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FRANZ

Minicine de terror para el fin de semana

La Taxa Camarae

La Taxa Camarae

La historia del Papado está repleta de vidas ejemplares. Una de las más representativas  es la del Papa (1513-1521) León X , abad a los 7 años y cardenal a los 13.

 

 

Y como muestra, algunas de sus aficiones y ocurrencias: 

 

Sincero y cínico. Recién nombrado Papa dice:“Dios nos ha dado el papado. Disfrutémoslo” y considera la corte papal como “un centro de diversiones”

 

Amante de los placeres mundanos .Sibarita burdo, borracho, frívolo y cínico, amante de la ociosidad, el placer y los placeres carnales, y en consecuencia padre de muchos hijos bastardos, a quienes nombró Duques, los hizo grandes Señores; e hizo que se casaran con mujeres de las mejores familias. No por ello descuidaba a los jovencitos a quienes les dedicaba especial atención.

 

Gran cazador y consumado gourmet. Tenía un coto de caza cerca de Roma para su uso exclusivo y el de los cardenales, el cual abarcaba diez millas cuadradas de bosque. A cualquier intruso que fuera encontrado ahí, se le cortaban las manos y los pies, se quemabasu casa y sus hijos eran vendidos como esclavos.

 

Amante de la fiestas. Organizador de bailes de máscaras para sus cardenales y sus damas, ofrecía suntuosos banquetes en los que de los pudines salían jóvenes desnudos.

 

Comilón. Uno de sus banquetes, al que asistió el embajador de Venecia, constó de sesenta y cinco platos. Los platillos incluían sesos de monos, lenguas de perico, peces vivos de Constantinopla, carne de simio, codorniz y ciervo, todo preparado con exquisitas salsas y servido con vinos aromáticos y fruta de tres continentes.

 

Despilfarrador. Se ahorraba el lavado de platos haciendo que las vajillas de plata se lanzaran al río Tiber al terminar cada plato.

 

Bromista. En una ocasión, hizo que cubrieran carroña con una salsa de sabor fuerte. Fingiendo que era un platillo papal, se lo sirvió a los pobres.

 

Fiel al protocolo. Su amante, Alfonso Petrucci, recibió como regalo, el nombramiento de cardenal , pero como intentó asesinarlo sobornando al médico florentino Battista de Vercelli para que lo envenenara, introduciéndole veneno por su maltrecho ano, mientras le operaba las hemorroides, acabó tras los tormentos de rigor, estrangulado por un moro con una cuerda de seda color púrpura, dado su rango cardenalicio.

 

Vendedor. Vendía puestos de cardenales a ateos, previo pago de entre 24.999 y 70.000 ducados.

 


En el año 1517, promulgó el fárrago “ Taxa Camarae” , relación de tarifas para perdón de pecados. Y ahí van las 35 perlas , para leer y no creer:

 

1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.

 

2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Mas si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.

 

3. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.

 

4. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.

 

5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.

 

6. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.

 

7. La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al Papa 87 libras, 3 sueldos. En caso igual, el marido pagará igual suma; si hubiesen cometido incestos con sus hijos añadirán en conciencia 6 libras.

 

8. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio, costará a los culpables 131 libras, 7 sueldos.

 

9. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.

 

10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.

 

11. El marido que diese malos tratos a su mujer, pagará en las cajas de la cancillería 3 libras, 4 sueldos; si la matase, pagará 17 libras, 15 sueldos, y si la hubiese muerto para casarse con otra, pagará, además, 32 libras, 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.

 

12. El que ahogase a un hijo suyo, pagará 17 libras, 15 sueldos (o sea 2 libras más que por matar a un desconocido), y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras, 1 sueldo por la absolución.

 

13. La mujer que destruyese a su propio hijo llevándole en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos.

 

14.Por el asesinato de un hermano, una hermana, una madre o un padre, se pagarán 17 libras, 5 sueldos.

 

15. El que matase a un obispo o prelado de jerarquía superior, pagará 131 libras, 14 sueldos, 6 dineros.

 

16. Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones, pagará 137 libras, 6 sueldos, por el primer asesinato, y la mitad por los siguientes.

 

17. El obispo o abad que cometiese homicidio por emboscada, por accidente o por necesidad, pagará, para alcanzar la absolución, 179 libras, 14 sueldos.

 

18. El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero, pagará 168 libras, 15 sueldos.

 

19. El hereje que se convirtiese, pagará por su absolución 269 libras. El hijo de hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera, no podrá rehabilitarse sino mediante el pago de 218 libras, 16 sueldos, 9 dineros.

 

20. El eclesiástico que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores, entregará al Pontífice 17 libras, 8 sueldos, 6 dineros, y le será perdonada la deuda.

 

21. La licencia para poner puestos de venta de varios géneros bajo el pórtico de las iglesias, será concedida mediante el pago de 45 libras, 19 sueldos, 3 dineros.

 

22. El delito de contrabando y defraudación de los derechos del príncipe contará 87 libras, 3 dineros.

 

23. La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes o monjas, licencia para comer carne y lacticinios en las épocas en que está prohibido, pagará 781 libras, 10 sueldos.

 

24. El monasterio que quisiere variar de regla y vivir con menor abstinencia que la que le estaba prescrita, pagará 146 libras, 5 sueldos.

 

25. El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos.

 

26. El apóstata vagabundo que quisiere vivir sin trabas, pagará igual cantidad por la absolución.

 

27. Igual cantidad pagarán los religiosos, así seculares como regulares, que quisieran viajar en trajes de laico.

 

28. El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras, 1 sueldo.

 

29. El bastardo que quisiere recibir órdenes sagradas y gozar beneficios, pagará 15 libras, 18 sueldos, 6 dineros.

 

30. El hijo de padres desconocidos que quiera entrar en las órdenes, pagará al tesoro pontificio 27 libras, 1 sueldo.

 

31. Los laicos contrahechos o deformes que quieran recibir órdenes sagradas y poseer beneficios, pagarán a la cancillería apostólica 58 libras, 2 sueldos.

 

32. Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho; mas el tuerto del ojo izquierdo pagará al Papa 10 libras, 7 sueldos. Los bizcos pagarán 45 libras, 3 sueldos.

 

33. Los eunucos que quisieran entrar en las órdenes, pagarán la cantidad de 310 libras, 15 sueldos.

 

34. El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios, se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado.

 

35. El que por haber quebrantado un juramento quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota de infamia, pagará al Papa 131 libras, 15 sueldos. Además entregará 3 libras para cada uno de los que le habrán garantizado.

  

Y hay más, muchísimos más chicos alegres del Papado

  

Referencia: " El libro prohibido del cristianismo " - Jacobo Fo

Idiotas, imbéciles y otras definiciones

Idiotas, imbéciles y otras definiciones

Para definir con propiedad a algun@os sujet@s ,ahí va una aclaración sobre la denominación que se le ha dado a las personas con discapacidad a lo largo de la historia, así como su tratamiento.


En algunas sociedades antiguas, era normal el infanticidio cuando se observaban anormalidades en los niños y niñas; un ejemplo está en el pueblo de Esparta que, por su carácter ofensivo, no permitía miembros no válidos.


Tras la aparición de la iglesia cristiana, se condena el infanticidio pero se alienta a atribuirles el origen de cualquier suceso sobrenatural y se les denominan endemoniados o endemoniadas, personas poseídas por el demonio y otros espíritus infernales, sometiéndoles a prácticas exorcistas (y a otras mucho más expeditivas, como la hoguera, añado).


Durante los siglos XVII y XVIII, a quien tenía una discapacidad psíquica se le consideraba persona trastornada, que debía ser internada en orfanatos, manicomios, sin recibir ningún tipo de atención específica. Se les denominaba
imbéciles, amentes, débiles mentales, diferentes, locos o locas.


A finales del siglo XVIII y principios del XIX, se inicia la institucionalización, de modo específico, de quienes tienen una discapacidad psíquica. Esto se debió a la idea de que había que proteger a las personas normales de la no-normal. La persona con discapacidad es separada, segregada, discriminada. Aparece la terminología niños y niñas
idiotas en el entorno de quienes investigan la materia y, posteriormente desde el ámbito médico, oligofrénicos u oligofrénicas.


Esta situación se alarga hasta comienzos del siglo XX por ser considerados como
seres perturbados y perturbadores, antisociales y obsesos sexuales.


A lo largo del siglo XX, las personas con discapacidad todavía son rechazadas. Es conocido que, en la época de la socialdemocracia nazi, fueron otras de las víctimas del holocausto. En Suecia, hasta mediados de los años 70, se esterilizaba a las personas con discapacidad, incluso, sin su consentimiento.


Con la aparición de las escalas de inteligencia se comienza a hablar de
torpes y retrasados o retrasadas. Según se avanza en el tiempo, hablamos de deficiencia mental, minusvalías, handicapado, discapacidad psíquica, y, finalmente, se habla de retardo mental, aunque otras corrientes y estudios prefieren utilizar términos como discapacidad intelectual.


También están los
borderline, como por ejemplo una de nuestras queridísimas Infantas, dicen gentes  malvadas; pero ese es un asuntillo que antes muerto que tocarlo.



Y para terminar un par de curiosidades sobre el idiota y el imbécil:



Idiota


En su origen la palabra idiota no tuvo el significado de menosprecio que tiene ahora. En la Grecia, “idiota” era el hombre que vivía retirado, en oposición a quien llevaba una vida pública o se dedicaba a la política (igualito que algunos hoy en día). Clásica


Como a menudo quien vive apartado de los demás, se vuelve huraño, raro e ignorante, cuando la palabra idiota pasó del griego al latín, ya tomó el matiz peyorativo actual.


Durante la Edad, idiota servía para designar al monje que no sabía latín; llamando ladino al  que hablaba latín o latino. Media



Imbécil


Imbécil, por su origen, no es ningún insulto. El imbécil era la persona que no tenía apoyo o influencia; la persona débil frente a la fuerte o poderosa que contaba con buenos apoyos e influencias.


El báculo era el bastón o signo de poder, de apoyo. El obispo tiene el báculo; el alcalde lleva la vara de mando. Pues bien, en latín, al que no tenía báculo lo llamaban “imbecilis”, o sea, sin baston, que significa sin apoyo, sin valedor que lo defendiera.


Después imbécil, significaría débil de mente.

 

Referencia: “Inventario general de insultos” –Pancracio Celdrán—Ediciones del Prado-1995

 

Jonathan Swift

Jonathan Swift

Por si acaso , y para aquellos que no sepan quien es Jonathan Swift (1667-1745), creo oportuno escribir una breve y necesaria semblanza de la curiosa vida del autor de la sátira "Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público", y que he publicado troceada en 6 partes, para más fácil digestión,  bajo el nombre genérico de "La cocina antropofágica".

 

Hijo póstumo de un humilde abogado inglés con bufete abierto en Dublín, Jonathan Swift nació el 30 de noviembre de 1667. Pobre y huérfano de padre, ayudado por unos parientes acomodados, entra en la Universidad de Dublín, con unos zapatos rotos y un único traje que limpia diariamente con vinagre aguado. Allí,  sus compañeros, gente rica, rehúsan su compañía, lo que produce amargura en Swift y poca dedicación en sus estudios, graduándose finalmente como Bachiller en Artes, “por gracia especial”, es decir por lástima. Un buen día decide recibir las sagradas órdenes.

 

En 1701 vuelve a Londres. En su Carta aviso a un joven poeta Swift, preguntándose si un escritor, en particular, es diferente de un cochero, se responde a sí mismo : “Deberéis buscar cuanto antes un empleo para vuestra musa en relación con su capacidad y sus talentos, como lechera, cocinera o criada para todo; quiero decir que debéis alquilar vuestra pluma a un partido que os dé salarios y protección”.

 

Con semejante filosofía, se pone al servicio del partido político del que obtiene más beneficio. André Maurois nos dice que llegó a ser “un poder dentro del Estado, el panfletario oficial del partido torie; el familiar de los ministros”.

 

Durante el año 1710 dirige el periódico torie “Examiner”. Al fin, sus amigos políticos lo nombran deán (1) de la catedral de San Patricio, en Dublín, cuyas rentas administra.

 

Su libro más famoso “Los viajes de Gulliver” escrito en 1720 y no publicado hasta 1726, sale sin nombre de autor. La tercera y cuarta parte del libro narran el viaje de Gulliver a la isla de Lupata y al país de los houyhnhnms y los repugnantes yahoos ( la humanidad tal y como la ve Swift). Es, dicen los críticos, un libro devastador, que aunque  vendido como literaratura fantástica infantil y juvenil, esconde un fondo tenebroso.

  

Comienza la hambruna de Irlanda, y es cuando en 1729 escribe la cruel sátira “Una modesta proposición :Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”.

 

Swift va perdiendo el juicio lentamente, pasea casi 10 horas diarias, habla solo. Un día afirmará solemnemente : ¡Estoy loco!

 

Y lo estaba. Muere en 1745  , deja todos sus bienes para la construcción de un manicomio, y es enterrado en la catedral de San Patricio.

 

 

(1) Dean: Cabeza del cabildo de una catedral, inferior en jerarquía a prelado u obispo.

 

Sexo clásico español: El cipote de Archidona

Sexo clásico español: El cipote de Archidona

Érase que se era un mozo que estando el 31 de octubre de 1971 con su novia en un espectáculo flamenco en el pueblo de Archidona, aprovechando la oscuridad de las sala y manita va manita viene, vio para su espanto, y el de la novia, como de tanto trajín acababan manchadas las ropas de un matrimonio sentado varias filas atrás. 

 

El matrimonio impuso la correspondiente denuncia, y el caso fue juzgado por un tribunal de Málaga , que el 3 de marzo de 1972 dictó la siguiente sentencia:

 

“Resultando probado y así se declara, que el día 31 de octubre de 1971, en el cine Archidona, de la ciudad de Archidona, durante la presencia de un espectáculo de cate flamenco,, la procesada masturbó a su novio, el también procesado, teniendo éste el miembro viril fuera del pantalón,, lo que provocó que salpicara de semen  a un espectador y a su esposa,, causando desperfectos en sus ropa, parcialmente valorados en 3.500 ptas y 1.600 pesetas respectivamente; y puesto lo ocurrido en conocimiento de la Policía municipal, los procesados fueron expulsados , con la consiguiente publicidad”

 

La cosa habría acabado ahí, si no fuera porque, en mala hora para el mozo y su novia, Alfonso Canales le comunicó por carta la historia a Camilo José Cela, y la cosa se enredó hasta tal punto que salieron a la luz todos y cada uno de los vicios y virtudes del mozo en cuestión:

 

Así en carta remitida a Cela por el profesor adjunto de patología médica de la Universidad de Granada, y refiriéndose al arma del delito, la describe como:

 

“ De forma cilíndrica, o quizás levemente troncocónica, daba, en estado de lucimiento y descapullez, las siguientes medidas: diámetro de la base, 8,5 cm., longitud, 42 cm., diámetro de la cúspide 7,6 cm “

 

Estudio posteriores acreditaron , que el mozo acostumbraba a aliviarse, solo o en compañía, tres veces diarias, desayuno-comida y cena; y que lo que manchó al matrimonio, fue lanzado hacia atrás a una distancia de 2,40m.

 

Semejante hazaña hizo escribir a Don Camilo el 7 de febrero de 1972:

 

 “¡Bendito sea Dios Todopoderoso, que nos permite la contemporaneidad con estos cipotes preconciliares y sus riadas y aun cataratas fluyentes! Amén. ¡Viva España! ¡Cuán grandes son los países en los que los carajos son procesados por causa de siniestro!”

 

Y también versos le fueron dedicados:

 

Claro cipote, cuya frente altiva
cubre de nubes tan tupido velo
que nos hace creer que en ella el cielo
y en sus cojones su razón estriba.


En ti mostró su boca vengativa
el gran león, forzado de su celo,
y en ti de voluntad empieza el vuelo
del goterón de leche en lavativa.


Hoy proclama la gloria de Archidona
que anegas con tus huevos a su gente
por tu fluidora pija perseguida.


Hoy el mundo en tu justo honor pregona
que salvo incordio, chancro o accidente,
no hay pija cual tu pija en esta vida
.


Carta va, carta viene el caso es que la historia acabó en libro escrito por Camilo José Cela, publicado bajo el título de “ La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona” ,y hasta película tuvo en 1979 con el mismo título , con Elias Querejeta como productor, Camilo José Cela como guionista y nada menos que con los siguientes intérpretes: Josele Román, Francisco Algora, Antonio Gomero, Isabel Luque, Rafaela Aparicio, Laly Soldevila, Camilo José Cela, José Lifante, Manuel Alexandre, Luis Ciges y Emilio el Moro.

 

 

Y aquí tenemos la historia en imágenes y en boca de Camilo José Cela:

 

 

 

Referencia: “La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona” – Camilo José Cela 

Cocina antropofágica (y 6)

Cocina antropofágica (y 6)

Muchas otras ventajas podrían enumerarse. Por ejemplo, la adición de algunos miles de reses a nuestra exportación de carne en barricas, la difusión de la carne de puerco y el progreso en el arte de hacer buen tocino, del que tanto carecemos ahora a causa de la gran destrucción de cerdos, demasiado frecuentes en nuestras mesas; que no pueden compararse en gusto o magnificencia con un niño de un año, gordo y bien desarrollado, que hará un papel considerable en el banquete de un Alcalde o en cualquier otro convite público. Pero, siendo adicto a la brevedad, omito esta y muchas otras ventajas.

 

Suponiendo que mil familias de esta ciudad serían compradoras habituales de carne de niño, además de otras que la comerían en celebraciones, especialmente casamientos y bautismos: calculo que en Dublín se colocarían anualmente cerca de veinte mil cuerpos, y en el resto del reino (donde probablemente se venderán algo más barato) las restantes ochenta mil.

 

No se me ocurre ningún reparo que pueda oponerse razonablemente contra esta proposición, a menos que se aduzca que la población del Reino se vería muy disminuida. Esto lo reconozco francamente, y fue de hecho mi principal motivo para ofrecerla al mundo. Deseo que el lector observe que he calculado mi remedio para este único y particular Reino de Irlanda, y no para cualquier otro que haya existido, exista o pueda existir sobre la tierra. Por consiguiente, que ningún hombre me hable de otros expedientes: de crear impuestos para nuestros desocupados a cinco chelines por libra; de no usar ropas ni mobiliario que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad, holgazanería y juego en nuestras mujeres; de introducir una vena de parsimonia, prudencia y templanza; de aprender a amar a nuestro país, en lo cual nos diferenciamos hasta de los lapones y los habitantes de Tupinambú; de abandonar nuestras animosidades y facciones, de no actuar más como los judíos, que se mataban entre ellos mientras su ciudad era tomada; de cuidarnos un poco de no vender nuestro país y nuestra conciencia por nada; de enseñar a los terratenientes a tener aunque sea un punto de compasión de sus arrendatarios. De imponer, en fin, un espíritu de honestidad, industria y cuidado en nuestros comerciantes, quienes, si hoy tomáramos la decisión de no comprar otras mercancías que las nacionales, inmediatamente se unirían para trampearnos en el precio, la medida y la calidad, y a quienes por mucho que se insistiera no se les podría arrancar una sola oferta de comercio honrado.

 

Por consiguiente, repito, que ningún hombre me hable de esos y parecidos expedientes, hasta que no tenga por lo menos un atisbo de esperanza de que se hará alguna vez un intento sano y sincero de ponerlos en práctica. Pero en lo que a mí concierne, habiéndome fatigado durante muchos años ofreciendo ideas vanas, ociosas y visionarias, y al final completamente sin esperanza de éxito, di afortunadamente con este proyecto, que por ser totalmente novedoso tiene algo de sólido y real, trae además poco gasto y pocos problemas, está completamente a nuestro alcance, y no nos pone en peligro de desagradar a Inglaterra. Porque esta clase de mercancía no soportará la exportación, ya que la carne es de una consistencia demasiado tierna para admitir una permanencia prolongada en sal, aunque quizá yo podría mencionar un país que se alegraría de devorar toda nuestra nación aún sin ella.

 

Después de todo, no me siento tan violentamente ligado a mi propia opinión como para rechazar cualquier plan propuesto por hombres sabios que fuera hallado igualmente inocente, barato, cómodo y eficaz. Pero antes de que alguna cosa de ese tipo sea propuesta en contradicción con mi plan, deseo que el autor o los autores consideren seriamente dos puntos. Primero, tal como están las cosas, cómo se las arreglarán para encontrar ropas y alimentos para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, ya que hay en este reino alrededor de un millón de criaturas de forma humana cuyos gastos de subsistencia reunidos las dejaría debiendo dos millones de libras esterlinas, añadiendo los que son mendigos profesionales al grueso de campesinos, cabañeros y peones, con sus esposas e hijos, que son mendigos de hecho: yo deseo que esos políticos que no gusten de mi propuesta y sean tan atrevidos como para intentar una contestación, pregunten primero a lo padres de esos mortales si hoy no creen que habría sido una gran felicidad para ellos haber sido vendidos como alimento al año de edad de la manera que yo recomiendo, y de ese modo haberse evitado un escenario perpetuo de infortunios como el que han atravesado desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar la renta sin dinero, la falta de sustento y de casa y vestido para protegerse de las inclemencias del tiempo, y la más inevitable expectativa de legar parecidas o mayores miserias a sus descendientes para siempre.

Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.

 

Referencia:  “Una modesta proposición:
Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”- Jonathan Swift –Dublín, Irlanda-1729

Minicine animado para el fin de semana (2)

Cocina antropofágica (5)

Cocina antropofágica (5)

Pero a fin de justificar a mi amigo, él confesó que este expediente se lo metió en la cabeza el famoso Psalmanazar, un nativo de la isla de Formosa que llegó de allí a Londres hace más de veinte años, y que conversando con él le contó que en su país, cuando una persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cadáver a personas de calidad como un bocado de los mejores, y que en su época el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por un intento de envenenar al emperador, fue vendido al Primer Ministro del Estado de Su Majestad Imperial y a otros grandes mandarines de la corte, junto al patíbulo, por cuatrocientas coronas. Ni en efecto puedo negar que si el mismo uso se hiciera de varias jóvenes rollizas de esta ciudad, que sin tener cuatro peniques de fortuna no pueden andar si no es en coche, y aparecen en el teatro y las reuniones con exóticos atavíos que nunca pagarán, el reino no estaría peor.

Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.

He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.

Primero: En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.

Segundo: Los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.

Tercero: Puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.

Cuarto : Las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.

Quinto : Este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.

Sexto: Esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.
(Continuará....) 
Referencia: "Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público." -Sátira   de Jonathan Swift- Dublín, Irlanda -1729.