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FRANZ

Cocina antropofágica (4)

Cocina antropofágica (4)

He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.

Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.

Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.

Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.

Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.

En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.

Una persona muy respetable, verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas, no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus parientes más cercanos.

Pero con la debida consideración a tan excelente amigo y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos; porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto.

En cuanto a la mujeres, creo humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que estuviera.

 

Referencia :"Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público."-Sátira   de Jonathan Swift -Dublín, Irlanda-1729.

Cocina antropofágica (3)

Cocina antropofágica (3)

El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio, de éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos. Porque no podemos emplearlos ni en la artesanía ni en la agricultura; ni construimos casas (quiero decir en el campo) ni cultivamos la tierra: raramente pueden ganarse la vida mediante el robo antes de los seis años, excepto cuando están precozmente dotados, aunque confieso que aprenden los rudimentos mucho antes, época durante la cual sólo pueden considerarse aficionados, según me ha informado un caballero del condado de Cavan, quien me aseguró que nunca supo de más de uno o dos casos bajo la edad de seis, ni siquiera en una parte del reino tan renombrada por la más pronta competencia en ese arte.


Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor.

Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.

Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.

Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.


(Continuará...)

 

Referencia: Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público- Sátira  de Jonathan Swift - Dublín, Irlanda-1729.

Cocina antropofágica (2)

Cocina antropofágica (2)

Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna.

Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.

Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.

  

Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.

Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.

 

Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.

 

(Continuará…… )

 

Referencia: “Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”-Sátira  de Jonathan Swift-Dublín, Irlanda, 1729.

Cocina antropofágica (1)

Cocina antropofágica (1)

Sostiene el humorista, anarquista,viajero y gastrómo , escritor y articulista Julio Camba ( 1884-1962) que, siguiendo los hallazgos del sabio francés monsieur Varigny, la cocina caníbal sería la dieta más sana y armónica que se pueda adoptar.

Parece ser que Varigny tuvo de huéspedes unas ranas a las que dió cada día una minuta de plato único: ancas de rana.

A pesar de que la carne de rana es inferior en calorías a las demás carnes, las pequeñas bestias alcanzaron un peso no igualado por sus colegas mejor alimentadas.

Comerse a un semejante, pensó el sabio, es absorber una alimentación específica ideal.

Puesto que el hombre toma los alimentos para transformarlos en sustancia humana, ¿qué mejor que ingerir esa sustancia directamente?

Ante estas conclusiones tan claras a favor de la tesis antropófagas, vemos con sorpresa que esta dieta encuentra dos rotundas oposiciones:

Una, la de aquellos que no encuentran apetitosa la carne de sus vecinos, desde el punto de vista gastronómico.

Otra, si cabe más exaltada, la de aquellos que no aceptan de ninguna manera, ser comidos por sus semejantes, ni por ninguna de las otras bestias que comparten su entorno.

Camba encuentra obstáculos de carácter exclusivamente organoléptico, y no ve en una chuleta de misionero más que una carne correosa e insípida. En cuanto a la sesada de sabio piensa que no sabrá a nada de interés.

Un mundo que tolera que nos comamos la moral y los derechos de nuestro prójimo, se opone obstinadamente a que nos comamos al prójimo mismo.

Y ya que tenemos que prescindir de esta despensa tan nutrida y abundante, piénsese en los gordos norteamericanos, ¿por qué no nos comemos a la más inteligente de las otras bestias?

Comiendo carne de perrito casero nos aproximamos a este equilibrio, muchos dicen que son mejores que las personas, librando así a los corderitos de ser degollados en su más tierna infancia.

Nuestro alcalde nos lo agradecería al librarle de uno de sus problemas: mantener limpias las aceras del rosario de paquetitos fecales que adornan nuestra ciudad.


 
 
El divertido Topor

Y acontinuación nos ponemos manos a la obra con unas recetas caníbales de Roland Topor,  artista francés de origen polaco, nacido en 1938 y muerto en 1997, que se dedicó principalmente a escribir y dibujar, pero que también fue actor, realizador de cine y televisión, etc. y que junto con Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowski fue fundador del grupo Pánico de teatro de vanguardia.

 

Miope al gratin:

 

El miope se parece al que padece de presbicie, sólo que tiene los ojos más grandes y una raya al medio. Sus anteojos tienen que ser retirados para que pueda ser colocado al gratin. Se prepara como el bacalao.

Niña en servilleta
:

 

Lave y perfume las niñitas, que deben ser más bien finas. Cocínelas como brochette a fuego vivo. Ponga a freír unas rebanadas de pan tostado y coloque una servilleta bajo cada niña. Se sirven las niñas sobre la mesa, envueltas en las servilletas. Es necesario servir una niña por persona.

Hombre a la sal gruesa:

 

Una vez cocido el hombre en una marmita, después de quitarle los lazos que lo retenían, debe ser colocado sobre un plato y rodeado con algunas ramas de perejil o verduras utilizadas en la cocción. Se lo sala a último momento con sal gruesa, que realza su sabor de manera agradable.

Mamá a las rosas blancas
:

 

Bese a mamá en las dos mejillas y luego córtela en dos; échela en agua hirviendo; quítele la cabeza que sonríe bondadosamente –podría arruinarle el apetito–, la columna vertebral y todos los huesos que pueda. Prepare las papas cocidas y cortadas en rodajas que pondrá en una ensaladera. Mézclelas con pequeños cachitos de su mamá, y alíñelo todo con aceite de oliva en el momento de servir. No se olvide de poner unas rosas blancas debajo del plato: protegerán el mantel y además, a su mamá le gustaban tanto…

Bobo adornado:

 

Tome un bobo, desnúdelo, búrlese de él. Dele unas patadas, mátelo, córtelo en trozos de igual grosor y póngalo en una marmita junto con un buen pedazo de manteca, sal, pimienta, especias, ajos y perejil picado. Déjelo asarse bien y añada un chorrito de vino blanco y un poco de caldo. Cuando el bobo empiece a hervir retírelo del fuego y sírvalo bien adornado. Cómaselo discretamente hablando de alguna otra persona.

Campeón sobre el podio:

 

Consérvelo durante veinticuatro horas en la más cruel incertidumbre. Después termine con él lo más rápidamente posible. Hágalo cocer en agua sin sal y sírvalo sobre un puré de trufas.

Enamorados desenamorados:

 

Separe a dos enamorados. Ponga en una olla un trozo de manteca del tamaño de un bebé. Cuando la manteca esté caliente, mate a los enamorados desechos en lágrimas, vacíelos, y, después, póngalos a cocer juntos. Cuando hayan adquirido una bonita palidez, retírelos. Haga un caldo con harina y manteca, sal, pimienta, un ramito de muguete (si es temporada), tomillo y laurel. Vuelva a echar a los enamorados en la olla, con una docena de cebollitas tiernas y, quince minutos antes de servir, añada unos cuantos champiñones. Se pueden agregar unos golpes y unas cuantas heridas.

Referencia: "Seminario sobre Julio Camba"- Ricardo Moya

 

La ajetreada historia del origen del mundo

La ajetreada historia del origen del mundo

No, no se trata de un artículo guarrillo, así que algun@s de vosotr@s ya podéis dedicaros a otra cosa; se trata del famosísimo cuadro de  Gustav Coubert , pintado en 1866, titulado  “El origen del mundo”.

 

Pintado en 1866 y sin título, permaneció oculto en colecciones privadas durante 130 años. , hasta que fue expuesto por primera vez el 26 de junio de 1995 en el Musée d’Orsay, en París, donde permanece.

 

Fue Charles Leger, especialista en la obras de Courbet, quien se atrevió a darle título en 1935: L’origine du monde” (El origen del mundo). Los comisarios de una gran exposición sobre Courbet realizada en París en 1977 no se atrevieron a exponerlo, a pesar de estar disponible. Sí se incluyo, en cambio, en otra similar  realizada en Nueva York en 1988.

 

Nunca faltó un comprador que quisiera incorporar el cuadro a su colección privada. El primero fue seguramente el embajador turco en París; Khalil Bey, que, al parecer, fue quien lo encargó al propio Coubert; lo guardó durante dos años en su cuarto de baño, oculto tras una cortina verde.

 

Luego pasó a Jean Baptiste Faure, barítono de la Ópera de París, pero su mujer le pidió deshacerse de la obra. El 1888 estaba en manos de un marchante de París, en cuya trastienda, y solo a un reducido círculo de confianza, exhibía la obra.

 

Nada se sabe del cuadro durante los siguientes  años. Cuentan que pasó a la colección particular de un gobernador civil famosos por su puritanismo ( y por sus perversiones ), y más tarde a un ginecólogo que lo utilizaba como reclamo, y más tarde  a un burdel.

 

Lo cierto es que en 1912, una prestigiosa galería compró el cuadro, y se inició su carrera internacional cuando François de Hatvany, un coleccionista de Budapest, se lo llevó a su ciudad.

 

El cuadro fue robado por el ejército de ocupación nazi. Por supuesto la primera intención fue destruirlo, pero después de sopesar los pros y los contras decidieron salvarlo. El principal motivo: la obra estaba valorada en uno 300.000 dólares. Terminó en manos del ejército soviético, quien lo devolvió a su legítimo dueño.

 

En 1955, Sylvia Lacan, la protagonista de “La regla del juego”, de Renoir, pidió a su marido, un conocido psicoanalista, el cuadro de Courbet como regalo, y lo consiguió. El precio: un millón y medio de francos. El cuadro era tabú, pero estaba muy bien valorado. No pudo conservar durante mucho tiempo el regalo; ante las insistentes críticas de los vecinos y del servicio, que no podían soportar ver el cuadro colgado, tuvo que deshacerse de él.

 

En 1967, el sexólogo Zwang publica la primera foto de la obra; en 1977 es reproducida por primera vez en un libro de arte, y en 1988 se expone por primera vez en un museo: The Brooklyn Museum of Art.

 

En 1994, el libro “Adorations perpètuelles” , de Jacques Henric, fue secuestrado para impedir su distribución , por llevar una reproducción del cuadro en la portada.

 

En 1995 el cuadro pasó al Musée d’Orsay, reforzándose la seguridad a su alrededor por el temor a las reacciones del público. El ministro de Cultura francés, Douste-Blazy, realizó el discurso de ingreso de la obra en las colecciones nacionales; pero no se fotografió con él.

 

Y así hasta hoy. Os espera pues en el Musée d’Orsay

 

 

Referencia: ¿ De qué se ríe la Mona Lisa?-Mabel Figueruelo

La fatales consecuencias de la masturbación

 


Referencias : “Libro sin título” París 1844 

Reflexiones para el fin de semana

Referencia: http://minchinela.com/repronto

 

Ponga a un difunto en su dedo

Ponga a un difunto en su dedo

La empresa sevillana Iris Gem, especializada en crear diamantes a partir del cabello humano, firmó recientemente un acuerdo con los Servicios Funerarios de Barcelona con el fin de distribuir allí sus productos.

En una entrevista concedida a Europa Press, el director de comunicación, Luis Martínez, indicó que "sólo en Barcelona capital, las defunciones por año ascienden aproximadamente a un siete por ciento del total en España", por lo que el convenio firmado "es muy importante".

Asimismo, Luis Martínez aseguró que "ya se está negociando con otras importantes empresas del sector funerario nacional y también de Francia e Inglaterra", aunque no detalló cuáles por el momento.

Por su parte, la responsable de los servicios de comunicación de los Servicios Funerarios de Barcelona, Marta Aladrén, expuso que la idea de incluir diamantes dentro de sus ofertas "nos vino a partir de la Feria Internacional de Productos y Servicios Funerarios (Funermostra) de Valencia, donde se presentó una empresa que convertía en diamantes las cenizas del difunto".

No obstante, Marta Aladrén refirió que en Barcelona "sólo hay un 30 por ciento de incineraciones sobre el total de fallecidos", y , según dijo, "nosotros queríamos ofrecer este servicio a la totalidad de las familias, por lo que contactamos con Iris Gem".

A partir de la firma del convenio, los Servicios Funerarios pusieron a disposición de sus clientes la posibilidad de tener "un recuerdo eterno" de sus seres queridos fallecidos.

Según explicó Marta Aladrén, el proceso consiste en enviar un mechón del difunto "perfectamente sellado" a Sevilla, dónde se crea el diamante Iris Gem y se vuelve a enviar a Barcelona en el plazo aproximado de entre siete y nueve semanas.

Durante su estancia en la capital hispalense, el mechón de cabello pasa, según contó Luis Martínez, por un proceso de extracción del carbono --un 40 por ciento-- y después se somete, gracias a una "avanzada tecnología", a las mismas condiciones de temperatura y presión que se producen en la naturaleza durante el proceso de formación de los diamantes "de mina".

Respecto a las dimensiones y aspecto de los diamantes Iris Gem, Luis Martínez ofreció "mucha variedad", ya que "se puede elegir entre azul, amarillo claro y oscuro y verde; y los tamaños van desde los 0,20 quilates hasta dos una vez tallados.
 
Así pues, a partir de ahora , quien no lleve al difunto , en forma de diamante engarzado en  anillo , es porque no quiere. Y es que el negocio de la muerte es mucho negocio.
 
Referencia:  Europa Press