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FRANZ

ISABELONA Y DOÑA PAQUITA

ISABELONA Y DOÑA PAQUITA

Hay quienes no sienten ninguna simpatía por la Monarquía en general y por los Borbones en particular. Y es que aunque los Austrias también hicieron de las suyas ,y muchas, han sido los Borbones los últimos reinantes que han sido y son, quienes han ayudado y mucho a la escasa simpatía que algunos les profesan. Como consuelo de muchos, consuelo de tontos, decir que como el resto de las Monarquías no se diferencian en nada con la española, de nada habría servido, por ejemplo, nacer en Gran Bretaña o en la Francia de antes de la guillotina.

 

Hoy la historia trata sobre Isabel II, que reinó en España entre1833 y 1868. Y de ella y su marido Paquita va lo que sigue:

 

Fue Isabel una niña algo corta de entendederas y de tan descuidada educación que era prácticamente analfabeta. En lo que resultó precoz fue en el sexo, en parte porque había heredado el carácter ardiente y lujurioso de la familia y en parte porque fue corrompida por sus propios tutores. A los 13 años la declararon mayor de edad y a los 16 la casaron con su primo Francisco de Asís, ocho años mayor que ella y descendiente también de de Felipe V, el primer Borbón español.

 

Francisco de Asís era un bisexual notorio escorado a maricón y voyeur. " ¡Qué puedo decir, se lamentaba Isabel, de un hombre que en nuestra noche de bodas llevaba más encajes que yo?". El pueblo, que es cruel, lo apodó Pasta Flora y Doña Paquita.

 

Creció Isabel, más a lo ancho que a lo alto, y se convirtió en una reinona gorda y fofa, castiza y chulapona, hipocondríaca y fecunda, y una glotona, que se zampaba sin medida sus platos preferidos: el arroz con pollo, el bacalao con tomate y el cocido y trasegaba las fuentes de arroz con leche como si fueran aceitunas.

 

La reina que era muy fogosa tuvo decenas de amantes. Tuvo once hijos de los cuales le vivieron seis. Los historiadores han echado cuentas y al parecer los que nacían muertos o morían a poco de nacer eran los que engendraba de su primo y esposo. Los otros los tuvo con distintos amantes.

 

Por ejemplo, el que sería rey Alfonso XII tuvo por padre al bizarro capitán de ingenieros Enrique Puig Moltó, y no pasa nada, porque aunque Alfonso II era hijo adulterino, la ley española, fiel al código napoleónico, sostiene que todo hijo nacido del matrimonio tiene por padre al  marido; así como suena.

 

Dos influencias predominantes en la vida de Isabel II, fueron el confesor de la reina, el padre Claret, un minúsculo y enjuto clérigo atormentado por la permisividad sexual de los nuevos tiempos, y sor Patrocinio de las Llagas alias “la monja de las llagas” , una monja histérica y falsaria que había sido procesada por fingidora de milagros y que aprovechando que la reina, simplona y entregada, era incapaz de negarle un favor, se convirtió en una pía agencia de empleo que colocaba a sus recomendados en los mejores puestos de la administración pública.

 

La sor Patrocino y el padre Claret

con la Isabelona y Paquito también

bailan el fandango con mucho placer

¡Vaya cuatro patas para una sartén!

 

Como durante el reinado de Isabelona, protegió a la Iglesia de tal forma que llegó a ser más próspera y poderosa que durante el siglo anterior, el Papa agradecido la premió con la más alta condecoración vaticana, la Rosa de Oro. “Santo Padre, ¡es una putttana!” objeto un cardenal de la curia, a lo que Pío XI replicó: “Puttana, ma pía”. Y aquí paz y después gloria.

 

En 1868, un pronunciamiento del ejército, mandó al exilio a Isabel ,  bajo los gritos del populacho, cambiante como una veleta según el viento que sopla, “Abajo la Isabelona, fondona y golfona”. Y dejamos a la reina en el exilio, donde siguió cometiendo sus analfabetas tonterías.

 

Pero no olvidemos a Francisco de Asís, personaje tan jugoso como Isabelona. De mediana estatura, más bien delgado, que no destaca por su físico, pese a no ser feo. Es culto y refinado, totalmente al contrario que su santa esposa, de voz atiplada, abierto al arte, la política y las finanzas. Pero el detalle clave es que es que ya desde bien pequeño manifiesta una exagerada inclinación hacia todo lo femenino, especialmente la ropa íntima, que no duda en ponerse, y los perfumes ( ¿Recordáis lo de Isabelona? : " ¡Qué puedo decir de un hombre que en nuestra noche de bodas llevaba más encajes que yo?").

 

Una de las canciones populares que dedican al enlace dice: “Isabelona tan frescahona y Don Paquito tan mariquito”

 

El carácter descaradamente afeminado de Pasta Flora /Paquito Natillas/ Doña Paquita/Paquita, como se le conoce, es objeto de burla por parte de las voces populares, que le dedican todo tipo de versos y canciones satíricas, en las que también se ironiza acerca de un defecto genético que le obliga a orinar agachado:

 

Paquito Natillas

es de pastaflora

y orina en cuclillas

como una señora.

 

A pesar de hacer gala de una inclinación manifiestamente homosexual, cuando no andaba ocupado en el acoso y derribo de  apuestos mozos de su guardia, de vez en cuando no le hacía  ascos a una señora, como por ejemplo Conchita Navarro, condesa de “El Azor”.

 

 

Referencia : “ La historia de España contada para escépticos” - Juan Eslava Galán / “Los borbones en porretas” – Colectivo

2 comentarios

jemaba -

Pues sí, tienes razón en lo del apodo de “La Chata” que corresponde ,efectivamente,a María Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón, hija de Isabel II y “oficialmente” de Francisco de Asís. Corrijo pues ese dato anecdótico, escrito por error y que en nada altera el fondo de la cuestión, en el cúmulo de chorradas que constituyen, en su opinión, el monárquico artículo de marras.

ALfonso -

Ay señor, que cúmulo de chorradas, La chata era HIJA de Isabel II