Blogia

FRANZ

CUESTIÓN DE HUEVOS

CUESTIÓN DE HUEVOS

Misterioso y cosmogónico, el huevo acaparó simbolismos precisos en todas las culturas de la antigüedad. Celtas, griegos, egipcios, fenicios, cananeos, tibetanos, hindúes y otros muchos pueblos suponían que albergaba el cielo y la tierra, las representaciones del bien y el espíritu de las fuerzas del mal.

Casi todos los pueblos antiguos suponían que el huevo, principio básico de la vida, contribuía al renacimiento de los muertos en su camino hacia el más allá. Su presencia en los ritos funerarios equivalía a una promesa de eternidad espiritual.

 

La costumbre de depositar huevos en las tumbas, que se remonta a épocas prehistóricas, es consustancial a todo el ámbito del Mediterráneo. Por eso en los relieves sepulcrales, urnas y sarcófagos de necrópolis milenarias abundan las representaciones del huevo y sus formas asociadas. Y por el mismo motivo, en los banquetes funerarios romanos se ingerían huevos de manera preceptiva.

 

Aureolado por su temblorosa fragilidad, para los teólogos medievales el huevo resumía un misterio inescrutable: toda una promesa de vida bajo un estado de muerte aparente. Símbolo de protoplasma vital, semilla y elemento de fertilidad en la antigüedad pagana el huevo se vinculaba estrechamente al inicio de cada ciclo vegetativo.

 

Nada tiene de particular que hoy todavía, en acontecimientos especialmente relevantes del calendario folclórico-festivo, en el ritual pagano-religioso que envuelve a ciertas celebraciones populares primaverales, y en los fastos gastronómicos vinculados a esta época, aun pervivan las huellas de tradiciones remotas.

En toda la cuenca mediterránea, la primavera estuvo presidida por ritos en honor a la Madre-Tierra, celebraciones paganas que perseguían a ultranza el milagro de la fecundidad. Era un periodo en el que se rendía culto a las grandes deidades femeninas –Isis egipcia, Astarté fenicia, Afrodita griega, Venus romana, Tania cartaginesa…-, diosas de la fertilidad.

Desde antaño, el huevo, germen de una vida oculta, capaz de eclosionar hacia el medio exterior, se había vinculado a la renovación periódica de la naturaleza. Convertido en emblema de la Pascua, el huevo se fue asociando a la idea de resurrección y al concepto de retorno. Durante la Edad Media la Iglesia reforzó este simbolismo vinculándolo a la resurrección de Cristo, en un intento de neutralizar su carácter pagano. Aún hoy, en tiempo de Pascua la vuelta simbólica a la vida se celebra en Occidente con hábitos y ritos dispares en los que el huevo disfruta de un protagonismo manifiesto.

Son tradiciones que nos llegan desde muy atrás. En la antigüedad pagana también el huevo se vinculaba a la génesis del mundo y al inicio de cada nuevo ciclo biológico.

 

La mayoría de las teorías que explicaban el nacimiento del mundo le atribuían un valor estratégico. En Grecia, donde se le otorgaba un sentido místico, se consideraba una síntesis perfecta de los cuatro elementos: la cáscara se identificaba con la tierra; la yema con el fuego; la clara con el agua; y el espacio comprendido entre la cáscara y la clara con el aire.

En la milenaria cultura egipcia, los huevos se consideraban un elemento sagrado, un símbolo de la misma creación. Se suponía que a partir de un universo de tinieblas confusas, donde reinaba el dios Caos, brotó el “huevo de la vida”, huevo-madre, del que nació el Sol, que apartó las sombras y prestó vida al mundo.

Incluso en los huevos del humilde escarabajo pelotero, coleóptero que deposita su puesta entre el estiércol para hacerla rodar por la arena, la civilización egipcia había creído ver resumida la imagen del mundo. El escarabajo se convirtió en un insecto sagrado, alcanzó rango de tótem y se consideró un emblema de fertilidad.

Para el brahmanismo hindú el huevo era un elemento de vida que escondía en su mitad superior los siete pisos celestes, y en la inferior, idéntico número de zonas subterráneas.

Las referencias son interminables, según Plutarco (50 – 125 ddC) en la cultura helena los huevos eran los poseedores de los gérmenes de la vida y el movimiento; elementos del Caos en los que se escondían las semillas de todas las cosas estériles que sólo el gran Creador era capaz de fecundar.

La presencia de los huevos en la gran eclosión de la primavera, fiesta de equinoccio, de origen remoto desborda el campo de las manifestaciones gastronómicas a las que se asocia. Su vinculación a la espiritualidad cósmica de este período nos aproxima a una teología atávica. Civilización y cultura, sociedad y tribu, entretejen un entramado milenario.

No es casualidad que la resurrección de Cristo coincida con la resurrección de la tierra. Tampoco que los huevos se hallen inmersos en prácticas paganas de culto asumidas por el cristianismo. Ni que su presencia en el folclore de la época tenga todavía cierta vigencia. En las ceremonias de los últimos días de Semana Santa, en los almuerzos familiares del Domingo de Resurrección, en las salidas al campo propias de Pascua, el calendario festivo español rinde culto al huevo.

La tradición, la historia y la literatura aportan pruebas concluyentes. Justo en primavera los escaparates de nuestras pastelerías se llenas de huevos de chocolate y de bollos y tortas dulces que contienen huevos incrustados. Son las monas, los hornazos y las opillas, dulces rituales y evocadores.

En Cataluña, la mona ha sido tradicionalmente el pastel o bollo con huevos con el que los padrinos obsequiaban a sus ahijados el Domingo de Resurrección. Las monas con forma de rosca o de animalitos, gallo, media luna, cordero, decoradas con huevos duros y anises, son golosinas típicas de la región valenciana.

La asimilación de las monas al sentido de ofrenda presente ofrecido en épocas lejanas a divinidades durante el equinoccio de primavera, pervive avalada por etimologías concluyentes. La elaboración de los roscones con huevos era ya algo habitual en la antigua Roma en época de Pascua. Munda, según Corominas, eran las cestas de frutas y pasteles que se ofrecían a la diosa Ceres. De las primitivas ofrendas de huevos y frutos secos derivarían las masas de harina, panes o bollos, con huevos en su interior.

Las cocas de masa abizcochada, rellenas de cabello de ángel, con huevos en su superficie y decoradas con anisillos multicolores, completan el repertorio catalán. Por su parte, los “borreguitos” (monas), bollos zoomórficos que se adornas con el clásico huevo y anises dulces, son típicos del Levante español. Idéntico trasfondo poseen los bollos o panes de Pascua en otras regiones españolas. Con “opillas” o “pipar-opillas”, panes o bollos dulces adornados con tantos huevos como años posea el agasajado, obsequian igualmente las madrinas a sus ahijados en puntos dispersos del País Vasco. Costumbres similares se repiten por toda España.

En Castilla, Andalucía y Aragón, los hornazos de Pascua, con la presencia irrenunciable de huevos, son el equivalente de las monas mediterráneas. Dulces o salados, con masa de bollo o pan, con forma de rosco o de empanada, decorados con huevos y rellenos de ingredientes cárnicos variopintos, se suceden en mil formas y tamaños entre el Domingo de Resurrección y la festividad de San Marcos.

Los huevos de chocolate, solos y coronando cestas de dulces, completan en el medio urbano esta apoteosis golosa.

Es muy probable que cuando el cristianismo pretendió borrar la aureola de paganismo que envolvía los bollos de Pascua, decidióse santificarlos señalándolos con el símbolo de la cruz. Únicamente de este modo se explica que, de ordinario, los huevos que se incrustan en monas, roscos y hornazos aparezcan sujetos por dos cordones o tiras de la misma masa, como si se tratara de atarlos, trazando sobre cada uno la marca de la religión.

A veces son hábitos populares que acompañan la ingestión de estos dulces los que evocan rituales atávicos de la fecundidad. La costumbre todavía viva en Valencia de que las parejas de enamorados ingieran las monas en la proximidad de una fuente de agua (materia de fertilidad), acontecimiento que se materializa n las riberas del Turia, y el hábito de que las mujeres rompan la cáscara de los huevos duros golpeando la frente de sus acompañantes masculinos, son hechos inequívocos.

Romerías populares, ágapes atávicos, rituales sacros, fastos profanos, sortilegios, juegos, liturgias, prohibiciones, conjuros y supersticiones varias, entretejen en torno al huevo un complejo laberinto de tradiciones que alcanzan su máximo apogeo durante el ciclo crucial de la Pascua. También
es costumbre extendida llevar una cestita con una docena de huevos a las Hermanas Clarisas, para asegurar el buen tiempo el día de la boda.

 

Y ahora vayamos a lo práctico, que no todo van a ser historias misteriosas las que envuelven al huevo. Para el que no lo sepa, los huevos , y me referiré a los de gallina,  se clasifican en varias categorías: 

 

Categoría

Tamaño del huevo

Peso del huevo

Origen

Según el modo de cría de la gallina

S

Pequeño

Inferrior a 53 grs.

0—Gallina ecológica

M

Mediano

Entre 53  y 63  grs.

1—Gallina campera

L

Grande

Entre 63  y 73  grs.

2—Gallina con cierto margen de movimiento

XL

Muy grande

Superior a 73  grs.

3—Gallinas enjauladas

 


En cada huevo la normativa exige que cada huevo (da igual que sea blanco que moreno, ya que depende de la raza de la gallina ponedora y no tiene nada que ver con la calidad) lleve impreso en la cáscara uncódigo que contenga toda la información necesaria. 

 

Así el primer dígito indica el modo de cría de la gallina ponedora (0,1,2 y 3). Los dos siguientes indican el país de la Unión Europea del que procede el huevo (ES en el caso de España). A continuación se reseña el código de la provincia con dos cifras, el del municipio con tres dígitos y el resto de la numeración corresponde al registro de explotaciones. También puede aparecer la fecha de consumo preferente, impresa en otra línea y, excepcionalmente, la fecha de puesta del huevo.

 

Así pues, atentos a los dígitos, especialmente los 0,1,2 y 3 referentes al modo de cría de la gallina y la fecha de consumo preferente. Si os sobra tiempo y ganas podéis recrearos con el resto de dígitos marcados en la cáscara. 

  

Referencia: “Archigula” El huevo, la Primavera y la fertilidad - José Carlos Capel / “Huevos”—Ignacio Medina

 

PALOMITAS DE MAIZ

PALOMITAS DE MAIZ

Escribo hoy sobre esa compañera inseparable del cine , para desgracia de muchos y gran negocio de pocos, que es la llamada palomita  de maíz.  Algunos ni tan siquiera se plantean que ir al cine no implica necesariamente adquirir esa tríada criminal formada por entrada de cine, palomitas y Coca-Cola, y por descontado ni se les ocurre pensar que ponen de los nervios a aquellos desgraciados cinéfilos,  que sólo queriendo ver y oír la película y no sonidos ajenos, se ven obligados a convivir con sus ruidos del constante remover de palomitas en los  enormes recipientes, de su masticación y del sorbido de la “chispa de la vida”. Al final del artículo me ocuparé del asunto de las palomitas ( del resto en otra ocasión) desde el punto de vista de salud y económico.

Hay que saber que no todos los granos de maíz estallan al ser sometidos al calor. El grano ha de tener como mínimo un 14 por ciento de contenido de agua, a fin de que, bajo el calor, se expanda y se evapore, provocando la explosión de su núcleo convertido en una masa blanca y esponjosa.

El arte de conseguir la populares palomitas de maíz, cuenta al menos con cinco mil años y lo perfeccionaron los indios americanos, que conocían perfectamente la diferencia entre el maíz dulce (que se consume de inmediato), el maíz destinado a alimento del ganado, y el llamado maíz indio, cuyo contenido de agua provoca la detonación.

Las palomitas de maíz eran un plato nativo de los indios , que han sido  encontradas en tumbas de  culturas preincaicas o en cuevas de Nuevo México, con una antigüedad de 3.600 a. C y constituyeron una novedad para los primeros exploradores del Nuevo Mundo.

Colón y sus hombres compraron collares , sombreros y corpiños de palomitas de maíz a los nativos de las Antillas, y hacia el año 1510, cuando Hernán Cortés invadió el territorio que es hoy Ciudad de México, descubrió que los aztecas llevaban amuletos formados por sartas de palomitas en las ceremonias religiosas.

Los indios idearon tres métodos para preparar las palomitas. Uno consistía en ensartar una mazorca de maíz en un palo y tostada sobre el fuego, recogiendo los granos que se desprendían de ella. También se separaban los granos de la mazorca y después se arrojaban directamente al fuego, los que explotaban se comían. El tercer método era el más complicado. Se calentaba una vasija de arcilla poco profunda, que contenía arena de grano grueso, y cuando la arena alcanzaba una elevada temperatura, se desparramaban sobre ella los granos de maíz, que, una vez cocidos, estallaban en la superficie.

Alrededor del año 1612, los exploradores franceses documentaron que los indios iroqueses hacían explotar maíz en potes de arcilla, utilizando arena ardiente. También informaron que durante una cena iroquesa, se consumía cerveza y sopa hechas a partir de palomitas de maíz. Y también los primeros colonos norteamericanos comían palomitas de maíz en el desayuno, con azúcar y crema.

La cocción de las palomitas se simplificó en la década de 1880 con la aparición de las máquinas especiales, de tipo hogareño y también industrial. En aquellos tiempos, sin embargo, el maíz sólo podía adquirirse en enormes cantidades, y a menudo todavía en mazorcas. El catálogo de Sears, Roebuck del año 1897, por ejemplo, anunciaba un saco de veinticinco libras de maíz indio, en mazorca, por un dólar. El problema de comprar este maíz en gran cantidad consistía en que el almacenamiento secaba excesivamente el grano, privándolo de su esencial contenido acuoso , y no era difícil encontrar granos que no se abrían , que eran conocidos como “viejas solteronas”. Hoy los especialistas saben que si la humedad interior desciende por debajo del 12 por ciento, los granos no se abren o sólo lo hacen parcialmente. 

La primera palomitera eléctrica de América hizo su aparición en el año 1907, en una época en que los aparatos eléctricos eran nuevos, a menudo voluminosos y no siempre seguros. Un anuncio publicado en una revista señala claramente que estas dos desventajas están superadas: “De la infinidad de utensilios eléctricos caseros, la nueva tostadora eléctrica de maíz es el más ligero de todos”, y “los niños pueden tostar palomitas todo el día en la mesa del salón, sin el menor peligro ni daño”.

La aparición de las palomiteras eléctricas y el hecho de que durante la Depresión el maíz tostado representara una buena ayuda para el presupuesto de la alimentación familiar, contribuyeron a la popularidad de este manjar, pero fue en los cinematógrafos donde las palomitas de maíz alcanzaron el nivel de gran negocio. En  el año 1947, las vendían en el 85 por ciento de las salas de espectáculos de todo el país, y cada año se plantaban en el Medio Oeste 120.000 hectáreas de maíz indio.  Tanto era así que en los comienzos del cinematógrafo se llamaba a las salas de exhibición pop-corn saloons, o salones de palomitas de maíz.

También hay que saber, que según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), las palomitas que se venden en los cines son “malas y caras”. Así, muchas contienen hasta un 25% de grasa, un 3% de sal y son diez veces más caras que las de las tiendas. Sobre el precio basta decir, que  100 gramos de palomitas en un cine cuestan un precio medio de 3,29 euros, mientras que las que se venden en una tienda cuestan 0,32. Por ciudades, las más caras son Madrid y Bilbao, y las más baratas Sevilla y La Coruña.

A juicio de la OCU, estas palomitas "no tienen nada que ver con las caseras preparadas con un 2poco de aceite y sal" , y su cuyo consumo está prohibido en las salas de cine, al igual que cualquier comida o bebida, si no ha sido comprada en el  bar del establecimiento.

Existen optimistas que intentan saltarse las reglas establecidas, que no legales, y ya vienen con las provisiones de casa. Lo siguiente es bronca en el cine ( muchos cines ganan más con las palomitas , chucherías y bebidas que con el taquillaje), y verse puestos de mala manera de patitas en la calle. Si os sobra el tiempo, el dinero y las ganas podéis denunciarlos porque es ilegal, y con suerte, dentro de unos años , igual un juez cinéfilo te da la razón.

Referencias: “ Las cosas nuestras de cada día” – Charles Panati / "Historia de las cosas"- Pancracio Celdrán / “Agencia EFE”.

ALIMENTO PECTORAL

ALIMENTO PECTORAL

Es curioso , dentro de la historia de la gastronomía, conocer la primera alimentación de los hijos de reyes y nobles en el Siglo de Oro en España , que se  prolongó hasta  bien entrado el siglo XX, , y que no era otra cosa que leche humana facilitada por mujeres cuidadosamente seleccionadas  conocidas como nodrizas.

 
Pese a las recomendaciones desde muy antiguo de los galenos sobre la inconveniencia de no dar de mamar a los hijos, las mujeres de las clases opulentas del país prefería, por comodidad y por estatus, tener esta servidumbre que por regla general acompañaban a sus hijos durante toda su vida, formando parte casi familiar del niño/a amamantado.

En 1504 se edita un libro de Juan de Huarte de San Juan (¿1529-1588)  titulado "Examen de ingenios para las ciencias" dedicado a Felipe II, en el que para buscar una buena nodriza , se hacen recomendaciones tan extravagantes como las que siguen:

"Tercero que conviene es buscar un ama moza, de temperamento caliente o seca, o (según nuestra doctrina) fría y húmida en el primer grado, criada a mala ventura, acostumbrada a dormir en el suelo, a poco comer y mal vestida, hecha a andar al sereno, al frío y al calor"

Esta tal hará la leche muy firme y usada a las alteraciones del aire, de la cual manteniéndose muchos días los miembros del niño, vernán a tener mucha firmeza. Y si es discreta y avisada, le hará mucho provecho al ingenio; porque la leche de ésta es muy enjuta, caliente y seca,  con las cuales dos calidades se corregirá la mucha frialdad y humidad que el niño sacó del vientre de su madre.

Cuánto importe a las fuerzas de la criatura mamar leche ejercitada, pruébase claramente en los caballos, que, siendo hijos de yeguas trabajadas en arar y trillar, salen muy grandes corredores y duran mucho en el trabajo; y si las madres están siempre holgando y paciendo en el prado, a la primera carrera no se pueden tener.

El orden, pues, que se ha de tener con el ama es traerla a casa cuatro o cinco meses antes del parto y darle a comer los mesmos manjares de que usa la preñada; para que tenga lugar de gastar la sangre y los demás humores que ella tenía hechos de los malos alimentos que antes había comido, y para que el niño, luego en naciendo, mame la mesma leche de que se mantuvo en el vientre de su madre, a lo menos hecha de los mesmos manjares".

En 1541 se edita un libro escrito por Damián Carbón titulado ’Libro del Arte de las Comadres y del Regimiento de las premiadas y paridas y de los niños", libro importantísimo porque es el primer tratado en castellano sobre obstetricia y ginecología, pese a que su autor jamás asistió a un parto, en el que se hacen las recomendaciones pertinentes para hacer una buena elección de estas mujeres lecheras y donde menciona que además de un agradable aspecto deben de tener buen carácter y no ser tristes ni tímidas, ya que estas cualidades influían en los amamantados por lo humores que se transmitían por medio de la leche.

En 1629 se publica en Jaén un tratado de Juan Gutiérrez de Godoy, médico del Cabildo de la Catedral, que lleva por título: ’Tres discursos para probar que están obligadas a criar sus hijos a sus pechos todas las madres, cuando tienen buena salud, fuerzas y buen temperamento, buena leche y suficiente para alimentarlos".

Este pequeño tratado se divide en tres partes bajo los siguientes epígrafes: "La leche de las madres estando sanas es la mejor"; "Cuanta crueldad y desamor es no criar las madres a sus hijos. Carecen de piedad y religión";  "Graves daños e inconvenientes se siguen de criarlos con leche agena".

La importancia que tenían estas mujeres es tal que en el recibimiento que se les hace en palacio se les presenta a los reyes, y la primera noche cenan con la Camarera Mayor, teniendo beneficios especiales, como el privilegio de hidalguía con exenciones de tributos o cargos para sus hijos en la Casa Real. Actuaban hasta el destete de la criatura, que solía ser sobre los tres años de edad, por lo cual se les recompensaba no sólo con un sueldo, sino también con abundante  comida y el alojamiento.

Por ejemplo a la nodriza de la Infanta Margarita, la que posa en lugar central del cuadro de Velázquez las Meninas, se le da las siguientes raciones de comida: 4 gallinas, 4 libras de carnero, 1/4 de tocino, dos de fruta, 2 panes de boca, 12 1/2 libras de carbón, 1 1/3 onzas de cera, 2 2/3 onzas de sebo y al mes media libra de pimienta, 2 de azafrán y 100 ducados.

En la Casa Real española, la última vez que se tiene noticias de estas mujeres es en un informe de Jefe de Cocinas de Alfonso XIII donde se puede leer, en francés, lo que se les sirva a las tres nodrizas, una matrona, dos doncellas y tres domésticas como desayuno: 9 panes largos, 5 papeles de a doce de biscuit, 10 onzas de chocolate, 2 litros de leche, dos litros de café, 9 coquilles de mantequilla, 36 galletas variadas, 14 huevos frescos, 25 picatostes, 2 piezas de azucarillos y azúcar gras, 1 plato de carne fría. Como almuerzo para las institutrices y ama según menú de los señores, además cocido todos los días para el ama y 8 manzanas asadas todas las semanas.

Como se puede comprobar, ser nodriza de casa real/noble no era poca cosa.

Referencia: “Los primeros alimentos de reyes y nobles en el Siglo de Oro en España: Las nodrizas” -Carlos Azcoytia

LIANDO TABACO

LIANDO TABACO

Las estadísticas señalan que el papel de fumar está en crisis. A las campañas antitabaco  se  suma la lenta desaparición de los aficionados a la picadura y la comodidad de los actuales fumadores estándar, que prefieren consumir su veneno amorosamente envasado y en paquetes de 20 unidades.  

La cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque Cataluña es una de las mayores productoras mundiales del sector, y porque no está de más recordar  que los librillos que nos ocupan, ausentes de toda biblioteca, son uno de los inventos que, junto a la fregona o el chupa-chups, dan fe del ingenio innovador de este país.

Todo comenzó cuando los europeos llegaron al continente americano y vieron a los indios echando humo por las narices. Superado el shock inicial, los conquistadores se aficionaron rápidamente a fumar, y regresaron a sus hogares con la nueva planta. El cigarro puro, la pipa o, más tarde, el rapé serían las maneras convencionales de tomarlo. Hasta que los menesterosos, deseosos también de echarse unas caladas, descubrieron que en la basura de las fábricas de tabaco se podían encontrar los trocitos sobrantes de la confección de vegueros. Así, envolviéndolos en papel, nació el cigarrillo. No obstante, el papel de los siglos XVI y XVII debía ser de un grosor suficiente para convertir en una pequeña planta incineradora a cualquier fumador. Y ahí es cuando nace el llamado papel de ensigarrar o papel Barcelona, que revolucionó la forma de fumar de catalanes y españoles, conocidos desde entonces por sus extraños pitillos. 

Las localidades de Manresa, Barcelona y Capellades se convertirían en las principales fabricantes de este nuevo producto, del que hablaban con sorpresa los primeros  turistas  que,  a finales del siglo XVIII, comenzaban a transitar por la Península. 

A diferencia del resto de Europa, aquí causaba furor el tabaco picado, enrollado en papel hasta formar un sigarro. Aquellos ilustrados viajeros relataban estupefactos que nuestros lejanos parientes se tragaban el humo, quizá para aliviar el hambre que pasaban. Y que era de la mayor distinción liarse un cigarrito y compartirlo con el huésped o amigo de turno, vamos,   de  forma muy similar a como se hace hoy en día con el porrito.

De hecho, fuera de nuestras fronteras nadie había fumado un pitillo hasta la invasión napoleónica, cuando los soldados del Gran Corso extendieron la afición por todo el continente. Esta moda cobró un auge inesperado en Francia, donde el papel catalán alcanzó una gran popularidad. Hasta tal punto que, en nuestro país vecino, la reina María Amelia pasa por ser la inventora del cigarrillo, y aún se recuerda al emperador Napoleón III como l’homme de la cigarette.

En aquellos años, catalanes y levantinos dominaban el mercado del papel de fumar. Y así hubiera seguido si inventores como Narcís Monturiol o el norteamericano James Bonsack, a finales del siglo XIX, no hubiesen inventado la máquina rellenadora, con la que los cigarrillos pasaron a tener su actual apariencia industrial.

Mientras el tabaco, tras la I Guerra Mundial, se convertía en un producto de consumo masivo, el liado artesanal volvía a ser una rareza peninsular. Quizá por ello, la primera edición de las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna tenía una portada compuesta por librillos de papel Jean, à la mode del cubismo. Y durante la Guerra Civil, franquistas y republicanos cambiaban tabaco canario por papel de fumar hecho en Alcoy.

La anécdota de aquellos años la puso el gran filósofo ruso Mijaíl Bajtin, quien, condenado por Stalin a un exilio forzoso en un lugar donde no había estancos, se vio obligado a fumarse su monumental ensayo sobre Goethe, mecanografíado en papel cebolla, confiando en otro manuscrito guardado en Moscú que desapareció tras un bombardeo. Una obra del pensamiento que como el humo se fue.

Desde entonces, el consumo de papel de fumar se ha asociado a los enrollados, es decir, a aquellos que saben enrollar un cigarrillo, sea de tabaco holandés o de cannabis u otras sustancias prohibidas, costumbre que, dicho sea de paso, no parece estar precisamente en decadencia.

 
Referencia:  “El País” -- La liada historia del papel de fumar – Xavier Theros / "La divina nicotina"-Ian Gately- Ediciones B
.

DELIRIOS DE LÁTEX

DELIRIOS DE LÁTEX

El 27 de junio de 1928 se hizo realidad una utopía comercial del magnate del automóvil Henry Ford (en la imagen) : la fundación de la ciudad de Fordlandia


La intención era crear la mayor hacienda productora de caucho del planeta, en un millón de hectáreas del corazón de la Amazonia que le cedió el gobierno brasileño a cambio de recibir el 9% de los beneficios obtenidos después de 12 años. Allí , en la Amazonia profunda, a orillas del río Tapajós, una de las regiones más inhóspitas de la Tierra, llevó técnicos de EEUU, maquinaria y casas prefabricadas, y se empeñó en convertir Fordlandia en un EEUU en miniatura , todo ello diseñado desde su despacho de Detroit, ya que él nunca llegó a pisar la Amazonia. 

 

Un campo de golf de nueve hoyos presidía la ciudad. Flamantes casas de madera exhiben jardines de pinos. En el hospital, se acaba de hacer la primera cirugía plástica del Estado. Como cada tarde, se organizan lecturas poéticas de los mejores autores anglosajones para los empleados de la empresa. 
 

Obligaba a los indígenas a usar zapatos. Las hamburguesas reinaban en la dieta. Y las casas, american style 100%, desagradaban a todo el mundo: ventanas con cristales , que impedían la permanente circulación de aire en las viviendas, cuartos de baño ,considerados de mal gusto en la región... y un rígido horario de 9 a 15 horas, cuando a  medio día la humedad y el sofocante calor impedía el trabajar.  

 

Y otro error crucial: el puritano Henry Ford prohibió el alcohol. Los trabajadores, indignados por los delirios del invisible barón del caucho, se rebelaron. Cuando el Ejército brasileño apagó la revuelta, muchos huyeron a la isla de la Inocencia, donde florecían burdeles y clubes nocturnos.

 

Además el fracaso del sueño tuvo una causa científica. En Fordlandia, Ford realizo una plantación masiva de hevea brasiliensis , el árbol productor del caucho , pero como sus botánicos desconocían el trópico, los  árboles del caucho, comprimidos en plantaciones, en lugar de estar espaciadas en la selva, se convirtieron en presas fáciles de plagas. En Fordlandia no hubo ni una sola cosecha de látex.  

 

Ford no se rindió, y el 4 de mayo de 1934 , creó Belterra, una nueva ciudad a orillas del mismo río Tapajós y más cerca de la capital regional, Santarem. Pero repitió el mismo esquema. La única cosecha llegó en 1942: 750 toneladas de látex, cuando la previsión era de 38.000 toneladas.  

 

Después de 1945, Henry Ford reconoció la supremacía del látex artificial de las plantaciones del sudeste asiático, y salió de la región tras haber invertido 20 milones de dólares, llevándose toda la maquinaria. Revendió el terreno, casi baldío al Gobierno brasileño por 250.000 dólares. 

 

Fordlandia duerme casi sepultada por la selva. Belterra, reconvertida de nuevo en ciudad en 1995, intenta sobrevivir plantando café, mandioca, arroz.  


 

Referencias: “Público” -Las ciudades perdidas del caucho –Bernardo Gutiérrez./ http://nomada.blogs.com

EL COLOR DE LOS PÁJAROS

EL COLOR DE LOS PÁJAROS

Hoy el artículo va dedicado a niños y adultos que aún conservan algo de fantasía, y narra una leyenda de la Guayana, que explica el origen del color de los pájaros.

 

Los hombres y los pájaros se aliaron para destruir la gran serpiente del agua que atacaba a todos los seres vivos. Pero los combatientes, presas del miedo, se disculpaban unos tras otros, con el pretexto de que sólo sabían luchar en tierra firme.  

 

Finalmente, el cormorán, en la imagen superior, se atrevió a zambullirse e hirió mortalmente al monstruo que estaba en el fondo del agua, enrollado en las raíces sumergidas de un árbol enorme. Lanzando gritos terribles los hombres consiguieron sacara del agua a la serpiente, la remataron y la desollaron. 

 

El cormorán exigió la piel como precio de su victoria. Los jefes indios le dijeron con ironía: “¡Pero claro! ¡No tienes más que llevártela! “ . “Enseguida” replicó el cormorán haciendo un gesto a los otros pájaros. Descendieron juntos, cada uno asió con el pico una punta de piel y se elevaron con ella. Incomodados y furiosos, desde entonces los indios han sido enemigos de los pájaros.  

  

Los pájaros se apartaron para repartirse la piel. Convinieron que cada uno conservaría el trozo que tuviera en el pico. Esta piel tenía colores maravillosos: rojo, amarillo, verde, negro y blanco, y la adornaba dibujos como nadie había visto nunca. En cuanto cada pájaro tuvo el pedazo que le correspondía se produjo el milagro: hasta entonces todos los pájaros eran oscuros; he aquí que de pronto se volvieron blancos, amarillos, azules,…. Los loros se cubrieron de verde y rojo, y los guacamayos de plumas desconocidas hasta entonces, color de rosa, purpúreas y doradas. Al cormorán, que había hecho todo, no le quedó más que la cabeza, que era negar. Pero declaró estar satisfecho. 



Referencia: “Mitológicas: Lo crudo y lo cocido” Claude Levi Staruss

LA AGOTADORA VOZ FEMENINA

LA AGOTADORA VOZ FEMENINA

Investigadores de la Universidad de Arizona en Tucson (Estados Unidos) han analizado el mito popular según el cual las mujeres hablan más que los hombres y han descubierto que mujeres y hombres utilizan una media de 16.000 palabras al día. El estudio, publicado en la revista 'Science', echa por tierra el estereotipo que afirma que las mujeres son más parlanchinas.   La investigación del equipo de la Universidad de Arizona supone el primer estudio sistemático que registra conversaciones naturales de cientos de personas durante varios días y revela que las mujeres utilizan alrededor de 16. 215 palabras al día y que los hombres emplean 15.669, una diferencia que no resulta estadísticamente significativa.

Dicho estudio contradice la obra escrita por la neuropsiquiatra Louann Brizendine ('The female brain') , en la que afirmaba que las mujeres utilizan unas 20.000 palabras diarias, mientras que los hombres utilizan sólo 7. 000, cifras que han tenido una amplia difusión en los medios de comunicación estadounidenses.   Así pues, la mujer y el hombre usan aproximadamente el mismo número de palabras al día, pero cosa distinta es como las dicen las mujeres a los hombre y como las entienden estos.    

Ocurre a menudo, que la mujer cuando habla con su marido, un amigo o su hijo ha tenido la sensación de  que él "desconectaba" y no la escuchaba. Probablemente sus conversaciones con el sexo masculino se vean frustradas antes de terminar. Pues bien, que un varón no pueda escuchar durante mucho tiempo la conversación de una mujer puede deberse a una razón fisiológica, o así lo afirma un reciente estudio. En pocas palabras, la voz femenina agota el cerebro del hombre. 

Esta sorprendente conclusión fue publicada por "Neuroimage", una revista de ciencia en la que el profesor Michael Hunter, de la Universidad de Sheffield, relata que los tonos femeninos utilizan toda el área auditiva del cerebro, mientras que la voz de otro hombre sólo requiere del área subtalámica, según relata el diario inglés Daily Mail. 

En una pareja, generalmente, ella se queja de que él no la escucha y él de que ella habla demasiado. Cuando se está frente a un  conflicto, la mujer tiende a hablar al respecto y el hombre prefiere esperar a que las aguas se calmen. En definitiva, los varones eligen el silencio y las féminas, las palabras.     "Las mujeres tienen una voz con sonidos más complejos", aseguró uno de los investigadores a cargo, Michael Hunter, profesor de la Universidad inglesa de Sheffield.    Este hallazgo pretende demostrar por qué el hombre no puede sostener la atención en el dialogo con la mujer durante mucho tiempo. 

"Las mujeres se quejan de que nosotros no prestamos atención cuando hablan o nos desconcentramos, pero detrás de esto hay un fundamento científico que ahora se puede explicar", comenta el especialista en otorrinolaringología mexicano Vicente Juárez Saavedra. Es más, "un esfuerzo en atender durante mucho tiempo la conversación femenina podría afectar la zona cerebral masculina", indica el profesional. 

Ambos sexos suelen diferenciarse a la hora de encarar una comunicación. Las mujeres hablan en forma circular, mientras que los hombres son más directos y simples para manifestar sus pensamientos.  

El estudio fue efectuado con doce voluntarios varones y se comprobó que la voz masculina y la femenina activan diferentes áreas del cerebro. "El sonido que percibimos, dependiendo del género es recibido y procesado de manera distinta", confirma Saavedra. 
El autor del estudio explica que la mujer emite un rango de frecuencias de sonido más complejo que las del hombre debido a diferencias en el tamaño y forma de sus cuerdas vocales y su laringe. 

Lo que hace el hombre es simplemente "desconectar" debido a una razón fisiológica. "La diferencia en la recepción explica las dificultades de los varones para mantener una larga conversación con una mujer", relata Saavedra, intentando confirmar la explicación científica del especialista británico. 

El tono suave y melódico de la mujer provoca la dispersión masculina. Según los especialistas, "más allá de toda broma, si una mujer quiere conversar con un hombre, lo deberá hacer en períodos cortos y si no es posible tampoco eso, habrá que dejar las conversaciones para las amigas", comenta sonriendo Saavedra. La mujer cree en el intercambio comunicacional. El hombre teme que las palabras lo confundan o comprometan.

"En una relación de pareja podemos ver que el hombre no es que no le guste hablar, sino que no sabe cómo hacerlo.", comenta el psicólogo chileno Nicolás Amenábar. 
"Hay una predisposición fisiológica como revela el estudio, pero también cultural a la diferencia en la recepción del mensaje", continúa diciendo el especialista. 
 

Ahora que parece existir justificación que alivia las conciencias, lo ideal es encontrar un punto medio. Intentar conversar en capítulos para que él no se canse ni desconcentre. Es la idea más coherente ya que es muy difícil hacer que una mujer espere a otro momento para mantener una conversación que necesita ser expulsada.

Referencias : "http: //www.psiquiatría.com /Agencia EFE    

ZOMBIS Y MUERTOS VIVIENTES

ZOMBIS Y MUERTOS VIVIENTES

El zombi es un esclavo de un hechicero (conocido por el nombre de bokor), que mediante un rito secreto vudú y la utilización de dos sustancias, llamadas polvo zombi y pepino zombi, consigue la muerte aparente de una persona y su resurrección tras desenterrar el "cadáver", pero en forma de un ser que sigue viviendo pero que no recuerda nada de su vida anterior, un ser sin voluntad que se limita a obedecer las órdenes recibidas. 

Wadis Navis, etnobotánico canadiense se dirigió a Haití, cuna del vudú, y comenzó una investigación sobre los zombies en abril de 1982, que prolongó durante varios años con la ayuda del Social Science and Humanities Research Council of Canada, la International Psychiatric Research Foundation, la Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research y la National Science Foundation.

A pesar del escepticismo e incluso la repulsa con que la mayoría de los científicos, incluyendo los médicos haitianos, trataba el mito de los "muertos vivientes", Davis y sus patrocinadores supieron atisbar una realidad de gran interés científico oculta por el velo del misterio y la superstición. No era la primera vez que se documentaba médicamente un caso de zombificación, pero en ocasiones anteriores el pretencioso despotismo científico había ahogado el interés de esos casos bajo calificativos como "tonterías de negros", "supercherías", "mitos populares", etc. Y si existía un certificado de defunción de un individuo que era hallado de pronto deambulando por las calles de Puerto Príncipe, se atribuía a una confusión, un fraude o un error médico. Todo el mundo sabe que no se puede regresar de la muerte.

Ocurrió que durante el período de investigación, tuvo ocasión de ver como varios hechiceros preparaban el polvo zombi. Utilizaban variados ingredientes, que iban desde cráneos machacados de bebés recién exhumados hasta extractos de distintos tipos de sapos. Pero el único ingrediente que aparecía siempre en todas las mezclas era un tipo especial de pescado conocido como pez buffer , nuestro viejo conocido y peligroso pez fugu japonés del que me ocupé en anterior artículo.

El hígado y los órganos sexuales de este pescado contienen un veneno, conocido como tetrodotoxina, que puede paralizar el sistema nervioso y que en dosis adecuadas no produce la muerte si no un estado de muerte aparente durante varios días, en los que el sujeto sigue consciente. Así pues mediante el polvo zombi , puede provocarse una muerte supuesta que se convierte en vida en cuanto pasan sus efectos. Basta desenterrar al "cadáver" a tiempo y esperar su resurrección., y aplicarle un segundo y trascendental tratamiento.

El segundo tratamiento se realiza mediante el denominado pepino zombi, fundamental para anular la voluntad de la víctima convirtiéndolo en un zombi. El pepino zombi es ni más ni menos la Datura stramonium, en la imagen superior, también conocida como estramonio, hierba del Diablo, hierba hedionda, higuera del infierno, ...., planta tóxica de la familia de las solanáceas que contiene atropina y escopolamina psicoactivas, y que producen a quien lo ingiere desorientación, confusión, amnesia, estupor y conductas alteradas, síntomas que se atribuyen a los zombis. Otra de las reacciones que produce la escopolamina son la visión borrosa y la dificultad para mantener el equilibrio, imagen típica de esos zombis enloquecidos que van tropezando durante sus desplazamientos.

Se conoce también que la tetrodotoxina interfiere en el funcionamiento de los nervios mediante el siguiente mecanismo: la droga bloquea la recogida de sodio por las células, un proceso que es esencial para la transmisión de señales de una célula a otra. Por ello según la tradición vudú, un zombi no puede tomar sal, ya que el cloruro sódico rompería el efecto de la droga y el resucitado se volvería consciente de su verdadera situación y regresaría, horrorizado, a su verdadero lugar, la tumba.

Davis contó su fascinante aventura en un libro titulado "El enigma zombi" que en 1988 se transformó en  versión cinematográfica de serie B, en la que se mezclaba vudú , los asesinos tonton macutes  y otras atrocidades,  titulada "La serpiente y el arco iris". 

El campesino de Haití, siempre alerta frente a cualquier aspecto diabólico o peligroso del vudú, es capaz de descubrir a un zombie por varios signos. El zombie suele caminar dando bandazos, realiza las acciones físicas de manera mecánica, tiene una mirada helada y desenfocada, y habla con voz nasal. Esta última característica, en particular, se asocia con la muerte en el folklore de Haití, probablemente debido a la costumbre de taponar las fosas nasales de los cadáveres con algodón. Los guédé (siniestros y lascivos dioses de la muerte del panteón vudú) se caracterizan por hablar de este modo. Cuando un devoto del culto vudú está poseído por un guédé, siempre habla con entonación nasal. Otra relación más entre los zombies y los dioses de la muerte nos la da el hecho de que uno de los más famosos dioses, el Capitán Guédé, a veces también es conocido bajo el hombre de Capitán Zombie.

Casi todos los haitianos temen la posibilidad de que sus parientes fallecidos puedan ser transformados en cadáveres ambulantes. En el Haití actual pueden apreciarse con facilidad varias de las medidas preventivas adoptadas para evitarlo. Así, por ejemplo, hasta los campesinos más humildes se endeudan para recubrir con pesadas losas las tumbas de sus parientes más cercanos. En las zonas rurales se excavan las tumbas lo más cerca posible de una carretera o camino, para que los brujos, por miedo a las miradas curiosas, no puedan llevar a cabo su nefasta tarea.

En otros casos, la familia del muerto velará la tumba durante noches seguidas hasta convencerse de que el cuerpo está suficientemente descompuesto y ya no le es útil a un bokor. Ocasionalmente, los muertos son enterrados directamente en los patios de las casas de los campesinos.

Los que temen de manera especial a la brujería toman precauciones mucho más extremadas para impedir que sus muertos ingresen en el semimundo brumoso de los zombies. Inyectan veneno en el cuerpo, lo mutilan con un cuchillo, o incluso le disparan para «rematarle». Una precaución menos drástica consiste en colocar en la tumba agujas y carretes de hilo, así como miles de pequeñas semillas de sésamo. La creencia es que el espíritu del muerto estará tan ocupado en la tarea de enhebrar las agujas y contar las semillas, que no oirá la voz que le ordene salir de la tumba. Otra medida consiste en poner un cuchillo en las manos del muerto, para que pueda defenderse. 

Conviene aclarar que no se debe confundir a un zombi con un muerto viviente comedor de vísceras y otras porquerías, estilo La noche de los muertos vivientes y similares.  

Referencias: "Radares, hula hoops y cerdos juguetones"- Joe Schwarcz- /  http://www.mundoparanormal.com/