada, que Luzbel ¨Lucifer¨ (Portador de luz) y Gabriel (Fuerza de Dios) fueron los primeros Arcángeles. Lucifer , muy hermoso y el más inteligente de todos,  por su soberbia y orgullo fue desterrado del cielo; y al igual que una serie de ángeles que como él, se revelaron ante Dios , fueron expulsados por el Arcángel San Miguel. Así pues, entre los ángeles y demonios no hay diferencia de naturaleza ya que tienen el mismo origen. Los demonios son simplemente ángeles rebeldes caídos, que en vez de obedecer a Dios, obedecen a Lucifer . 

Entre los enemigos de Satanás , la Iglesia Católica tiene un papel protagonista. En el otro extremo , y como amigo, es figura a destacar Szandor LaVey , (todo un pintoresco personaje que se merece un artículo monográfico), que la noche del 30 de abril de 1966 anunció la fundación de la Iglesia de Satanás en el estado de California. Esa fecha fue declarada por él como el Año Primero del Reinado de Satanás (I Anno Satanás). A través de conferencias y otras actividades fue dando a conocer la existencia de su institución la cual alcanzó fama internacional durante 1967 gracias a un evento que fue cubierto y transmitido en vivo por la prensa internacional: la celebración de la primera boda satánica. Fue así como entre bautismos, funerales y misas negras, la popularidad de la Iglesia Satánica fue ascendiendo hasta el punto de ser reconocida como una religión oficial dentro de la nación norteamericana.

En 1968 LaVey escribió La Biblia Satánica y en el 1969 dio a conocer de modo oficial su institución. Para 1970 publicó en una edición rústica su Biblia la cual se convirtio en un Best Seller. La Biblia Satánica expone las creencias básicas del satanismo a través de dos secciones: la primera expone el razonamiento del satanismo, la segunda sus rituales y prácticas.  

Parecido a su antecesor Aleister Crowley, LaVey centró sus enseñanzas alrededor de la gratificación y la exaltación de todas las pasiones humanas. Crowley, quien es considerado como el padre del satanismo moderno, resumió sus enseñanzas en la frase "do what thou wilt" (haz lo que quieras), frase que encierra todo un proyecto anti vida pues quienes viven haciendo lo que les da la gana, encuentran la muerte de modo prematuro.  

Fue un icono dentro de la cultura pop en Estados Unidos, Charles Manson aseguraba ser seguidor suyo, era venerado por cantantes y estrellas de todo tipo y participó en el rodaje de un cortometraje de Kenneth Anger . Algunos de los muchos personajes famosos asociados con su iglesia son la actriz  Jayne Mansfield y el cantante Marily Manson . Colaboró con el director Roman Polanski en su película La memilla del diablo, y en la que además actúa, realizando el papel del mismísimo Diablo. Fue la inspiración del cantante Marilyn Manson , a quien Anton LaVey nombró Reverendo de la Iglesia de Satán por promover con su música ideas y conceptos afines a su doctrina y además aparece brevemente en el video de la canción Dope Hat. 

LaVey murió el 29 de octubre de 1997 a causa de un edema pulmonar. Su familia no anunció su muerte hasta pasada la noche del 31 de octubre para no distraer a sus seguidores de la fiesta más importante dentro de la Iglesia de Satanás:Halloween.

Actualmente su hija Karla LaVey y la sacerdotisa Blanche Barton continúan el trabajo de Anton LaVey. La Iglesia reclama tener más de 10.000 miembros oficiales a nivel mundial, cantidad que se queda corta al lado de los millones que han sido influenciados por su música.  

Satanás es, sin duda, una creación de la sociedad feudal. Aparece en la Edad Media con gran virulencia y se consolida en el siglo XI. 

Para los hombre de la Edad Media, Satanás es un ángel caído, una versión del maniqueísmo, una representación de la dualidad del bien y del mal que perdura desde os orígenes de los tiempos. Una dualidad que tuvo su máximo exponente en el hoy Afganistán con Zoroastro. 

El mundo de la Edad media se divide en buenos y malos, unos irán al cielo y otros terminarán sufriendo los horrores del infierno, ya que la idea del purgatorio no aparecerá hasta finales del siglo XII y es difícilmente aceptada e el siglo XIII. Con el purgatorio el hombre de la Edad Media tendrá una esperanza más de salvación, una forma de redimir sus pecadillos. En sisn duda una fórmula que no gusta a muchos clérigos que creen que con esta nueva idea se deja una puerta abierta para pecara a cambo de un pequeño castigo, y además es innecesaria ya que también el perdón de la confesión ofrece un camino semejante.  

La aparición de Satanás ofrece todo un repertorio de representaciones simbólicas. Satanás es la serpiente del pecado original, el apetito sexual de los hombres y mujeres, pero también es el apetito intelectual que desata la lectura de determinados libros y las reflexiones pecaminosas.  

Para los clérigos de la Edad Media, la aparición de Satanás se convierte en un instrumento  para atemorizara a la gente. Advierten de los múltiples disfraces de este ser maligno, de sus atractivas apariencias que esconde su verdadero aspecto terrorífico. Recuerdan al vulgo y a los novicios que su disfraz más corriente es el de una joven bella y atractiva, sensual y hermosa que leva a sus víctimas al desenfreno sexual. Pero también advierte que puede aparecerse, especialmente a los peregrinos ingenuos, bajo la figura del apóstol Santiago o cualquier otro santo.  

Regresando a Satanás, se aprecia como la iconografía de la Edad Media se apresura a representarlo como un ser de aspecto repugnante, horrible y aterrador. Su rostro es macilento, sus ojos negros y profundos, su frente arrugada y boca prominente. Tiene barba de chivo, orejas peludas y puntiagudas, dientes e perro o jabalí y malformaciones e el cuerpo como jorobas o miembros desproporcionados. Así es, por lo menos, como lo describe un monje alucinado llamado Raoul Glaber que dijo haberlo visto una noche antes de los maitines en el monasterio de Saint-Leger de Champeaux.  

En el siglo XX la iglesia a asustaba a los pecadores con enfermedades, como las que describía los curas a los niños que podían caer en el pecado e la masturbación. En la Edad Media se asustaba a la gente en general y se utilizaba a para ello el diablo, sus engaños y sus disfraces. También se recurría al Juicio Final y al infierno, los peligros de acabar con el alma descuartizada por Satanás, y sobre todo estaba el peligro de las tentaciones sexuales, una obsesión que ha arrastrado la Iglesia a lo largo de la historia, una obsesión que ha esgrimido tanto que hasta los mismos clérigos han sido víctimas de ella. Vemos en general, como los novicios y la población europea son víctimas del miedo que generan los clérigos, un miedo patológico que engendra traumas y bloqueos psíquicos, una situación en la que los psiquiatras Feud y Assagoli hubieran encontrado caldo de cultivo para llenar miles de páginas de sus diarios particulares. 

Pero Satanás no es más que un nombre genérico de "El Maligno", que recibe también otros nombre: Satán, Lucifer, Diablo,.....y que aunque parece que definen lo mismo, son palabras con significado distinto, casi todas ellas de origen griego, y que se definene a continuación: 

Demonio: Es un termino derivado, de la palabra griega Daímon, se le han encontrado dos significados. La raíz daio, significaba, dividir desgarrar. Pero también hacía referencia a seres de luz, o seres sobrenaturales. Eran espíritus de categoría intermedia, ni buenos ni malos. Unas castigaban a los hombres por sus acciones y otros les protegían. Aunque se terminó asociándose la palabra demonio solo con el ser que castigaba.  

Diablo: Deriva de la palabra griega Diábolo que significa, acusador, difamador. En el Antiguo testamento, se utilizaba para designar a una persona que difamaba o acusaba a otra de algo.

Satán/Saithan: Esta palabra hebrea, es utilizada muy pocas veces en el antiguo testamento, y siempre como "el acusador" (Era utilizada en vez de la de diáblo), por lo tanto, no era utilizada como un nombre propio, sino como un término para nombrar a una persona. Este hacia referencia a los ángeles que acusaban ante Dios a las personas que transgredían las leyes. Más adelante, se va a denominar al espíritu maligno, siempre con ese nombre, pasando de ser un nombre común (satán), a ser un nombre propio Satán. 

Lucifer/Luzbel: Era el nombre con el que los romanos designaban al planeta Venus, al lucero de la mañana. Su significado es "portador de luz" y "bella luz". Algunos estudios dicen, que en los primeros años del cristianismo este nombre fue aplicado a Jesús, pero después tras ciertas interpretaciones de pasajes bíblicos, fue cuando se le dio el significado que ha llegado a nuestros días.

Belial: Esta denominación solo aparece en el nuevo testamento. Se utiliza exclusivamente para dar nombre al "ángel de las tinieblas" que se opone directamente al "ángel de la luz".

Beelzebub/Beelzebul: Este término aparece solamente en el nuevo testamento. Es la trascripción griega del hebreo Ba´al Zebub, "Dios de las moscas". En hebreo hay dos terminaciones muy parecidas zebul, que significa exaltado, alabado, con esa terminación la trascripción seria "Dios alabado", pero se cree que adaptaron la segunda terminación para darle un carácter satírico y burlón. Los antiguos, distinguían varias categorías de malos espíritus. Pero era complicado para el pueblo diferenciarlos, por lo que poco a poco y con la creación de la nueva religión, se fueron denominando a todos de la misma manera. Así, todo lo que hacía referencia a una fuerza negativa, a algún espíritu maligno, etc., se le terminaba catalogando, de diablo o demonio. Para que no quedara ninguna duda, que aquello era el "mal supremo" algo de lo que había que escapar.  

Una vez aceptado al Demonio como un ser sobrenatural, en vez de ser una energía o sentimiento que está dentro de cada uno de nosotros y que condiciona la forma de ser de las personas, se le da un lugar de residencia donde ubicarlo y una forma para poder mostrarlo.  Así, la  Iglesia lo ubica en lugar de tormento eterno llamado infierno, e intentando borrar todas las imágenes paganas, escoge al Dios Pan, para dar forma al "Diablo" . Dicho dios era adorado por numerosos pueblos, ya que era el dios de los rebaños, de la fecundidad y de la naturaleza, y era representado como un macho cabrío, con el tridente, que era el utensilio de trabajo de los campesinos.    

Lo mismo que los " Ángeles de luz" residen en el cielo y tienen una jerarquía, los "Angeles de las tinieblas" viven en el infierno, lugar opuesto, y tienen también su jerarquía.  En tal sentido, la Iglesia  ha elaborado un texto denominado "Sanctum Regnum" , con una clasificación jerárquica del infierno , que curiosamente tiene una estructura y mando sospechosamente similar a de los poderes terrenos y militares, y que describe con nombres, cargos y especializades, el galimatías infernal, casi tan pesadito como la lista de los reyes godos.  

Además de este texto, la iglesia tiene manuales , creados en otra época y con formas e vida completamente distintas, en los  cuales explican, como distinguir y reconocer al maligno dentro de una persona.   

Un ejemplo de esto, puede ser las características que citan los demonólogos Wierus y Papini , que afirman estudiar científicamente al Diablo, y que dicen cosas tan científicas , creíbles y extraordinarias como las que siguen:  

"Los demonios no saben andar hacia atrás, no duermen nunca, tienen los ojos saltones y una de cada tres veces parpadean de abajo arriba; no comen en público, cojean, no saben sonarse las narices y tienen un pene desmesurado. Al diablo afirman, le gusta la música, las comidas condimentadas con mucha mostaza y muchas moscas. Es buen conversador que sabe escuchar con interés y sus réplicas son agudas e ingeniosas. Por el contrario no le gustan nada, el ajo, la sal, el ricino y la centaurea. Odia el diamante, el jade, el jaspe y el coral. No soporta la piel de lobo, ni la menstruación de la mujer y concluyen diciendo que huye despavorido ante la imagen de la cruz". Alucinante. 
 

A principios de este siglo Benedictino XV, estableció que el infierno era un lugar físico hecho de azufre y fuego, y el Diablo un ser personal. Juan Pablo II, más tarde dijo que nones y definió el infierno como una metáfora de la ausencia de Dios, y como una fuerza de carácter negativo que impulsa a los sujetos a cometer el mal. El actual Papa, Benedicto XVI ha vuelto a las andadas y ha afirmado que "el infierno existe y es eterno". Así están las cosas, hechas un lío teológico.

Referencia: "El enigma medieval" -Jorge Blaschke./ http://www.wikilearning.com/

LAS VIRTUDES DEL TABACO

LAS VIRTUDES DEL TABACO

En los últimos años, fundamentalmente debido a las directrices políticamente correctas del "amigo americano", el tabaco ha pasado de ser uno de los productos más extendidos en nuestra cultura, de considerarse un auténtico sello de personalidad y/o de virilidad, a verse totalmente denostado, vilipendiado, señalado como fuente y causa de todo mal. Se ha sustituido la publicidad en los medios de comunicación por las advertencias sanitarias con estética de esquela en los paquetes; se ha erradicado el cigarrillo del cine y de la televisión, donde ni siquiera los malos fuman; ha alcanzado un súbito éxito el concepto de fumador pasivo y  las molestias y riesgos que   reporta a los no fumadores. De esta manera, se ha pasado de golpe a considerar que fumar es una conducta irrespetuosa en público y deplorable y arriesgada siempre. Se espera que desaparezca de nuestros locales sociales o laborales el clásico tufo a cigarrillo gracias a regulaciones que señalaron, primero, áreas restringidas para los viciosos y que pronto los expulsarán de todo espacio cerrado y compartido para mandarlos a fumar a la intemperie. A donde se les mandará a los apestados sociales tras la intemperie, está en estudio.


Dicho lo cual, y sobre la malignidad del tabaco y de los fumadores, no escribiré ni una palabra más, bastantes hay ya, y sí en cambio algo de su historia y de sus virtudes, fantásticas o reales, que históricamente han sido y son. Y que cada uno se quede con su copla. 

La primera descripción de un fumador es del mismo Cristóbal Colón en un apunte que el Almirante hace en su diario, un 6 de noviembre del año de 1942. Dice el texto . "...Iban siempre los hombres con un tizón en las manos (cuaba) y ciertas hierbas para tomar sus sahumerios, que son unas hierbas secas (cojiba) metidas en una cierta hoja seca también a manera de osquete..., y encendido por una parte del por la otra chupan o sorben, y reciben con el resuello para adentro aquel humo, con el cual se adormecen las carnes y cuasi emborracha, y así diz que no sienten el cansancio. Estos mosquetes... llaman ellos tabacos". Queda como anécdota y Colón no le da más importancia.

El tabaco , al que los indígenas llamaban cohivá, no solo se fumaba, sino que se mascaba. Para lo primero utilizaban tubos de barro o de madera que llenaban con la hierba picada. Otra forma de utilizarlo era reducir la hierba a polvo o picadura que aspiraban por la nariz.

Dicen que primeras hojas de tabaco las introdujo en España el soldado y aventurero español Rodrigo de Jerez, iniciando su consumo, ya picadas en forma de rapé, ya liadas en cigarros puros. En palabras de su mujer, que por lo visto quería buscarle la ruina, refiriéndose a su esposo dice: Rodrigo "Traga fuego, exala humo y está seguramente poseído por el demonio". Sevilla fue la primera ciudad europea en donde se fumó en público. Curiosamente también fue en Sevilla donde se prohibió por primera vez esa práctica. Apoyándose en bulas papales, y ordenanzas reales, se alegaba que fumar aturdía los cuerpos y enflaquecía la voluntad, entorpeciendo las almas.

Un médico sevillano, nacido en 1493, Nicolás Monardes, fue el primer escritor científico en alabar el tabaco, atribuyéndole virtudes curativas, e introduciendo aquella planta entre las beneficiosas para la salud. Esta alabanza del tabaco l hace el famosos doctor en su "Segunda Parte del "Libro de las Cosas que ese traen de nuestras Indias Occidentales que sirven de Medicina, do se trata del Tabaco, del Cardo Santo y de otras muchas Yerbas que han venido de aquella parte...". La obra se imprimió en 1571, y en ella afirma de forma peregrina que el tabaco, tomado en un caldo producto de sus conocimientos, aliviaba la artritis y curaba el mal aliento; y mascándolo hacía desaparecer la jaqueca y el dolor de muelas.

En Francia lo introdujo J. Nicot, el embajador francés en Lisboa, del que deriva el nombre botánico de la planta ( Nicotiana) y el término con el que se designa al alcaloide al que se atribuye la querencia dependiente del fumador por el cigarrillo. Fue el apóstol incansable de las supuestas virtudes curativas de la planta, y quien lo presentó en la corte de la reina Catalina de Médici, quien fue la primera en aspirarlo en polvillo, y quien lo recomendaba vivamente. Se llamó e Francia "planta de la reina", y, gozó de gran popularidad. Empezó a correr el mito de que  el tabaco era un curalotodo, un prodigio médico...., y tanto entusiasmó que la reina de Francia los administraba al rey Carlos IX durante su minoridad, para curarle, decía ella, "los humores". Toda la Corte imitó a la Reina madre, y el tabaco se colocó en un lugar de prestigio.

No pasó lo mismo en Inglaterra, donde lo había dado a conocer el pirata Walter Raleigh, a principios del siglo XVIII. Jacobo I escribió en sus contra un famoso panfleto en 1604, "Misocapnos", donde llamaba al tabaco " imagen viva del infierno, esta hierba que marea". Pero a pesar de aquella observación regia, el tabaco gozó del favor popular y cortesano. No así en las colonias inglesa de Norteamérica, donde los puritanos de Massachussets o de Connnecticut, hacia 1644, lo prohibieron por varias razones, entre otras por el peligro de incendio que suponía. Sólo se permitía fumar en casa, y una sola vez al día.

No tardó el tabaco en introducirse en toda Europa y en sus colonias del Pacífico,  y, en el siglo XVII, llegó a China, Japón y la costa occidental de África.

No deja de ser curioso el uso medicinal, a lo largo de más de 300 años, del tabaco, propagado como hemos apuntado, por entusiastas del tipo de Monsieur Jean Nicot. Se utilizó tópicamente como antiséptico, como remedio para picaduras de reptiles e insectos, como analgésico, en la neuralgia, en la gota, como estimulante del crecimiento del cabello, en el tétanos, en el tratamiento de la tiña, en úlceras cutáneas, como cicatrizante. Nicot popularizó su uso en una afección dermatológica, el Noli-me-tangere , que en base a su descripción podría corresponder a lesiones cutáneas del lupus, a la sífilis o al carcinoma basocelular. También se empleó como analéptico respiratorio. Se invocaba su eficacia en la malaria y como emético en casos de obstrucción esofágica. Para el tratamiento de la hernia estrangulada se recomendaba tragar por vía digestiva humo de tabaco, y por la nariz para combatir los pólipos nasales. Y la vía rectal era la indicada para el tratamiento del estreñimiento y el sangrado hemorroidal. En el siglo XVII se denomina al tabaco esa hierba que marea". Se le consideraba medicinal, y remedio contra el dolor de estómago-. Incluso se llegó a hacer píldoras de tabaco, y no faltó quien lo consideró panacea para todos aquellos males para los que la razón carecían de remedio farmacológico conocido. Todavía en 1924 se hablaba de que la mezcla de las hojas de tabaco con lanolina era un eficaz desecante, estimulante y antiséptico en cuadros de prurito, tiña, pie de atleta, úlceras y heridas superficiales. Por cierto, que la misma fuente aseguraba que este preparado era excelente para limpiar y abrillantar metales.

Pero no tardó en surgir  el peligro que suponía fumar para la salud físíca y moral. Ya hemos visto que Jacobo I lo tenía por grave pecado, e incluso escribió un libro en su contra. Tampoco las colonias americanas lo veían con mejores ojos. En Turquía, el sultán otomano Amorates IV (1611-1640) , en el primer tercio del siglo XVII mandaba desorejar en público a quien osara fumar.Lo mismo mandó hacer el zar de Rusia Miguel Federovich ( 1596-1645), quien amputaba la nariz al infractor de su orden antitabaco. Pero los cronistas del momento aseguran que los castigos no surtían gran efecto: se veía gente gran multitud de gentes desnarigada y desorejada con el cigarro en la boca. El vicio creaba tal hábito, que la gente "enganchada" prefería perder los apéndices auditivos o la punta de la nariz antes que dejar el pernicioso hábito. El papa Urbano VII, en el primer tercio del siglo XVII, prohibió su uso en las iglesias, sobre todo el uso del rapé, o tabaco en polvo, porque los estornudos que provocaba distraían a los fieles en el seguimiento de la santa misa y el sermón. Hacia 1650 fue también prohibido en Sajonia, Baviera, Zurich (donde la curia local incluyó un nuevo mandamiento referido al "no fumarás") y otras regiones de Alemania.

Pero el tabaco, también era un negocio que alimentaba el vicio de poner impuestos, y pronto se confirmó  como un gran invento de los Estados para llenar las arcas públicas. En España el tabaco empezó  a gravarse hacia 1611 en régimen de monopolio; poco después, en 1632, nacían los estancos.

De donde más beneficio se sacaba era de los cigarros puros, signo externo de riqueza. El cigarrillo fue posterior, de mediados del siglo XVI y tuvo origen humilde: lo inventó al parecer un mendigo en Sevilla, que aprovechaba las colillas de los puros , triturándolas y liándolas en láminas de papel , conociéndose con el nombre de "papelillo". La crisis económica de mediados del siglo XIX lo puso de moda. De España, el cigarrillo pasó a Portugal, de donde  se extendió a otras naciones. Los franceses se aficionaron a estos " fumables", como los llamaron en tiempos de las campañas napoleónicas en la Península Ibérica, y en 1820 se hablaba en París de "cigarettes". En 1852 se creó en La Habana la primera fábrica de cigarrillos del mundo. Los primeros se liaron a mano, y no fue hasta 1860 cuando empezó el proceso de mecanización. Ni ingleses ni norteamericanos quisieron prestarles atención, por considerarlos cosa propia de mujeres, pero tras la Guerra de Crimea (1854-1956) las cosas cambiaron, al entrar el mundo anglosajón en contacto con el tabaco rubio, mucho más delicado que el negro europeo.

Y ahora algo bueno y poco conocido. Investigaciones recientes aseguran que el tabaco protege. Aunque resulte tan paradójico como inesperado, protege del cáncer de pulmón, al menos en determinadas circunstancias. Varios estudios convergentes han demostrado que, entre los mineros y los trabajadores que respiran polvo, el riesgo de que el cáncer afecte a sus bronquios disminuye en los fumadores, en detrimento de los no fumadores.  La investigación reviste gran importancia y debiera haber sido ampliamente difundida. Por el contrario, ha sido filtrada. Silenciada. En el nombre de una verdad que hoy es sacrosanta: el tabaco produce cáncer.

El tabaco también protege de la enfermedad de Parkinson. Da igual que se fue en pipa, que se fume en puro o cigarrillos: la probabilidad de que se contraiga dicho mal se reduce a la mitad respecto a los no fumadores. Más asombroso todavía: los grandes ex fumadores también se ven afectados, en menor proporción, por el envejecimiento patológico. Por último, parece que el tabaco retrasa la aparición de otra enfermedad neurovegetativa, el mal de Alzheimer. Se ha dado publicidad a la información, pero en voz baja . Posiblemente por otro tabú: el tabaco es una droga que destruye las células nerviosas.

El tabaco potencia la vigilancia. También produce euforia. Según estudios recientes, la nicotina, al adherirse a los receptores colinérgicos de la neurona, favorece la liberación de grandes cantidades de ácido glutámico, una molécula que estimula el sistema limibico; es decir, el cetro del placer del cerebro. Además quita el hambre : Perfecto para los países del Tercer Mundo.... y para la legión de pobres del Primero.

Tras lo cual repito: Que cada uno se quede con su copla, que para todos los gustos hay.

Referencias: " La divina nicotina"-I. Gately / "Historia de las cosas"-Pancracio Celdrán / " Hierro en las espinacas... y otras creencias" -François Feron

MUERTOS Y MORTAJAS

MUERTOS Y MORTAJAS

Aunque el sentido común nos dice que hay que tenerle más miedo a algunos vivos que a los muertos, históricamente los muertos siempre han causado temor a los vivos;  y  ese temor explica los orígenes del ataúd o del sarcófago.      

En el norte de Europa se tomaban medidas drásticas para impedir que los muertos persiguieran a los vivos. Frecuentemente se ataba el cuerpo del difunto, después de decapitarlo y amputarle los pies. Para plantearle más obstáculos, camino del cementerio se seguía un trayecto sinuoso, para que no supiera encontrar de nuevo la ruta de su casa. 

En muchas culturas, los muertos eran sacados de sus casas no a través de la puerta principal, que tan familiar les había sido, sino por un agujero en la pared, practicado para la ocasión y que era cerrado inmediatamente.            Si bien un entierro a un metro y medio o dos bajo tierra se consideraba una buena precaución, resultaba más seguro encerrar primero al difunto en un ataúd de madera. Clavar la tapa proporcionaba una protección adicional. No sólo muchos de los ataúdes primitivos eran asegurados con numerosos clavos, demasiados, según los arqueólogos, no sólo para evitar que se cayera la tapa durante la procesión funeraria, sino que, una vez depositado el ataúd en la tumba, se colocaba una piedra grande y pesada sobre su tapa, antes de cubrirlo con tierra.   Cerrado ya el sepulcro, se colocaba en él otra piedra todavía mayor, que más tarde dio lugar a las lápidas. Mucho más adelante en la historia, los deudores encargaban con todo su afecto una lápida provista de inscripciones, y visitaban con el mayor respeto la tumba, pero antes de que se instaurase esta práctica piadosa, los familiares y los amigos jamás se aventuraban a pasar cerca del lugar donde reposaban sus difuntos.  

Pero el asunto de los difuntos, también ha preocupado a los vivos por otro motiv0:  el miedo a ser enterrado vivo.

Jacob Winslow (1669-1760) anatomista, propuso en su época que el diagnóstico de la muerte no era siempre infalible: “La experiencia nos enseña que muchas personas aparentemente muertas han llegado a levantarse de su mortaja, su ataúd e incluso de su tumba”.  

El principal argumento de la tesis de Winslow era que, a pesar de que se obtenían mejores resultados con las pruebas modernas y quirúrgicas que se realizaban para determinar la muerte que con los criterios tradicionales y primitivos, seguían siendo demasiado inciertos para fiarse de ellos, y propugnaba que no se amortajara ni se colocara en un ataúd a los pacientes inertes cuya muerte no pudiese confirmarse con certeza, sin antes aplicar las oportunas técnicas de resucitación.   

Esas técnicas incluían, desde irritar las fosas nasales del individuo con “estornutatorios y jugo de cebolla, ajo y rábanos picante”, hacer cosquillas con una pluma, introducir con fuerza un lápiz afilado en la nariz del cadáver, o bien frotarle las encías con ajo y estimular la piel con abundantes “azotes y ortigas”. Otros métodos consistían en irritar los intestinos mediante los enemas más ácidos, propinar violentos tirones a las extremidades y lastimar los oídos con “gritos estridentes y ruidos excesivos”. Había que verter vinagre y pimienta en la boca del cadáver y “allí donde no los haya, se acostumbra a echar orina caliente, pues se ha observado que produce efectos positivos”.   

Una segunda parte de la técnica de reanimación, si lo anterior no daba resultado era practicar cortes en las plantas de los pies con cuchillas y clavar largas agujas bajo las uñas. Mientras que Lancisi recomendaba la aplicación de un hierro candente a la planta del pie, Winslow prefería derramar cera hirviendo sobre la frente del paciente; un clérigo francés sugería incluso que se introdujera un atizador al rojo vivo por el trasero de la desgraciada víctima como último recurso. 

Aunque hoy en día estas medidas violentas y bárbaras parecen ridículas y más propias de la cámara de torturas del marqués de Sade que del depósito de cadáveres de un hospital de Francia, Jacques-Bénigne Winslow obedecía únicamente a sus sentimientos humanitarios. 

El asunto preocupó hasta a personajes ilustres. El escritor danés Hans Christian Andersen, vivía atemorizado por la posibilidad de ser enterrado vivo. Al igual que Wilkie Collins, desconfiaba de los médicos extranjeros, y siempre llevaba consigo una tarjeta en la que se leía “No estoy realmente muerto” y que colocaba en el tocador siempre que se alojaba en un hotel del extranjero, para evitar que algún descuidado galeno lo declarara erróneamente muerto. Dos días antes de su muerte, en 1875, Andersen pidió a un amigo que se cerciorase en persona de que le cortaran las arterias antes de sepultarlo. Un coetáneo y compatriota, el excéntrico escritor Niels Nielsen tenía aún más miedo de que lo inhumaran vivo. Llegó a sugerir que a cada persona recién fallecida se la tendiese en la cama, con tartas, cerveza y vino a su alcance, para que tuviese con qué alimentarse en caso de que resucitara inesperadamente. Una vez cerradas las puertas y ventanas de la casa del muerto, el edificio debía ser abandonado y había que construir uno nuevo, al lado, para la familia del difunto. En Suecia, Alfred Nobel fue otra víctima del temor al entierro prematuro. Concluyó el mismo testamento que estipula la creación de la Fundación Nobel con las siguientes palabras: “Finalmente, es mi deseo que se me abran las arterias una vez sobrevenida mi muerte, y que, después de que médicos competentes certifiquen la clara presencia de signos de muerte, mi cadáver sea incinerado en un horno crematorio”. Otros optaron por hacer instalar en el ataúd, corriente eléctrica con la que iluminar su interior, sistemas de ventilación y conexión telefónica , para avisar a la familia en caso de un despestar inesperado. ¿ Os imagináis recibir una llamadita de esas?  

Y aquí no acaba la cosa, porque cada vez más gente quiere ser enterrada o incinerada con su teléfono móvil. 

Esta ‘moda' comenzó en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde gran parte de la población cree en la brujería. Teme  caer bajo algún hechizo que les haga parecer muertos y ser enterrados, aunque en realidad sigan con vida, y por ello pedían ser enterrados con sus móviles y baterías de reserva,  por si se despertaban. Esta ‘tendencia' se ha extendido rápidamente por Irlanda, Australia, Ghana y EE UU.  

La gente quiere ser enterrada con símbolos que representen su vida, y hay a quien se entierra con su ordenador portátil y su agenda electrónica, como un tesoro funerario similar al de las tumbas egipcias de hace miles de años.  

Lástima que todos los ataúdes no sean tan divertidos como los que se fabrican en Ghana , uno de los cuales os adjunto como imagen. 

Referencias : “Las cosas nuestras de cada día” Charles Panati / “ Enterrado vivo” – Jan Bondeson / “BBC”.   

CAPERUCITA ROJA

CAPERUCITA  ROJA

Hay en los cuentos infantiles, debido a error u omisión, actitudes inadvertidamente  sexistas, racistas, culturalistas, nacionalistas, regionalista, intelectualistas, socioeconomistas, etno céntricas, falocéntricas, heteropatriarcales o discriminatorias por cuestiones de edad, aspecto, capacidad física, tamaño, especie u otras no mencionadas, y es por ello que debe  reescribirse la literatura infantil atendiendo   a lo políticamente correcto, no vaya a ser que los niños de hoy pasen a ser adultos que no entiendan de ese conjunto de “especiales ideosincracias”que  les  espera .

Bienvenidos pues al mundo de esa tontería universal llamada “lo políticamente correcto” , y para muestra reescribiremos el  cuento infantil Caperucita Roja.

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.

Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.

De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.

Respondió Caperucita:

- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.

Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.

Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:

- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.

Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva.

- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

- Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!

Respondió el lobo:

- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto  el   lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.

- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista!

¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?

Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le separó la cabeza del tronco. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

Referencia: “Cuentos infantiles políticamente correctos” -  James Finn Garner

LA CASA DE LOS HORRORES

LA CASA DE LOS HORRORES

Que la realidad del horror supera al de ficción, es de sobras conocido. Lo curioso del caso es que muchas veces el horror real ha sido conocido gracias a su representación cinematográfica. Ese es el caso de películas sobre asesinos en serie, como Psicosis, La matanza de Texas o El silencio de los corderos, inspirados en la historia de un hombre real, cuya imagen acompaña el artículo, llamado Edward Theodore Gein.

Ed Gein, nace el 27 de agosto de 1906, en Plainfield de Wisconsin (EEUU), y es el hijo menor de una madre perturbada obsesionada por la religión y por la sociedad que la rodeaba, en su opinión llena de lascivia, mentiras y pecado, y de un padre alcohólico que los maltrataba .

Ed vive su infancia en un ambiente represivo, absolutamente dominado por su madre  y prácticamente sin contacto con los chicos de su edad. Pronto se convierte en un hombre solitario, excéntrico y tímido. A los 39 años muere su madre, y unos años más tarde su padre y hermano, y se convierte en el único habitante de la aislada granja familiar, situada a pocos kilómetros de Plainfield.

El 8 de diciembre de 1954, desaparece Mary Hogan, propietaria de una taberna de Plainfield. Las manchas de sangre y las pistas existentes no permiten encontrar al culpable, y el caso es archivado. Tres años más tarde y con los mismos signos de violencia en el local,  desaparece Bernice Worden, dueña de la ferretería del pueblo. Esta vez, sí se encuentra una pista importante: el nombre de Ed Gein anotado por  Bernice Worden  como última venta en el libro de contabilidad del establecimiento. 
 

Se detiene a Ed Gein, ese hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules, considerado por los vecinos como trabajador, cumplidor y fiable, aunque algo excéntrico, y se procede  a realizar un registro en la granja familiar en la que vive.

Al abrir la puerta, ven el cuerpo de Bernice colgado de un gancho por el tobillo y con el  otro pie sujeto con alambre a una polea. Su cuerpo se encuentra abierto desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillan como si las hubiesen lavado y limpiado.

Por todas partes se ven montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa. En la cocina encuentran  un corazón en una sartén y varios cráneos esparcidos por el suelo, algunos sirven de cuencos para sopa y otros para ceniceros.

Una inspección más detenida revela que una de las sillas de la cocina esta hecha con piel humana, así como las pantallas de las lámparas, las papeleras y las fundas de los cuchillos. También encuentran, entre otros horrores, prendas de vestir, como unos pantalones hechos de piel humana, un chaleco hecho de pechos y vaginas, un cinturón formado con pezones humanos y un collar hecho a base de labios humanos.

También se encuentran unas cajas con restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico y una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein.

La única habitación de la casa que parece normal es una con la puerta sellada con tablones clavados y perfectamente ordenada... la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945 , doce años antes, la habitación había estado cerrada como un sepulcro. Ed explica a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dice que  había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinan los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se plantea el convertirse él mismo en mujer.
 

Gein declara que tan sólo recuerda, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecen a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explica que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas; leía en los periódicos muertes recientes , sacaba los cadáveres y rellenaba de nuevo la tumba.

Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubren a raíz del arresto de Gein, proceden de profanaciones de tumbas. Unas veces arrastra cadáveres enteros hasta su casa, otras corta las partes que considera más interesantes y se las lleva como recuerdo.

El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein es cerrada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. Poco tiempo después, la casa acaba totalmente destruida por un incendio, al parecer intencionado. Lo único que se salva es  su camioneta Ford , que se vende en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anuncia: “¡El coche de Ed Gein! Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas! “

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado en un hospital psiquiátrico. Cuando después de un juicio que dura una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, al aducirse su locura, es de nuevo internado.

Gein muere por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre.

 

Referencias: “ Psycokillers”-Jesús Palacios/ Psicokillers, asesinos sin alma”-Juan Antonio

TIEMPOS DE CARPANTAS

TIEMPOS DE CARPANTAS

Concluida la guerra civil española, empezó otra igualmente cruel: la guerra contra el hambre. Así, el 18 de mayo de 1939 se establece en todo el territorio nacional la llamada “cartilla de racionamiento”, las había de primera, segunda y tercera categoría, en función del nivel social, el estado de salud y el tipo de trabajo del cabeza de familia, y era un  talonario formado por varios cupones, en la que se hacía constar la cantidad y el tipo de mercancía que cada persona podía adquirir durante un determinado período de tiempo en establecimientos sujetos al control de la Administración. Los funcionarios adscritos a esta tarea eran bautizados popularmente como «los de abastos». Cuando «los de abastos» llegaban a las aldeas, los campesinos escondían los sacos de legumbres en los tejados, conducían los cerdos al monte y no faltó quien construyó una doble pared en su casa para ocultar fardos de trigo y harina. Alimentos como el azúcar, el aceite, el bacalao, el tocino y los garbanzos pasaron a ser expuestos en los colmados como piezas de museo.

 

En enero de 1941 se raciona el pan a razón de 80 gramos por persona y día; en abril queda prohibido que restaurantes, tabernas y cafés hicieran “ostentación en escaparates de artículos alimenticios en proporciones tales que constituyan un alarde de abundancia”, en mayo se raciona la carne a 100 gramos por persona y semana, y en julio se prohíbe la comida a la carta en establecimientos de comidas. Fue un año que quedó grabado en la memoria de muchos españoles hasta el punto de recordárselo a sus hijos, dos o tres décadas después, cada vez que dejaban sobras en sus platos: ¡Tenías que haber pasado el 41!, decían los padres.
 

Las raciones individuales de los  primeros años de la posguerra, pasaron a ser diferenciales a partir de 1943: las infantiles eran sólo un 60% de la de un hombre adulto y las de las de las mujeres el 80% de las del hombre. Sólo las madres gestantes, huérfanos, los mineros y los trabajadores de ferrocarriles disfrutaban de raciones más completas.

 

Eran tiempos de pan negro, azúcar amarillo, boniatos y lentejas , chocolate de algarrobas, cáscaras de cacahuete, mondas de plátano y naranja, café hecho con pepitas de algarroba.… y de idiotas, como el ministro José Luis Arrese que propuso alimentar a las familias más necesitadas, con bocadillos de delfín y pan hecho a base de harina de pescado; o como la redactora gastronómica de la revista “Y “ que bajo el título “Qué contenta se va a poner toda la familia”, proponía el milagro de alimentar con un pollo , que costaba la friolera de 16 pesetas, a cuatro personas durante cuatro días. La primera comida consistía en hacer un asado con los dos muslos y las dos patas. La segunda , pollo al jerez, con los alones y las pechugas. La tercera, pastel de pollo, con los restos que quedaban pegados al caparazón, el hígado, el corazón y los riñones. Y la cuarta , potaje de legumbres, con las mollejas y los despojos. Alucinante.

 

Pero las raciones eran tan escasas,  que se planteó a los españoles el drama de sobrevivir, y había dos formas: acudir al estraperlo, que requería una capacidad económica que muy pocos tenían , o buscar fórmulas para engañar al estómago , mediante el sucedáneo.

 

Así, un kilo de azúcar que costaba 1,90 pesetas en precio de tasa, en el mercado negro había que pagarlo a 20 pesetas; el aceite de racionamiento que se pagaba a 3,75 pesetas el litro se disparó a 30 pesetas. Había hornos de pan ilegales que mujeres mayores vendían en porterías o esquinas, junto a una legión las falsas embarazadas que en su vientre ocultaban aceite (carísimo), harina, judías, carbón…» expuestas a cumplir 15 días de cárcel , las tristemente célebres “quincenas”. Fue la época del mayor negocio para estraperlistas y especuladores al por mayor, y muchas de las grandes fortunas de hoy, fueron amasadas entonces a expensas de la  miseria y el hambre de la mayor parte de la población.

 

Sucedáneos fueron el café de higos, que una vez tostados y cocidos, daban al líquido resultante un color parecido, de sabor ni hablamos, y de saber dulce, con lo que además se ahorraba el azúcar también racionado; o el café realizado a base de achicoria y de malta que se obtenía a partir de granos de cebada convenientemente molidos y tostados; o el recuelo, que era un agua pardusca, de aroma indefinible que se obtenía de cocer los posos del café del día anterior, pero que solo precisaba de una pizca de café auténtico para que se asemejara lejanamente al sabor original. También había yogur sin leche, aceites de pescado sustitutivos de los vegetales, y la famosa “tortilla de patatas sin patatas y sin huevo” que sustituía las patatas por la capa interna blanca de las naranjas, convenientemente remojada, y el huevo por una masa a base de un poco de aceite, harina, agua, sal, bicarbonato y colorante amarillo.

 

Aunque parezca mentira, Carpanta, la imagen de la hambruna de posguerra, tuvo problemas con la censura a finales de los 50, que estuvo a punto de acabar con el personaje, porque según el censor “en la España de Franco nadie pasa hambre". Su autor, Escobar,  para evitar la muerte de su personaje tuvo que suavizar los guiones, y a partir de entonces Carpanta no tuvo “hambre” sino  “apetito”. Demencial el asunto

 

La pesadilla del hambre duró “oficialmente” hasta el 1 de junio de 1952, fecha en la que se suprimió la cartilla racionamiento.

 

También ese humor negro tan nuestro, estuvo presente en los tiempos del hambre. Así en plena hambruna se anuncia “Sabalín” composición de hierbas medicinales para adelgazar, que “ no deja señales de la obesidad, conservando las carnes fuertes y sin arrugas”;  o el agua “Castromonte Vita” ideal para los excesos de comida; o el agua “Fontenova”: “tómela a diario y coma y beba lo que quiera”; o balnearios en Alhama de Granada y Cofrentes (Valencia) para resolver los problemas de obesidad. También de humor negro podría calificarse la propuesta gubernamental de que cada hogar “ se santifique de 15 en 15 días sacrificándose a consumir un solo plato e ingresando el resto del condumio habitual para las necesidades ingentes de la salud pública” Manda huevos, que diría Trillo.

 

Mientras, en la radio sonaba: 

 

Yo he recorrido el mundo entero

Y les puedo asegurar

Que en mujeres, vino y música

Como en España ni hablar 

 

Referencias : “ La vida cotidiana en la España bajo el régimen de Franco”-Rafael Abella / Tiempos de hambre—Isaías Lafuente