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TIEMPOS MODERNOS

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TRUCOS DE CINE

TRUCOS DE CINE

 

Nueva publicación por problemas de edición en el anterior.

En el cine, de convertir en verdadero lo que no lo es, se ocupan los efectos especiales, que uno de los criterios de clasificación divide en tres tipos: los ópticos, llamados también efectos visuales o fotográficos, que consisten en la manipulación de una imagen fotografiada; los mecánicos (denominados también efectos prácticos o físicos), que se realizan durante el rodaje en vivo de la película. Estos incluyen muñecos mecánicos, escenografía, pirotecnia, lluvia artificial, etc; y los  efectos de sonido.

Entre los ópticos y los mecánicos,  éstos son los más comunes:

Maquillajes. Se utilizan para producir el efecto visual deseado sobre lo que se aplica. Puede tratarse de prótesis o máscaras completas. Ver http://batiburrillo.blogia.com/2008/101502-maquillajes-monstruosos.php

Apariciones y desapariciones rápidas de personajes. Se logra hacer aparecer la figura, de repente, interrumpiendo la filmación. Se coloca en escena al personaje y se continúa filmando. El escenario no debe variar nada ni tampoco las luces.

 

Apariciones y desapariciones rápidas de personajes transparentes. El personaje se transparenta en el escenario, es decir, a través de su cuerpo vemos también el escenario. Se impresiona dos veces el mismo trozo de película. Una vez con el personaje sobre fondo negro, de esta manera el fondo no sale en la fotografía y la otra, se toma el escenario solamente. El resultado es que se superponen las dos imágenes. El efecto se llama sobreimpresión o doble exposición y no siempre es necesario fotografiar una de las figuras sobre fondo negro, depende de si el personaje queramos que sea transparente.

 

Hacer invisible a un hombre. Al actor que interpreta al hombre invisible se le recubre, primero, de pies a cabeza de una malla negra (cabeza, ojos y manos comprendidos). Luego se viste al actor con todas sus ropas y se le filma sobre un fondo negro. Aparecerá en la imagen sin cabeza. Si a su vez le tomamos cuando se está quitando toda su ropa irá desapareciendo hasta quedar completamente invisible. Existen también otros procedimientos pero éste es el más sencillo.

 

Transparencia. Se utiliza para conseguir que la figura de un actor aparezca en un lugar sin haber estado en él. Se coloca una pantalla transparente y detrás de ella un aparato de proyección que proyecta las imágenes de un decorado. Luego se coloca al actor delante de la pantalla y se le filma con el decorado que se transparenta en la pantalla. Hay otros sistemas más perfectos pero más complicados.


Maquetas. Con este procedimiento se logran representar grandes y costosos escenarios o seres monstruosos que destruyen toda una ciudad. En realidad se usan pequeñas reproducciones, maquetas. El uso más espectacular del truco con maquetas es la reconstrucción de catástrofes, naufragios, avión que se estrella, descarrilamiento, choque de trenes, etc. Estos accidentes tienen lugar en decorados donde las montañas, el mar, los árboles,… son reproducciones a tamaño reducido, e igual ocurre con los trenes, coches y aviones. Un actor en medio de estas maquetas da la impresión de ser un gigante. Parecerá un enano si por el contrario el decorado es gigantesco. Con efectos de perspectiva se pueden combinar maquetas y decorados reales. En realidad son engaños ópticos.

 

La lluvia y las tempestades. Simples mangas de riego lanzan el agua al aire produciendo la lluvia. Ventiladores gigantes originan el viento. La niebla es aceite mineral finamente vaporizado y cuyas capas se mantiene mucho tiempo en el aire.

 

La noche de día. A esta “noche” tan particular , se le llama la noche americana: un truco que se utilizó hasta finales de los años 50 y que consistía en que pareciera de noche cuando en realidad la escena se había filmado a plena luz del día.

 

Lo que se hacía era filmar en un día soleado, cerrar un poco el diafragma de la cámara para que entrara menos luz y ponerle un filtro azul al objetivo. Así se conseguía la sensación de imagen nocturna, aparentando que la acción transcurría de noche.

 

El seco por mojado. Técnica para filmar escenas que transcurren bajo el agua, pero que se producen en seco.

 

Se filma al actor en un plató vacío. A sus pies se ponen unos ventiladores potentes par que el aire mueva sus ropas y su cabello. A continuación se añaden por ordenador lo que los técnicos llaman efectos de agua. Es decir, distorsiones en la imagen, un color azulado, burbujas de aire,….

 

Finalmente la escena se filma a cámara lenta. Así, los movimientos del actor parecen tan lentos y tan torpes como si estuviera, realmente, debajo del agua

 

Explosiones e impactos de balas. Se entierran bombas de humo y tierra o petardos dentro de las rocas y se hacen explotar a distancia eléctricamente y en el momento en que los actores están sobre ellas o cerca.


Derrumbamientos. Se emplean materiales ligeros. Estos materiales inofensivos caen sobre los actores durante las explosiones sin producirles ningún daño.


Cámara lenta y rápida. La cámara lenta se logra fotografiando las figuras a más velocidad de la normal, o sea, a más de 24 imágenes por segundo. Después se proyectan a velocidad normal y el efecto resulta lento. Los movimientos rapidísimos, mecánicos, de las viejas películas cómicas, se consiguen, al contrario, filmando a menos de 24 imágenes por segundo. Luego en la proyección a velocidad normal producen un efecto de aceleración.


Las reservas. Otro efecto fotográfico son las reservas. Una parte del fotograma puede quedar sin impresionar: la primera mitad. Ello resulta fácil si tapamos una parte del objetivo de la cámara: la mitad exactamente. La parte no impresionada del fotograma puede ser ahora fotografiada si descubrimos la parte tapada antes y ocultamos la otra de la misma manera. De esta forma, un mismo actor, puede interpretar en la pantalla los papeles de dos hermanos gemelos.

 

Efectos ópticos. Este tipo de efectos especiales se caracteriza porque afectan a la imagen en si misma. El efecto se logra mediante trucaje óptico ya sea por medio de espejos, superposiciones, reserva de material, impresora óptica, etc. Es decir, el truco se logra en el mismo momento en que se rueda y se puede ver. El ejemplo más típico son las transparencias.

Otro tipo de efectos visuales son los que se logran a través de la infografía con la creación de gráficos creados por ordenador, que suplantan elementos reales, los modifican o los complementan.

Referencias: Wikipedia / http://membres.lycos.fr/cinemaniacos / Curiosidades, gazapos y anécdotas de Hollywood – Eduardo Llorente y David Erauskin- Roca Editorial de libros, S.L. / Cinefectos: Trucajes y sombras- Guzmán Urrero- Royal Books S.L.

TRUCOS DE CINE

TRUCOS DE CINE

 

En el cine, de convertir en verdadero lo que no lo es, se ocupan los efectos especiales. Tradicionalmente se dividen en tres tipos: los efectos ópticos, llamados también efectos visuales o fotográficos, que consisten en la manipulación de una imagen fotografiada; los efectos mecánicos (denominados también efectos prácticos o físicos), que se realizan durante el rodaje en vivo de la película. Estos incluyen muñecos mecánicos, escenografía, pirotecnia, lluvia artificial y etc; y los  efectos de sonido.

Entre los ópticos y los mecánicos,  éstos son los más comunes:

Maquillajes. Se utilizan para producir el efecto visual deseado sobre lo que se aplica. Puede tratarse de prótesis o máscaras completas. Ver http://batiburrillo.blogia.com/2008/101502-maquillajes-monstruosos.php

Apariciones y desapariciones rápidas de personajes. Se logra hacer aparecer la figura, de repente, interrumpiendo la filmación. Se coloca en escena al personaje y se continúa filmando. El escenario no debe variar nada ni tampoco las luces.

 

Apariciones y desapariciones rápidas de personajes transparentes. El personaje se transparenta en el escenario, es decir, a través de su cuerpo vemos también el escenario. Se impresiona dos veces el mismo trozo de película. Una vez con el personaje sobre fondo negro, de esta manera el fondo no sale en la fotografía y la otra, se toma el escenario solamente. El resultado es que se superponen las dos imágenes. El efecto se llama sobreimpresión o doble exposición y no siempre es necesario fotografiar una de las figuras sobre fondo negro, depende de si el personaje queramos que sea transparente.

 

Hacer invisible a un hombre. Al actor que interpreta al hombre invisible se le recubre, primero, de pies a cabeza de una malla negra (cabeza, ojos y manos comprendidos). Luego se viste al actor con todas sus ropas y se le filma sobre un fondo negro. Aparecerá en la imagen sin cabeza. Si a su vez le tomamos cuando se está quitando toda su ropa irá desapareciendo hasta quedar completamente invisible. Existen también otros procedimientos pero éste es el más sencillo.

 

Transparencia. Se utiliza para conseguir que la figura de un actor aparezca en un lugar sin haber estado en él. Se coloca una pantalla transparente y detrás de ella un aparato de proyección que proyecta las imágenes de un decorado. Luego se coloca al actor delante de la pantalla y se le filma con el decorado que se transparenta en la pantalla. Hay otros sistemas más perfectos pero más complicados.

Maquetas. Con este procedimiento se logran representar grandes y costosos escenarios o seres monstruosos que destruyen toda una ciudad. En realidad se usan pequeñas reproducciones, maquetas. El uso más espectacular del truco con maquetas es la reconstrucción de catástrofes, naufragios, avión que se estrella, descarrilamiento, choque de trenes, etc. Estos accidentes tienen lugar en decorados donde las montañas, el mar, los árboles,… son reproducciones a tamaño reducido, e igual ocurre con los trenes, coches y aviones. Un actor en medio de estas maquetas da la impresión de ser un gigante. Parecerá un enano si por el contrario el decorado es gigantesco. Con efectos de perspectiva se pueden combinar maquetas y decorados reales. En realidad son engaños ópticos.

 

La lluvia y las tempestades. Simples mangas de riego lanzan el agua al aire produciendo la lluvia. Ventiladores gigantes originan el viento. La niebla es aceite mineral finamente vaporizado y cuyas capas se mantiene mucho tiempo en el aire.

 

La noche de día. A esta “noche” tan particular , se le llama la noche americana: un truco que se utilizó hasta finales de los años 50 y que consistía en que pareciera de noche cuando en realidad la escena se había filmado a plena luz del día.

 

Lo que se hacía era filmar en un día soleado, cerrar un poco el diafragma de la cámara para que entrara menos luz y ponerle un filtro azul al objetivo. Así se conseguía la sensación de imagen nocturna, aparentando que la acción transcurría de noche.

 

El seco por mojado. Técnica para filmar escenas que transcurren bajo el agua, pero que se producen en seco.

 

Se filma al actor en un plató vacío. A sus pies se ponen unos ventiladores potentes par que el aire mueva sus ropas y su cabello. A continuación se añaden por ordenador lo que los técnicos llaman efectos de agua. Es decir, distorsiones en la imagen, un color azulado, burbujas de aire,….

 

Finalmente la escena se filma a cámara lenta. Así, los movimientos del actor parecen tan lentos y tan torpes como si estuviera, realmente, debajo del agua

 

Explosiones e impactos de balas. Se entierran bombas de humo y tierra o petardos dentro de las rocas y se hacen explotar a distancia eléctricamente y en el momento en que los actores están sobre ellas o cerca.

Derrumbamientos. Se emplean materiales ligeros. Estos materiales inofensivos caen sobre los actores durante las explosiones sin producirles ningún daño.

Cámara lenta y rápida. La cámara lenta se logra fotografiando las figuras a más velocidad de la normal, o sea, a más de 24 imágenes por segundo. Después se proyectan a velocidad normal y el efecto resulta lento. Los movimientos rapidísimos, mecánicos, de las viejas películas cómicas, se consiguen, al contrario, filmando a menos de 24 imágenes por segundo. Luego en la proyección a velocidad normal producen un efecto de aceleración.

Las reservas. Otro efecto fotográfico son las reservas. Una parte del fotograma puede quedar sin impresionar: la primera mitad. Ello resulta fácil si tapamos una parte del objetivo de la cámara: la mitad exactamente. La parte no impresionada del fotograma puede ser ahora fotografiada si descubrimos la parte tapada antes y ocultamos la otra de la misma manera. De esta forma, un mismo actor, puede interpretar en la pantalla los papeles de dos hermanos gemelos.

 

Efectos ópticos. Este tipo de efectos especiales se caracteriza porque afectan a la imagen en si misma. El efecto se logra mediante trucaje óptico ya sea por medio de espejos, superposiciones, reserva de material, impresora óptica, etc. Es decir, el truco se logra en el mismo momento en que se rueda y se puede ver. El ejemplo más típico son las transparencias.

Otro tipo de efectos visuales son los que se logran a través de la infografía con la creación de gráficos creados por ordenador, que suplantan elementos reales, los modifican o los complementan.

Referencias: Wikipedia / http://membres.lycos.fr/cinemaniacos / Curiosidades, gazapos y anécdotas de Hollywood – Eduardo Llorente y David Erauskin- Roca Editorial del libros, S.L. / Cinefectos: Trucajes y sombras- Guzmán Urrero- Royal Books S.L.

 

 

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

 

Entre las polémicas Cruzadas, organizadas entre el siglo XI y el XIII,  tan alabadas por unos como aborrecidas por otros, existe una especialmente desconocida: La Cruzada de los niños. Supuestamente organizada en 1212, ha sido y es objeto de polémica entre los historiadores, y,  aunque por algunos ha sido considerada como una simple leyenda, la versión más ampliamente  aceptada sostiene que dispone de elementos históricos, aunque idealizados y magnificados por cronistas posteriores.

Según dichos cronistas, en mayo del año 1212, un adolescente llamado Esteban de Cloyes, se presentó en la corte del rey Felipe con una carta que, según afirmaba, le había sido entregada por Jesucristo en persona, junto con el encargo de predicar una cruzada.

 

El rey, sin prestarle atención lo envió de regreso, pero Esteban, en lugar de  volver a su casa, cayó en un fervoroso delirio y anunció a los cuatro vientos que Dios le había ordenado organizar una cruzada de niños , que por la pureza y bondad de sus integrantes, acabaría con el dominio infiel la ciudad santa de Jerusalén.

 

En menos de un mes las prédicas de Esteban , se dice que consiguió reunir a cerca de 30.000 niños franceses ante la mirada, unas veces atónita, otras burlona, de los adultos, acompañados por algunos religiosos y de otros peregrinos, emprendiendo con él una desastrosa marcha a través de Provenza con rumbo a Marsella, desde donde esperaban que el Señor separara las aguas, tal y como lo había hecho con el pueblo judío en el mar Rojo, para que ellos cruzaran el mediterráneo y llegaran a Tierra Santa sin siquiera mojarse los pies.

 

Al conocerse la noticia, en Alemania, se desencadenó un movimiento semejante, éste al mando de un muchacho llamado Nicolás quien, al igual que Esteban predicaba que el mar se abriría ante ellos. En poco tiempo reunió un ejército de niños, se habla de miles, que marcharon gustosos a derrotar a los infieles. Dicen que el  Papa Inocencio trató de disuadirlos, sin resultado, cuando un pequeño grupo llegó a Roma.

 

Escribe J. Lehmann en su obra Las cruzadas:

 

De los que habían salido de Colonia, menos de la tercera parte llegó a la ciudad portuaria de Génova a finales de agosto. El hambre, la sed y las penalidades del paso por los Alpes habían causado un auténtico desastre, cientos de cadáveres de niños quedaron desperdigados entre las montañas. También la expedición francesa padeció hambre y sed. Muchos murieron de inanición a los bordes del camino; otros volvieron como pudieron y regresaron famélicos a sus casas. Los pocos que lograron alcanzar Marsella o Génova corrieron enseguida a las playas para vivir el gran milagro de que el mar se abriera delante de ellos. Grande fue la decepción al comprobar que no sucedía tal cosa. Muchos pensaron que habían sido engañados por Esteban y emprendieron el regreso como pudieron, pero otros salían todos los días a la orilla del mar en espera de que se cumpliera el prodigio.

 

Algo parecido ocurrió a la cruzada alemana encabezada por Nicolás; tampoco en esta ocasión quiso hacer milagros el Señor. No se sabe con certeza, pero muchos murieron por el camino al igual que las otras expediciones. Algunos consiguieron llegar hasta Brindisi, otros, en especial las niñas, se quedaron en Italia por temor a las penalidades del regreso. Muy pocos fueron los que consiguieron volver a las regiones del Rin antes de la primavera siguiente. Los padres de los niños que habían perecido por el camino, después de haber creído en las promesas celestiales, clamaron venganza terrenal; el padre de Nicolás fue preso y ahorcado.

 

Aparentemente los niños franceses tuvieron más suerte en Marsella. Al cabo de varios días y como el mar insistía en no querer abrirse, dos mercaderes marselleses se declararon dispuestos a transportarlos sin cobrar, para mayor gloria de Dios. Esteban aceptó la oferta, y los dos mercaderes, Hugo el Hierro y Guillermo el Cerdo, fletaron siete barcos y zarparon.

 

Pasaron dieciocho años antes de que se volviese a tener noticia de lo que había sucedido a la cruzada infantil. En 1230, un sacerdote que regresaba a Francia procedente de oriente contó, cómo, cuando era un cura recién ordenado, acompañó a la expedición de Esteban; dos de los siete barcos se habían estrellado contra las rocas durante una tormenta, en la isla de San Pietro, al sudeste de Cerdeña, no hubo supervivientes, todos se ahogaron. En cuanto a los ocupantes de los otros cinco barcos, fueron llevados a Argel por los dos mercaderes y vendidos como esclavos. Los que no encontraron comprador en Argel fueron conducidos a Alejandría, donde se cotizaban mejor los esclavos francos. La mayoría fueron comprados por el gobernador egipcio para que trabajasen en sus fincas, y un pequeño grupo fue ofrecido en el mercado de esclavos de Bagdad. En total, según el sacerdote, debían sobrevivir unos 700; algunos de ellos quedaron libres en el año 1229, cuando el emperador Federico II firmó un tratado con el sultán Malik al-Kamil, pero muchos continuaron en la esclavitud hasta su muerte

 

Investigaciones recientes sugieren que, de ser cierta la Cruzada de los niños, los participantes no serían niños, o al menos no tan jóvenes. A principios del siglo XIII, grupos de vagabundos empezaron a vagar por Europa. Eran gente desplazada por los cambios económicos, que forzaron a muchos campesinos pobres del norte de Francia y Alemania a vender sus tierras. Estos grupos eran denominados pueri (del latín “chicos, niños”) de forma condescendiente, y de ahí la confusión transmitida de que se trataba realmente de niños.

 

Referencia: La cruzada de los niños-Marcel Schwob- Editora del Gobierno del Estado de Veracruz / Las cruzadas:Los aventureros de Dios- Jhannes Lehmann - Editorial Martínez Roca.

 

LOS NIÑOS, EL AZUL Y EL ROSA

LOS NIÑOS, EL AZUL Y EL ROSA

 

El color rosa para los vestidos de las niñas y azul celeste para los de los niños es una costumbre muy conocida, que no siempre ha sido así y que nació alrededor de 1920. Un reparto de colores para la primera infancia que, por otra parte, contradice nuestro simbolismo, para el cual el rojo es masculino, y el rosa (el pequeño rojo), es el color de los niños varones pequeños.

 

Por eso, en los cuadros antiguos se solía pintar al Niño Jesús vestido de color rosa, tanto en cuadros del siglo XIII como en cuadros del siglo XIX, en los que el Niño Jesús jamás aparece vestido de azul celeste.

 

En pinturas del Barroco se ven a menudo criaturas vestidas de pies a cabeza de color rosa. Y cuando aparecen con un yelmo en la cabeza y una espada en la cintura, nos parecen ejemplos inesperados de niñas que reciben una educación masculina, pero estas criaturas vestidas de rosa no son niñas, sino príncipes caracterizados mediante el rosa (el pequeño rojo) como futuros gobernantes.

Hasta 1900, el color para las niñas y los niños pequeños era el blanco. Si su vestimenta llevan lazos, éstos eran casi siempre rojos, pues según la tradición, los lazos rojos protegían contra el mal de ojo. Niños y niñas llevaban hasta la edad de cinco años el mismo tipo de vestido, largo hasta los pies. Los peleles, actualmente prenda típica de los bebés, aparecieron en 1920. Y los patucos y zapatos infantiles eran de color blanco, marrón y rojo.

 

A partir de entonces, se popularizó la moda de vestir a los niños de algún color , cuando ya era posible producir tintes resistentes al agua hirviendo. En esta época se produjo una verdadera revolución de la moda: la llamada "moda reformista" libró a las mujeres de los corsés y creó una moda específica para los niños. Antes, los niños vestían copias en miniatura de los trajes de los adultos. Ahora, niños y niñas llevarían los cómodos trajes y vestidos de marinero teñidos con índigo artificial, el nuevo tinte, el mejor de todos. De los trajes de marinero se derivó, con una lógica forzosa, el hecho de que el azul claro, o el azul en general, se convirtiesen en el color de los niños. Como color tradicionalmente contrario, el rosa se convirtió entonces en el color de las niñas.

 

A veces, se han aducido motivos religiosos para explicar este uso vestimentario del azul y el rosa ; poner a los recién nacidos el color de la Virgen para que ésta los protegiera durante el período difícil  y peligroso de la primera infancia. Pero semejante teoría no parece aceptable, por cuanto si bien el azul es efectivamente el color de María (desde el siglo XII), el rosa no lo es ni lo ha sido nunca. El segundo color de la Virgen, desde que se en 1854 se aprobó el dogma de la Inmaculada Concepción, es el blanco. Además, si bien es cierto que esta costumbre del azul y el rosa está implantado principalmente entre las familias cristianas, parece ser que se extendió más y antes en las familias protestantes que en los países católicos. Parece pues difícil atribuirla a un culto mariano.

 

Pero, el azul y el rosa parece que va más allá de de las cuestiones culturales o sociales. En un reciente estudio de la investigadora Anya Hurlbert, profesora de Neurociencia Visual de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), basado en las investigaciones llevadas a cabo por ella y su equipo de científicos , se concluye diciendo que la predilección por el color azul o rosa podría ser debido a causas biológicas, y se da una explicación evolutiva a la preferencia cromática que ha marcado a niños y niñas desde el momento de su nacimiento.

Los investigadores utilizaron una muestra de 171 hombres y mujeres jóvenes para que eligieran lo más rápidamente posible su color preferido entre una serie de rectángulos coloreados, presentados por parejas. Una roja y otra azul, una rosa y otra marrón, una amarilla y otra negra...Después de una serie de procesos de selección, se produjo lo que ya era obvio: cuado son chicos los que eligen, la favorita es la cartulina azul; en la selección de las chicas resulta el rosa el preferido.

Pero Hurlbert quiso ir más allá para verificar el carácter biológico de sus conclusiones y realizó el mismo experimento con estudiantes de origen asiático, dado que en estos países el significado cultural de los colores es distinto. En los países orientales, por ejemplo, el dolor por el luto se manifiesta a través del color blanco, en lugar del negro que es el imperante para realizar las demostraciones de dolor y muerte en Occidente.

Entonces procedieron a realizar el mismo test entre estudiantes voluntarios de nacionalidad china y comparar los resultados con los obtenidos por los jóvenes participantes de nacionalidad británica. Los resultados que se obtuvieron fueron idénticos. Entre los estudiantes chinos seguía prevaleciendo la preferencia del azul entre los niños, mientras que ellas se decantaban por los tonos rosados y rojizos.

“La evolución ha podido llevar a las mujeres a preferir los colores rojizos –frutas rojas, caras sonrosadas que indican salud-. Y la cultura lo que hace es explotar y dar forma a estas tendencias femeninas innatas”, indica Hurlbert en su estudio, a lo que ha denominado “nutrición frente a naturaleza”.

Esta preferencia tendría su origen en una época remota en que las mujeres se dedicaban a la tarea de recolección, para lo que desarrollaron una capacidad visual más especializada que les permitiera distinguir los frutos más rojos maduros.

Sobre la preferencia de los varones por el azul, la investigadora británica señala que sólo se pueden realizar especulaciones. Se trata de una preferencia antropológica basada en la cultura de nuestros ancestros, en las vastas sabanas de África, quienes habrían tenido una preferencia natural por los cielos azules, como signo de buen tiempo, lo que acompaña a las buenas cosechas, o el azul del agua, imprescindible para la vida del campo y de los seres humanos.

Referencias: Psicología del color - Eva Heller- Ed. Gustavo Gili /Dicciionario de los colores- Michel Pastoureau- Ediciones Paidós Ibérica, S.A /Agencias.

NÓMADAS Y QUINQUIS

NÓMADAS Y QUINQUIS

 

Han existido, y existen, “minorías malditas”, minorías marginadas y, en muchos casos, aborrecidas, que han ocupado distintas zonas de España durante siglos, como gitanos, judíos, moriscos, agotes, quinquis, vaqueiros, pasiegos, maragatos,…… Algunas de ellas, especialmente de gente sin oficio y carácter nómada, han sido especialmente perseguidas y, en algunos lugares o en épocas conflictivas, objeto de leyes durísimas contra ellas, estando muy documentada la correspondiente al periodo comprendido entre la Baja Edad Media y mediados del siglo XX.

 

Por ejemplo, en el título 40, bajo el encabezado De los homes andariegos de las Ordenanzas dispuestas en el Cuaderno de la Hermandad de Vizcaya , del año 1394, cuerpo legal por el que se regía la provincia, se dice:

 

porque en Vizcaya hay muchos andariegos e non auen señores propiamente con quien sirvan (…) andan pidiendo por al tierra e faciendo otros muchos males e daños e desaguisados de lo qual se siguen gran daño e destruimento de la tierra, por ende si el andariego fuere tomado que por la primera vez que yazga en el zepo seis meses e por al segunda vez, que mura por ello”

 

Lo cierto es que estos nómadas eran mirados con desconfianza por el pueblo y perseguidos sin descanso por las autoridades. Para el primero, podían suponer un peligro, pues dada la pobreza de estos caminantes, su subsistencia pasaría por pedir o robar. Para los segundos, seguramente constituían un ejemplo incómodo, unos transgresores que habían abandonado el arado y a su señor, y se paseaban en completa libertad por sus tierras.

 

Así, el recelo del pueblo llano y la antipatía de la  de la nobleza, dio lugar a que se promulgaran numerosas leyes, con objeto de que los nómadas se transformaran en sedentarios y tuvieran una residencia fija, y asimismo a encomendarles un señor y una porción de sus tierras que cultivar.

 

Curiosamente, salvo el de campesino todos los trabajos susceptibles de ser desarrollados  estuvieron proscritos hasta el siglo XIX. Los artesanos, sedentarios y urbanos, se protegían en sus hermandades gremiales, a menudo de carácter hereditario, y no aceptaban nuevos miembros. Los gremios se estructuraban por oficios y ejercían en ellos un severo control, procurando que se transmitieran de padres a hijos. No era posible, y menos para los trashumantes, conseguir que se les admitiese. En consecuencia, quedaban para los nómadas trabajos que no llegaran nunca a la categoría de oficios, y por consiguiente, tampoco estarán reglamentados, salvo con vistas a su prohibición y erradicación y los que las practiquen serán estigmatizados.

 

Así pues, generalmente agrupados o en solitario, ejercían algún trabajo a su alcance y vagaban de un sitio a otro, ofreciendo lo que podían ofrecer y distrayendo lo que se pudiera distraer. Una caravana que llegase de improviso a una población será recibida con cierto recelo, pero también con interés. Llegaban, juglares, bufones, buhoneros, caldereros, zahoríes y mucho más tipos curiosos. El pueblo llano no viajaba porque era difícil, caro y arriesgado, y aquellos desarrapados traían noticias, ciertas o inventadas,  pero siempre fabulosas, de lugares lejanos. Venderían también objetos artesanales, contarían historias, echarían la buena fortuna o podrían trabajar esporádicamente en grandes proyectos colectivos como una vendimia o una siega, o cualquier otra labor agrícola que necesitase de cuantos brazos se pudiera disponer.

 

Unos de estos nómadas, eran los quinquis, diminutivo de quincallero, es decir, aquel que elabora o comercia con quincalla (conjunto de elementos de metal de poco valor). También son llamados quinaores, e incluso andarríos o buhoneros, pero sería más propio hablar de mercheros.

 

Quinaores es como les designan los gitanos, con los cuales los qinquis han mantenido desde antaño una historia sumergida y paralela repleta de encuentros y desencuentros. El término es de origen caló, y significa mercader. Quinaor viene del verbo quinar , cuya traducción al castellano sería comerciar, mercar o comprar.

 

Andarríos o buhoneros son dos términos en desuso, pero que fueron muy comunes para designar, en su conjunto, a los vagabundos de todo tipo y condición: desde el mendigo hasta el feriante, pasando por el vendedor de baratijas; e incluso cómicos, actores, músicos y artesanos, con el único requisito de que todos ellos fueran ambulantes.

 

Merchero es el término más empleado para designar a los modernos quinquis. La opinión generalizada es que viene de mercha, germanía que se traduciría por tela o género textil. Sin embargo, parece más acertado emplazar su origen   en la palabra castellana mercero o vendedor de mercería.

 

Sobre el origen del quinqui no existe certeza. Las principales hipótesis apuntan, bien a una rama desgajada del tronco gitano en fechas desconocidas, bien  a grupos inconexos de vagabundos que recorren la Península desde el siglo XV o XVI, o bien a grupos de moriscos ( descendientes de musulmanes españoles, convertidos al cristianismo en 1501, en Castilla y en 1526 en la Corona de  Aragón que, no pudiendo o no quisiendo integrarse en la nueva sociedad cristiana fueron expulsados de sus tierras y perseguidos, pasando a formar parte de las caravanas de nómadas que recorrían España.

 

Los quinquis, con el paso del tiempo, llagarán a convertirse en una especie de merceros ambulantes. La venta de mercería parece ser su principal actividad, aunque la compaginan con muchas otras. Van y vienen por toda la geografía española aprovechando las ferias de los pueblos, en donde a veces son bien recibidos, ganándose la vida vendiendo baratijas, ropa o reparando lo que está al alcance de su industria y su talento.

 

Pero no todos eso nómadas serán iguales; existen por ejemplo los de “alicates y taladro” y los de “tijeras y varas de medir”. El primero, tendría una consideración inferior al otro, pero gracias a su trabajo y a cierto capital que ha invertido en  género más selecto para su comercio, logra el tan ansiado acceso social a buhonero de tijeras y vara de medir. Es decir, que se sería posible cambiar de estatus y condición, pasando de paria vagabundo a avecinándose en cualquier pueblo y ejerciendo de respetable comerciante.

 

También ocurre que la necesidad de supervivencia sin ningún medio, les obliga en ocasiones al robo, la picaresca, el comercio ilícito y demás engaños, lo cual les ha proporcionado una injusta y mala fama general. Por ello, y para entorpecer su identificación en situaciones difíciles, han recurrido a todo tipo de documentación falsa y a adoptar distintos nombres.

 

En el plano espiritual, el quinqui no suele destacar por su religiosidad sino por todo lo contario. Sin embargo, sí suele ser aficionado a las reliquias religiosas, ala imaginería y, en general, a los objetos de culto, por mucho que luego comercie con ellos sin mayores escrúpulos.

 

Como los mercheros eran rurales y su mundo era rural, y el abandono de este mundo dio la puntilla a su modo de vida. Los poblados de chabolas de las grandes ciudades se llenaron de quinquis. Convivían, y conviven, con gitanos y payos desheredados, aunque, por lo general, cada uno en su sitio.

 

Abandonar el carro y el camino supuso también abandonar sus trabajos habituales y buena parte de sus costumbres. La artesanía del cobre fue herida en una fábrica de acero y murió en una de aluminio. La venta ambulante de baratijas terminó en un local oriental de “Todo a cien” y el “tonto” y el “filo”, que se trabajaban el tocomocho y la estampita, pasaron a mejor vida.

 

Sus costumbres, como es lógico, también han sufrido importantes variaciones. De una parte, han debido adaptarse a sus nuevas condiciones de vida, en un medio urbano y sedentario. Todo su mundo tradicional hace agua y, al igual que los gitanos, cada vez observan menos las leyes de sus mayores, fundamentadas en la costumbre. El quinqui, que ha vivido mucho tiempo separado del resto de la sociedad, empieza a mezclarse de forma masiva, si bien todavía o hace, en general, con otros individuos de las capas más humildes. No obstante, los “ajuntamientos” entre quinquis y gitanos o entre quinquis y payos son acogidos con recelo, así como a los descendientes de estas uniones, si bien son aceptados en la comunidad. A éstos se les llama  entrevelaos y el recelo es que consideran al gitano más débil de carácter, más extrovertido, más suelto de lengua, y al payo como la “otra cultura”, como el representante de la sociedad que los ha marginado.

 

Pero lo peor para el quinqui ha sido el pasar a ser considerado como sinónimo de delincuente. Y eso ocurrió relacionándolos con algún "delincuente" famoso como Eleuterio Sánchez Rodríguez “El Lute” , hijo de familia merchera, y en especial con delincuentes juveniles (El Vaquilla, El Torete, El Jaro,..) marginados procedentes de degradados barrios suburbanos, que pasaron a transformarse en mito, y que mayoritariamente en los años 80, fueron protagonistas del que sería conocido como “cine quinqui” .(http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_quinqui).

 

Referencias: Minorías malditas –Javier García Egocheaga- TIKAL Ediciones / La España de los quinquis- Jesús de las Heras y Juan Villarín- Editorial Planeta.

EL CUERPO DE LOS TARADOS

EL CUERPO DE LOS TARADOS

 

Desde hace varias décadas, el Pentágono viene dictando a los cineastas qué decir y qué no decir. Y esto ha sido asumido por productores de cine y televisión  porque saben que  colaborar con el Pentágono puede ahorrarles mucho dinero. El presupuesto de una película puede verse reducido en millones de dólares si el ejército accede a colaborar con su producción. Y todo aquello que un productor debe hacer para conseguir esta ayuda es enviar cinco copias del guión al Pentágono para su aprobación, introducir en el guión los cambios propuestos por el mismo, rodar el guión tal y como lo ha aprobado éste y proyectar el montaje final ante un grupo de sus oficiales antes de su estreno público.

 

Es una especie de pacto con el Diablo que constituye un buen negocio para ambas partes; y lo único que Hollywood prefiere a una buena película es un buen negocio. Eso sí, el Pentágono no quiere tratar el lado negativo de la guerra o de situaciones militares , y sólo ofrece ayuda a películas , previamente censuradas,que ofrezcan versiones políticamente correctas del personal o de acciones militares. 

Esta relación funciona porque el Pentágono tienen lo que Hollywood quiere: acceso a miles de millones de dólares en forma de sofisticados equipos militares que inmortalizar en celuloide; y Hollywood tiene lo que el Pentágono quiere: acceso a las retinas de millones de espectadores y potenciales reclutas. Según un propio manual del ejército, la colaboración entre las Fuerzas Armadas y la industria del entretenimiento debe “contribuir al reclutamiento y permanencia del personal”.

 

Uno de los muchos ejemplos de esa colaboración, en este caso fallida,   es el de la película Forrest Gump (http://es.wikipedia.org/wiki/Forrest_Gump). En 1993, sus productores ansiaban tener ayuda militar para su película. Necesitaban helicópteros Chinook y otros artefactos militares de la época de la guerra de Vietnam y querían rodar parte de la película la base militar que la Infantería de Marina tiene en Perris Island, Carolina del Sur. Pero el Pentágono tenía muchas cosas que decir sobre la historia.

 

En un memorandum interno fechado el 29 de junio de 1993, el ejército se quejaba del “uso reiterado de lenguaje soez a lo largo del guión” y de que “ el contenido sexual resultaba  excesivo y gratuito”.

 

Sin embargo, las principales quejas del ejército se centraban en el propio Forrest Gump. Consideraban que aquel personaje bobo interpretado por Tom Hanks no era el tipo de soldado que el ejército hubiera reclutado para la guerra de Vietnam. Según un memorándum interno del Departamento de Ejército de Tierra, el guión de la película “transmite la impresión de que en la década de 1960 el ejército estaba formado por soldados ingenuos y de pocas luces”, una impresión a su parecer” tan infundada como perjudicial para su imagen”

 

El caso es que, efectivamente, durante la guerra de Vietnam el ejército reclutó soldados con un escaso coeficiente intelectual y, tras leer el guión original, la Infantería de  de Marina entendió que el film parecía aludir a un episodio poco conocido de la historia militar de los Estados Unidos: El "Proyecto 100.000". 

 

Ese proyecto,que en  1966 puso en marcha el secretario de Defensa de los EEUU, Robert S. McNamara , tenía como objetivo reclutar soldados para las Fuerzas Armadas entre personas que previamente habian sido rechazadas por no haber superado las pruebas de inteligencia mínima establecidas para el ingreso en el ejército. En total, fueron más de 350.000 los hombres de esas características que pasaron a engrosar las filas del ejército. Muchos de ellos acabaron sirviendo en Vietnam, donde sus compañeros los apodaron cruelmente “Moron Corps ("Cuerpo de los tarados"). A pesar de la evidencia, el Pentágono insistió en que nada de aquello había ocurrido

 

En el primer borrador del guión de la película que se envió al Pentágono, fechado el 23 de abril de 1993, Forrest Gump describe su unidad del siguiente modo: “ Lo que hacía especial a nuestra unidad era que todos nosotros éramos muy parecidos. Éramos lentos como tortugas. Alguien me dijo después que se trataba de un experimento consistente en juntar a un grupo de tarados y bobos que no cuestionarían ninguna orden”

 

Esta parte del guión tendría que modificarse si los productores deseaban recibir ayuda del ejército. Y así se hizo.

 

En la siguiente versión del guión enviado al Pentágono ya no existía ninguna referencia  al hecho de que la unidad de Gump estuviera integrada exclusivamente por bobos. Solo Bubba, el mejor amigo de Gump en el ejército, sigue siendo igual de bobo, tal y como da a entender su infantil obsesión por las gambas. El resto de los integrantes de la unidad de Gump aparecen como soldados “normales”.

 

En esta nueva versión también desparecen las referencias a “lentos como tortugas” así como “ .. se trataba de un experimento consistente en juntar a un grupo de tarados y bobos que no cuestionarían ninguna orden”. Tampoco queda ni rastro del fragmento en el que el oficial al mando de la unidad de Gump describe a sus hombres como “un atajo de idiotas”.

 

Pero el guión seguía sin satisfacer al ejército, que finalmente concluyó diciendo que  “Tal y como están las cosas, el Departamento del Ejército de Tierra no pude recomendar la aprobación del proyecto”. No hubo pues, ni acuerdo ni colaboración.

 

Por desagradar al Pentágono ,y por causas variadas, fueron castigadas sin ayuda, por ejemplo, las películas Trece días, El sargento de hierro, ¡Ataque!, Platoon, Nacido el 4 de julio, Entre el cielo y la tierra, Oficial y caballero, La teniente O’Neil, La delgada línea roja, Apocalypse nown,  Mars Attacks!,…. Fueron agraciadas en cambio, entre otras, Elegidos para la gloria, Armageddon, Black Hawk derribado, Pearl Harbor , Boinas verdes,…

 

Referencia: Operación Hollywood –David L. Robb- Editorial Océano S.L.

LA "COMEDIA DEL ARTE" Y EL PANTALÓN

LA "COMEDIA DEL ARTE" Y EL PANTALÓN

 

En la historia del vestido, el final del siglo XVIII señala un fenómeno de notable importancia cuyas consecuencias se pueden percibir todavía hoy; los hombres renunciaron a formas de atavío espectaculares, lujosas, excéntricas y elaboradas, reduciendo su indumentaria a un atuendo de estilo sobrio y austero. Desde los tiempos del Imperio romano hasta finales del siglo XVIII, no había habido diferencias sustanciales entre  la indumentaria masculina y femenina desde el punto de vista ornamental. Pero desde aquel periodo hasta nuestro siglo, la mujer goza del privilegio, en relación con la alta costura y de forma estricta, de ser la única depositaria del lujo, de la elegancia y de la belleza.

 

Las causas de la “gran renuncia” del sexo masculino se atribuyen de forma unánime a factores de carácter esencialmente político y social, estrechamente unidos en su origen al fenómeno de la Revolución francesa, de 1789. Las diferencias en el rango y en la distribución de la riqueza, propia de los ideales del antiguo régimen, que tendían a enfatizarse en la indumentaria y que en los siglos XV, XVI y XVII, la aristocracia había intentado  a menudo  por medio de leyes suntuarias, ya no se podían conciliar con los objetivos de esta gran conmoción social. El traje simple y uniforme, expresión de los valores de la revolución, sustituyó gradualmente a la diversificación y al lujo, representando también el inicio del ya difundido proceso de democratización del vestido.

 

La forma del traje masculino actual se remonta a los sucesos históricos que agitaron Francia durante el siglo XVIII, cuando los calzones hasta debajo de la rodilla y las medias se convirtieron en un tabú por sus connotaciones aristocráticas y los pantalones largos hasta los tobillos adquirieron la dignidad de atributo proletario, introducidos por los denominados “sans culottes” en la Revoución francesa.

 

Los “sans culottes” eran uno de principales grupos que intervinieron en el proceso revolucionario francés, término que procede de una prenda de vestir ,el culotte, que cubría las piernas hasta las rodillas, en donde las perneras podían estar sueltas o fruncidas con una goma que se metía en un dobladillo, que portaban a finales del siglo XVIII las clases acaudaladas de Francia y que, por contra, no era utilizado por las clases populares, que lo sustituían por pantalones largos. Los “sans culottes” procedían de los sectores menos acomodados la sociedad urbana francesa, compuestos de artesanos, sirvientes, pequeños comerciantes y obreros varios, es decir, aquellos que padecían con mayor intensidad la crisis económica que aquejaba a Francia desde 1788. Así, en Francia, el pantalon rayado fue, durante la Revolución, el sustituto de la culotte dieciochesca.

 

De todos modos, cualquiera que hayan sido las razones que indujeron a los franceses a hacer de los pantalones una prueba visible de la libertad, apenas conquistada, puede parecer irónico que eligieran como modelo el traje de los bufones italianos. De hecho, la palabra pantalón hace honor a Pantalone, el personaje de la Commedia dell’arte (Comedia del arte).

 

La Commedia dell’arte fue el nombre que se dio a las numerosas compañías teatrales formadas por entre diez y quince actores, que recorrían toda Europa entre el Renacimiento y el siglo XVIII representando sus comedias, siempre con sus mismo personajes: Arlequín, el Doctor, el Capitán, Polichinela, Pierrot, Tartaglia, Colombina, Briguella, Enamorados y Pantaleón, cada uno de los cuales simbolizaba una serie de virtudes y defectos. Todos los artistas, excepto los amantes jóvenes, llevaban máscaras y a diferencia del teatro tradicional, estos grupos contaban con mujeres para interpretar los personajes femeninos. Actuaban en las plazas de los pueblos y ciudades sobe una tarima, en la que improvisaban sus actuaciones ante un público que se concentraba espontáneamente.

 

Desde muy antiguo, se daba en Italia el mote pantaloni a los venecianos; según algunos, porque repetían con frecuencia el nombre de san Pantaleone, santo muy venerado en la ciudad de los canales; según otros, por contracción de pianta leone (’planta el león’), en referencia  a los mercaderes que iban a plantar el “león” (el león de san Marcos, emblema de Venecia) en las tierras en donde existía la posibilidad de establecer nuevos comercios.

 

Ese mote popular dio nombre en 1565 al  personaje Pantaleón, que representaba a un viejo mercader veneciano, unas veces rico y apreciado por la nobleza y otras veces arruinado, inocente y crédulo, al que siempre buscaban burlar , que mentía sobre su edad para atraer a las mujeres y que aparecía con una máscara marrón oscura, con nariz aguileña, cabellos grises y barba puntiaguda, y vestido  un con un apretado chaleco rojo, capa negra y con sus piernas enfundadas en una calzas rojas largas y ajustadas , para resaltar su virilidad, que le llegaban hasta los tobillos,  y posteriormente en una especie de calzones turcos muy largos y estrechos, algo semejantes a nuestros actuales pantalones.

 

Tanto se identificó a este personaje con su vestimenta, que su nombre pasó a la prenda que cubría sus piernas,  designando a la prenda masculina, que tal y como la conocemos hoy, se empezó a usar en Europa a finales del siglo XVIII extendiéndose rápidamente a América. Los pantaloni italianos dieron lugar al francés pantalon y de ahí a nuestro pantalón, prenda que al principio no fue aceptada y que fue objeto de de numerosas protestas, alegando su  incomodidad y fealdad.

 

Referencia: El vestido habla – Nicola Squicciarino- Ediciones Cátedra, S.A. /La fascinante historia de las palabras- Ricardo Coca- Asociación cultral Antono de Nebrija / http://comediadelarteudd.blogspot.com