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FRANZ

La catedral profana

La catedral profana

La catedral, alma, y muchas veces, origen de la ciudad, se debatía entre su ubicación urbana y su naturaleza eclesiástica. Como edificio público, formaba parte de la urbe en la que se elevaba, y en consecuencia participaba de sus actividades, acogía espectáculos y reuniones, daba cobijo a los mercaderes, presidía simbólicamente los juicios y era testigo de las ejecuciones. Simultáneamente, como templo, acotaba el espacio de lo sagrado, reproducía mensajes bíblicos en sus fachadas, por ello llamadas “Biblias de los indoctos”, se destinaba a los oficios, y con sus torres y sus gárgolas de piedra siempre vigilantes, trataba de mantener su posición preeminente en la vida de la ciudad.

 

Así, en la Edad Media, las catedrales no eran solo un lugar para oficiar ritos religiosos, si no también la casa de todos, y constituía el centro ciudadano  intelectual y moral, el corazón de la actividad pública, el lugar elegido para ritos populares.

 

Durante el día solían estar animadas por un continuo trasiego de gentes que se resguardaban en ellas, o se dedicaban a vender y comprar en su interior, Los muros de sus naves, perforados por capillas, eran espacios privados y cerrados, comprados por nobles y gente adinerada para recibir allí sepultura. Esas sepulturas eran fuente de constantes problemas, pues a veces se elevaban alcanzando formas monumentales y, en numerosas ocasiones, se cubrían con ajuares fúnebres, como alfombras, candelabros o estrados, que dificultaban el tránsito por el interior del templo y la asistencia a los oficios.

 

El altar y el coro se destinaban exclusivamente al culto: el tramo que los unía, correspondiente al crucero, se cercaba, y tras el coro se colocaban altares para la eucaristía. Pero en los espacios abiertos (en las naves laterales, en los brazos de transepto, en la nave central) los fieles podían circular libremente y, normalmente, lo hacían desoyendo las normas que trataba de imponer el cabildo.

 

En la Edad Media , en la catedral se celebraban fiestas o ritos populares:  los “juegos de escarnio” , esto es, representaciones en las que aparecían sermones grotescos, frases de doble sentido, canciones lascivas y similares, que no tenían nada de liturgia, pero que eran muy apreciados por el pueblo.

 

Se celebraba la “Fiesta de los Locos” durante la cual se ofrecía una imagen ridícula y deforme de la jerarquía eclesiástica, en la que el Papa era seguido por los obispos y por el pueblo de fieles personificados por actores. Era una forma espontánea de teatro popular que permitía satirizar a los hombres de la Iglesia, y también  la “Fiesta del Asno” o del “Poder Asnal”, que proporcionaría” a la Iglesia el oro de Arabia y el incienso y la mirra de Saba”. La ceremonia comportaba también la entrada triunfal de un asno por debajo de los arcos de la catedral, entrada consentida por los celebrantes, evidentemente, y entraba durante la misa, tras la lectura de la epístola.

 

En el siglo XIII, el rey Alfonso X indicaba en las “Partidas” que “escarnios, villanías y desaposturas” no debían hacerse en las iglesias, y que los clérigos debían de echar de ellas deshonradamente a quienes lo hicieran, “ca la casa de Dios es fecha para orara e non para facer escarnios en ella”.

 

Sin embargo, se aclaraba que sí se permitían algunas representaciones religiosas (del nacimiento de Cristo, la aparición del ángel a los pastores, la adoración de los magos, la Resurrección,…) pues “tales cosas como estas mueven al ome a fazer bien e a aver devoción en la fe”.

 

La prueba de que estas leyes no se cumplían la encontramos dos siglos más tarde, cuando el concilio de Aranda viene a decir prácticamente lo mismo: “ Como a causa de cierta costumbre admitida en las iglesias metropolitanas, catedrales y otras de nuestra provincia (…) se ofrecen en las iglesias juegos escénicos, máscaras, monstruos, espectáculos y otras diversas ficciones, igualmente deshonestas, y haya en ellas desórdenes y se oigan torpes cantares y pláticas burlescas, hasta el punto de turbar el culto y de hace indevoto al pueblo, prohibimos unánimes todos los presentes esta corruptela”.

 

 

Referencia: Los secretos de las catedrales- A. Roversi Monaco Editorial De Vecchi-2001 /La época de las catedrales –Cátedra 1993-George Duby / National Geographic nº64- La era de las catedrales – Covadonga Valdaliso

 

El fruto prohibido

El fruto prohibido

El Paraíso terrenal de Adán, el Jardín de Edén, fue situado al principio en la "Montaña de Dios", el monte Safón de Siria; luego en Hebrón, en un tiempo el valle más fértil de la Palestina meridional y famoso por su santuario oracular; después en Jerusalén, cuando el rey David trasladó allá su capital; y durante el cautiverio de Babilonia a la entrada del Golfo Pérsico, un delta regado por cuatro corrientes principales: el Tigris, el Eufrates, el Coaspes y el canal Pallakopas.

Y dice la Biblia que tras instalar a Adán en el exuberante jardín del Edén, Dios le dio derecho al pleno disfrute de todas sus delicias terrenales, con una sola excepción:

 

De cualquier árbol del jardín puedes comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio (Gén. 2:16-17).

 

Pero nada se dice sobre la especie a la que pertenecía el árbol. ¿ Cuál pudo ser entoces el primer fruto prohibido de la humanidad?

 

Sobre dicho fruto hay varias versiones, que tienen en cuenta el tipo de árbol que  abundaba en la supuesta ubicación del Jardín del Edén.

 

Los eruditos hebreos se inclinan por la granada, y señalan para ello las referencias históricas. El rey Salomón tenía un gran campo de granados, y se han encontrado granadas carbonizadas en una tumba de Jericó que data de la Edad de Bronce, y era también una  granada el fruto que adornaba las túnicas  de los sumos sacerdotes.

Esta fruta redonda, de corteza roja y coriácea, abundante en semillas y de jugosa carne comestible, se venía cultivando en Egipto desde mucho antes de la época de Moisés. Cuando los judíos erraban por el desierto en su éxodo, recordaban con nostalgia las granadas de Egipto, y se sintieron alentados cuando los exploradores enviados a Canaan  trajeron esta fruta de aquella “tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados”.

 

Los eruditos cristianos se inclinan por la manzana. La manzana es uno de los primeros frutos que se cultivaron en Asia Menor ,ya en los alrededores del año 1.200 a.c. Manzanas carbonizadas, duras como una piedra, negras como el hollín y con el aspecto de pedazos de carbón, se han desenterrado y fechado hacia el 6.500 a.c.

Pero la manzana entró en la competición para el árbol del Edén un poco tarde, cuando los artistas cristianos comenzaron a representar gráficamente la historia bíblica. Para entonces, los griegos habían convertida en mitológica la “fruta dorada”, del árbol de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.

 

Entre los canditados a fruto prohibido el higo fue de los más populares, los comentaristas biblicos se basan en el hecho de que una vez probado el fruto prohibido Adan y Eva se dieron cuenta de que iban desnudos “y se cubrieron con hojas del mismo árbol del cual habían tomado la fruta” (Tertuliano, siglo II-III d. c.). Parece ser que hubo una etapa de convivencia de ambas tradiciones (manzanas e higos) pues en muchas miniaturas medievales se representa a Eva y Adán tomando el fruto de una higuera.

 

El Corán por su parte afirma que el fruto prohibido fue una banana, que en realidad, botánicamente, no es un fruto sino una hierba.

El Corán se compuso en el siglo VII e.c, dictado por el ángel Gabriel al profeta Mahoma, y éste es precisamente el periodo en el que los comerciantes árabes disfrutaban de un próspero negocio de exportación de bananas. De hecho, fueron los árabes los que introdujeron la banana  en Oriente Próximo y en el norte de Egipto, todo ello el siglo VII. Era una fruta popular en los tiempos de Mahoma y quizás por eso se incluyó en el texto sagrado.

 

¿Granada? ¿Manzana? ¿ Higo? ¿Banana?. El enigma continúa.

 

Referencia: Los orígenes sagrados de las cosas profundas- Ediciones Obelisco-2002- Charles Panati

 

La alpargata y sus historias

La alpargata y sus historias

El calzado más antiguo que se conoce es la sandalia. Fabricada con papiro tejido, fue descubierta en una tumba egipcia de 2000 a.C. Las sandalias, el calzado más usado en la Antigüedad en climas cálidos, ofrecían toda una variedad de formatos, acaso tan numerosos como los modelos hoy a nuestra disposición.

 

Las sandalias griegas de cuero o krepis, se fabricaban en diversos colores y con adornos variados, incluso oro. Las crepida romanas tenían la suela más gruesa y costados de cuero, y se ataban por encima del empeine. Los galos preferían el campagus, con más caña, y los moros calzaban la alpargata de cáñamo o de esparto trenzado. A partir de tumbas y pinturas antiguas, los arqueólogos han catalogado cientos de modelos de sandalia.

 

Aunque la sandalia fue el calzado más corriente de la Antigüedad, también se utilizaban otros tipos. El primer zapato propiamente dicho que se conoce es un modelo de cuero en forma de mocasín. Se sujetaba al pie con unos cordones de cuero sin curtir y gozó de especial predilección en Babilonia hacia 1600 a.C.

 

A partid de 600 a.C., las mujeres griegas de la clase alta adoptaron un calzado de cuero similar, ajustado al pie, y los colores de moda eran el blanco y el rojo. Los romanos fueron los primeros en establecer, alrededor de 200 a.C., gremios de zapateros, y estos profesionales fueron también los primeros en diferenciar el calzado para el pie izquierdo y para el derecho.

 

Como a lo largo de los primeros siglos los romanos daban a los dedos del pie femenino valor erótico y consideraban impúdico mostrarlos, hacia el siglo IV el calzado que los dejaba al descubierto cayó en desuso y ganó terreno la sandalia cubierta y la alpargata, que también servía para el casto propósito.

 

Tanto en estilo como en color, el calzado romano designaba claramente a la clase social. Las mujeres de alcurnia lucían zapatos cerrados blancos y rojos y, en las ocasiones especiales, verdes o amarillos. Las mujeres de menor rango calzaban sandalias de cuero abiertas en sus colores naturales. Oficialmente, los senadores llevaban zapatos de color marrón, con cuatro tiras de cuero negro alrededor de la pantorrilla, hasta la mitad de la misma y atadas con dobles nudos. Los cónsules lucían calzado blanco. Todavía no existían marcas, pero sí ciertos profesionales agremiados cuyos productos eran muy solicitados por su confección excepcional y su comodidad. Huelga precisar que este calzado era mucho más caro.

 

Heredera de las crépidas, seguramente la alpargata es la pieza más antigua del calzado en España y Portugal: la utilizaban los iberos en el siglo III a.c y se sabe que Viriato la calzaba porque daba movilidad y soltura al pié y no violentaba su anatomía. Los soldados las calzaban en sus marchas cuando se precisaba llegar rápido en socorro de algún lugar o plaza.

 

La infantería y los tercios españoles las tenían como calzado ideal en las maniobras debido a la soltura que daban al pie y porque evitaban el maltrato de calzado de cuero. En tiempos de los Reyes Católicos era el calzado de campo, principalmente en la corona de Aragón.

 

Antiguamente las alpargatas de cordel trenzado eran de cáñamo o esparto, de donde viene su nombre catalán de espardenyes. En España siguió su uso a lo largo de la Edad Media, sobre todo entre la población rural. Pero duraban poco; el cáñamo se descomponía o desbarataba en contacto con la humedad y era necesario cambiar de calzado a menudo, o tener siempre al hombro en las grandes caminatas alpargatas de reserva. La copla antigua lo dice:

 

Quien de alpargatas se fía

y a mujeres hace caso,

no tendrá un cuarto en su vida

y siempre andará descalzo.

 

En el siglo XIX se puso de moda en Valencia y el País Vasco la alpargata blanca, símbolo del juego de pelota y el trinquete. En Castilla las mozas se casaban con alpargatas de cintas de colores.

 

Una modalidad antigua fueron las “abarcas”, calzado de gentes hechas a vivir en lugares de difícil suelo. En el País Vasco su suela era de madera o cuero en tiempos antiguos, aunque también hubo alpargatas de cuerda de esparto trenzado, modalidad que perduró. En el siglo IX, el rey navarro  Sancho Abraca mandó a sus tropas usarlas porque observó que caminaban más ligeros y tardaban más en cansarse.

 

Y sobre alpargatas una curiosidad relativa a su utilización como arma de artes marciales:

 

Los cuarentones seguro que recuerdan a Kwai Chang Caine, el monje encarnado por David Carradine en la serie televisiva Kung Fu. Aquella fusión entre historia de vaqueros y peli de karatecas significó, para los adolescentes de la transición, uno de los primeros modelos sociales -mezcla de hippy bondadoso y desapasionado justiciero- que la nueva democracia nos propuso. No obstante, a pesar de las buenas intenciones, a los pocos meses, los gimnasios y las academias, en vez de abarrotarse con jóvenes cívicos y reflexivos, ya estaban llenas de quinquis de barrio; mientras los nunchakus causaban furor en los barrios periféricos.

 

En aquellos años precisamente, los chicles Dunkin lanzaron una colección de cromos llamada Las artes marciales, una pequeña enciclopedia en cartón duro sobre el tema: desde el combate en el Mesolítico al kama (una especie de hoz utilizada en el Ko-budo), pasando por la Espardenyeta ( de espardenya: alpargata) catalana.

 

Para una generación entera de amantes de la goma de mascar, saber que existía un arte marcial catalán fue como entrar en el selecto club de las naciones pacíficas, y no por eso incapaces de autodefenderse. Allí lo ponía bien clarito: se trataba de una técnica de defensa usando un objeto -en este caso la propia alpargata del interfecto-, común entre los arrieros y muleros del Principado. Aparte del posible olor, la cosa consistía en agarrar las cintas del calzado, haciéndolo voltear sobre la cabeza y usándolo para golpear o neutralizar al adversario.

 

Joan Amades, el genial trapero de la calle del Carme, padre de la etnografía local, contaba que -en tiempos de la ocupación napoleónica- los zagales barceloneses mantenían a raya a la soldadesca francesa utilizando tan sólo sus alpargatas; ya fuese para golpear a distancia con ellas o para enrollarlas en la mano como un guante de boxeo. Era tanta la pasión por esta disciplina que, en unos huertos situados en la actual calle de Tallers, cada tarde, al salir del trabajo, se reunían atléticos grupos de aficionados para entrenarse. Los artesanos dedicados a este tipo de zapato llegaron a confeccionar modelos especiales, sólo para combatir. Y hasta finales del siglo XIX, alfareros y obreros de las fábricas de Indianas fueron famosos en la ciudad, debido a su destreza y arrojo en esta técnica., hoy desaparecida.

 

Referencia:“Historia de las cosas”- La Esfera de los Libros S.L. 2009- Pancracio Celdrán Gomáriz/  “El País” 09/05/09 ¿Era catalán Bruce Lee?- Xavier Theros.

Reglamento para esclavos

Reglamento para esclavos

Reglamento español de la esclavitud (1842)

 

Art. 1. Todo dueño de esclavos deberá instruirlos en los principios de la religión Católica Apostólica Romana para que puedan ser bautizados si ya no lo estuvieren, y en caso necesidad, les auxiliará con agua del socorro, por ser constante que cualquiera pueda hacerlo en tales circunstancias.

 

Art. 2. La instrucción a que se refiere el artículo anterior deberá darse por las noches después de concluir el trabajo, y acto continuo se les hará rezar el rosario o algunas otras oraciones devotas.

 

Art. 3. En los domingos y fiestas de ambos preceptos, después de llenar las practicas religiosas, podrán los dueños o encargados de las fincas emplear la dotación de ellas por espacio de dos horas en asear las casas y oficinas; pero no más tiempo, ni ocuparlos en las labores de la hacienda a menos que sea en las épocas de recolección, o en otras atenciones que no admitan espera, pues en estos casos trabajarán como en los días de labor.

 

Art. 4. Cuidarán bajo su responsabilidad que a los esclavos ya bautizados que tengan las edades necesarias para ello, se les administren los sacramentos cuando lo tiene dispuesto la Santa Madre Iglesia, o sea necesario.

 

Art. 5. Pondrán el mayor esmero y diligencia posible en hacerles comprender la obediencia que deben a las autoridades constituidas, la obligación de reverenciar a los sacerdotes, de respetar a las personas blancas, de comportarse bien con las gentes de color, y de vivir en buena armonía con sus compañeros.

 

Art. 6. Los amos darán precisamente a sus esclavos de campo dos o tres comidas al día como mejor les parezca, con tal que sean suficientes para mantenerlos y reponerlos de sus fatigas, teniendo entendido que se regula como alimento diario y de absoluta necesidad para cada individuo seis u ocho plátanos o su equivalente en buniatos, ñame, yucas y otras raíces alimenticias, ocho onzas de carne o bacalao, y cuatro onzas de arroz u otra menestra o harina.

 

Art. 7. Deberán darles también dos esquifaciones al año en los meses de Diciembre y Mayo, compuestas cada una de camisa y calzón de coleta o rusia, un gorro o sombrero y un pañuelo; y en la de Diciembre se les añadirá alternando, un año una camisa o chaqueta de bayeta, y otro año una frazada para abrigarse durante el invierno.

 

Art. 8. Los negros recién nacidos o pequeños, cuyas madres vayan a los trabajos de la finca, serán alimentados con cosas muy ligeras como sopas, atoles, leche u otras semejantes, hasta que salgan de la lactancia y de la dentición.

 

Art. 9. Mientras las madres estuvieren en el trabajo, quedarán todos los chiquillos en una casa o habitación que deberá haber en todos los ingenios o cafetales, la cual estará al cuidado de una o mas negras que el amo o mayordomo crea necesario según el número de aquellos.

 

Art. 10. Si enfermasen durante la lactancia, deberán entonces ser alimentados a los pechos de sus mismas madres; separando a estas de las labores o tareas del campo, y aplicándolas a otras ocupaciones domésticas.

 

Art. 11. Hasta que cumplan la edad de tres años deberán tener camisillas de listado, en la de tres a seis podrán ser de coleta; a las hembras de seis a doce se les darán sayas o camisas largas, y a los varones de seis a catorce se les proveerá también de calzones, siguiendo después de estas edades de orden de los demás.

 

Art. 12. En tiempos ordinarios trabajarán los esclavos de nueve a diez horas diarias arreglándolas el amo del modo que mejor le parezca. En los ingenios durante la zafra o recolección serán diez y seis las horas del trabajo repartidas de manera que les proporcionen dos de descanso durante el día, y seis en la noche para dormir.

 

Art. 13. En los domingos y fiestas de ambos preceptos, y en las horas de descanso los días que fueren de labor, se permitirá a los esclavos emplearse dentro de la finca en manufacturas u ocupaciones que cedan en su personal beneficio y utilidad, para poder adquirir peculio y proporcionarse la libertad.

 

Art. 14. No podrá obligarse a trabajar por tareas a los esclavos varones mayores de sesenta años o menos de diez y siete; ni a las esclavas, ni tampoco se empleará a ninguna de estas clases en trabajos no conformes a su sexo, edades, fuerza y robustez.

 

Art. 15. Los esclavos que por su avanzada edad o por enfermedad no se hallen en estado de trabajar, deberán ser alimentados por los dueños, y no podrán concederles la libertad para descargarse de ellos a no ser que les provean de peculio suficiente a satisfacción de la justicia, con audiencia del Procurador Síndico para que puedan mantenerse sin necesidad de otro auxilio.

 

Art. 16. En toda finca habrá una pieza segura destinada para depósito de los instrumentos de labor, cuya llave no se confiará jamás a ningún esclavo.

Art. 17. Al salir para el trabajo se dará a cada esclavo el instrumento de que haya de servirse en la ocupación del día, y tan luego como regrese se les recogerá y encerrará en el depósito.

 

Art. 18. No saldrá de la hacienda esclavo alguno con ningún instrumento de labor, y menos con armas de cualquiera clase, a no ser que fuere acompañando al amo o mayordomo, o a las familias de estos, en cuyo caso podrá llevar su machete y no mas.

 

Art. 19. Los esclavos de una finca no podrán visitar a los de otra sin el consentimiento expreso de los amos o mayordomos de ambas; y cuando tengan que ir a finca ajena o salir de la suya, llevarán licencia escrita de su propio dueño o mayordomo con las señas del esclavo, fecha del día, mes y año, expresión del punto a que se dirijan y término porque se les ha concedido.

 

Art. 20. Todo individuo de cualquiera clase, color y condición que sea está autorizado para detener al esclavo que encuentre fuera de la casa o terrenos de su amo, si no le presenta la licencia escrita que debe llevar, o presentándola advierte que ha variado notoriamente el rumbo o dirección del punto a que debía encaminarse, o que está vencido el término por el cual se le concedió y le deberá conducir a la finca mas inmediata, cuyo dueño le recibirá y asegurará dando aviso al amo del esclavo si fuere del mismo partido; o al pedáneo para que oficie a quien corresponda a fin de que pueda ser corregido el fugitivo por la persona a quien pertenezca.

 

Art. 21. Los dueños o mayordomos de fincas, no recibirán gratificación alguna por los esclavos prófugos que aprehendieren o les fueren entregados a virtud de lo dispuesto en el artículo anterior, en atención a ser un servicio que recíprocamente se deben prestar los hacendados y redunda en su privativa utilidad.
Los demás aprehensores serán remunerados por el amo del esclavo con la cuota de cuatro pesos señalada por la captura en el reglamento de cimarrones.

 

Art. 22. Tendrá el amo que satisfacer además de los gastos de alimento, curación si hubiere sido necesario hacerla, y lo demás que previene el mismo reglamento de cimarrones.

 

Art. 23. Permitirán los amos que sus esclavos se diviertan y recreen honestamente los días festivos después de haber cumplido con las prácticas religiosas; pero sin salir de la finca, ni juntarse con los de otras, y haciéndolo en lugar abierto y a la vista de los mismos amos, mayordomos o capataces, hasta ponerse el sol a toque de oraciones y no más.

 

Art. 24. Se encarga muy particularmente a los dueños y mayordomos la mas exacta vigilancia para impedir el exceso en la bebida y la introducción en las diversiones de los esclavos de otra finca y de otros hombres de color libres.

 

Art. 25. Los amos cuidarán con el mayor esmero de construir para los esclavos solteros habitaciones espaciosas en punto seco y ventilado con separación para los dos sexos y bien cerradas y aseguradas con llave, en las cuales se mantendrá una luz en alto toda la noche; y permitiéndoselo sus facultades, harán una habitación aislada para cada matrimonio.

 

Art. 26. A la hora de retirarse a dormir (que en las noches largas será a las ocho, y en las cortas a las nueve) se pasará lista a los esclavos para que no queden fuera de su habitación sino los guardieros, de los cuales uno deberá destinarse para vigilar que todos guarden silencio y dar parte inmediatamente al amo o mayordomo de cualquier movimiento de los mismos compañeros, de las gentes que llegaren de fuera, o de cualquier otro acaecimiento interesante que ocurriere.

 

Art. 27. Asimismo habrá en cada finca una pieza cerrada y asegurada con la división oportuna para cada sexo y otras dos además para los casos de enfermedades contagiosas, donde serán asistidos los esclavos que cayeren enfermos por facultativos en los casos graves, y por enfermeros o enfermeras en los males leves en que solo se necesita de remedios caseros pero siempre con buenas medicinas, alimentos adecuados y con el mayor aseo.

 

Art. 28. Los enfermos a ser posible, serán colocados en camas separadas, compuestas de un jergón, estera o petate, cabezal, manta y sábana, o en un tablado que preste el desahogo suficiente para las curaciones de los individuos que en él se reúnan, pero siempre en alto.

 

Art. 29. Los dueños de esclavos deberán evitar los tratos ilícitos de ambos sexos fomentando los matrimonios: no impedirán el que se casen con los de otros dueños, y proporcionarán a los casados la reunión bajo un mismo techo.

 

Art. 30. Para conseguir esta reunión y que los cónyuges cumplan el fin del matrimonio, seguirá la mujer al marido comprándola el dueño de éste por el precio en que se conviniere con el de aquella, y sí no a justa tasación por peritos de ambas partes y un tercero en caso de discordia, y si el amo del marido no se allanare a hacer la compra, tendrá acción el amo de la mujer para comprar al marido. En el evento de que ni uno ni otro dueño se hallare en disposición de hacer la compra que le incumba, se venderá el matrimonio esclavo reunido a un tercero.

 

Art. 31. Cuando el amo del marido comprare la mujer deberá comprar también con ella los hijos que tuviere menores de tres años, en razón a que según derecho hasta que cumpla esa edad deben las madres nodrescerlos y criarlos.

 

Art. 32. Los amos podrán ser obligados por las justicias a vender sus esclavos cuando les causen vejaciones, les den mal trato o cometan con ellos otros excesos contrarios a la humanidad y racionales modos con que deben tratarlos.
La venta se hará en estos casos por el precio que tasaren peritos de ambas partes, o la justicia en el caso de que alguno de ellos rehusare hacer nombramiento, y en tercero en discordia cuando fuere necesario, pero si hubiere comprador que quiera tomarlos sin tasación por el precio que exija el amo, no podrá la justicia impedir que se haga la venta a su favor.

 

Art. 33. Cuando los amos vendan sus esclavos por conveniencia o voluntad propia, estarán en libertad de hacerlo por el precio que les acomode, según la mayor o menor estimación en que los tuvieren.

 

Art. 34. Ningún amo podrá resistirse a coartar sus esclavos siempre que se les exhiban al menos cincuenta pesos a cuenta de su precio.

 

Art. 35. Los esclavos coartados, no podrán ser vendidos en más precio que el que se les hubiere fijado en su última coartación y con esta condición pasarán de comprador a comprador.
Sin embargo, si el esclavo quisiere ser vendido contra la voluntad de su amo sin justo motivo para ello, o diere margen con su mal proceder a la enajenación, podrá el amo aumentar al precio de la coartación el importe de la acaballa y los derechos de la escritura que causare su venta.

 

Art. 36. Siendo el beneficio de la coartación personalísimo, no gozarán de él los hijos de las madres coartadas, y así podrán ser vendidos como los otros esclavos enteros.

 

Art. 37. Los dueños darán la libertad a sus esclavos en el momento en que les aporten el precio de su estimación legítimamente adquirido, cuyo precio en el caso de no convenirse entre sí los interesados se fijará por un perito que nombre el amo de su parte o en su defecto la justicia, otro que elegirá el Síndico Procurador general en representación del esclavo, y un tercero elegido por dicha justicia en caso de discordia.

 

Art. 38. Ganarán la libertad y además un precio de quinientos pesos el esclavo que descubra cualquiera conspiración tramada por otro de su clase o por personas libres para trastornar el orden público.
Si los denunciadores fueren muchos y se presentaren a la vez a hacer la denuncia, o de una manera que no deje la menor duda de que el último o últimos que se hubieren presentado no podían tener idea de que la conspiración estaba ya denunciada, ganarán todos la libertad, y repartirán entre si a prorrata los quinientos pesos de la gratificación asignada.
Cuando la denuncia tuviere por objeto revelar una confabulación, o el proyecto de algún atentado de esclavo u hombre libre contra el dueño, su mujer, hijo, padre, administrador o mayoral de la finca, se recomienda al dueño el uso de la generosidad con que el siervo o siervos que también han llenado los deberes de fieles y buenos servidores, por lo mucho que les interesa ofrecer estímulos a la lealtad.

 

Art. 39. El precio de la libertad y el premio a que se refiere el párrafo primero del precedente artículo, serán satisfechos del fondo que ha de formarse de las multas que exijan por las infracciones de este reglamento o de cualquier otro de los que pertenecen al gobierno.

 

Art. 40. También adquirirán los esclavos su libertad cuando se les otorgue por testamento, o de cualquier otro modo legalmente justificado, y procedente de motivo honesto o laudable.

 

Art. 41. Los esclavos están obligados a obedecer y respetar como a padres de familias, a sus dueños, mayordomos, mayorales y demás superiores y a desempeñar las tareas y trabajos que se les señalasen, y el que faltare a alguna de estas obligaciones podrá y deberá ser castigado correccionalmente por el que haga de jefe en la finca según la calidad del defecto o exceso, con prisión, grillete, cadena, maza o cepo donde se les pondrá por los pies y nunca de cabeza, o con azotes que no podrán pasar del número de veinte y cinco.

 

Art. 42. Cuando los esclavos cometieren excesos de mayor consideración, o algún delito para cuyo castigo o escarmiento no sean suficientes las penas correccionales de que habla el artículo anterior, serán asegurados y presentados a la justicia para que con audiencia de su amo si no los entrega a la noxa o con la del Síndico Procurador si los entregase o no quisiese seguir el juicio se proceda a lo que haya lugar en derecho; pero en el caso de que el dueño no haya desemperado o cedido a la noxa el esclavo, y este fuere condenado a la satisfacción de daños y menoscabos a un tercero, deberá responder el dueño de ellos, sin perjuicio de que al esclavo delincuente se le aplique la pena corporal o de otra clase que merezcan el delito.

 

Art. 43. Solo los dueños, mayordomos o mayorales podrán castigar correccionalmente a los esclavos con la moderación y penas que quedan prevenidas, y cualquier otro que lo hiciere sin mandato expreso del dueño o contra su voluntad, le causare otra lesión o daño, incurrirá en las penas establecidas por las leyes, siguiéndose la causa a instancia del dueño o en su defecto a instancias del Síndico Procurador, como protector de esclavos, si el exceso no es de aquellos que interesen a la vindicta pública, o de oficio si fuere de esta última clase.

 

Art. 44. El dueño, encargado o dependiente de la finca que deje de cumplir o infrinjan cualquiera de las disposiciones contenidas en este reglamento incurrirán por la primera vez en la multa de veinte a cincuenta pesos, por la segunda de cuarenta a ciento, y por la tercera de ochenta a doscientos; según la mayor o menor importancia del artículo infringido.

 

Art. 45. Las multas serán satisfechas por el dueño de la finca o persona que fuere culpable de la omisión o infracción, y en caso de no poderlas satisfacer por falta de numerario sufrirá un día de cárcel por cada peso de los que importe la multa.

 

Art. 46. Si las faltas de los dueños o encargados de regir la esclavitud en las fincas fueren por exceso en las penas correccionales causando a los esclavos contusiones graves, heridas o mutilación de miembros u otro daño mayor, además de las multas pecuniarias citadas, se procederá criminalmente contra el que hubiere causado el daño a instancia del Síndico Procurador o de oficio para imponer la pena correspondiente al delito cometido, y se obligará al dueño a vender el esclavo si hubiere quedado útil para el trabajo o a darle la libertad si quedase inhábil y a contribuirle con la cuota diaria que señalase la justicia para manutención y vestuario mientras viva el esclavo, pagaderas por meses adelantados.

 

Art. 47. Las multas se aplicarán en esta forma, una tercera parte de su importe a la justicia o pedáneo que la imponga y las dos restantes al fondo que ha de formarse en el Gobierno político de cada distrito, para los casos de que trata el art. 38, a cuyo fin se entregarán bajo recibo a la Secretaría de aquel.

 

Art. 48. Los Tenientes de Gobernador, justicias y pedáneos cuidarán de la puntual observancia de este Reglamento, y de sus omisiones o excesos serán inevitablemente responsables.

 

Referencia : Centre d'Estudis, Debats i Tertúlies

Historias envenenadas

Historias envenenadas

¿Conocer los venenos es un viaje por la historia del crimen o de los tóxicos?

 

Ambas cosas. Lamentablemente las sustancias tóxicas están más asociadas a la muerte que a la salud. En cambio, que un veneno cure o mate depende de la dosis.

 

¿Qué han supuesto los tóxicos para la especie humana?

 

Nos han hecho ver dioses y fantasmas, han contribuido a la creación de mitos y leyendas, nos han facilitado la vida ayudándonos a relajarnos, a dormir a curarnos y hasta a cazar. Pero también a descubrir la primera arma de destrucción masiva de nuestra historia.

 

¿Envenenaron a Cleopatra o se suicidó?

 

No está nada claro. Se supone que ella al saber que Marco Antonio había muerto se hizo morder por un áspid, lo cual no deja de ser una visión muy poética. Otra versión es que mojó la punta de un broche de cabello en una capsulita de acónito y que luego se lo clavó para acabar con su vida. También se especula que fue asesinada, pero  que se divulgó la historia del suicidio para disimular el magnicidio.

 

¿Es por culpa del veneno que hubo tantas viudas en Roma?

 

No. El veneno no tiene la culpa de ser usado por mentes o manos criminales. Dadas las circunstancias y el papel al que quedaba relegada la mujer en la antigua sociedad romana, ser viuda era lo mejor que le podía pasar. Tal vez por eso muchas recurrieron a complejas fórmulas y a envenenadoras profesionales como Locusta. El veneno era una forma discreta de eliminar al marido, más todavía cuando se le administraba la ponzoña durante el acto sexual.

 

Durante años estuvo muy de moda recurrir al aceite de estramonio uncido en los genitales o insertado vía anal de la víctima, técnica llamaba "Digito Interficiebat uxores". Cuando el veneno pasaba a la sangre era cuestión de minutos.

 

¿Se hizo tanto uso del veneno como cuentan?

 

Quizá se ha magnificado un poco pero la Lex Cornelia de Sicariis et Veneficis, o ley contra los asesinos y envenenadores, surgió por algo: porque el veneno era la perfecta medicina" para solventar problemas comerciales, políticos, familiares y matrimoniales.

 

¿Cuántos Césares recurrieron al veneno?

 

Muchísimos ya fuera para curarse, drogarse o matar. Calígula se embriagaba con zumo de adelfa, la planta que hoy está en muchas autopistas y es muy venenosa.

Claudio recurría al acónito para calmar sus dolores. Nerón tomaba adormidera (que procede del opio) para mitigar sus cambios de humor. Claro que el peligro no estaba en los césares sino en sus médicos o esposas. Baste recordar a las grandes asesinas como Mesalina, Agripina o la precursora de ellas, Livia .

 

¿Es verdad que envenenaron a Claudio?

 

Sí y además de hacerlo supuestamente con setas intoxicadas, pero que vomitó y parecía que la sustancia no hacía el efecto deseado, su propio médico, con la excusa de hacerle vomitar más para "liberarlo" del dolor que padecía, mojó la punta de una pluma en veneno y se la introdujo hasta la campanilla. Claudio se pasó la noche agonizando antes de morir.

 

¿Es cierta la existencia catadores profesionales?

 

Sí y además los buenos eran formados para ello en aromas, gusto, vista del producto, etc. Era tan normal ir a cenar a casa de un amigo con el catador de turno como lo es hoy llevando vino. Y un signo de educación y "buen rollo" era prescindir de sus servicios durante la cena. Los catadores están en todas las épocas con mucha profusión entre los romanos y decayendo en el renacimiento. Hubo muchos que fueron esclavos, pero los profesionales eran envenenadores en potencia, por aquello del conocimiento que requerían para la labor.

 

¿Qué relación tiene el brindis con el veneno?

 

Se cree que lo inventaron los griegos para demostrar a sus invitados que el vino no estaba envenenado. Lo normal en aquel tiempo, también entre los romanos, es que el vino se mezclase con agua a distinta temperatura. Se ocupaba de ello el escanciador y podía insertar veneno en la bebida. Una forma de demostrar que eso no había pasado era que el anfitrión bebiese primero. Después bebían sus agasajados brindando "a tu salud" como diciendo "Si tu sigues vivo luego de haber bebido a nosotros no nos pasará nada"

 

¿Han envenenado a algún papa?

 

Sí por lo menos a 8. Se especula que el último fue Juan Pablo I pero no se ha podido probar. Lo que ocurre es que tampoco las técnicas forenses y de analíticas (que no empezarona desarrollarse en serio hasta el siglo XVIII) daban para mucho más. La mayoría morían luego de padecer, según la versión oficial, extrañas fiebres, dolores de estómago, indigestiones, etc. La sombra de sospecha tóxica siempre ha estado presente.

 

¿Es cierto el que papa Borgia utilizaba el veneno con frecuencia?

 

Sí y hubo un tiempo que ser invitado a una cena de los Borgia era tanto como recibir una sentencia de muerte. Los Borgia (César y Rodrigo, el papa) crearon un imperio político y económico mediante oscuras y siniestras alianzas donde el veneno y el asesinato era más común de lo que podemos imaginar. Para muchas de sus acciones utilizaban a Lucrecia como administradora del veneno, aunque el resto de la familia tampoco se quedó corta. Llegaron a crear un veneno de patente propia: una mezcla de polvo de cardenillo (sal de herrumbre de cobre) con carne podrida, orina y arsénico que tras días de maceración transformaban en polvo y, como en la mejor de las películas, guardaban en sus anillos que luego vaciaban con discreción.

 

¿Qué es el "Accua de Peruggia"?

 

Aunque suene a colonia rancia era un tónico muy famoso en el Renacimiento que contenía varias sustancias venenosas. También se la conoce como Accua de Toffana, ya que se supone que fue una tal Toffana (envenenadora de profesión) quien lo inventó.

 

¿De dónde viene el nombre de Belladona?

 

La planta venenosa se llama Artropa y en el Renacimiento las mujeres, para estar guapas, la maceraban en vino y agua y se la aplicaban en los parpados. Los efectos tóxicos hacían que sus ojos y el rostro parecieran tener más brillo y que ellas estuvieran más lozanas y guapas "bellas". La belladona ingerida es mortal.

 

¿Cuál es el veneno más potente?

 

Todo depende de la dosis pero podemos destacar como sustancias: arsénico,cicuta, eleboro, acónito... Y desde luego los elaborados durante el siglo XX en laboratorio y que tristemente fueron tan conocidos durante las guerras mundiales.

 

¿Hay algún antídoto realmente efectivo?

 

Hoy sí, aunque no para todo. Pero antiguamente la única opción era el vómito, la higienización y la práctica de enemas. Lo malo es que muchas veces dichas técnicas sólo servían para hacer más daño pues el cuerpo soportaba la abrasión de entrada y la de salida de la sustancia. Uno de los antídotos más famosos fue la teriaca. Se supone que la inventó el rey Mitridates del Ponto que estaba obsesionado en que algún día lo envenenarían. Para evitar ser asesinado con veneno se tomaba mezclas de diferentes sustancias tóxicas pensando en que así su cuerpo crearía un antídoto natural. Su médico Crateuas (un auténtico asesino en serie que experimentaba el veneno con los presos y esclavos del rey) le confeccionó un "tónico" que era un cóctel de entre 50 y 70 sustancias tóxicas diferentes.

 

¿Y le funcionó?

 

Hay versiones que aseguran que cuando intentó suicidarse con tóxicos, ninguno le hacía efecto, tanto es así que optó por acabar con su vida clavándose la espada de uno de sus soldados. Otra versión asegura que ordenó ser degollado por un miembro de su guardia personal.

 

¿Es verdad que se han utilizado piedras como antídoto?

 

Sí, piedras, flores, oraciones, casi de todo. Con respecto a los litos los persas utilizaban las "padzhar". Eran piedras encontradas en estómagos de cabras. Creían que los animales se las comían para evitar las plantas venenosas y que por tantoeran piedras mágicas. La verdad es que los animales las ingerían para facilitar sus procesos digestivos. Pero tuvieron tanta fama aquellos antídotos que algunos monjes medievales llegaron a obligar a sus gallinas, pollos y cabras a comer piedrecillas para que las dotasen de poder antídoto. Una vez las piedras eran excretadas se trituraban para ser usadas como antiveneno.

 

¿Qué otras piedras o minerales se han usado?

 

Durante años se pensó que el diamante además de calmante era un curalotodo. Pero el papa Clemente VII murió luego de ingerir una sobredosis de polvo de diamante que le dio su médico, se supone que por error. Por su parte los médicos árabes maceraban topacios en vino para evitar que pudiera ser intoxicado.

 

¿Qué ingredientes extraños se han incluido en antídotos o venenos?

 

Hay algunas cosas muy divertidas, por ejemplo el llamado "antídoto invisible",compuesto por sangre de dragón, escama de sirena y cuerno de unicornio. Que evidentemente nunca existió aunque se vendió como real… Otro tanto sucedió con el "Polvo de Unicornio". Se suponía que procedía de la limadura de su cuerno. Se lo "colocaron" (pues era cualquier otra cosa) a reyes y señores feudales. Decían que

bastaba con poner unos polvillos de cuerno de unicornio en vino envenenado para que hiciera espumilla. Otra versión aseguraba que el polvo de cuerno de unicornio deshacía anulaba la toxicidad de un vino emponzoñado.

 

¿Picaron muchos?

 

Más de lo que podamos imaginar. El papa Pablo III (1468-1549), pagó nada menos que unas 12.000 piezas de oro (otras fuentes citan "sólo" 10.000) por un cuerno genuino. Singularmente murió envenenado entre convulsiones. Por su parte Elisabeth I de Inglaterra (1533-1603), llegó a pagar unas 3.000 onzas de oro por un "auténtico" cuerno. El precio equivalía a comprar un terreno con castillo.

 

¿Qué otros productos raros se han utilizado como antídotos?

 

Las vajillas de Tierra Sigilatta. Era una arcilla de la isla de Lemos en el Adriático con la que se confeccionaban copas y platos. Quienes las usaban creían que el alimento que estaba en contacto con ella perdía sus propiedades tóxicas si había sido envenenado. Y por supuesto en todo este amplio abanico no podemos olvidar las invocaciones mágicas. Algunos médicos egipcios dibujaban una cruz Ank o cruz de

la vida y escribían una frase mágica en el abdomen del envenenado para curarle.

Entre los médicos musulmanes de la edad media era costumbre escribir un texto sagrado en una piel de cabra que debía aplicarse sobre el estómago para que actuase antiveneno.

 

¿Hubo una magia del veneno?

 

No aunque las brujas medievales recurrieron a él, para realizar sus vuelos. Ingravidez que no eran sino un estado alucinatorio dadas las propiedades psicoactivas de lo que ingerían o aplicaban en sus partes íntimas. Las brujas medievales utilizaban preparados de sustancias tóxicas pero no sólo como elemento de culto, también para preparar pociones curativas. Recurrían, entre otras a la mandrágora, beleño, o cicuta.

 

¿La cicuta que tomó Sócrates?

 

Sí, que le mató paralizándole lentamente. Era un veneno muy típico para las sentencias de muerte y también entre los suicidios rituales, casi eutanásicos de los gobernantes y reyes de algunos países, ya que la muerte era tan lenta que tenían tiempo de dictar últimas voluntades. Curiosamente Plinio el Viejo la recomendaba, junto con el acónito, como calmante.

 

Referencia: "Los misterios de los venenos", Ed. De Vecchi 2008 -Pedro Palao Pons.

El ganso y el percebe

El ganso y el percebe

Ganso: Se dice de la persona rústica y malcriada, torpe e ineficaz, perezosa y lenta.

 

En cuanto a la expresión “hacer el ganso”, hay que decir que la referencia a ganso en el apartado de animales cabeza de lista de la sandez, es ajena a la naturaleza de estas aves, teniendo algo que ver con su carácter social de carácter gregario. Asimismo, los que “hablan por boca de ganso” no son tontos del todo, sino tontos a la fuerza, ya que carecen de libertad para expresarse como en realidad son. Así, decimos que alguien “habla con boca de ganso”, es decir, que no manifiesta autonomía de pensamiento ni dice lo que él piensa, cuando expresa opinión ajena como propia. Y, al parecer se dijo porque los gansos cuando empieza a cantar uno, cantan seguidamente todos.  Además de por esto, en el siglo XVI se llamaba “gansos” a los ayos a cuyo cuidado quedaban los niños de clase e elevada. Cuando el ayo  los sacaba a la calle camino de la escuela o el pupilaje, todos iban delante de él, como hace el ganso con las crías, no permitiéndosele a los niños contestación alguna, a cualquier pregunta, que la previamente expresada por el ayo. Hablaban, pues, por la boca de su ayo, esto es: del “ganso”.

 

Pero lo cierto es que a pesar de tener fama de estúpido, el ganso muestra señales de de una gran sensibilidad  e inteligencia. Muchas especies se emparejan de por vida, y la muerte de un ser querido provoca un comportamiento muy similar al nuestro. Graznan  lastimeramente, dejan de comer, se encorvan y pueden permanecer así durante meses. Si un ganso es alcanzado por un disparo, su pareja se queda a su lado velándolo. Las parejas que se reúnen llevan a cabo una “ceremonia triunfal”, una combinación de baile y canto que reafirma la unión.

 

Aunque los gansos de granja apenas vuelan, los salvajes son estupendos aviadores de largas distancias. Seis millones de gansos azules, recorren dos veces al año los 6.437 kilómetros que separan el Ártico del Golfo de México. El ánsar indio migra desde Asia central a la India por encima del Himalaya a una altura de 8.800 metros . El remolino de aire que forma el grupo en V permite aumentar la altura y aporta una visión más clara a cada ave. Para perder altura viran (vuelan en picado y en espiral).

 

Los gansos fueron domesticados hace aproximadamente 3.000 años en el antiguo Egipto, a partir del ánsar gris o común, y los antiguos egipcios lo asociaban al “Gran Creador” que puso el huevo de la creación .Los ánsares salvajes fueron los protagonistas de numerosos ritos de fertilidad en todo el mundo antiguo, y su grasa se consideraba un importante afrodisíaco. Los famosos gansos del monte Capitolino que la leyenda dice que salvaron a Roma de los galos en el año 390 a.c. se tenían como talismanes sexuales, no como “perros guardianes”.

 

Durante siglos se mantuvo la extrañísima creencia de que  los gansos provenían de una metamorfosis de los percebes que llegaban a las costas  adheridos a las maderas a la deriva y que también llegaban desde el Ártico. Y todo porque nadie había visto nunca aparearse o poner un huevo a un ganso , y alguien creyó ver en el percebe la forma de un ganso no evolucionado.

 

La Iglesia católica también cayó en la confusión. Algunas diócesis permitieron el consumo de ganso en Cuaresma porque eran “peces”; otras, porque “no nacían de la carne” y, por tanto, eran una especie de vegetal o fruto seco.

 

El papa Inocencio III finalmente prohibió el consumo de ganso en Cuaresma en el año 1215.

 

Referencia: Inventario general de insultos ediciones del Prado 1995-Pancracio Celdrán /El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) Ediciones Paidós Ibérica S.A. 2009-Jhon Lloyd y Jhon Mitchinson.

Las Leyes de Burgos

Las Leyes de Burgos

Tras la conquista de los imperios Maya,Azteca e Inca, los aborígenes pronto fueron obligados a trabajar para los conquistadores en varios sistemas de trabajo como la encomienda, la mita, el yanaconazgo, el porteo y la esclavitud.

 

La encomienda fue una institución socio-económica mediante la cual un grupo de individuos debía retribuir a otros en trabajo, especie o por otro medio, por el disfrute de un bien o por una prestación que hubiese recibido. Por este sistema la Corona concedía al encomendero derechos sobre un número de indios. El encomendero se encargaba de proteger a los indígenas, evangelizarlos e instruirlos. Los indígenas debían prestar servicios de trabajo y tributos al encomendero, y tenían prohibido seguir creyendo en sus ideas religiosas así como aprender a leer y escribir.

 

La Encomienda no era a perpetuidad, sino por un plazo de dos vidas: la del beneficiario y la de su inmediato sucesor. La Corona no aceptó una Encomineda a perpetuidad , aunque en la tercera década del siglo XVII, sin embargo, se estableció que los encomenderos podrían disfrutar de la merced por una vida más, a cambio de un pago a la Real Hacienda.

 

La mita proviene del quechua y significa "turno". Esta institución era ya practicada por los Incas en la zona andina, y los conquistadores la adaptaron a sus necesidades. Consistía en un servicio de actividades ganaderas, domésticas y mineras que los aborígenes estaban obligados a cumplir al servicio de los españoles. Los españoles prohibieron sus creencias religiosas pero les dejaron seguir hablando en su idioma y preservar algunos componentes de su cultura autóctona. La mita minera fue la más extendida.

 

La yana es conocida también como yanaconazgo y era el trabajo obligatorio de los indígenas en las labores agrícolas.

 

El porteo era la obligación de que tenían los aborígenes de transportar los productos que requirieran los españoles.

 

La esclavitud fue un régimen de trabajo ampliamente utilizado por los colonizadores europeos. Inicialmente los indígenas fueron considerados esclavos hasta 1503, pero tras establecerse , tras largas discusiones filosóficas y religiosas, los aborígenes pasaron a ser considerados personas libres aunque sujetas a trabajo obligatorio.

 

Un grupo de misioneros dominicos de la Isla de La Española, actual República Dominicana, conoció pronto las duras condiciones en que vivían los indios, sometidos a los malos tratos de los encomenderos. Los dominicos no tardaron en denunciar esta situación y eligieron a Fray Antonio de Montesinos (c. 1480 - 1540), hábil y severo predicador, para que se convirtiera en su voz crítica.

 

El cuarto domingo de Adviento de 1511 (21 de diciembre), pronunció en Santo Domingo un famoso sermón en contra la encomienda y la esclavitud de los nativos de las Indias:

 

... Para os los dar a conocer (los pecados contra los indios) me he subido aquí, yo soy voz de Cristo en el desierto de esta isla y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos la oigáis; la cual será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y más espantable y peligrosa que jamás pensasteis oír... Esta voz dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habés hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertos y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos de sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y Criador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y los domingos? Estos, ¿no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis, esto no sentís? ¿Cómo estáis en tan profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Tened por cierto, que en el estado en que estáis, no os podéis más salvar, que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.

 

Ego vox clamantis in deserto

 

Las autoridades de la isla, perplejas ante lo escuchado desde el púlpito, instaron a los religiosos para que fray Antonio se retractara el domingo siguiente, pero en lugar de hacerlo, confirmó su denuncia y la apoyó con nuevos argumentos. Fue tal la polémica suscitada, que el rey Fernando el Católico convocó la Junta de Burgos, formada por teólogos y juristas, para estudiar y pronunciarse sobre el tema. El propio Montesinos viajó a España para participar en las deliberaciones.

 

El 27 de diciembre de 1512, se promulgaron las Reales Ordenanzas dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios, más conocidas como Leyes de Burgos,  el primer código legislativo establecido por la monarquía española para las Indias; compuesto por 35 leyes, a las que se añadieron otras cuatro leyes más, dictadas el 28 de julio de 1513 en Valladolid.

 

En el conjunto de las Leyes de Burgos se insiste en el buen trato al indio, concediéndoles un descanso de cuarenta días después de cinco meses de trabajo; debían ser bien alimentados con carne; se prohibía cargarles y hacer trabajar a las mujeres embarazadas; había que darles casa, hamacas y vestidos. Se les impedía, de otro lado, sacarse sangre, pintarse y emborracharse; se prohibía encarcelarlos o golpearles con palos o látigos. Espiritualmente se ordenaba construir templos en todas partes, de modo que pudieran oír misa con facilidad los domingos y días festivos; se haría el adoctrinamiento con dulzura, la enseñanza cristiana sería obligatoria a todos los indígenas, existiría un muchacho monitor para cada cincuenta indios, sacramentos gratuitos, bautizo a los recién nacidos, monogamia y matrimonio regular, evitándolo entre los parientes; y registros de nacimientos y defunciones. Se nombró también a dos visitadores e inspectores entre los vecinos más antiguos para vigilar el cumplimiento de las Leyes.

 

La cuestión religiosa se regía por el texto denominado Notificación y requerimiento que se ha dado de hacer a los moradores de las islas en tierra firme del mar océano que aún no están sujetos a Nuestro Señor que autorizaba y anunciaba la conquista violenta a aquellos indígenas que se negasen a ser evangelizados. Por medio de este pregón estandarizado en idioma español el conquistador debía informar a los indígenas de que Dios, creador de los primeros hombres, había elegido a San Pedro y a sus sucesores de Roma como monarcas del mundo, superiores en autoridad a todos los príncipes de la Tierra. Un Papa posterior. Alejandro VI, había conferido la posesión de los indios al rey de Castilla. Por consiguiente, los indios recibían la orden de reconocer su autoridad y quedar como sus súbditos libres, cristianos. Toda negativa o toda tardanza en aceptar estas demandas entrañarían la guerra instantánea (Guerra Justa), haciéndoles reos de muerte o de esclavización como rebeldes.. La lectura terminaba con una amenaza de tomar a la oyentes, sus mujeres e hijos como esclavos y la advertencia final "os tomaré vuestros bienes, os haré todos los males y daños que pudiere".

 

La lejanía de España , la ambición y falta de escrúpulos de los encomenderos junto con la ineficacia y la corrupción de los visitadores , acabaron ,en la práctica, con las Leyes de Burgos. Los abusos continuaron como siempre y la repercusión en la población aborígen de sobras conocida.

 

Referencia: Wikipedia / http: www.portalplanetasedna.com.ar.

El otro descubrimiento de América

El otro descubrimiento de América

Cristóbal Colón no descubrió América. Ni siquiera fue el primer europeo en pisarla. El continente fue descubierto por los cazadores recolectores siberianos que cruzaron el estrecho de Bering hace 22.000 años. Por eso había indios en América en 1492. Y un grupo de vikingos fueron los primeros en llegar desde Europa cinco siglos antes que el Almirante, aunque su logro no tuvo ninguna repercusión histórica. Al contrario de lo que ocurrió con la llegada de Colón y sus naves, a partir de la cual se vivió un choque de culturas, España creó un imperio en el cual no se ponía el Sol y las potencias europeas se lanzaron a la conquista del Nuevo Mundo.

 

La presencia vikinga en América desde el siglo X está documentada por la arqueología y por la Saga de Groenlandia y la Saga de Erik el Rojo que describen cinco viajes a América, y al que no se les dio crédito hasta que en 1961 se descubrió el asentamiento de L´Anse aux Meadows, restos de un poblado designado en las sagas como Leifsbudir, capaz de albergar a 80 personas, con una herrería y un pequeño astillero. Fue un asentamiento breve que parece que fracasó debido a que la escasa población de las dos bases groenlandesas (unas 500 personas en el año 1000) podían aportar contingentes colonizadores muy limitados, y también porque los vikingos fueron torpemente agresivos con los indios. Según la saga, en su primer encuentro con ellos, mataron a ocho de un grupo de nueve, lo que tuvo consecuencias: más numerosos, los indios regresaron y les acribillaron a flechas, matando a uno de sus líderes, Thorvald, hijo de Eric.

 

Cuentan estas obras literarias que Erik Thorvaldson, llamado El Rojo, fue desterrado de Islandia en 982 por el asesinato de dos hombres, la misma razón por la que su padre había sido expulsado años antes de Noruega. Erik el Rojo navegó entonces hacia el oeste y llegó a un territorio que, para atraer a sus compatriotas, bautizó como Groenlandia (tierra verde). Una exageración, ya que la isla estaba helada y sólo había un par de valles verdes al sur.

 

Poco después de llegar a Groenlandia, Leif Erikson, hijo de Erik el Rojo , se perdió cuando navegaba hacia el oeste. Fue así a parar a un lugar que llamó Vinlandia (tierra del vino), donde los vikingos establecieron un asentamiento hacia 1022. Vinlandia era rica en recursos inexistentes en Groenlandia; pero los indígenas hicieron que nórdicos duraran poco allí. "La expedición descubrió entonces que, a pesar de todo lo que aquella tierra podía ofrecerles, sufrirían la constante amenaza de los ataques de sus antiguos habitantes", cuenta la Saga de Erik el Rojo. Y los colonos volvieron a Groenlandia desde una Vinlandia que debía de encontrarse entre la isla de Terranova, al norte, y Cape Cod, al sur. Siglos después, los arqueólogos han excavado restos de un campamento vikingo de la época en la costa septentrional de Terranova, demasiado al norte para el vino y las nueces de Vinlandia, cuya búsqueda continúa.

 

La Universidad de Yale anunció el 12 de octubre de 1965, aniversario del Descubrimiento, la existencia de un mapa fechado en 1440 en el que aparecía una isla llamada Vinlandia al oeste de Groenlandia. Se presentó como la primera cartografía del Nuevo Mundo, un documento al que habría tenido acceso Colón. Era una donación del magnate Paul Mellon, quien lo había comprado en Génova en 1957. El mapa incluía una leyenda según la cual, hacia el año 1000, Leif Erikson había descubierto "una nueva tierra", Vinlandia. Encajaba con las sagas nórdicas, y el documento pasó a formar parte de la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de Yale a pesar de que muchos expertos dudaban de su autenticidad.

 

El carbono 14 dictaminó en 2002 que el pergamino sobre el que está dibujado el mapa de Yale data de 1434 ±11 años. La prueba no zanjó, sin embargo, la polémica sobre la antigüedad del manuscrito por una razón obvia: el soporte puede ser anterior a Colón, pero la inscripción no tiene por qué. Es lo que indica otro estudio publicado el mismo año por lo químicos Robin Clark y Katherine Brown, de la Universidad de Londres, que confirma lo que el microanalista forense Walter McCrone ya dijo en 1973. Según sus análisis, la tinta contiene anatasa, sustancia que no se sintetizó hasta 1917 y que no se da en tintas anteriores a 1923. "Es la prueba definitiva de que el mapa se dibujó después de 1923", sentencia Clark, y coinciden la mayoría de los expertos.

 

Una hipótesis plausible es la de la historiadora noruega Kirsten A. Seaver, para quien el autor de la falsificaciónfue el jesuita y cartógrafo alemán Josep Fischer. El clérigo era un estudioso convencido de que los vikingos habían llegado a América antes que Colón -publicó un libro sobre el tema en 1902- y llegó a escribir un artículo sobre mapas falsos del Renacimiento. Seaver mantiene que el mapa de Vinlandia se debe a que Fischer no pudo aguantar el uso propagandístico que hacían los nazis de la historia vikinga y decidió vengarse de ellos.

 

Para ello, explica la historiadora, el jesuita compró en una subasta a principios de la década de 1930 dos libros del siglo XV y desmontó parte de uno. Así consiguió el lienzo, el pergamino antiguo sobre el que dibujar un mapa que dejaría claro que el descubrimiento de América había sido, en última instancia, una empresa cristiana. Porque en el texto del mapa de Vinlandia se lee: "Eric, legado del Observador Apostólico y obispo de Groenlandia y las regiones vecinas, llegó a esta verdaderamente inmensa y muy fértil tierra, en el nombre de Dios Omnipotente...". "Parece muy plausible. Pudo ser arrogancia intelectual o simplemente un juego, pero él (Fischer) estaba en el lugar idóneo, en el momento idóneo y disponía de la información necesaria. Todo cuadra", piensa Robert W. Karrow, conservador de colecciones especiales y mapas de la Biblioteca Newberry, de Chicago

 

Referencia: Wikipedia/ http:// www.elcorreodigital.com- America vikinga- Luis Alfonso Gámez