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FRANZ

LA REGLA ( y III )

LA REGLA ( y III )

Creencias similares sobre la malignidad de la sangre menstrual se difundieron ampliamente en Europa durante el siglo XIII. Se creía que impedía germinar los cereales y agriaba los mostos; también era capaz de empañar los espejos, embotar las navajas, hacer que el hierro fuera atacado por el orín, que los objetos de bronce se ennegrecieran, y además tenía la propiedad de disolver la cola de betún.

La proximidad de la reglante haría que se estropeara la masa del pan, que no se ligara la pasta de buñuelos y rosquillas, que creciera el hollín en las calderas, que se marchitaran las flores y que huyeran las abejas de las colmenas. Además, era convencimiento general que los enfermos empeorarían si se les acercaba una mujer reglante.

Por el contacto directo con la sangre podrían morir las plantas y los árboles perderían sus frutos, además, si los perros la lamían contraerían la rabia con toda seguridad.

En España, especialmente, era creencia muy extendida que la mujer durante la regla era capaz de provocar con sus ojos acciones maléficas por infección; en Argamasilla de Alba y otros pueblos castellanos era habitual pensar que si una mujer menstruante miraba o tocaba a un niño, le produciría el "Mal de Ojo".

El supuesto efecto pernicioso de la sangre menstrual llevó indefectiblemente a los europeos a establecer también una serie de prohibiciones y prescripciones sociales que afectaban directamente a las mujeres reglantes. Sin necesidad de extendernos más, diremos que en el Concilio de Nicea se prohibió la entrada en las iglesias a las mujeres que estuvieran reglando.


También llegaron a desarrollarse toda una serie de complejas supersticiones alrededor de este tema. En Alemania se creyó hasta el siglo XVIII que un pelo del pubis de una mujer reglante mezclado con su sangre menstrual, si se dejaba en un estercolero, al cabo de un año se convertiría en una serpiente o daría lugar a la aparición de animales dañinos y venenosos. También era común creer que si los niños eran engendrados durante el período de la regla serían pelirrojos, viciosos por naturaleza y con alto riesgo de verse afectados por la lepra; para otras personas, los hijos concebidos durante la regla serían deformes y monstruosos, mientras que las niñas serían estériles al no tener nunca sus periodos.

Las supersticiones sobre la regla se han extendido y adaptado a los tiempos de forma constante. Los espiritistas clásicos de finales del siglo XIX y principios del XX también decían que se impedía el fenómeno de las mesas giratorias si alguna mujer menstruante estaba incluida en el círculo mediúmnico.

Todavía en la actualidad perdura la creencia de que las mujeres que están menstruando no deben tocar las plantas pues podrían marchitarse o que durante la regla no se debe hacer salsa mahonesa o ajoaceite pues se cortaría y se estropearía; incluso hay quien piensa que las mujeres menstruantes, por bien de su salud, no deben lavarse la cabeza ni tomar alimentos o bebidas frías mientras les dure la hemorragia...

Curiosamente esta supuesta malignidad de la sangre menstrual se utilizó en otros lugares con fines beneficiosos, aunque dejaremos aparte, eso sí, el uso que tuvo en beneficio de unos pocos al realizarse con ella pociones y brebajes brujeriles...

En Birmania pensaban que la sangre menstrual tenía poderes terribles y que sólo su olor era capaz de contaminar el aire, y justamente por ello, cuando una plaga de insectos asolaba sus campos, recurrían a las mujeres menstruantes para que pasearan por ellos con los genitales al desnudo, pensando en que ésto sería suficiente para que los insectos murieran o se alejaran. En España e Italia, aunque no de forma tan marcada, también se hizo su sitio esta superstición; en Sicilia incluso usaban el agua de la higiene íntima de las menstruantes para humedecer los troncos de los árboles para que no fueran atacados por las orugas.

En Baviera los campesinos entregaban a las vírgenes menstruantes pañuelos de encaje para que los impregnaran con la sangre menstrual, pues los consideraban poderosos amuletos capaces de evitar a quien los llevara accidentes o heridas con hemorragias; incluso las mujeres solteras se guardaban para sí estos amuletos pues, llegado el momento del embarazo, les preservarían de las hemorragias uterinas que les podrían desencadenar un aborto.

En Francia, durante el siglo XVII, se pensaba que la sangre menstrual de una mujer que no hubiese parido tenía la propiedad de apagar los fuegos por muy vivos que fueran éstos. En el sur de Rusia, pensando que la sangre tendría parte del alma de su propietario, la utilizaban como filtro de amor mezclándola con el vino o el café.

Los que creían en el efecto salutífero de la sangre menstrual la utilizaban para curar el lagrimeo, la epilepsia y las convulsiones en general, los dolores rebeldes, la erisipela, la gota, los diviesos, las verrugas, lamparones, llagas viejas, tercianas, hidrofobia, esterilidad, e incluso curaba el amor voluble asegurando el amor de los hombres. También se llegó a creer que serviría de contrahechizo, que desharía el Mal de Ojo, preservaría de la peste y desviaría las tormentas.

 

Y para terminar unas reflexiones sobre qué ocurriría si los hombres tuvieran la regla

  

La menstruación se convertiría en un asunto envidiable, elevador del ego, un evento de masculinidad. Los hombres andarían por allí presumiendo qué tanto sangrado tienen y cuanto tiempo les dura.

Los niños en las escuelas marcarían sus territorios con su propia sangre, a manera de ritual religioso de madurez y virilidad. La cámara de Diputados y Senadores crearía fondos federales para el Instituto Nacional para detener las Incomodidades de la Dismenorrea.

Las toallas sanitarias serían subsidiadas para la mayoría masculina, aunque los más poderosos gastarían miles de pesos anuales en marcas como “John Wayne” toalla grande para hombres grandes. Tampones Muhamed Ali son los más grandes, Joe Namath toallas ultra delgadas para los hombres de acción, y para esos días de sangrado ligero del caballero" toallas Cary Grant”.

Los militares, los hombres de ultraderecha y los fundamentalistas dirían que se llama Menstruación como prueba de que sólo los hombres (MEN) deben pertenecer al ejército. "Tienes que dar sangre para tomar sangre" diría el eslogan del ejército.

Los rabinos dirían "Sin ese poder que sólo los hombres tenemos para limpiar los pecados del cuerpo a través del sangrado mensual, las mujeres se mantienen impuras".

El Vaticano diría "Sólo los varones somos capaces de dar nuestra sangre por los pecados de las mujeres".

Los místicos y hombres radicales de izquierda insistirían en que efectivamente las mujeres tienen derecho a la igualdad, y que pueden probarlo infligiéndose una herida mensualmente para probar que son capaces de "dar la sangre por la revolución: patria, sangre o muerte". Habría en todos los países un Ministro de Asuntos Menstruales, que valoraría el comportamiento casi místico y el poder de los varones que en "sus días especiales" demuestran tener mayor sensibilidad para los negocios y la política.

El Papa diría: "Por eso las mujeres no pueden ser sacerdotes ¿cómo podrían si son incapaces de manifestar en su cuerpo la maravilla de la muerte simbólica cada mes, sólo Dios y el hombre".

 

Referencia: " Jo, tía" nº 7 / http://www.medspain.com

LA REGLA ( II )

LA REGLA ( II )

La sangre en general ha supuesto un importante tabú para muchas etnias (tabú, es una palabra derivada del polinesio tapu y que significa "señal muy fuerte", desempeñando así un importante papel protector de la sociedad en general y del individuo en particular), siendo además un líquido de alta consideración social y mágica. La sangre se convertirá, por tanto, en la fuerza vital del pueblo, donde la de uno es de todos y pertenece en consecuencia a todo el clan. La sangre también es un símbolo de vida por lo que tendrá también atributos mágicos, así su manipulación podrá producir daños en la persona que la ha derramado y su caída en la tierra podrá tener consecuencias fatales para todo el pueblo...

La sangre de la mujer es la que ha llamado más poderosamente la atención en la mayor parte de las sociedades primitivas, pues si la sangre es en el fondo parte integrante de todo el clan, toda mujer la pierde siempre al abandonar la virginidad, con cada nueva luna y en el parto.


Vemos por tanto que la pérdida de sangre por parte de la mujer supone un hecho muy importante para muchos pueblos, así que no será de extrañar que nos encontremos en casi todas las épocas y en casi todo el mundo la idea que relaciona a la menstruación con ciertos temores sociales o personales y por la que la encontraremos rodeada de multitud de tabúes.


En la Biblia (Lev. XV, 19-32) nos encontramos con importantes referencias a la impureza del flujo sanguíneo de la mujer, del lecho en el que duerme durante ese período y de los muebles que toca durante el mismo; la impureza en el pueblo de Moisés se mantenía durante los días de duración del flujo menstrual mas siete días tras el cese de la hemorragia, debiendo llevar el octavo día dos tórtolas o pichones al sacerdote, uno para ofrecer en holocausto a Yavé y otro como sacrificio expiatorio por la impureza de su flujo.

En la india oriental, los ritos védicos de purificación de la menstruante eran muy precisos y establecían que la mujer debía frotarse los dientes, gargarizar doce veces y lavarse manos y pies, posteriormente zambullirse doce veces en el río y tras salir de él frotarse con lodo que llevara estiércol fresco, volver a zambullirse en el agua treinta y cuatro veces y repetir las friegas de lodo, repetir la inmersión veinticuatro veces, friccionarse el cuerpo con azafrán y, para terminar, otros veinticuatro chapuzones más...

La menstruación de la mujer es un rito importante en casi todos los pueblos, a veces de celebración donde las muchachas apaches que se encuentran en el último día de sus ceremonias, llevan la cara embadurnada de barro para indicar que han sido poseídas por la diosa de la tierra, diosa de la fertilidad.

A veces se les pinta de color rojo, color de la sangre, para indicar su estado como advertencia a todos los del poblado, cosa que hacen en ciertas tribus del Camerún. En otras ocasiones se hace al revés y se les pinta de blanco como a las muchachas tanzanas; los dayaks de Borneo no sólo les blanqueaban la piel, sino que les ponían vestidos blancos y les daban alimentos blanquecinos.


La impureza del período menstrual hace que aparezcan estrictas prohibiciones y serios tabúes a su alrededor, tanto que incluso los zulúes que tocan a sus mujeres durante este período llegan a ser apaleados. Podríamos poner miles de ejemplos como el de ciertas tribus australianas que prohíben a la mujer tocar los objetos considerados de propiedad masculina o pasar por los caminos que suelen transitar los hombres, o el de ciertas tribus ugandesas que lavan o queman los vestidos que ha llevado la mujer durante esos días y destruyen posteriormente la cazuela donde ha cocinado, o los de diversas etnias donde se les prohibe extraer agua de los pozos, atravesar a nado un río o bañarse cerca de los pescadores pues podrían ser la causa de ahuyentar la pesca.

Podemos ver en estos ejemplos el trasfondo maléfico que conlleva la sangre menstrual; diversas culturas africanas incluso llegan a pensar que si la mujer comparte la comida o el lecho del hombre durante este período le arrebatará la virilidad, se le ablandarán los huesos o se le ulcerarán los labios, o que si ordeña una vaca durante el periodo la leche se convertirá en sangre. Entre los ubangui se cree que la reglante no puede ni tan siquiera preparar la comida al marido, pues sería herido en la guerra y su sangre correría libremente fuera de su cuerpo.


En general, y desde el punto de vista etnográfico, podemos decir que la sangre menstrual es considerada como maléfica, pues disminuye el potencial sanguíneo de la comunidad; esto hace que la mujer sea juzgada como una enemiga temporal del clan mientras dure la menstruación.

La sangre menstrual también es valorada en general como venenosa e impura por lo que es frecuente que a la mujer se la separe del clan situándola en la copa de un árbol o sobre un cajón hecho de hojas, se le medio entierre en el suelo o se le recluya durante el período, todo ello por temor a que alguna gota de sangre caiga al suelo y contagie a la tierra o que se exponga a los rayos del sol y la impureza afecte al cielo.

Ejemplos del encierro femenino durante las menstruaciones hay muchísimos, siendo el periodo de reclusión muy variable.

Así tendremos a los falasha de Etiopía, los llamados Judíos Negros, que disponen en sus poblados de unas casas especiales llamadas "casas de la sangre" o, más significativamente, "casas de la maldición", donde las mujeres se retiran unos siete días durante su menstruación. Los indios mondurucus del Brasil, recluían a la mujer durante unos días en una celda especial dentro de la cabaña menstrual, a donde acudía todo el pueblo a arrancarle un pelo de su cabellera. Diversas tribus del Camerún pintaban a la mujer de rojo durante su regla (advertencia visible sobre el tabú de su estado) y la encerraban en una choza oscura lejos del poblado, dándole de comer y beber a través de un tubo hecho con el hueso del ala de un águila de cabeza blanca y tratándolas como si fueran enfermas contagiosas.

Tribus de la Hehe, en Tanganica, mantenían encerradas a las mentruantes durante cinco días. Hasta un año duraba la cuarentena menstrual entre las indias thlinket y koniaks de Alaska, o las wafiomi de Africa. Las chiriguanas, de los Andes bolivianos, también permanecían todo un año entero de purificación encerradas en sus casas, pero además debían permanecer en un rincón oscuro de la misma, de cara a la pared y sin hablar con nadie.

Uno de los períodos de purificación más largos que existen se realiza entre los ot-danoms de Borneo, que mantienen encerrada a la chica que a tenido su primera regla durante siete años, tras este periodo se le considera muerta y al salir de la cabaña se le considera como una recién nacida ya purificada, volviéndose más digna como esposa para los hombres ricos del poblado.


En otras ocasiones las mujeres sólo estaban obligadas a llevar un símbolo de la reclusión que sufrían en otros tiempos.

Para evitar que las menstruantes tuvieran que ir a las cabañas de la sangre, los chamanes payutos de California utilizaban una pintura profiláctica encarnada con la que neutralizaban los malos efectos de la reglante, pintándoles las muñecas de ese color o trazando un círculo encarnado en el piso de su cabaña.

Diversas etnias optan por no encerrar a las mujeres durante el periodo menstrual, pero de una forma u otra se les sigue considerando como impuras: entre los arapesh de las zonas montañosas de Nueva Guinea se obliga a las mujeres menstruantes a irse fuera del pueblo, debiendo mantener un severo ayuno y con la prohibición explícita de beber o fumar, además se les dan friegas con ortigas e incluso ellas mismas se introducen un manojo de éstas en la vagina como acto purificador, considerando que de paso les fortalecerán y agrandarán sus senos; en otros pueblos se les obliga a llevar unas almohadillas a modo de compresas junto con el taparrabos o cubresexos, debiendo vivir durante ese tiempo apartadas del poblado y con la obligación de advertir a gritos su estado a todos los que se les acerquen.

Entre los indios bilgula de Colombia usaban como medidas profilácticas un sombrero de ala ancha que les cubría la cabeza, mientras que los tlinkul de Alaska utilizaban una capucha por la misma razón. Otras defensas pasivas eran las que obligaban a las menstruantes a cerrar simplemente los ojos ante otras personas como hacían los yaraibama, o vendárselos durante doce días como estipulaban los indios delawares.

 

La creencia en la nocividad de las mujeres menstruantes es muy antigua, pues existía el convencimiento de que la sangre menstrual contenía sustancias extrañas, irritantes o venenosas.


Según el Talmud (siglo II a.C. - IV d.C.), compilación de la tradición judía, si una mujer está iniciando sus reglas y pasa entre dos hombres, está condenando a muerte a uno de ellos, pero si por el contrario la mujer está terminando de reglar, hará que los dos hombres se querellen.

Plinio el Viejo (23-79 a.C.) también enumeraba, en su Naturalis historia, los peligros de la mujer menstruante: puede cambiar el vino en vinagre, romper los espejos, estropear el hierro y el cuero, nublar los cielos, volver estériles los campos, hacer caer las frutas de los árboles, matar las abejas y abortar a los animales.

 

 

Referencia: " Jo, tía" nº 7 / http://www.medspain.com

MOSCAS DROGADICTAS

MOSCAS DROGADICTAS

Esta bonita seta , bajo cuyo sombrero rojo con puntitos blancos los gnomos están a la sombra y se cobijan de la lluvia, es la famosa “Amanita muscaria”.

El nombre de este hongo (muscaria) deriva de mosca, y es bien conocido que estos insectos se sienten atraídos por los sombreros del hongo y se quedan tiesos al cabo de un tiempo de permanecer posados en ellos.

 

Se conoce también con el nombre de matamoscas y en el siglo XIX se utilizaba como insecticida colocando sus sombreros en los alfeizares de las ventanas. Uno de los métodos más comunes era machacar el sombrero y añadirle un poco de azúcar o leche, con lo que se conseguía atraer a un mayor número de moscas, y sobre todo, que éstas ingirieran una cantidad mayor de sustancias intoxicantes. Parece ser que de esta forma, algunas moscas morían por un probable efecto de “sobredosis”

 

Pero lo curioso del asunto es que las que parecen muertas en la típica posición de patas dobladas y hacia arriba, en realidad están vivitas y coleando y si se las deja donde están y se las observa al cabo de una hora o un día entero, nos encontramos con la sorpresa de no verlas: han volado.

 

Y ocurre que nos encontramos ante moscas drogadictas, porque las moscas voluntariamente van a posarse sobre la cutícula del sombrero de la Amanita muscaria y a lamer su superficie. Después de unos 5 a 20 minutos, algunas moscas empiezan a mostrar síntomas de intoxicación : el vuelo se vuelve descoordinado, dejan de revolotear, los movimientos se hacen más lentos, aparece un temblor de patas, estremecimiento de las alas y por último, se tumban sobre el dorso, o sobre un costado con las patas al aire, quedando completamente inmóviles. Pasado un período de tiempo que va de 30 minutos a 50 horas, las moscas se despiertan y, en un breve espacio de tiempo, reanudan sus actividades y vuelan como si nada hubiese ocurrido.

 

Como las moscas son igual de viciosas que las personas, si queremos sentirnos eufóricos, o somnolientos o tener visiones fantásticas, no tenemos más que imitarlas, comiendo la cantidad adecuada de Amanita muscaria. Pero ojito, que si te pasas de la dosis puedes acabar en estado grave y necesitado de un lavado urgente de estómago en el hospital más próximo.

 

 

Referencia: “Animales que se drogan” Giorgio Samorini

SOBRE EL MIEDO

SOBRE EL MIEDO

Miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

 

El miedo presenta diversas acepciones que matizan y definen su intensidad. Así el temor es el miedo a algo que se piensa que ya ha sucedido, el canguelo procede del caló y significa originariamente apestar, y se relaciona con el aflojamiento de esfínteres que produce el miedo; y el  terror y el pavor definen el miedo más intenso. El pánico es el miedo sin fundamento, colectivo y descontrolado y existe también un miedo breve y súbito, procedente de una causa pequeña denominada susto.


 

Referido al ser humano, el miedo puede resumirse en seis claves:


1. ¿Qué es?


 El miedo es ese fiel sentimiento que acompaña al ser humano desde hace 40.000 años. Sin él, no habríamos sobrevivido como especie, ya que este mecanismo de supervivencia ha permitido al hombre responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. Según el Centro IMA de Investigaciones Médicas, tres son los temores que llevamos impresos en nuestro ADN.

 

El primero es el miedo a los animales, heredado del terror que provocaban las criaturas pleistocénicas en los primeros humanos; el segundo es el miedo al daño físico; y, por último, el miedo a la separación que explicaría el afán protector de las madres, incapaces de abandonar a sus crías.


2.  Las edades


A lo largo de la vida, los seres humanos tienen que lidiar con diversos tipos de miedos. A medida que el recién nacido crece, aumentan sus posibilidades de exploración del entorno, y es ahí cuando el miedo empieza a cumplir con su función.

 

0-24 meses :A esta edad, los bebés suelen mostrar su miedo en forma de llanto ante estímulos intensos y desconocidos como ruidos fuertes y estrepitosos o movimientos bruscos. La pérdida de atención también les genera temor.


2-4 años: Surgen los miedos a los animales y a los daños físicos. También los recelos ante las personas extrañas o desconocidas. Aparece también la ansiedad ante la separación de los padres. Un factor que incide en la aparición de la angustia ante la separación o el temor al abandono es su escasa capacidad para medir el tiempo. Cuando sus padres se van de su lado, el niño no sabe cuánto debe esperar para volver a verlos.


5-6 años: Aparece el temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios como monstruos, brujas y fantasmas. También se inicia la preocupación por la desaprobación social. Muchos de estos miedos se ven inducidos por el ambiente externo: series televisivas, las historias de los compañeros...


7-9 años: Se manifiesta el temor al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas.


10-12 años: La posibilidad de catástrofes, incendios o accidentes genera temor. También la posibilidad de contraer enfermedades graves. Pavor ante el fracaso escolar y al hecho de que surjan conflictos graves entre los padres.


12-18 años: Tienden a surgir temores más relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso...).


Más de 18 años: Miedo a la muerte, a quedarse sin trabajo, a la soledad… Y el rey de los miedos: el terror al cambio.


3.  La amígdala


Tanto en los seres humanos como en los animales, el mecanismo que desata la emoción del miedo se encuentra en el sistema límbico, que está formado por una serie de estructuras complejas nerviosas (hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septum y mesencéfalo) ubicadas alrededor del tálamo y de la corteza cerebral.

 

En septiembre de 2006, investigadores estadounidenses del Centro Médico de la Columbia University, dirigidos por el doctor Joy Hirsch, anunciaron haber identificado en el cerebro una “tecla” que activa y desactiva la respuesta emocional al miedo. Mediante un estudio, publicado en la revista Neuron, demostraron que un área de la región cingular rostral del cerebro estaba involucrada en la activación y desactivación de la respuesta al temor en la amígdala, centro cerebral donde se procesan las respuestas emocionales al miedo y donde se almacenan los recuerdos que conforman la memoria inconsciente del miedo.


4 . Cambios fisiológicos.


 Cuando nos encontramos ante una situación de miedo, aumenta la presión arterial y la coagulación sanguínea, los bronquios se expanden, los músculos del brazo, de la pierna y de la mandíbula se tensan, crecen la actividad de las glándulas sudoríparas y el nivel de azúcar en sangre, el intestino se altera y estimula la deposición, la vejiga induce las ganas de orinar, los órganos sexuales interrumpen la producción hormonal y las glándulas suprarrenales liberan la hormona del estrés (ACTH).

 

También se producen importantes modificaciones faciales, como el agrandamiento de los ojos para mejorar la visión o la dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz. Además, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente. En este proceso fisiológico se generan las llamadas “hormonas del miedo”: la adrenalina, la noradrenalina y los corticoides.


5. Antropología.


A pesar de los temores básicos universales, en cada cultura existen terrores específicos ligados a su evolución histórica. Así, mientras a los occidentales nos estremece el silencio inesperado, entre los orientales es muy común el miedo al ruido intenso. Y si a los latinos les aterra el miedo al rechazo, los anglosajones sienten terror por el miedo al fracaso.


6. El miedo como arte.

 

“La emoción más antigua y más intensa de la Humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”. Este lapidario aforismo lo dejó escrito el estadounidense H. P. Lovecraft (1890-1937), gran renovador del cuento de terror y referencia obligada cuando se habla de escritores que cultivaron este género. Y es que el miedo ha sido un objetivo principal de los literatos. Sobre todo, en el mundo anglosajón. La novela de terror siempre ha incluido un elemento maligno sobrenatural en la rutina diaria de personajes triviales.

 

Pero no sólo los novelistas se han valido de él. El terror se ha revelado como una mina de oro para el cine. En 1896, un año después de que los hermanos Lumière realizaran la primera proyección cinematográfica de la historia, el francés Georges Méliès estrenó La cara del diablo. Fue la primera película de terror de la historia y el primer éxito comercial del cine (recaudó casi 1.000 francos de la época).


En la cinta aparecían vampiros, esqueletos danzarines, un espectro sin cabeza y hasta el mismísimo Mefistófeles. Y es que el miedo lleva a la gente a la taquilla. Un buen ejemplo es El exorcista, dirigida por William Friedkin, que sigue siendo hoy, con 470 millones de euros recaudados, la novena película más taquillera de la historia a pesar de que fue rodada en 1973.


También el productor Roger Corman se hizo multimillonario en los 60 adaptando para el cine las obras de Edgar Allan Poe. Corman optó por el terror para, con poco dinero, llevar a la gente a las salas de cine. Cómo gané un millón de dólares gastando sólo 1.500 fue el título de su autobiografía. Siguió su ejemplo el cineasta Sean S. Cunningham, creador de la serie Viernes 13. Sólo con los derechos de la saga, gana 14 millones de dólares al año.


Otras de las joyas de este tipo de cine son El silencio de los corderos (1991), de Jonathan Demme. También La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski. Richard Donner consiguió en 1976 un gran éxito con La profecía y Stanley Kubrick epató al gran público en 1980 con la impactante El resplandor.


Referencia: "Wikipedia" / “Magazine El Mundo “/ El miedo en seis claves - Carlos Hernando 

 

BURDELES, PUTAS Y REYES

BURDELES, PUTAS Y REYES

Una vez sacralizado el matrimonio, considerado célula primigenia de la familia, institución básica y originaria del cuerpo social, se estableció con total impunidad la permisividad carnal con personas de otros clanes, extranjeros y extraños, gente de distinta categoría, esclavos y sirvientes, en una clara distinción entre sexo y procreación.


El sexo no era pecado y como su  práctica proporcionaba el momento de mayor placer que podían experimentar los seres humanos, se buscaba sin cortapisas. Casados y solteros lo hacían sin distinguir entre hombres y mujeres.

 

Los burdeles constituyeron un símbolo de la tolerancia histórica sobre la sexualidad, y es uno de los primeros símbolos de la civilización humana que ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. En otras palabras, desde que las primeras formaciones sociales adquirieron cierto grado de complejidad se vio la necesidad de establecer burdeles cuyo fin era organizar la sexualidad frente al caos y el abuso indiscriminado de los más fuertes, y fue considerado servicio público. La contraprestación económica en dinero o especie compensaba a aquellos que alquilaban su cuerpo para aplacar erotismos ajenos, y llevaba implícita la necesidad de respeto entre las partes, que estaban obligadas a respetar lo convenido. Sin ese respeto por la actividad de la prostitución no puede entenderse la existencia de los burdeles, que se erigieron como garantes del acuerdo realizado entre los clientes y las prostitutas o prostitutos.

 

A lo largo de la historia los burdeles han sido casi siempre bien vistos, considerados saludables y convenientes, no sólo para la población masculina; aunque a veces la autoridad religiosa o civil los acusara de antros del pecado y fuentes de disturbios.


En España los Reyes Católicos intervinieron legislando para la creación de las mancebías públicas. Fueron ellos quienes otorgaron el monopolio de la prostitución en el recién conquistado reino nazarí de Granada a Alonso Yánez Fajardo, trinchante de la mesa del rey, también conocido como el putero real.


Lo que más abundaba entonces era la práctica por libre, hasta que los poderes públicos, a la vista del negocio, pusieron los burdeles al servicio de las administraciones locales, que hacían buena bolsa a cuenta de las que ejercían la prostitución, que como advertencia debían llevar vestidos que las distinguían del resto; en España y en particular en la Villa y Corte, usaban sayas pardas con picos, de ahí la conocida frase : Irse de picos pardos.


Al encargado de regir una mancebía se le conocía como “Padre Putas” o “Padre de la Mancebía” y para ejercer su oficio tenía que recibir obligatoriamente una licencia municipal y la aprobación del Concejo de la ciudad. Igualmente, las meretrices para poder ejercer la prostitución dentro de la mancebía tenían que presentarse ante el juez del barrio y certificar que eran mayores de doce años, que habían perdido la virginidad y que eran huérfanas de padres desconocidos o abandonadas por sus familias. Una vez que el juez comprobaba estos requisitos, otorgaba un documento donde las autorizaba a ejercer su oficio, siendo el Padre de la Mancebía el responsable ante el Concejo del buen orden en el interior del burdel, estando obligado por ley “en pro de la salvación de las almas de sus pupilas”, a hacerlas “descansar obligatoriamente en determinadas fiestas religiosas”. La fiesta principal en la que las prostitutas debían dejar “descansar su sexo” era en Cuaresma, periodo de 40 días de oración, penitencia, abstinencia y ayuno, en el que se propone al hombre arrepentirse de sus pecados, siendo el Padre de la Mancebía el encargado de retirarlas de la circulación, teniendo que vivir mientras tanto de la mendicidad para poder subsistir, de ahí el dicho popular: Pides más que las putas en Cuaresma.


El mojigato Felipe II ordenó que las prostitutas llevaran tocas amarillas para diferenciarlas de las mujeres decentes, y también quiso prohibir, sin éxito alguno, la prostitución durante casi la mitad del año, y hubo de conformarse con hacerlo en Cuaresma.


Fue Felipe IV, nieto de Felipe II, quien curiosamente pasó a la Historia como el el rey más putero de España, quien legislaría en contra de la prostitución el 10 de febrero de 1623 al firmar el decreto que cerraba todas las mancebías, aduciendo la imposibilidad de aislar, controlar y administrar el ejercicio de la prostitución. Unas fueron malvendidas, otras derribadas por la especulación urbanística y algunas se convirtieron en iglesias. Mientras tanto, las putas tomaban las calles, quedando a expensas de los proxenetas. En el Madrid de mediados del siglo XVIII había censados más de 700 burdeles. Así que la prohibición había servido de muy poco, excepto para desamparar a las mujeres.


Fernando VII, con famosa entrepierna talla XXL, otro gran represor de la prostitución, no salía del burdel; Alfonso XII fue gran  amante de echar canitas al aire particularmente con gente del espectáculo, al igual que Alfonso XIII, que además ejercía de productor de películas porno para su uso y disfrute, y el de sus íntimos. Del rey actual poco hay que decir, dado que como todos sabemos es depositario de todas las virtudes habidas y por haber, y del que no se (re)conoce vicio alguno.


No sería hasta 1845 que una nueva reglamentación toleraría en parte el ejercicio de la prostitución. Con mucho retraso, por fin triunfó el espíritu ilustrado en España cuando entró en vigor en 1873 la ley que toleraba las casas de lenocinio. Ahora sí que las mujeres se podrían lucir sin miedo apoyás en el quicio de la mancebía, y los proxenetas, por primera vez, quedaban expuestos a las denuncias. Ni siquiera el franquismo se atrevería a tocar los burdeles. Y es que no se le pueden poner puertas al campo.


Dejo a propósito, y para mejor ocasión, el hablar del drama de tod@s aquell@s desgraciad@s, que por extrema necesidad y contra su voluntad, se ven obligados a ejercer la prostitución.


 
Referencias : “Historia de los burdeles en España”- Cuando llegó a haber un putero real - Fernado Bruquetas de Castro / “La vida golfa- Historias de las casas de lenocinio, holganza y malvivir”.-Javier Rioyo.

 

MINICINE RIDÍCULO-EXÓTICO PARA FIN DE SEMANA ( 1 )

HOY: VASCOS EN EL OESTE

Deberían cambiar el nombre de “Fábrica de sueños” asociado a Hollywood por el de “Fábrica de pesadillas”. Cogen todos los tópicos de un país, se falsifica la historia, se infantiliza para ser comprendida , se agita todo y ya tenemos una exótica película étnica para vergüenza de los representados. Así ha funcionado y funciona el amigo americano, y así seguirá la cosa. Pensar que el público avergonzado les castigará como merecen, arruinándolos que es donde les duele,  es pura utopía.  

Y modo de ejemplo ,El desfiladero de la muerte (1959) , uno de los westerns más alucinantes y ridículos que jamás se han filmado. Lo protagoniza una caravana de emigrantes vascos que quieren llegar a California. Siempre con la chapela puesta, bailan flamenco, se comunican mediante unos extraños y espeluznantes gritos , utilizan las cestas de pelota como hondas para eliminar a los indios a pedradas ,dan unos saltos de roca en roca,que ni el más hábil de los felinos..... Lo dicho, alucinante y ridículo de principio a fin.

Referencia: http:// http://www.youtube.com

LOS SEÑORES DE LA DROGA

LOS SEÑORES DE LA DROGA

El opio se cultiva en diversas regiones del mundo: Suramérica; el Triángulo de Oro de Laos, Burma y Tailandia, y Afganistán, Pakistán y Asia central, en una zona conocida como la Media Luna dorada.  La gran mayoría de amapolas de opio crecen en una estrecha zona montañosa de unos seis mil kilómetros que va desde el sur de Asia a Turquía pasando por Pakistán y Laos. 

 

La amapola del opio a partir de la cual se elabora la heroína crece sobre todo en las montañas y florece en climas secos y cálidos, preferiblemente en altitudes por encima de los 1.400 metros.  Justo antes de llegar a la madurez, la amapola florece. Tras una semana, los pétalos de la flor caen, dejando sólo la vaina. La resina de opio se cosecha de esa vaina. En la época de la cosecha, se corta la superficie de la vaina llena de semillas con una navaja de afeitar o un cuchillo afilado que tiene tres o cuatro hojas. Una sustancia resinosa sale del corte y empieza a solidificarse. Es opio puro. Una vez cosechada, el campesino la deja secar durante varios días y luego la envuelve en hojas de banana o en plástico.                                                    
 

Los campesinos reciben lingotes de oro de un 1 kilo –conocidos como 4/10- acuñados por Credit Suisse. Estos pequeños lingotes solo se usan para pagar a los campesinos; los lingotes de oro de peso normal los usan los grandes compradores de opio puro o heroína parcialmente procesada en el mercado de Hong Kong.La ‘estación de la droga’, como la llaman, ve una inundación de oro que llega al mercado de Hong Kong.  

 

El opio puro del Triángulo de oro se envía a la mafia siciliana y a los destinatarios franceses del negocio para ser procesado en los laboratorios que infestan la costa francesa, desde Marsella a Montecarlo. Hoy en día, Líbano y Turquía proporcionan una cantidad creciente de heroína procesada y ha aparecido un gran número de laboratorios en estos dos países durante los últimos cuatro años. La ruta que siguen los traficantes de opio crudo de la Media luna de oro pasa por Irán, Turquía y el Líbano.

  

De hecho hay tres rutas que los narcotraficantes utilizan para llevar las drogas a su destino. La Ruta Balcánica se divide en tres rutas secundarias: la ruta Sur que atraviesa Turquía, Grecia, Albania y Italia; la ruta Central que atraviesa Turquía, Bulgaria y la Republica de Macedonia, Serbia y Montenegro, Bosnia, Croacia, Eslovenia, Italia o Austria; y, la ruta Norte que atraviesa Turquía, Bulgaria, Rumania a Austria, Hungría, Republica Checa, Polonia y Alemania.  

                                                       

El opio puro de Turquía y Líbano llega hasta Córcega, de donde es transportado a Montecarlo , que con la protección de  esa monarquía de opereta, que constituye la familia Grimaldi , que empezaron como piratas en 1297 ocupando por la fuerza un  promontorio en la costa francesa, actualmente Mónaco, y así siguen, constituye además de un centro de blanqueo de dinero, el centro de procesamiento de opio más importante del mundo. Los laboratorios paquistaníes, por su parte bajo la apariencia de ‘laboratorios de defensa militar’, procesan ahora más droga que hace dos años, pero la mayor parte del procesamiento todavía se lleva a cabo a lo largo de la costa francesa mediterránea y en Turquía. 

 

De nuevo, los bancos juegan un papel vital en la financiación de estas operaciones.¿Cómo los bancos, con su aire de respetabilidad, encajan en el tráfico de drogas y la basura que le acompaña? Una de las maneras en que participan los bancos es financiando empresas tapadera que importan sustancias químicas necesarias para transformar el opio puro en heroína. El Hong Kong and Shanghai Bank con sucursal en Londres participa de tal comercio mediante una empresa llamada TEJAPAIBUL, que tiene sus cuentas en el Hong Kong and Shanghai Bank. ¿A qué se dedica esta empresa? Importa a Hong Kong la mayor parte de las sustancias químicas necesarias en el proceso de refinado de la heroína.

 

Otra actividad que genera ingresos sustanciales a los bancos es actuar como un proveedor mayorista de anhídrido acético, un compuesto químico esencial necesario en los laboratorios para refinar heroína de opio puro, para la Media luna de oro y el Triángulo de oro, Pakistán, Turquía y Líbano. 

 

Las campañas lanzadas por los gobiernos centrales en Norteamérica y Europa para ser duros con las drogas , y que  prometen luchar contar a los traficantes, es pura hipocresía. Si los gobiernos realmente quisieran erradicar el narcotráfico, podrían aprobar leyes que forzaran a los fabricantes de anhídrido acético a mantener registros detallados de quién les compra ese agente químico y para qué propósitos lo usa.

 

Sin embargo, no esperemos demasiado. Esta acción unilateral de un gobierno osado disgustaría profundamente a las familias más poderosas de la oligarquía europea y del establishment liberal de la costa este de Estados Unidos, porque se llevan la parte del león de esos quinientos noventa mil millones de euros del narcotráfico. Huelga decir que el líder que realmente quisiera acabar con los traficantes , se convertiría inmediatamente en candidato a un asesinato político. 
 

¿Por qué los nombres de los verdaderos culpables, las familias nobles de Gran Bretaña y Norteamérica, se han mantenido ocultos tanto tiempo? Porque los bancos se aprovechan del tráfico ilegal a través de una legión de intermediaros y empresas fantasmas, ocultando su participación al conocimiento público.   

 

En resumen, que hay droga para rato, y seguirá ilegalizada, porque es así es mucho más rentable , y ni caso de esas brillantes operaciones antidroga que de vez en cuando organizan los gobiernos implicados para engañar al personal. Y cuando hablamos de gobiernos implicados, no pensemos en esas marionetas llamadas Presidentes de…., si no en quien realmente detenta el poder, como por ejemplo los miembros de Club Bilderberg ( ver http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=2334), y similares, y que no son producto de delirantes teorías conspirativas, si no desgraciadamente una triste realidad muy peligrosa para los que no pertenecemos a tan selecto club . ( Os recomiendo que leáis la lista de los bilderbergs conocidos; seguro que os sorprenderéis)

 

Referencias: http://es.wikipedia.org/wiki/Bilderberg/ “ Historia general de las drogas” Antonio Escotado /” La verdadera historia del Club Bilderberg” – Daniel Estulin /  “Los secretos del Club Bilderberg” -Daniel Estulin.

 

ELCAFÉ Y SUS HISTORIAS ( y III )

ELCAFÉ Y SUS HISTORIAS ( y III )

En 1900 la firma Hermanos Hill comienza a envasar al vacío café tostado. Este hecho precipita el fin de múltiples tostadoras locales. El primer café soluble instantáneo data de 1901 y su inventor es el químico americano de origen japonés Satori Kato. En 1903 el importador alemán Ludwig Roselius ofrece un lote de granos de café a unos investigadores que perfeccionan el proceso de extracción de la cafeína sin destruir el sabor. El café así preparado se introduce en Estados Unidos bajo la marca Sanka. El químico inglés George Constant Washington perfeccionó el proceso y creo otro procedimiento más eficaz.

Durante la década de los 20, debido a la prohibición de las bebidas alcohólicas, el consumo de café se disparó en los Estados Unidos. Aunque en 1940 la prohibición había sido levantada, ese año los Estados Unidos importaron el 70% de toda la producción mundial. Durante la II Guerra Mundial, los soldados norteamericanos recibían café en sus raciones de campaña. En 1938 la firma Nestlé desarrolla su producto Nescafé y lo introduce en Suiza. En 1946 el italiano Achilles Gaggia perfecciona su máquina para producir café expreso. La palabra capuchino proviene de la semejanza entre el color de este café y el color de los hábitos de los monjes de esa orden.

¿Por qué ha persistido la costumbre de beber café, a pesar de las persecuciones? La respuesta inmediata es la supuesta capacidad adictiva de la cafeína pero Mark Pendergast nos da una respuesta de mayor envergadura: “El café es un estimulante intelectual, una manera agradable de sentir que la energía aumenta sin causar efectos negativos evidentes. Las cafeterías permiten a la gente reunirse y conversar, distraerse, hacer negocios, alcanzar acuerdos, componer poesía o mostrarse irreverente en igual medida.”

El ser humano siempre ha tenido una relación muy particular con las plantas que alteran o modifican de alguna manera la vigilia (considerada como un estado de la conciencia de entre una gran variedad), y el café no es la excepción. Desde su implantación en todo el mundo, al aromático brebaje le han surgido creencias y supersticiones, prohibiciones y calumnias. Por ejemplo, en la Rusia del siglo XIX, su consumo estaba castigado con penas de tortura y mutilación, como cortarle la nariz y las orejas, al infractor.

La cafeína es la sustancia responsable de la particular atracción primigenia que ha sentido el ser humano hacia el aromático (antes del actual énfasis en el sabor, la calidad, etc.) y ésta, la cafeína, es psicoactiva; es decir, tiene un efecto de alteración en la conciencia de quien la consume claro y discernible. Y por ello en ocasiones se la ha considerado como droga.

Ha habido famosos forofos del café, que considerando que era bebida de desayuno, comida , sobremesa o de cualquier hora del día, lo con Balzac se calcula sumieron e ingentes cantidades. Napoleón se bebía más de veinte tazas de café ligero al día, Enmanuel Kant otras tantas, Honorato de Balzac, se calcula que bebía setenta tazas al día durante la creación de “La comedia humana”, totalizando más de cincuenta mil tazas de café fuerte, y Voltaire atribuía su longevidad a haber tomado siempre café a pesar de que sus médicos afirmaban que era tóxico. Talleyrand es autor de una frase inmortal sobre el café: Negro como demonio y caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor. Otros entusiastas históricos fueron: Diderot y Rousseau, Montesquieu, Bismark, Ramón y Cajal, Nietzche, Dostoiewsky,…, y por su parte, Bach, que escribió la Cantata del Café BWV 211 (1735), o Beethoven , que se preparaba tazas de 60 gramos para mejor iluminarse. Goethe regaló unos granos de café al químico Runge, que acabo de un tiempo descubrió y aisló la cafeína.  

Y ahora, como siempre, algo práctico. A lo largo de la historia se han debatido mucho las virtudes del café, para unos el más eficaz de los venenos, una letal ponzoña, para otros una maravilla, pero la medicina y la ciencia han acabado con las duras e inútiles polémicas. El café ni es una panacea ni es una medicina, pero sí un líquido estimulante, tónico y energético que conviene al organismo en la mayoría de los casos y que está contraindicado en otros. Como escribió el Dr. Marañón, “  No hay bueno de lo que se pueda abusar”.


Bebido con moderación favorece la digestión, estimula al sistema nervioso, ayuda en los procesos de memorización y disminuye la sensación de fatiga. Su acción también se hace sentir a nivel del corazón con taquicardia, ligera vasodilatación periférica y actividad diurética modesta. Los resultados de once estudios publicados entre 1987 y 1997 indican que no exste relación científica entre el café y el infarto de miocardio, y tampoco con el cáncer.


Reduce
el riesgo de contraer Parkinson, Alzheimer y la diabetes tipo 2, sirve para controlar el peso, mejorar la resistencia atlética , aumentar nuestra percepción, mitigar el dolor y actúa como estimulante sexual . Asemás consumir entre 65 y 120 miligramos disminuye los malestares de la migraña; elimina el ataque si se toma al principio del dolor de cabeza;  debido a sus propiedades antioxidantes, detiene el deterioro de las células del organismo y el proceso de envejecimiento, es un auxiliar en la solución del problema del estreñimiento porque posee características diuréticas,y es una excelente fuente de potasio, magnesio y fluoruro.


Pero siempre sin abusar, sin olvidar que cada individuo, e función de su edad, hábitos y de sus estado de salud, reacciona de forma diferente a la cafeína, que es un alacaloide estraído del café y de otras bebidas como el té, mate, etc…,e incluso existe en muchas de las colas comercializadas. Una taza de café de 150 ml en infusión contiene de 100 a 500 mg. de cafeína, el instantáneo de 40 a 110 mg y el descafeinado apenas de 1 a 10 mg., una lata de cola (330 ml) puede llevar de 30 a 60 mg., y una taza de té de 10 a 50 mg. No conviene pasar de cuatro tazas de café diarias, y mejor tres.


Muchos estudios han demostrado que la cafeína incrementa la pérdida de calcio, un posible factor de riesgo de padecer osteosporosis, puede potenciar la acción de los analgésicos y dejar sin efecto los antiácidos. Parece ser que los grandes bebedores de café producen más adrenalina y noradrenalina (hormona relacionada con el estrés) y tienen la tensión arterial más elevada  los días que ingieren más cantidad de cafeína. Cada taza de café puede aumentar los valores sistólico y diastolico en 0,8 y 0,4 mmHg.  Luego, café sí, pero con prudencia.

 


Y para terminar una cosilla que alegrará el día a muchos lectores:

 


En familias afectadas por la enfermedad de Parkinson, la gente que fuma cigarrillos y bebe grandes cantidades de café es menos propensa a desarrollar la enfermedad, según los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, una de las instituciones educativas privadas más reconocidas de los Estados Unidos de América y del mundo.



Refererencia: " El libro del amante del café"- Michel Vanier / "Sabores que saben"- Alejandro Arribas Jimeno/ "Enciclopedia del Gourmet"- Jesús Llona Larrauri.