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FRANZ

EL CAFÉ Y SUS HISTORIAS ( II )

EL CAFÉ Y SUS HISTORIAS ( II )

Así,  la costumbre de tomar café tuvo algo de clandestino. Fue aceptada primero por gentes de toda clase social, curiosas o dadas a la moda, que lo preparaban en sus casas. Seguidamente pasó a la calle y s pudieron abrir las primeras expenderías de café, tanto en grano como e infusión. Para poder vender los primeros cafés hubo que echar mano, tanto en París, Londres, Marsella, La Haya o Ámsterdam, de pregoneros, vendedores ambulantes vestidos a la turca y con turbantes, de impresos explicativos, anuncios e los periódicos…hasta que fue entrando en las costumbres diarias populares.

El café resulta especialmente reprobado en la parte protestante aunque no produciría reacciones tan ásperas como el tabaco. Ya en 1611 algunos terratenientes alemanes pusieron en marcha el sistema de prohibir su difusión. Estas medida se mantienen durante al menos un siglo en el norte y este de Alemania hasta que Federico II de Prusia despenaliza su uso sometiéndolo a un fuerte impuesto. El malestar ante el café prosigue en el norte de Europa hasta bien entrado el siglo XIX.

En Inglaterra, el café se introduce en 1650, y cada cafetería se especializaba en cierta clientela y las mujeres eran excluidas de ellas, como en cantinas y pulquerías de antaño. En un manifiesto llamado Petición de las Mujeres en contra del Café, de 1674 , se acusa al café de “bebida de capones” y se lee: “el uso excesivo de ese moderno , abominable y pagano licor llamado café, que ha convertido a nuestros esposos en eunucos e inutilizado a nuestros mejores galanes [...] No les queda nada húmedo salvo las narices, nada tieso salvo las articulaciones, nada erguido salvo las orejas.”

El 29 de diciembre de 1675, el rey Carlos II de Inglaterra lanza una proclama donde se decreta la supresión de las cafeterías a partir del 10 de enero de 1676. Debido a que en ellas “se conciben y se difunden diversos informes malintencionados y escandalosos para difamación del gobierno de su Majestad, y para la alteración de la paz y la quietud del reino.” Las reacciones fueron tales que el edicto de cierre debió revocarse. Los flujos de ideas alimentadas por el café modificaron profundamente el Reino Unido. Se contaban más de dos mil cafeterías en el año 1700. La famosa compañía de seguros Lloyd’s fue en su origen una cafetería fundada en 1688.

Por su parte, el monarca alemán Federico El Grande hace público su disgusto por la popularización del consumo de café, en el edicto en cuestión se puede tener una idea de la indignación real: “Resulta indignante notar el aumento en la cantidad de café consumido por mis súbditos, y la igual cantidad de dinero que, como consecuencia, sale del país. Mi pueblo debe beber cerveza. Su Majestad fue criado con cerveza, lo mismo que sus antepasados.”

La implantación en Viena del café es curiosa por lo original de su historia. En 1.683 el sultán turco Mohamed IV envía a 300.000 hombres, al mando de Kara Mustafá, a sitiar la ciudad, el emperador escapa de milagro del cerco otomano. Un antiguo intérprete del ejército sitiador, Franz George Kolschitzky, de origen polaco, disfrazado con uniforme turco pasa las filas y se reúne con el emperador Leopoldo comunicándole toda la información del enemigo. Gracias es estos informes los turcos fueron derrotados dejando en el campo de batalla un inmenso botín compuesto por 25.000 tiendas de campaña, 10.000 bueyes, 5.000 camellos, gran cantidad de oro y muchos sacos de café. Los austriacos se repartieron el botín excepto el café que no sabían para que servía , reclamándolo  Kolschitzky al que le fue regalado en premio a su heroicidad. Al poco tiempo este hombre abrió el primer establecimiento en Bischofhof y se popularizó tanto que en el año 1.839 existían en Viena ochenta establecimientos y cincuenta más en los suburbios, todo un gran negocio.

En 1689, el siciliano Francesco Procope funda el Café Procope frente a la Comédie Française, lugar donde tiempo después se gestarían las ideas de la Revolución Francesa y a dónde acudirá gente de la talla de Voltaire, Rousseau, Diderot y, cuando se encontraba en la ciudad, Benjamín Franklin. En la Europa Continental las cafeterías eran espacios igualitarios de convivencia para hombres y mujeres.

En España, el café es introducido de la mano de los Borbones y los comerciantes italianos, aproximadamente a mediados del siglo XVIII. Los primeros cafés madrileños eran casas de comidas donde se podía degustar el brebaje

En el siglo XVIII se consideraba tanto al café como al té una droga como consecuencia de los efectos excitantes de ambas infusiones y se pensaba que su uso continuado y tomado a grandes dosis podría acarrear la muerte, entonces el rey Gustavo III de Suecia decidió experimentar con dos personas para saber el efecto nocivo de ambas cosas, a tal efecto  condenó a dos reos que estaban sentenciados a muerte para que se experimentara con ellos, nombró a varios médicos que controlarían el experimento de saber cual de las dos drogas sería más letal en aquella muerte lenta. El rey no pudo ver los resultados ya que murió asesinado de disparos por Anckarströn en 1.792 y tampoco los médicos que murieron antes que los reos, lo condenados al final murieron de viejos.

Continuará...

 

 

Referencias: " El libro del amante del café"- Michel Vanier / "Sabores que saben"- Alejandro Arribas Jimeno/ "Enciclopedia del Gourmet"- Jesús Llona Larrauri. 

EL CAFÉ Y SUS HISTORIAS ( I )

EL CAFÉ Y SUS HISTORIAS ( I )

Si en un anterior artículo hablaba del  tabaco, hoy le toca el turno a uno de sus amigos inseparables, el café, sobre el que Talleyrand escribió: “Negro como demonio y caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor”, y que puede ser cualquier cosa, desde un brebaje demoníaco, un veneno fulminante o la esperanza del fatigado, néctar y obsequio divino. Perseguido, vituperado, cimiento de fabulosas fortunas y miserias inauditas. Algo es seguro, nadie permanece inmutable a su contacto.

El descubrimiento del café se remonta a un pasado legendario. La tradición ubica como su cuna la antigua Abisinia islámica –hoy, Etiopía. Los relatos son diversos y en determinado momento integran diversos personajes altamente legendarios. Se dice que en tiempos remotos, el pastor Kaldi, persona humilde y de escasos recursos, se percató de la inusual vivacidad del rebaño de cabras a su cuidado y las siguió; después de algún periplo descubrió un arbusto con rojas bayas: el cafeto. Al paso del tiempo se generalizó su uso terapéutico y arraigó el hábito de su ingesta en todo el mundo musulmán. Creamos o no en la leyenda, de cualquier modo el consumo de café tiene una raíz profunda. En las planicies etíopes se consumían los frutos secos y triturados, mezclados con mantequilla salada y cocidos como torta; y, aún hoy, en ciertas regiones de Asia y África, existen pueblos que consumen los granos machacados con pulpa de plátano y en pasta. Lo mismo sucede con la torrefacción, su descubrimiento también fue accidental: un monje sufí de alrededor del siglo XIII, al querer secar un poco unos frutos demasiado húmedos, antes de machacarlos en el mortero los colocó encima del hogar, se excedió en el tiempo de la operación y el grano liberó por vez primera un aroma que desde entonces ha cautivado naciones enteras.

Prácticamente desde el descubrimiento de Kaldi, el néctar negro se asimiló al orden predominante. De tal manera que el Islam la tuvo como la bebida oficial; en gran medida la causa fue la proscripción del alcohol de la religión y, en menor proporción, otra causa fue su uso para mantener despiertos a los monjes durante las agotadoras oraciones nocturnas.;

Incluso existe otro relato donde se afirma que el mismo Alá envió mediante el arcángel Gabriel la bebida como remedio para un mal que dejaba sin energía y ánimo al profeta; se dice de Mahoma que después de la primera taza, se sentía “capaz de desarzonar a cuarenta jinetes y poseer a cincuenta mujeres.”

El uso del café como estimulante prendió, primero, en tiendas beduinas como muestra de generosidad y, después, para su venta. Beber “café turco” se propagó hasta Constantinopla y el Cairo, irradiando desde el puerto moro de Moka, en Yemen. Las primeras casas de café, llamadas Kahueh-Kanes, se establecieron en el barrio de Taktacalah en Bizancio.

Así, también la primera prohibición del café ocurrió en el ámbito musulmán: el gobernador del sultanato del Cairo en 1511, Kair-Bey, dio órdenes de cerrar todos los cafés y destruir el producto, llevando a cabo además una campaña de desinformación contra los perjuicios del café cuando descubre que  las críticas contra su poder provenían de bebedores de café, creyendo que  la ingesta de café desarrolla el espíritu crítico, favoreciendo probablemente los intercambios intelectuales entre consumidores.

A los bebedores de café se es amenaza con recibir una paliza cuando se les sorprende bebiendo café por primera vez , y si era atrapado in fraganti una vez más, el delincuente era introducido en una bolsa de cuero y arrojado al mar. Y en la actual Turquía, durante aquella época se prohibió porque, dicen, promovía la sedición.

En 1570 había en El Cairo dos mil cafeterías donde se recibía a los clientes en sofás, se jugaba ajedrez y se conversaba sobre arte, ciencia, religión y política; se admiraba a las bailarinas o cortesanas encargadas de divertir a los visitantes. Tan importante era el café que una mujer podía pedir el divorcio por falta de café y su transporte sin tostar o cocer era terminantemente prohibido, so pena de recibir castigos corporales que podían incluir la prisión, los azotes y la mutilación.

El monopolio árabe duró cerca de un siglo y gracias a un hurto realizado por un monje, se comenzó su cultivo en las montañas de Chikmagalur, del suroeste del subcontinente hindú y de ahí se diseminó por el resto de Asia.

El café irrumpe en Europa en el siglo XVII, en un principio mediante los jardines botánicos y los naturalistas. La primera planta en suelo del viejo continente fue transportada por Próspero Alpini hacia Padua desde Egipto entre 1580 y 1586; después llegó a Venecia y el resto de Italia. En Francia, fue Solimán Aga, un embajador turco durante el reinado de Luis XIV, quien introdujo a la realeza en el hábito del café, con una preparación turca tradicional y mediante una ceremonia árabe del café, coincidente en algunos puntos con la del té japonesa; de inmediato fue adoptado por la corte de Versalles, tanto que a quien se le atribuye mezclar por primera vez el café con azúcar y leche.

A la partida de Solimán Aga, algunos armenios establecieron las primeras cafeterías francesas y dieron a conocer un arte desarrollado en su patria: la lectura de la borra del café o cafeomancia. 

Se cuenta que a finales del siglo XVI, el Papa Clemente VII decidió probar esa bebida que se intentaba prohibir por ser vicio de los musulmanes. Los sacerdotes le decían que ’el café es una invención de Satanás, es una trampa del diablo y los cristianos corren el riesgo de caer en ella perdiendo su alma’, y en apoyo de ello argumentaban que el demonio había prohibido el vino a sus seguidores porque era santificado por Cristo y utilizado en la sagrada comunión y en sustitución le había dado esta diabólica mezcolanza negra, que ellos llaman café.

El Papa curioso decidió investigar e hizo que le sirvieran una taza y tras  saborearla dijo: Esta bebida de Satanás es tan deliciosa, que sería una lástima dejar a los infieles la exclusiva de su uso. Vamos a chasquear a Satanás bautizándola y así haremos de ella una bebida auténticamente cristiana. No obtante, algunos  cristianos recalcitrantes, a pesar de la bendición papal de Clemente VII café, sostenían que su consumo convertía en turco infiel y era camino seguro para condenarse a la eternidad.

Continuará....

 

 

Referencias: " El libro del amante del café"- Michel Vanier / "Sabores que saben"- Alejandro Arribas Jimeno/ "Enciclopedia del Gourmet"- Jesús Llona Larrauri.

POPEYE Y LAS ESPINACAS

POPEYE Y LAS ESPINACAS

Popeye fue creado por el dibujante y guionista, Elzie Crisler Segar y apareció por primera vez en la tira cómica Timble Theatre de King Futures Syndicate, en la edición del The New York Evening Journal del 17 de enro de 1929. Posteriormente Max y Dave Fleischer en 1933 crearon una serie de cortometrajes animados muy populares en los años 30, basados en el personaje , a la que llamaron Popeye el marino.

Una de las particularidades de Popeye, aquel celebre marino americano , era la fuerza excepcional, que conseguía gracias al hierro que le proporcionaba el comer las espinacas que extraía de una lata.

 

 

Pero que las espinacas poseen gran cantidad de hierro es un gran error, sobre cuyo responsable existen dos versiones. Una de las versiones dice que se debe  a que en 1870 el científico alemán E. von Wolf cometió un error de trascripción corriendo involuntariamente un decimal en el resultado de la cantidad de hierro presente en las espinacas, que acabó multiplicado por diez.  Así , lo que debía haber sido 3mg de hierro por cada 100 grs. de espinacas, pasó a ser de 30 mg. Otra versión se refiere a que  dicho error fue cometido en 1890 en un estudio del investigador estadounidense experto en nutrición, J.Farrar.

 

El caso es que, a pesar de conocerse que el dato estaba equivocado , en  1933, los dibujantes Dave y Max Fleisher transformaron dicha verdura en una poción mágica para su nuevo héroe : Popeye, el devorador de espinacas. La propaganda nacionalista durante los años de escasez de la II Guerra Mundial hizo el resto. En aquel entonces podía oírse que América reunía “la fuerza suficiente para terminar la guerra porque comía espinacas”

 

La realidad, es que la espinaca, originaria de Persia, es rica en en vitaminas y minerales (A, C, betacaroteno, potasio, hierro, ácido fólico) , solo contiene 3 milígramos de hierro por cada 100 gramos de verdura fresca ( una vez cocida es la desbandada), cantidad inferior a otras legumbres, como las lentejas, o que alimentos tales como el azúcar, los huevos, los mariscos. Además el hierro de las espinacas está en gran medida en forma de ácido oxálico, que no puede ser metabolizado por el ser humano, así que no todo el hierro que se come en las espinacas se asimila. En cambio, el  hierro que contienen las carnes unido a la hemoglobina, ofrece la doble ventaja de presentarse en gran cantidad y de ser más fácilmente absorbida por el cuerpo humano.

 

Eso no quiere decir que las espinacas no sean un buen alimento, pero como fuente de hierro son un desastre, , y más vale  una ración de hígado o de morcilla que unos kilos de de la verdura de Popeye.

 

Ese error en el contenido de hierro y Popeye , han hecho tragar espinacas , a modo de poción mágica, al mundo entero. Todavía hoy puede admirarse en Cristal City, una ciudad tejana, una estatua de Popeye que conmemora el éxito apabullante de este marino, por obra del cual el consumo de esta verdura se incremento ¡en un 33 por ciento! En Estados Unidos.

 

Y cuando creíamos que la cosa estaba resuelta, científicos de la Universidad de Rutgers (EEUU) sobre cultivos celulares , han publicado un estudio en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, que viene a demostrar que ingerir espinacas para conseguir fuerza muscular adicional en momentos de necesidad, como hace Popeye el marino, podría no ser sólo cosa de dibujos animados.

 

Ocurre que en las espinacas , se encuentra presente un tipo de esteroide llamado fitoecdisteroide , que provoca un aumento del 20% de la síntesis de proteínas en las fibras musculares en crecimiento, tanto en ratones como en seres humanos, lo que acaba traduciéndose en un incremento de la masa muscular.

 

Eso sí, si bien los ratones tratados con un extracto de espinaca aumentaba en tan solo un mes su fortaleza física, los autores de la investigación no ven en el consumo de esta verdura una vía fácil para ganar fuerza en seres humanos, ya que para conseguir el mismo efecto habría que comerse un kilo al día.

 

Así pues, si sois ratones ya lo sabéis, y si no, a seguir machacándose con dieta  y gimnasio.

 

Refererencias : “Errores, falacias y mentiras” Meter Villanueva Hering / “Público”- Popeye tenía razón: la espinaca puede hacer aumentar la fuerza

RELIQUIAS PARA NO DORMIR

RELIQUIAS PARA NO DORMIR

Una reliquia es una parte del cuerpo de un santo o cualquier objeto que haya tocado este cuerpo. Hasta que el Concilio de Trento (1563) puso orden: “Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los Santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes”, en torno a las reliquias giraba un próspero negocio del que se beneficiaban monasterios, órdenes religiosas, señores feudales y regiones enteras de Europa. En el año 787, un concilio general había decretado: "Si a partir de hoy se encuentra a un obispo consagrando un templo sin reliquias sagradas, será depuesto como trasgresor de las tradiciones eclesiásticas". Ningún obispo se atrevió a desobedecer, la Iglesia estaba propiciando la falsificación de reliquias.

El reclamo de una reliquia sagrada atraía a multitud de fieles a los mercados y convertía aldeas en ciudades florecientes. Los “souvenirs” traídos de Tierra Santa por los caballeros cruzados no alcanzaban para satisfacer la enorme demanda y la falta de existencias degeneró en la venta al por mayor de objetos falsificados.

 

En la baja Edad Media, la autenticidad de una reliquia no era tan importante como su objetivo, en una época oscura y convulsa, la desesperación obligaba a las gentes a buscar un remedio rápido para sus males y los santuarios se llenaban de peregrinos ansiosos por idolatrar un fúlgido relicario con supuestos poderes milagrosos.

San Agustín denunció a impostores vestidos como monjes que vendían reliquias falsas. El Papa San Gregorio prohibió la venta de reliquias y la profanación de tumbas en las catacumbas, pero a pesar de ello no se frenaron los abusos.

 

El surtido de reliquias es tan abundante y variado como pintoresco: las piedras con las que se lapidó a San Esteban; la esponja con la que Santa Práxedes recogía sangre de los mártires; las flechas que mataron a San Sebastián; los pechos de Santa Águeda; una oreja, la sandalia del pie derecho del apóstol San Pedro y eslabones de la cadena que soportó en su prisión; plumas de las alas del arcángel Gabriel; el suspiro de San José metido en una botella; un estornudo del Espíritu Santo, también embotellado, para que no escapen,  y guardados nada menos que en la sala de reliquias del Vaticano; más de 60 dedos de San Juan Bautista; el velo, cinco gotas de leche de sus senos, lágrimas, el hígado, el corazón y la lengua de la Virgen María, así como 4 cabellos y varios trocitos de su camisa; tres cordones umbilicales, el primer pañal, una paja del pesebre donde nació, varios Santos Prepucios y unos quinientos dientes de leche del Niño Jesús; raspas de los peces multiplicados en el primer milagro del Salvador; una de las ramas de olivo que tenía el Nazareno en las manos cuando entró en Jerusalén; la cola del asno que llevó al Señor; el lienzo con el que Jesucristo secó los pies de los apóstoles antes de la cena pascual; un par de manteles, lentejas, una miga de pan y fragmentos de la mesa en la que se sirvió la Última Cena; más de media docena de ejemplares del Santo Grial; una campana de cobre fundida con una de las 30 monedas de Judas Iscariote; unas ochocientas espinas de la corona que llevó Jesús; tres ejemplares de la lanza que atravesó el costado de Cristo; medio centenar de santos sudarios; astillas de la vera cruz para llenar una carreta; pescado asado y pastel de miel, menú que Nuestro Señor comió con sus discípulos cuando se les apareció después de resucitar.

Entre las reliquias que más polémica han suscitado es la del Santo Prepucio. Según cuenta un Evangelio apócrifo, Jesucristo fue circuncidado, conforme a la ley, al octavo día de su nacimiento. La anciana judía que practicó la operación introdujo el Santo Prepucio en un vaso de alabastro con aceite de nardo y lo puso bajo la custodia de su hijo, comerciante de perfumes. Por esos caprichos que tiene el azar, el hijo vendió el recipiente sin hacer caso de la advertencia de su madre: “Guárdate de vender ese vaso lleno de nardo, aunque te ofrezcan por él trescientos denarios”, y el Santo Prepucio fue a parar a manos de María Magdalena, que utilizó el aceite perfumado para ungir los pies de Cristo.

El destino que tuvo el trozo de piel extirpado a Jesús originó un controvertido debate teológico que trajo de cabeza durante décadas a los grandes doctores de la Iglesia. ¿El prepucio, por ser la primera sangre derramada, tenía el mismo poder redentor que la sangre que vertió Cristo durante su pasión? ¿Ascendió al cielo con el cuerpo resucitado del Hijo de Dios o después de cortarse? Ciertamente, se trata de una cuestión peliaguda.

Mientras los altos jerarcas eclesiásticos se ponían de acuerdo, el Divino Prepucio protagonizaba asombrosas apariciones en las que se manifestaba en todo su esplendor ante los ojos de fervientes mujeres. En unos espectaculares trances místicos, Sor Agnes Blannbekin, una monja que murió en Viena en 1715, comulgaba , en un acto de canibalismo místico, con este pedazo del cuerpo de Cristo. Según decía, el prepucio, materializado en su boca, era dulce y carnoso y la llenaba de una gran sensación de gozo. Agnes Blannbekin no fue la única, otras muchas religiosas vivieron éxtasis parecidos, el asunto alcanzó tal trascendencia que incluso se escribieron varios tratados, como el célebre de A. V. Müller: “El sagrado prepucio de Cristo”, publicado en 1907.

El culto del Santo Prepucio disfrutó de una gran aceptación, en Charroux (Francia) se crearon cofradías como la Hermandad del Santo Prepucio, encargada de guardar la reliquia, muy venerada por mujeres embarazadas o que deseaban ser madres. Al Santo Prepucio se le atribuyeron innumerables milagros durante la Edad Media y varios más en 1856. En Francia contribuyó a un asombroso resurgimiento de la fe, la prueba es que en este año se vendieron veinte millones de medallas milagrosas de la bienaventurada Virgen María: dieciocho millones de cobre y dos millones de oro y plata. A comienzos del siglo XVI se contaban catorce prepucios, distribuidos en diferentes países: nueve en Francia, uno en Metz, Lorena; uno en Hildesheim, Prusia; uno en Amberes, Bélgica; uno en Santiago de Compostela, España; y uno en Roma, en San Juan de Letrán, el mismo que se encuentra hoy en Calcata. En el medioevo surgieron disputas entre las iglesias poseedoras de un Santo Prepucio debido a que cada una de ellas aseguraba que el suyo era el verdadero. Se le pidió al Papa Inocencio III que zanjara el conflicto, pero el pontífice, juzgando temerario pronunciarse al respecto, dejó el tema en manos de Dios. Años más tarde llegaría la solución: la Virgen María le habló a Santa Brígida para confirmarle que el auténtico prepucio de su Hijo era el adorado en Roma.

Una sociedad llamada Academia Preputológica se marcó el objetivo de restaurar el abolido culto al Prepucio de Cristo. El 15 de mayo de 1954 se celebró un cónclave en el cual se sometía a deliberación la propuesta de recuperar este culto, derogado por un decreto de 1900. Tras la exposición de los argumentos y acaloradas discusiones, los cardenales acordaron rechazar la solicitud, ratificando la condena de la veneración del Santo Prepucio. Existe pena de excomunión contra todo aquel que escriba o hable del Santo Prepucio sin permiso de la Santa Sede, y yo no lo tengo, de manera que con este artículo me he ganado una larga estancia en los dominios de Lucifer.

 

Si queréis gozar de reliquias en vivo, España es un auténtico paraíso, que por algo es la preferida de la Virgen  no tenéis más que visitar por ejemplo El Escorial, allí las hay en montones, o visitar el “Museo Teresa—Kaydena” en el pueblo coruñés de Santacruz--Oleiros en donde podréis disfrutar de un trozo del “pico” auténtico de la paloma del Espíritu Santo, una pluma del ala del arcángel San Gabriel, un genuino trocito de carne del prepucio del niño Jesús, sí otro; y la traca final:¡un trocito de himen de cada una de las 11.000 vírgenes!. A su lado hay otras menos espectaculares, es cierto, pero igualmente insólitas: un pelo de María Magdalena, un clavo de la cruz de Cristo con un certificado de autenticidad expedido por el Vaticano y  una astilla de la misma cruz.

 

 

Referencia: “ Testigos del prodigio”- Jesús Callejo y José Antonio Iniesta.

LAS OTRAS AVENTURAS DE SUPERMAN

LAS OTRAS AVENTURAS DE SUPERMAN

Superman, aquel que no es un pájaro ni un avión , creación de Joe Shuster y Jerry Siegel, es tan famoso, que parecería innecesario añadir algo más a lo ya escrito sobre el primer superhéroe. No obstante, hay algunos aspectos curiosos del personaje y sus aventuras, que por poco conocidos, salvo para fans de los comics e general y del superhombre en particular, que creo merecen el breve artículo que sigue.

 

La idea básica de Superman se le había ocurrido a Jerry Siegel hacia 1932, cuando solo contaba con 18 años y soñaba con publicar en los pulp de ciencia ficción(1). Siegel era un aficionado a este género y escribía algunos relatos, a la vez que elaboraba un fanzine con su amigo, el dibujante Joe Shuster, también ávido lector de ciencia ficción. Cuando Siegel le contó a Shuster su idea se pusieron a desarrollarla. Para 1933 habían desarrollado algunas páginas del personaje, todavía distinto al que conocemos. En las primeras viñetas no llevaba su coloridos “pijama” azul y rojo ni la característica “S” sobre el tórax. Eso sí, las balas rebotaban en su piel. El Superman de esa época iba en camiseta y parecía más bien un forzudo de circo, uno de aquellos Hércules que pululaban por los espectáculos de feria. El proyecto pensado para el nuevo formato de comic-book (2), fue rechazado y de aquellas páginas apenas sobrevive nada.

 

(1) Pulp magazine : Revista habitualmente en formato de bolsillo que incluye diversos relatos de géneros tales como policiaco, ciencia-ficción, misterio,aventuras.


(2) Comic-book : Cuadernillo de pocas páginas de pequeño formato (unos 17x26 cm.) que incluye diversas historietas completas, de continuidad, o una historia completa o el capítulo de una serie más larga

 

Realmente el concepto del personaje ya fue empleado con anterioridad por sus creadores para una historia única titulada “Reign of Superman”, publicada en la revista “Science Fiction” de 1933 (editada por los propios Shuster y Siegel) en el que un hombre que se convierte en villano súper poderoso tras un experimento, sojuzgaba un planeta entero. Después sería redefinido por sus autores para que el “Superman” malvado se convirtiera en la fuerza del bien que conocemos hoy en día. 


En 1934, Siegel y Shuster presentaron de nuevo a Superman, esta vez adaptado al formato de tiras de prensa, que era el más habitual en aquella época. El intento de venderlo a McClure Syndicate y a otras agencias volvió a fracasar. Los dos jóvenes ,sin embargo, no se resignaron. Entretanto en 1935 tuvieron la fortuna de convertirse, ya como profesionales, en colaboradores de la editorial hoy conocida como DC Comics. 

 

El caso es que la editorial buscaba material para un nuevo comic-book que se iba a llamar Action Comics, y Superman le encantó al editor Vin Sullivan. Para entonces ya era el superhéroe que todos conocemos, y en las primeras viñetas se contaba su origen extraterrestre; sólo había que readaptarlas al formato comic-book, ya que el materal  en formato tira de prensa, era el que Siegel y Shuster habían intentado vender sin resultado a Mc Clure Syndicate. 

 

Superman debutó por fin en el número 1 de Action Comics, ( en la imagen superior)que llevaba en portada la fecha del mes de junio de 1938, y su éxito fue inmediato y espectacular.                        


Al igual que otros superhéroe americanos, Superman, participó activamente en la Segunda Guerra Mundial, y se convirtió rápidamente en el personaje de ficción favorito de los soldados americanos que combatían en Europa y Asia, que lo recibían en comic-books , junto a los cigarrillos rubios y las fotografías de pin-ups y estrellas de moda, ligeritas de ropa.
 

El 27 de febrero de 1940, en plena II Guerra Mundial, la revista ’Look’ publica una historieta especial de Superman titulada “Cómo terminaría Superman la guerra” (“How Superman would end the war”) en la que el superhéroe acaba capturando a Hitler y a Stalin, entregándolos para que sean juzgados en la Sociedad de Naciones.

    

La primera viñeta de esa historieta –diseñada por Siegel y Joe Shuster – presenta a Superman corriendo hacia las líneas alemanas y destrozando cuanto encuentra su paso. Unas cuantas viñetas más adelante, se introduce en un búnker, agarra a Hitler por el cuello y se lo lleva volando por los aires en dirección a Moscú. “Joe, te presento a Adolf” – dice Superman ante un patidifuso Stalin. Un momento después, y sin tiempo para más presentaciones, Superman agarra a los dos dictadores de la pechera y se los lleva volando en dirección a Ginebra, hacia la sede de la Sociedad de Naciones.  

 

La imagen de Superman entrando en la gran sala con Hitler y Stalin bajo el brazo provoca aún cierta dosis de emoción. “Señores, – dice Superman – aquí les traigo a los dos canallas responsables de los males de Europa ¿Cuál es su veredicto?”. Y la comunidad internacional no duda en condenar a ambos dictadores por sus crímenes contra la Humanidad.     


Más allá de la naturaleza propagandística de la historieta, lo que más llama la atención es la respuesta que el régimen nazi daría unas semanas después a través de una de las revistas oficiales de las SS. 
 

Al igual que Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda nazi, que calificó a Superman como judío, el 25 de abril de 1940, el “Schwarze Korps”, revista semanal de las SS, publica un artículo titulado “¡Siegel ataca!”, en el que califican al autor del cómic de judío “intelectualmente circuncidado”, creador de un personaje “de apariencia inexpresiva, con un bañador rojo y la habilidad de desplazarse volando por el éter”. Además de tachar a Siegel de ‘pesetero’ y “saduceo”, los autores del artículo se divierten cachondeándose abiertamente de Superman, un “musculitos” de “poses bastante raras”, de “cerebro subdesarrollado” que se entretiene “desviando cañonazos como si fueran Spaghetti”.

Respecto a su triunfal entrada en la Sociedad de Naciones, los autores del artículo critican que Superman se salte las más elementales normas de protocolo de una institución, que “seguramente prohíba la participación de personas en traje de baño en sus deliberaciones” “Pero Superman ignora esto, – prosigue el artículo – igual que ignora las más sencillas leyes de la física, la lógica y la vida en general”

Para terminar, el artículo de las SS lanza un último desprecio al trabajo de Siegel. Él grita “¡Fuerza!” ¡Coraje! ¡Justicia!, a las anhelantes y nobles generaciones de niños americanos, pero en lugar de enseñarles sanas virtudes, inculca el odio y la maldad en sus corazones”. “Jerry Siegel apesta” – concluye el artículo – ¡Pobres jóvenes americanos, que deben vivir en un ambiente envenenado sin siquiera ser conscientes del veneno que les ofrecen cada día!”.                                 

Las aventuras de Superman el España tiene también una historia curiosa.


Superman llegó a España en 1952 procedente de la editorial mexicana Novaro en su revista "Ediciones Recreativas". El hoy famoso y codiciado número uno de esta colección , que veis e la imagen superior, no es otro que el número 73 de la serie Superman USA de ese mismo año. La edición consistía en cuadernos verticales a todo color, con 44 páginas, rotulación manual y traducción fidedigna del original americano. Después, al igual que en EEUU, pasaron a ser cuadernos de 36 páginas con tres aventuras, en vez de cuatro. 

 

En marzo de 1964, la censura española -a través de la Comisión de Información de Pulicaciones Infantiles y Juveniles- realizó un estudio sobre ’lo perjudicial para la educación juvenil de las aventuras de superhéroes’ y, como resultado, la Dirección General de Prensa prohibió la entrada de estas revistas en España. Sin embargo, el problema se venía arrastrando ya desde 1961, pues a partir de ese año no todas las revistas de Superman llegaban a la península. El último número que llegó fue el 429, que se correspondía con el 103 USA de Superboy.
 

El motivo de la prohibición era cosa de la censura religiosa, que sostenía la peregrina teoría de que los poderes de los superhéroes podían producir en las mentes juveniles su equiparación con los seres celestiales , ya que dichos poderes estaban exclusivamente reservados a Dios o santos o vírgenes a quienes solo Él podía otorgar ese don.
 

El caso es que semejante tontería duró nada menos que hasta 1971, año en el que acabó la prohibición y volvieron las revistas de Novaro, que ya iban por la numeración 830. En el ínterin, se había reducido ligeramente el tamaño del cuaderno, la calidad del papel era peor y las traducciones y rotulación muy malas, al punto de que se resumía tanto los textos que las aventuras a veces resultaban absurdas e incomprensibles. 

 

Referencias: “Del tebeo al manga-3”-Abraham García/ “Enciclopedia DC Comics” / http://fogonazos. blogspot.com / http://www.cinecutre.com / http://supermanvuelve.iespana.es / http://members.fortunecity.es/superspain/

 

SISSI Emperatriz

SISSI Emperatriz

Isabel de Wittelsbach, conocida con el diminutivo Sissi, no fue la princesa almibarada y tierna, un poco desvaída, que se muestra en las películas de Romy Schneider que en la década de los 50 hicieron creer a las niñas que de verdad existían los cuentos de hadas. No es tampoco la dulce heroína de los cuentos editados por Bruguera en los 70 ,que hicieron las delicias de las jóvenes de entonces, ni es la princesita de los dibujos animados que se emitieron en los 90, con motivo del aniversario de su muerte.

 

Sissí nació el 24 de diciembre de 1837 en Munich, hija de Ludovica y de Maximiliano de Baviera, y por azares de la historia, era su hermana la candidata oficial, se casa en 1854 , a los 16 años, con  el Emperador Francisco José.

 

Pronto empieza Sissí,  a  mostrar comportamientos extraños y extravagantes. Tras el   tercero de sus cuatro partos (curiosamente aborrecía los niños y odiaba el olor de los bebés), empieza a obsesionarse con su figura, que quiere mantener perfecta. Así, con 1,72 m. de altura, se empeña en mantener un peso de 50 kilos y una cintura de tan sólo 47 centímetros. Para ello, y a falta de especialistas, Sissí se inventa una particular dieta de adelgazamiento y de hábitos alimenticios, que le lleva a convertirse en lo que hoy se conoce como una enferma bulimaréxica. La palabra comprende a los aquejados de las dos enfermedades nutricionales más extendidas del Occidente actual: la bulimia y la anorexia. Se observa en personas propensas a los atracones de comida compensados con la obsesión compulsiva de hacer ejercicio.

Sus alimentos principales consisten en un revuelto de cinco o seis claras de huevo con un poco de sal; en el caldo que desprende la carne cruda, líquido que llega a tomar a diario en los últimos años, en  consomé compuesto por una mezcla de carne de ternera, pollo, venado y perdiz; carne fría, sangre de buey cruda, leche, tartas, pasteles y helado, prescindiendo durante casi toda su vida adulta de verduras y de fruta, a excepción de las naranjas, de las que como mínimo consume seis diarias. Otra de sus pasiones son los dulces, que consume sin medida, especialmente chocolate, tartas de crema y helados (su preferido era el de violetas).

 

Su bebida favorita es la leche, y por ello manada instalar un establo en el palacio de verano de Schönbrunn. Para no prescindir de leche fresca durante sus largos viajes, suele transportar vacas, cabras o corderos con ella. Tampoco olvida  su botiquín, en el que no falta un frasco de morfina ni la jeringuilla para la cocaína.

El insomnio de la emperatriz va en aumento, y también sus crisis de angustia. La soberana lleva un ritmo de vida tan insano como extravagante. Se levanta a las cinco de la mañana, toma un baño de agua fría (que el médico considera contraproducente para sus dolores reumáticos), se hace dar un masaje y empieza sus ejercicios de gimnasia, que la dejan extenuada. Para practicarla, en todos  los palacios en los que llega a pernoctar manda colocar espalderas, anillas y escaleras.

Desayuna un zumo de frutas  y llega a la sesión de peinado con Fanny Angerer, que tiene como tarea exclusiva ocuparse de sus cabellos, que caen en cascada hasta sus tobillos. Cada tres semanas los lava con una mezcla de brandy y huevo, en una operación que dura un día entero, y los peina en una elaboradísima corona de cabellos trenzados que ciñe la cabeza de la soberana, y para lo cual tarda tres horas. Tras la sesión de peinado, Sissí se viste con traje de esgrima o de montar, según el ejercicio por el que opte, a lo que sigue una larga  caminata con alguna de sus damas , que se  prolongan a veces durante tres y cuatro horas
.


La obsesión por su aspecto físico, se acrecienta a lo largo de los años. Para preservar su figura decide ceñir sus caderas con paños húmedos varias veces por semana. Para su cutis se aplica cremas y mascarillas de su invención, como por ejemplo una a base de carne cruda de ternera, fresas y aceite de oliva u otra también con carne cruda pero esta vez mezclada con sales de baño y pastas dentífricas. Por su obsesión por la belleza se hace coleccionista de fotografías de bailarinas y bellas mujeres de toda Europa.

 

Le gusta rodearse de papagayos, perros lobos y galgos y hasta de un macaco. A su hija preferida, Valeria le regala un compañero de juegos inusual: un negro contrahecho llamado Rufino, que había sido enviado a la corte austriaca por el Sha de Persia como regalo personal. La emperatriz practica también el espiritismo asegurando que mantenía continuas conversaciones con el espectro del poeta alemán Heine, uno de sus héroes románticos

 

Hasta la propia Sissí, llega a preocuparse por su estado mental, sin duda recordando la locura evidente de algunos miembros de la familia Wittelsbach. Advierte por ejemplo,  que sus  damas empiezan a asustarse por su afición a los paseos, que en los últimos tiempos se han convertido en su ocupación favorita,  y que las dejan maltrechas y agotadas, y enfurecidas sin duda contra ella, la loca de los caminos polvorientos.

 

Sus actividades corporales compulsivas y su extravagante alimentación acrecientan un carácter ya de por sí neurasténico, afectando negativamente a su salud. Sissí sufre reuma, neuritis y edemas por todo el cuerpo, causados por su ayuno flagelante, y desde los 44 años casi permanentemente dolores de ciática y acumulación de líquido en las piernas.

 

Como era de esperar, la alimentación y semejantes tratamientos de belleza , provocan el deterioro del cutis de Sissí, motivo por el cual, a partir de 50 años , siempre lleva velo y utiliza abanicos para ocultar el rostro. Sus últimas fotos son de cuando tenía 30 años, a partir de cuya fecha se negó a posar más.

 

Por puro azar ,como lo fue su boda, el 10 de de octubre de 1898, Sissí muere apuñalada por el anarquista Luigi Luchen.



Referencia: “Suplemento Crónica” –Mónica Fokkelman/ “Sissí una emperatriz enferma” - Dr. Miguel de Aguilar Merlo / “Sissí, la emperatriz incomprendida”—Anabel Sáiz Ripoll.

 

 

LOS SALUDADORES

LOS SALUDADORES

Entre la denominada “gente oscura” y “gente de luz” ( Dueños de las tormentas, hombres del rayo, campaneros, loberos, zahoríes, curanderos,…), ha existido un  grupo diferenciado, no exclusivo de España, especializado en curar la mordedura de perros rabiosos ( hidrofobia) tanto humana como animal, y que recibieron el nombre de “saludadores”,  es decir, que daban salud.

 

El “saludador”, presente durante el periodo comprendido entre el siglo XVII y principios del XX, en casi toda España, y especialmente abundantes en Galicia, Navarra, y País Vasco, reunía alguna de las siguientes condiciones:

 

- Ser el séptimo hijo de un matrimonio que hubiera procreado solamente varones.


- Nacer en Viernes Santo, a las tres en punto de la tarde, hora precisa en la que murió Jesús, o bien en Nochebuena, en el día de San Juan o en el día de Santa Catalina.


- Poseer ciertos signos físicos que aparecen en su paladar (la rueda de Santa Catalina, la cruz de Caravaca), o bien en su lengua o debajo de ellas en forma de crucifijo, o en su mano, o por último, en su cuerpo, en forma de media luna.


- Por ser presuntos descendientes de Santa Quiteria, abogada de la rabia.


- Aquellos que lloran tres veces en el vientre de su madre, y ésta guarda su secreto.



y gozaban de las siguientes gracias:


- Poder soportar el fuego sin quemarse


- Curar con la saliva, con el soplo , y en todo caso, con el contacto directo, “saludando” con el aliento al ganado o una persona, en nombre de Dios para preservarle de toda enfermedad o imponiendo las manos sobre el doliente.

 

- También en algunos lugares se consideraba tenían la capacidad de amainar las tormentas y el granizo, por lo que eran especialmente apreciados en la campiña.


Había “saludadores” en todas las villas que se estimasen un poco y fueron especialmente abundantes en Galicia, Navarra y el País Vasco, y también Madrid . Se comprometían a curar la rabia. Para hacerlo, invitaban al enfermo a echarse sobre un camastro, y luego le embadurnaban los labios con saliva, echándoles el aliento por toda la piel. Eran hombres que tenían, por lo general, una alta consideración social. Los “saludadores” eran llamados “hombres santos” cuando curaban, pero si fracasaban pasaban a ser “endemoniados” o “endiablados”, con las consecuencias que os podéis imaginar.


Lo cierto y sorprendente, es que entre los “saludadores” habían embaucadores, pero otros en cambio eran sanadores reconocidos, y hacían de ello una verdadera profesión y, tanto es así, que como tales figuraban en los empadronamientos municipales y en documentos parroquiales.


La Iglesia como era de esperar, se opuso con diversos decretos a estas creencias, desde un examen previo a sus habilidades (reconocimiento explícito de que podían curar), hasta la excomunión a aquellos que utilizaran sus servicios.


Referencia: “Testigos del prodigio”—Jesús Callejo y José Antonio Iniesta

 

EL POLLO DEL CORONEL

EL POLLO DEL CORONEL

El falso coronel

 

Harland Sanders (1890—1980), conocido como el coronel Sanders, fundador del Kentucky Fried Chicken, fue hombre pluriempleado e incluso multiplueriempleado: bracero, maquinista, soldado, bombero ferroviario, abogado, corredor de seguros, barquero, vendedor de neumáticos, empleado de gasolinera y cocinero. Sanders perfeccionó su “mezcla secreta” de 11 hierbas y especias en una estación de servicio de Corbin (Kentucky) en la década de 1930, y en 1964 vendió la franquicia de 600 KFC por dos millones de dólares. El título de Sander no era militar (no pasó de soldado raso) sino de la Honorable Orden de Coroneles de Kentucky que le impuso el gobernador Ruby Laffoon en 1935. Como curiosidad citar que entre los coroneles “tipo Sanders” ,  se encuentra el conocido Papa viajero, en camino de santo, Juan Pablo II, que fue nombrado en 1965.

 

Las leyendas urbanas

 

Quizás el Kentucky Fried Chicken (KFC) sea uno de los restaurantes con más rumores y oscuras leyendas urbanas que podemos encontrar. ¿Quién no conoce a nadie que asegura haber encontrado una cola de rata entre los nuggets? ¿ O a uno que dice que cuando no hay pollos sirven palomas, y, que por eso en 1 Km a la redonda de sus restaurantes estas aves ya no se acercan? ¿ O a uno que nos ha contado la oscura historia del cambio de acrónimo  de KFCH a KFC ?

 

Se dice que cambio de acrónimo es debido a que las autoridades de los EEUU les prohibieron a los de Kentucky Fried Chicken usar la CH de chicken (pollo) , ya que lo que servían  no son pollos reales sino seres genéticamente manipulados, sin picos, plumas ni patas, a los que mantienen inmovilizados, para mayor engorde con menos tiempo, y alimentados con tubos que van a parar directamente a sus estómagos.


Pero tranquilizaos, comedores de pollo del coronel, la sórdida historia anterior no es más que pura leyenda urbana sin pies ni cabeza, (aunque  si existieran dichas criaturas, KFC y similares no tendrían ningún escrúpulo en utilizarlas de  inmediato) y parece que lo único cierto es que el cambio de acrónimo responde a un simple cambio de imagen publicitaria (que hasta ha incluido a la del propio coronel que ha pasado de digno caballero del sur a cocinero con delantal) , que utiliza como la mayoría de los acrónimos sólo la primera letra de cada palabra, así Kentucky Fried Chicken pasa a ser KFC.

 

Lo que no es una leyenda urbana, desgraciadamente para los pollos,  es el trato que reciben los pobres animalitos antes de ser rebozados con la fórmula secreta y fritos también secretamente , y que el grupo ecologista PETA ha denunciado en multitud de ocasiones.

 

El síndrome del restaurante chino 


Cosa distinta es la composición del saborizante del pollo. Ya en 1974 la revista Esquire le encomendó a reputados críticos gastronómicos de los EE.UU. que sometieran a examen el susodicho pollo, y todos coincidieron en que estaban presentes entre otros, la sal, la pimienta, y el glutamato monosódico, el principal ingrediente del conocido condimento “Ajinomoto” de Ajinomoto Co., Inc ,  muy utilizado también en la cocina china. Y así, aunque no es habitual la intolerancia al glutamato monosódico (GMS), a algunos les ocurre  que entre los 15 minutos y algunas horas después de comer en un  KFC o en  un restaurante chino, sienten lo que popularmente se llama “Síndrome del restaurante chino”, cuyos síntomas consisten principalmente en cefalea, presión en el tórax náuseas, transpiración y ardor en la cara. Luego si toleramos el GMS , no tendremos ese problema; aunque quizás otros derivados de esa extraña e irreconocible comida china tan barata de ese restaurante chino que conoce un amigo nuestro.

 

Productos extraños


Los nuggets de pollo son un mundo aparte. Fred Turner, presidente de Mc Donald’s pidió en 1979, le pidió a su proveedores de Keystones Foods que le consiguieran una pieza de pollo del tamaños de un dedo que pudiera ser ingerida sin ayuda de cubiertos, y que tampoco tuviera el engorro de los huesos. Y al fin dieron con la solución. En 1984 salieron al mercado los McNuggets, un auténtico bomba, que no son  más que trozos sueltos de lo peorcito del pollo unidos con un estabilizante, que luego se rebozan y se fríen en grasa animal para ser congelados más tarde, y que una vez en el restaurante, se descongelan y se fríen de nuevo.

 

Aunque el “invento" fue Mc Donald’s, debe reconocerse que los de KFC son los más gustosos, los más grandes y también los más macizos.

 

Pescado bendecido 


Pero como no solo de pollo vive el hombre, y además el negocio es el negocio, Kentucky Fried Chicken (KFC)  quiere vender pescado bendito, tal como han informado en un comunicado de prensa , y para ello ha solicitado al Papa Benedicto XVI la bendición para su nuevo producto, el “Fish Snacker sándwich”, un tierno y jugoso filete de pescado blanco servido en un panecillo con sésamo , y que consideran un  tentempié ideal para los católicos durante el periodo de abstinencia de carne.

 

Consejo final

 

Y para finalizar, un consejo para los comedores de aves/pollo en general y del KFC en particular:


Partiendo una pechuga Juan Bustillo,

tres dedos se cortó con el cuchillo,

y al pinchar un alón Joaquín Manzano,

se clavó el tenedor en una mano.

Si no quieres comer pasando miedos

coge siempre el pollo con los dedos.  

 

Referencia: Mondo Brutto nº33  / http://www.elpais.com / “Miscelánea gastronómica” de Schott” – Ben Schott.