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FRANZ

EL OESTE SALVAJE DE BUFFALO BILL

EL OESTE SALVAJE DE BUFFALO BILL

 

A comienzos del siglo XIX se estima que en América del Norte, desde el sur de Texas hasta las fronteras de Alaska, existían entre 60 y 100 millones de bisontes. Ya no quedaban más que 541 en todo el continente cuando en 1889 fueron censados los supervivientes de la carnicería, la mayor parte en el Parque Nacional de Yellowstone. Las principales razones de este desastre fueron la demanda de carne, pieles y cuero, la necesidad de eliminar estos animales para poner en cultivo nuevas tierras y la creación de pastos para el ganado…. y privar a los indios de un alimento vital para su supervivencia.

 

Los blancos pronto comprendieron que aniquilando al bisonte los indios no sobrevivirían. A esto se refería general Sheridan autor de las conocidas frases: "¡Sin bisontes, se acabó el indio!", "Los cazadores de bisontes han hecho mucho más en dos años por la solución del problema indio que el ejército en diez" , para terminar a finales del siglo XIX, con que "el único indio bueno es el muerto".

 

Uno de los que más contribuyeron al exterminio de los bisontes y en consecuencia de los indios, fue el soldado, explorador, cazador y hombre del espectáculo, coronel William Frederik Cody (1845-1917) alias Buffalo Bill, aunque lo exacto debería haber sido “Bisonte Bill”, ya que los animales masacrados eran bisontes y no búfalos , inexistentes en los EEUU.

 

Retirado de sus aventuras en las praderas, el coronel William Frederick Cody, ya en su madurez, creó en 1833 en Obama, Nebraska, el espectáculo Buffalo Bill's Wild West (El oeste salvaje de Buffalo Bill) , que recorrió América y Europa . Formado por más de 1200 personas, empezaba con un desfile a caballo, con participantes de grupos étnicos con predilección por los caballos. Había turcos, gauchos, árabes, mongoles y cosacos, entre otros, cada uno en sus propios caballos distintivos y con trajes coloridos. Los visitantes a este espectáculo podían ver las habilidades de cada jinete, carreras y destrezas.

 

La compañía utilizó a vaqueros e indios verdaderos. Buffalo Bill y su compañía representaban la vida en las praderas, el Pony express, los ataques indios a las caravanas de carretas, y robos a la diligencia. El espectáculo por lo general concluía con una representación melodramática de la última batalla de Custer en la cual Cody hacía el papel del general Custer.

 

Y nada mejor para representar ese melodrama que la presencia Tatanka Yotaka Toro Sentado(1831-1890), precisamente el gran jefe sioux,que el 25 de junio de 1876 al mando de guerreros sioux y cheyennes en la batalla de Little Big Horn había acabado con el lunático e inepto general Custer y su Séptimo de Caballería.

 

Para mejorar "Buffalo Bill's Wild West", Buffalo Bill había contratado en 1880 a Toro Sentado, que entonces vivía en una reserva. Le ofreció  a cambio mantas, collares, chucherías diversas, whisky,… en fin, todas esas cosas con las que se convencía a los pieles rojas. Toro Sentado por supuesto rechazó la oferta. Le dijo a  Buffalo, que se dejara de tonterías, y que actuaría a cambio de 40 dólares semanales, todos los gastos pagados, alojamiento en los mejores hoteles y seguro de accidente. Como murió el mismo año 1890 no pudo verse a Toro Sentando en la representación de Barcelona.

 

El espectáculo tras actuar en Francia , coincidiendo con la exposición de París, en presencia de la Reina de España Isabel II, se dirigió a Barcelona. El día 18 de diciembre de 1889, un gentío enorme y un gran número de carruajes se estacionaba en el muelle de Barcelona para recibir al vapor «Palma», que procedente de Marsella conducía a Barcelona a la compañía «Buffalo Bill's»

 

Los bisontes fueron transportados en jaulas de toros hasta el emplazamiento del circo, un solar de Gracia entre las calles de Aribau y Muntaner. El coronel y los directivos del circo se alojaron en el hotel Cuatro Naciones y alquilaron la única casa levantada cerca del terreno donde se instalaron para disponer de habitaciones y evitar que pudiera verse el espectáculo desde las terrazas y balcones.

 

La función daba comienzo a las 14.30 y las entradas se vendían a una peseta, pero algunos asientos reservados alcanzaban precios por encima de las cinco pesetas. Por las calles de Barcelona se colocaron carteles con el retrato de Buffalo Bill orlado por los de los generales estadounidenses a cuyas órdenes sirvió durante la guerra de Secesión. Los diarios de la época recogieron la rueda de prensa del director del circo junto a la estatua de Colón, donde se fotografiaron Buffalo Bill y los indios que intervenían en el espectáculo. El director lanzó una frase lapidaria: «He aquí -dijo, señalando a Colón- a nuestro agente descubridor que se nos anticipó en cuatrocientos años». A lo que uno de los indios presentes comentó: «Un día maldito para nosotros cuando descubrió América».

 

La presentación de Buffalo Bill coincidió con las pruebas del submarino español inventado por Isaac Peral, todo un acontecimiento para Barcelona. En la primera sesión del circo la orquesta interpretó la Marcha Real mientras que un vaquero desplegaba la bandera española y un soldado americano hacía lo propio con las barras y estrellas. La aparición del coronel Cody fue saludada con una estruendosa ovación. Primero ejecutó una exhibición de lucha simulando la muerte del jefe sioux «Yellow Hand», y después mostró su habilidad en el manejo del rifle disparando a unas bolas que le lanzaban mientras cabalgaba al galope.

 

No todo salió redondo para los integrantes del superespectáculo. Barcelona vivía tiempos de extrema crisis económica y hubo que rebajar los precios de las entradas a la mitad. Pocos días después de la función inaugural buena parte del personal artístico y auxiliar cayó enfermo de gripe o viruela -cólera, según algunas informaciones- . Diez indios de Dakota murieron y fueron enterrados en el cementerio de Santa Cruz, a los que siguieron tres peones del servicio de montaje. También falleció el director de pista, el coronel Frank Richmond, cuyos restos descansan en el cementerio del Sudoeste.

 

Tampoco Buffalo Bill se libró del hospital. Un terrible dolor de muelas, lo llevó al Hospital de Sant Pau, en donde le arrancaron la muela , que quedó expuesta en una vitrina durante años, hasta que desapareció por arte y magia de algún ladrón fetichista.

 

Para colmo, aquellos días desaparecieron dos niñas de la barriada de Gràcia y corrió la leyenda urbana de que se las habían comido los indios del circo. Tuvo que intervenir el propio Buffalo Bill, quien protestó indignado ante las autoridades municipales para poner en claro que sus indios eran seres civilizados y que no entraba en su dieta la carne humana.

 

El espectáculo «Buffalo Bill's Wied West» se celebró en Barcelona hasta el día 20 de enero de 1890, partiendo el 22 hacia Nápoles en el vapor «Bellver».

 

Referencia: Hemeroteca La Vanguardia- 15/12/1889- 22/12/1989 / El Mundo-En la muerte del mayor espectáculo- Roger Jiménez 

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