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FRANZ

FRESITAS, FRESAS Y FRESONES

FRESITAS, FRESAS Y FRESONES

No es lo mismo una fresita del bosque, que una fresa que un fresón. Además de diferencias botánicas, se distinguen perfectamente por su tamaño, sabor, abundancia y especialmente en su precio. Por ejemplo ese postre que sirven en los restaurantes de medio/bajo pelo , llamado “fresas con nata”, es en realidad un revoltijo de nata de spray y fresones de vivero troceados. A años luz de eso, y en el polo opuesto estarían las  fresitas del bosque, y en medio las fresas.

Además hay que saber que el fruto de la fresera no es esa baya roja con granitos amarillos o negros ( eso es  una parte del tallo modificada), sino esos pequeños granitos amarillos o negros que aparecen en su superficie, y que os señalo en la imagen.

Las fresas silvestres son las más pequeñas pero las de mejor perfume y sabor, y no son difíciles de encontrar en alturas cercanas a los 1000 metros. La fresa cultivada es un poco más grande y menos aromática, pero se cultiva poco por su especial fragilidad que hace muy delicado su transporte y conservación. El fresón es de mayor tamaño que la fresa y más resistente, aunque con menor fragancia y sabor. Es el más consumido.

Al parecer la cuna de la fresa en Europa fue los Alpes. Los romanos las conocieron y con ellas hacían
un postre refrescante y delicioso, y no solo eso, sino que también las usaron con fines medicinales, para aliviar síntomas de melancolía, desmayos, todo tipo de inflamaciones, fiebres, infecciones de la garganta, piedras en el riñón, mal aliento, ataques de gota, y  enfermedades de la sangre y del hígado .

Hasta el siglo XVI , las fresas fueron silvestres y no se cultivaron en hueros o jardines, y al igual que hicieron los romanos no solo fue considerada sabrosos postre, sino también un gran remedio medicinal. Así la ingestión de grandes cantidades de esta fruta era uno de los remedios utilizados para el mal  de gota. Es más, los alquimistas del medievo vieron en ellas una panacea capaz de curarlo todo. Raimundo Llull, alquimista catalán del siglo XIV, llegó a afirmar, equivocadamente, que la mezcla de fresas y un extracto de perlas era capaz de curar la lepra. Giambattista della Porta, en su conocido libro Magia Naturalis, daba una receta a base de fresas para curar la disentería. El médico holandés Van Swieten consideraba que las fresas curaban la tuberculosis. A su vez, el famoso escritor francés Fontenelle, famoso comilón del siglo XVIII que llegó a los cien años, atribuía su longevidad a la costumbre de hacer cada año una buena cura de fresas.

Hoy en día se dice que bajan la fiebre, limpian las membranas mucosas y que son muy buenas como Dieuréticas y antirreumáticas , para reducir el colesterol, astrigentes y mineralizantes, para combatir el reuma o la artritis.

También han sido utilizadas como producto de belleza, por ejemplo para evitar las arrugas, blanquer la piel a la vez que suavizarla y relajarla, dando un bonito color al cutis. Por ejemplo, en tiempos del Emperador Napoleón, la bella Teresa Cabarrús, más conocida como Madame Tallien, a la postre princesa de Caraman-Chaimay, perfumaba sus baños con el jugo de 22 libras de fresas. 
 
En la lista de enamorados de esta fruta no podemos dejar de nombrar a Francisco I, rey de Francia al que se debe el impulso que tomó la fresa para la posteridad. En sus jardines se cosechaba en grandes cantidades la variedad llamada por los franceses de "cuatro estaciones" y en España "la generosa". La primera ilustración botánica documentada de una fresa aparece como un dibujo en un Herbario en el año 1.454.

Hubo un hecho histórico relevante para el desarrollo de esta fruta en España. Cuando Francisco I fue derrotado en Pavía, en 1525, le llevaron prisionero a Madrid. Como era un prisionero de lujo, pudo un día tener el antojo de comer fresas. Como eran totalmente desconocidas en Madrid, hubo que pedirlas urgentemente a Francia para satisfacer a tan caprichoso prisionero. 
 

Nada más llegar los primeros envíos, los cortesanos enloquecieron ante la novedad y robaron cuantas fresas pudieron. No sólo para comerlas, sino también para recoger la semilla y sembrarla en sus jardines. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que aquellas semillas no germinaban y creyeron que era un castigo divino por meter la mano donde no debían, ignorando que la fresa no se reproduce por simiente, sino por acodos (estolones).  

Cuando se marchó Francisco I, no hubo más fresas en Madrid hasta que otro rey de origen francés, Felipe V, nieto de Luis XIV, volvió a añorar la fragante fruta. Un día que paseaba por los jardines y huertos que Felipe II había creado junto al Jarama, decidió engrandecerlos y pensó que éste era el lugar adecuado para plantar fresas, y pidió que le enviasen freseras desde Versalles a fin de aclimatarlas en España. Desde entonces Aranjuez posee una fantástica producción, que luego se extendió por casi todas las regiones españolas.

Luis XIV de Francia ( sí, el que se bañó dos veces en su vida y por prescripción médica) también tenía una debilidad extrema por las fresas, hasta tal punto que en 1712 envió a América del Sur al naturalista Fraisier a fin de que estudiara las riquezas naturales de su suelo para transplantar a Francia las que merecieran la pena.  Se descubrió que en Chile, había una fruta muy similar a la fresa, de mayor tamaño y más productiva, conocida con el nombre de "frutilla". Esta nueva especie consiguió aclimatarse en Europa y especialmente en Aranjuez. De la mezcla de la variedades europea , de las del actual estado de Virginia que trajeron los colonizadores, y de la de Chile, se obtuvo el fresón.


Leyendas y curiosidades:

La fresa era un símbolo para Venus, la diosa del amor, debido a sus formas del corazón y color rojo, connotación de pureza y pasión. 

Si se parte una fresa doble por la mitad y se comparte la mitad con una persona del sexo opuesto,  se enamorarán uno del otro.

En algunas partes de Baviera (Alemania), la gente común todavía practica el rito anual cada primavera, de amarrar canastas pequeñas con fresas silvestres, a los cuernos de su ganado (vacas y toros) como una ofrenda a los duendes. Creen que los duendes, que están apasionados y encariñados con las fresas, les ayudarán a producir ganado sano y abundancia de leche a cambio.

Para simbolizar la perfección y rectitud, los canteros de piedra medievales tallaron diseños de fresas en los altares y alrededor de las cabezas de los pilares en iglesias y catedrales.

Si la mujer se coloca matas de fresera sobre el vientre, evitará molestias durante el embarazo.


Referencia: Diccionario indispensable para la supervivencia – Manuel Vázquez Montalbán / “El País”- La panacea frutal -Mikel Corchera / “la Prensa” -Ana Alfaro.

CATEGORÍAS HUMANAS

CATEGORÍAS HUMANAS

Pienso que todos los seres humanos estamos incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos; y no solo eso, creo además que es perfectamente posible pasar de una categoría a otra , por supuesto para empeorar, casi sin darnos cuenta. Así que al tanto.

 

Los Incautos:

 

Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto.

 

Los Inteligentes:

 

Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente.

 

Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.

 

En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.

 

Los Malvados:

 

Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.

 

Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.

 

Los Estúpidos:

 

Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones.

 

Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

 

La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos.

 

Referencia: “Allegro Ma Non Troppo” – Carlo M. Cipolla (1)

 

(1) Para no caer en el chiste fácil sobre el apellido, os advierto que el tal Cipolla (1922—2000) , fue Catedrático de Historia económica en las Universidades de Pavía y Berkeley, autor de numerosos libros y uno de los mejores historiadores del siglo XX.

MINICINE EXÓTICO PARA EL FIN DE SEMANA ( 7 )

HOY: STAR WARS TURCO

El protagonista realizando un histérico/pétreo entrenamiento para su enfrentamiento con los malvados galácticos.

BETTY PAGE


Bettie Mae Page nació el 22 de abril de 1923 en Nashville, Tennessee (Estados Unidos) y se crió junto a otros seis hermanos. Siendo niña, su padre fue encarcelado y como su madre no podía hacerse cargo de sus vástagos, la pequeña Bettie y dos de sus hermanas fueron entregadas a un orfanato. Muchos años después, Page describiría a su padre como un obseso sexual que empezó a acosarla sexualmente cuando ella tenía 13 años.

Page fue a la universidad. Consiguió un título de humanidades en el Peabody College, de Nashville. Pronto se trasladó a San Francisco y empezó su carrera de modelo en los años 40. Posaba para el que sería el primero de sus tres maridos. Tras el divorcio, en 1947, Page se trasladó a Nueva York para continuar su carrera. Allí conoció a la fotógrafa Bunny Yeager. Una de las instanténeas que le tomó acabó en las páginas de Playboy.

La imagen mostraba a una Page que guiñaba un ojo a la cámara. Como única indumentaria llevaba un gorro de Santa Claus, mientras decoraba un árbol de Navidad. Fue un momento clave. "Un hito en la historia de la revista", según indicó tiempo después el fundador de la publicación, Hugh Hefner. Rápidamente, su cabellera negra y sus curvas generosas se estamparon en posters, álbumes de cromos y juegos de cartas en todo el país. Para la propia Page no resultó tan rentable. La modelo lamentaría años después que Yeager amasara una fortuna con aquellas fotos. Y, sobre todo, que nunca la compensara.

Con su melena morena, sus atractivos ojos azules y su amplia sonrisa, Page se creó una imagen de chica cercana. En sus imágenes aparecía comedida y traviesa a la vez. Eso sí, muchos de sus posados incluían escenas de fetichismo, bondage (práctica sexual que emplea ataduras) y spanking (azotes). Su imagen dio expresión a las fantasías eróticas de varias generaciones. Su imagen inspiró un modelo de voluptuosidad que inspiró personajes femeninos de películas y cómics.

Sus aptitudes artísticas, sin embargo, no convencieron a algunos legisladores americanos. Page fue citada a comparecer ante el Senado estadounidense. Se trataba de descubrir si había alguna conexión entre la pornografía (en la que se incluían sus imágenes) y la delincuencia juvenil. La aludida nunca acudió, aunque poco después , hacia 1958, en el clímax de su fama, Page desapareció de la vista del público y puso fin a sus días como modelo. Se convirtió en una cristiana renovada, pero debió luchar con problemas maritales y sufrió depresión y violentos cambios de humor. En 1992 abandonó un hospital psiquiátrico en California (oeste), donde había sido diagnosticada como paranoica esquizofrénica.

Incluso llegó a avergonzarse de haber posado desnuda. "Pero ahora casi todo el dinero que tengo se lo debo a que posé desnuda", señaló Page en una entrevista con la revista Playboy el año pasado. "Así que ya no me avergüenzo de aquello, pero sigo sin entenderlo".

Ya anciana, se negaba a ser fotografiada, para preservar su imagen mítica. "Quiero ser recordada como fui cuando era joven en mis tiempos dorados (...) Quiero ser recordada como la mujer que cambió la perspectiva de la gente respecto a la desnudez en su forma natural", explicaba.

Bettie Page, la pin-up más icónica de la América de los años 50, ha muerto en Los Ángeles a consecuencia de una neumonía. Tenía 85 años.

Inspiraciones:


 


 



Referencia: "Bettie Page" -I sabel Andrade- Midons Editorial 1996- / ”AFP”/“El País”/ http://www.eslahoradelastortas.com / http://www.bettiepage.com/




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LAS VIRTUDES DEL TRABAJO

LAS VIRTUDES DEL TRABAJO

¿Por qué hemos de trabajar?

Porque es una obligación que Dios ha impuesto a todos los hombres. El pájaro ha nacido para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.

 

¿Por qué razón han de trabajar además los niños?

Porque únicamente se alcanza el saber trabajando desde la niñez con perseverancia.

 

¿Han de trabajar también los que son ricos ?

Sí, señor; porque Dios ha impuesto la obligación de trabajar a todos los hombres, sin distinción de ricos ni pobres.

 

¿Qué males ocasiona la pereza?

Ocasiona innumerables males, porque es madre de todos los vicios, según nos advierte la Sagrada Escritura.

 

¿Qué vicios trae  más particularmente la pereza?

Trae más particularmente la tristeza, la glotonería, la hipocresía, y además es causa de muchas enfermedades.

 

¿Qué beneficios trae la laboriosidad?

Primeramente, la bendición de Dios y la satisfacción íntima nuestra; trae, además, el respeto de los hombres.

 

¿Con qué palabras nos ha impuesto Dios esta obligación?

Con éstas: “Comerás el pan con el sudor de tu rostro”

 

.... y por si eso no fuera suficiente, además "el trabajo dignifica al hombre".

 

Referencia: “Cartilla moderna de urbanidad- (Niños)”-1929- Nihil Obstat del censor Jaime Pons, S.J.

 

JUICIOS ANIMALES (y II)

JUICIOS ANIMALES (y II)

(.... continúa)

 

 

Pero los cerdos, aunque se llevaron la peor parte no fueron los únicos animales convictos de asesinato. Bueyes que corneaban a sus amos hasta matarlos y perros rabiosos fueron ahorcados, decapitados o despedazados por haber causado daños a los humanos. En la mayoría de estos procesos, los animales tenían muy pocas posibilidades de salir absueltos o de gozar de la clemencia del tribunal. Pero hubo alguna excepción, en  1379, en el pueblo belga de Saint-Marcel-le-Jeussery, una jauría de perros hambrientos, entre los que se encontraban varias crías, atacó la casa de un lugareño y mató a su hijo de corta edad. Los animales fueron capturados, juzgados y condenados a muerte. Pero el sacerdote local, Hubert de Poitiers, intervino ante el tribunal para pedir clemencia para las crías, y lo hizo alegando a su favor que habían sido malcriadas por los canes adultos. Los jueces se mostraron comprensivos e indultaron a los perritos.

 

En 1479 el obispo de Lausana dirigió un juicio contra una plaga de cochinillas, para las que pidió la excomunión. El principal argumento de la acusación era que las cochinillas no habían estado en el Arca de Noé, lo que demostraba el poco afecto que Dios sentía por ellas. Finalmente, las procesadas fueron anatematizadas en un auto que comenzaba con la siguiente imprecación: “Vosotras las acusadas, asquerosidad infernal, vosotras las cochinillas, que ni seréis citadas entre los animales...” Más suerte tuvo en cambio una colonia de termitas que en 1752 fue llevada a juicio en Brasil por haber semidestruido el monasterio de unos frailes franciscanos. El abogado de las hormigas argumentó que los insectos habían vivido en aquel lugar desde siglos antes de la llegada de los misioneros y colonizadores portugueses. Su alegato fue aceptado, y finalmente fueron los frailes quienes tuvieron que mudarse y dejar a las termitas como señoras de su antiguo asentamiento.

En agosto de 1487, una multitud de campesinos de la comarca francesa de Autun acudió al obispo Jean Rolin para pedirle que intercediera ante Dios para acabar con una plaga de ratones que estaba arrasando sus campos. Monseñor ordenó a los párrocos de la comarca que salieran a los campos para conminar a los roedores a que abandonaran el lugar; en caso contrario, se expondrían a la ira del Altísimo. Pero las exhortaciones de los religiosos no tuvieron efecto alguno, y los ratones siguieron a lo suyo, devorando las cosechas. Las crónicas cuentan que monseñor, iracundo al ver cómo aquellos animaluchos le desafiaban, ordenó que fueran juzgados por herejía. Como en todo proceso, hubo un abogado defensor, el joven letrado Barthélémy de Chassanée, quien, por el ingenio que demostró en este juicio, llegó a convertirse en uno de los juristas más célebres de su tiempo. El esforzado defensor pidió un aplazamiento porque sus clientes, los ratones, eran tan numerosos y vivían tan dispersos por todo el territorio que un solo auto de emplazamiento clavado a la puerta de la catedral no servía para avisarles de la celebración de la vista. Por eso, los sufridos sacerdotes de la diócesis tuvieron que salir nuevamente a los campos, esta vez a leer en voz alta el auto procesal para que los roedores estuvieran avisados. Convocado nuevamente el tribunal un mes después, los ratones seguían sin comparecer en la sala, por lo que el letrado solicitó un aplazamiento más, argumentando esta vez que los gatos sueltos por el territorio impedían que sus clientes salieran de sus escondites. Nuevamente, su petición fue aceptada. Chassanée logró retrasar el juicio en seis ocasiones con los pretextos más peregrinos, hasta que las autoridades eclesiásticas suspendieron finalmente aquel absurdo proceso.

 

En esta espiral de delirios procesales tampoco han faltado los animales sentenciados por delitos políticos. Así, en 1792, en plena Revolución Francesa, el mastín de un anciano aristócrata, el marqués de Saint-Prix, se abalanzó sobre el alguacil que venía a prender a su amo. El animal estaba disfrazado con una librea similar a la que usaban los soldados realistas. Aquello resultó argumento suficiente para que el perro fuera acusado de reaccionario y juzgado por actividades antirrevolucionarias. Finalmente, el can fue guillotinado junto a su amo.

 

 

Referencia: “Historia de los juicios medievales”- Michel Pastoureau/ “La sirena de Fidji”- Jan Bondeson / “Quo”- Puercos asesinos- Vicente Fernández

JUICIOS ANIMALES (I)

JUICIOS ANIMALES (I)

A partir del siglo XIII y a lo largo de los tres siglos siguientes, la cristiandad occidental entiende que existe la responsabilidad moral de los animales sobre los actos que cometen y por tanto deben ser juzgados y sentenciados, pasando la Iglesia a convertirse en el tribunal eclesiástico  para este tipo de juicios.
 
Mientras se espera el juicio, el animal es encarcelado: por ende, hay que alimentarlo, pagar a su carcelero y, eventualmente, al propietario del local. El encarcelamiento puede durar de una a tres semanas. A su vez, hay que pagar al verdugo y a sus asistentes, así como a los carpinteros, albañiles y personas de oficios diversos que instalaron el cadalso o prepararon los instrumentos de suplicio. Asimismo, buscar al animal culpable, escoltarlo hasta su prisión, conducirlo hacia su destino fatal requiere la intervención de sargentos y guardias. En la Edad Media, castigar el crimen cuesta caro, muy caro. Todas esas sumas, entonces, están cuidadosamente consignadas en los registros contables de la autoridad judicial o de un notario, donde también se registran los nombres de los beneficiarios y se indican, a veces, algunas precisiones sobre las tareas realizadas.
 

 

Uno de los animales juzgados con mayor frecuencia fueron  los cerdos, que sueltos por las calles de la ciudad o por el campo, no era extraño que produjeran heridas o incluso la muerte de personas, especialmente bebés a los que  se habían dejado solos, de forma imprudente, en las puertas de sus casas .

 

Para hacer más verosímil aún el juicio y el cumplimiento de la sentencia, las nuevas leyes indicaban expresamente que al cerdo condenado, tenía que cortársele el hocico y luego proceder a colocársele una máscara con rostro humano. Posteriormente se procedía a vestirle con las ropas del dueño para que en apariencia pudiese tener una leve similitud a un juicio humano y, claro, para dejar la impresión final de que también el castigo simbólico iba dirigido hacia el amo, como responsable indirecto de los actos del animal. Se observaban todos los formalismos legales y las reglas del tribunal: acusación, nombramiento de un defensor, proceso, discurso de la acusación y discurso de la defensa, para culminar finalmente con la sentencia. 

 

El incidente más célebre fue en 1386, conocido como el de la cerda de Falaise, Normandía , que ha trascendido a la posteridad gracias a que todos los detalles fueron recogidos minuciosamente para la posteridad por un escribiente local, Guiot de Montfort.

 

Una marrana bien rolliza fue acusada de infanticidio por matar a un niño devorándole el rostro y los brazos. El noble local, el vizconde Pere Lavengin, ordenó celebrar un proceso en el que el animal fue condenado a muerte. La cerda fue conducida al patíbulo disfrazada con ropas de persona, vestida con una chaqueta , calzones, calzas en las patas traseras, guantes blancos en las patas delanteras, donde el verdugo le amputó los brazos y el morro, tal y como ella había hecho con su víctima, y luego  colgada por los cuartos traseros hasta morir, cosa que sucedió pronto, a causa de la hemorragia masiva. Finalizada la ejecución, el público asistente desmembró al animal y celebró una parrillada. Pero lo más grotesco fue que se obligó a los granjeros a llevar a sus cerdos a que presenciaran la matanza, para que les sirviera de escarmiento.

 

Igual que este ejemplar, otro congénere suyo fue ejecutado en París en 1161, acusado de ¡regicidio! El animal se introdujo entre las patas del caballo que montaba el príncipe Felipe, hijo del rey Luis VI, y le hizo caer. El muchacho perdió la vida en el accidente y el puerco acabó destripado públicamente en un cadalso.

 

En 1572, en Toledo, otro cerdo que había devorado a un niño fue, además de ejecutado, acusado de sacrilegio por haber comido carne un Viernes Santo.

(.... continuará)

 

Referencia: “Historia de los juicios medievales”- Michel Pastoureau/ “La sirena de Fidji”- Jan Boudeson / “Quo”- Puercos asesinos- Vicente Fernández

SUJETADORES

SUJETADORES

En el transcurso de la historia los pechos han desaparecido de la vista pública. Alrededor del año 2500 a.C., las mujeres de la Creta minoica, por ejemplo, llevaban unos sujetadores que alzaban los pechos desnudos superponiéndolos al resto de la indumentaria.

 

En cambio, en el mundo clásico, de orientación muy masculina, las mujeres griegas y romanas se ceñían el busto con una faja para reducir su volumen, moda que reintroducirían siglos más tarde los Padres de la Iglesia. De hecho, desde su aparición en Grecia hace 4500 años, el sujetador y el corsé han sido las prendas principales con las que los hombres han intentado remodelar a las mujeres a su gusto.

 

En ciertos períodos, se idearon dispositivos para aumentar el tamaño de unos pechos considerados inadecuados según los cánones de la época. Los primeros anuncios públicos de lo que después se conocería como “postizos” aparecieron en París en el siglo XIX. El “perfeccionador del busto” consistía en unas almohadillas de lana que se insertaban en un corsé de ballenas. Más tarde, en aquel mismo siglo, las mujeres francesas pudieron adquirir las primeras almohadillas de goma, denominadas “pechos de limón” a causa de su forma y tamaño. Durante estas décadas, los sujetadores o sostenes eran simples ampliaciones de los corsés.

 

El primer sujetador moderno hizo su aparición en el año 1913, por obra de Mary Phelps Jacobs, una dama de la sociedad neoyorquina, que fue la responsable de la decadencia del corsé.

 

Las mujeres elegantes de la época llevaban corsés de ballenas y cordaje, que eran incómodos y dificultaban los movimientos. Sin embargo, a Mary Jacobs no le preocupaba la comodidad sino la apariencia, y en el año 1913 adquirió un carísimo vestido de noche para una fiesta de sociedad. Este vestido revelaba claramente el contorno de su corsé, por lo que la señora Jacobs, ayudada por su doncella francesa, confeccionó un sucinto sujetador sin espalda, valiéndose de dos pañuelos blancos, una cinta y un cordón. Las amigas que admiraron este improvisado modelo, tan ligero y práctico, recibieron uno como regalo, pero una carta de una desconocida, que contenía un dólar y el pedido de una de esas prendas, decidió a Mary Jacobs a presentar dibujos de su modelo ante la oficina de patentes.

 

En noviembre del año 1914, se le concedió una patente para el sujetador sin espalda y, ayudada por un grupo de amigas, Mary Jacobs confeccionó manualmente varios centenares de sujetadores. Pero sin el apropiado marketing, este negocio no tardó en venirse abajo. Casualmente, Mary Jacobs fue presentada poco después a una diseñadora de la Warner Brothers Corset Company de Bridgeport, Connecticut, a la que explicó su invención y cuando esta empresa le ofreció 1.500 dólares por los derechos de patente, Mary aceptó.

 

Aparecieron seguidamente innovaciones del modelo de Mary Jacobs. En los años veinte intervino la tela elástica, y en los treinta aparecieron el sujetador sin tirantes y las copas de tamaño estándar.

 

Ida Rosenthal, una emigrante judía rusa que, con la ayuda de su marido, fundó la Maidenform, introdujo las diferentes tallas de sujetadores.

 

Durante los años veinte, la llamada “flapper” era, la moda exigía en las mujeres un pecho plano y un aspecto más bien de muchacho. Ida Rosenthal, modista de oficio, alteró la tendencia al promover unos sujetadores que realzaban el busto. Combinando su propia experiencia como modista y los patrones de papel, agrupó a las mujeres americanas en categorías según el tamaño del busto, y produjo una línea de sujetadores tendente a realzar la figura femenina de las diferentes edades, desde la pubertad hasta la madurez. Su seguridad en el retorno del busto pronunciado como elemento de la moda creó la industria Maidenform, evaluada en cuarenta millones de dólares.

En los años sesenta, cuando las muchachas quemaban sujetadores como símbolo de liberación femenina, preguntaron a Ida Rosenthal si este movimiento señalaba la desaparición del negocio de los sujetadores, y ella contestó: “Somos una democracia. Toda persona tiene derecho a vestirse o desvestirse.” Y añadió: “Sin embargo, cumplidos los treinta y cinco años la mujer no tiene una figura que pueda prescindir del sujetador. El tiempo está a mi favor.”

 

Aunque parezca mentira, más de dos tercios de las españolas no usan la talla de sujetador apropiada para su tamaño de pecho, ni elige el tipo de sujetador más adecuado a su cuerpo. De hecho, hasta un 94% no sabe exactamente cuál es la talla que debería usar, y este desconocimiento podría, incluso, desembocar en serios problemas mamarios.
Alrededor del 30% de las consultas médicas por dolor de mamas, durezas o marcas está "relacionada con el uso de un sujetador inadecuado". Asimismo, las cefaleas, dolores de espalda y deformaciones posturales también tienen en ocasiones que ver con una mala elección del sujetador. Por ello, aunque se tengan en cuenta factores estéticos a la hora de escoger un sujetador, siempre ha de primar el confort.
A la hora de comprobar cuál es tu talla exacta de sujetador, es importante que sepas que la cifra que indica la etiqueta (85, 90, 95...) se corresponde con la medida del contorno, mientras que la letra hace referencia al tamaño de la copa. Para calcular la primera cifra tienes que medir tu contorno exactamente por debajo del pecho, y  para descubrir cuál es tu letra, tendrás que hacer lo mismo, pero a la altura de pezón ( la A será la más pequeña y la D la mayor).
 
También debes tener en cuenta que durante la menstruación el pecho aumenta de tamaño, por lo que no debes mediante en esos días, y que los senos suelen variar y cambiar de tamaño con el paso del tiempo, por lo que hay que comprobar su medida de manera periódica.

Para que te hagas una idea, la modelo Cindy Crawford o Kate Moss utilizan un 85 B.
 
Y como curiosidad, el encargo de  Howard Hughes a ingenieros de aviación para que diseñearan un nuevo tipo de sujetador de media copa que realzara el busto de la actriz Jane Russell.

 

Cronología

3000 a.C- Mujeres romanas utilizan bandas para sostener sus senos mientras hacen deportes, y para ocultar un busto adulto.

1600- El corsé se convierte en la pieza interior que moldea la figura femenina en forma de “S”.  El ceñidor dominaría en el vestir femenino hasta el siglo XIX.

1889- Herminie Cadolle inventa el Bien-être, una pieza interior compuesta de dos prendas: un tipo de sostén y un ceñidor.

1907 - El modisto francés Paul Poiret catapulta el brassière a la fama convirtiéndolo en una pieza interior imprescindible  para llevarse  con sus glamorosos vestidos.

1920- El sujetador de esta época se distingue por componerse de dos triángulos de tela unidos por una cinta.
Pero, también estaba en boga el busto pequeño, por lo que muchas mujeres utilizaban bandas u otros artefactos para aplanar el busto.

1930- Se enfoca la atención en el busto. Durante este período, las sweater girls se convierten en símbolos sexuales. Figuras como Lana Turner  lucían suéteres de cachemira y jersey de seda que pronunciaban sus pechos.

1940-50- Dominan las figuras voluptuosas y  predomina el sujetador puntiagudo. Para el filme The Outlaws, Howard Hughes comisiona a ingenieros de aviación para que diseñen un nuevo tipo de brassière de media copa que realce el busto de la actriz Jane Russell.

1960- Se pone de moda el busto pequeño. En Estados Unidos las mujeres queman sus sujetadores en señal de protesta. Se estila llevar la ropa sin sostén.

1977- Las deportistas Hinda Miller y Lisa Lindahl crean el sports bra. Su invención llamada Jogbra nace de la unión de dos jockstraps (suspensores).

1980- Madonna alcanza el estrellato poniendo de moda exhibir la ropa interior. La lencería goza de gran popularidad entre mujeres profesionales y fanáticas del ejercicio.

1990- La compañía Victoria’s Secret comenzó a ganar reconocimiento entre consumidores al utilizar en los noventa a top models en sus campañas y catálogos. Desde el 1996,  confeccionan un sostén de piedras preciosas de valor multimillonario para su colección Fantasy Bra. 

1993- Madonna se reinventa y su gira llamada Blond Ambition cautiva con un vestuario de brassières puntigudos diseñados por el francés Jean Paul Gaultier.

1994- El Wonder Bra conquista a las féminas que desean resaltar sus senos. Algunos estiman que en su apogeo, se vendía 1 cada 15 segundos en los Estados Unidos.

2000- En el nuevo milenio se  han desarrollado  sujetadores con copas de silicona que se adhieren al seno para un look ultranatural.


Referencia: “OKS”-Abril 2007