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FRANZ

EL MAL DE OJO

EL MAL DE OJO
Si tienes síntomas como:

Falta de vitalidad.

Decaimiento general.

Ojos tristes y llorosos,

Apatía, desgana, desanimo, tristeza...,

En algunos casos, fiebre inexplicable.

Síntomas que se pueden confundir fácilmente con la depresión (solo que no se cura con medicamentos).

Bostezar durante todo el día.

Estar de mal humor.

No tener ganas de hacer nada.

Sufrir ciertas molestias físicas (principalmente, dolor de cabeza o falta de apetito).

No poder pensar claramente.

Tratar mal a los demás.

No poder resolver los problemas inmediatos.

Sentir disgusto por todo aquello que siempre nos resultó grato.

Falta de apetito, llorar sin motivo, gritar, estar molestos e inquietos.

y sois creyentes de supersticiones populares, debéis saber que podría ocurrir que fuérais víctimas del mal de ojoinfluencia negativa que ejerce una persona perversa o envidiosa sobre vosotros, provocando por medio de la mirada,  desgracias, enfermedades e incluso la muerte.

Lo primero que habría que hacer en caso de sospecha fundada, es detectar si efectivamente estáis afectados del mal de ojo. Para ello hay varios métodos:

1. Quemar sal gorda

 

Se  prepara una pequeña vasija, cazuelita de barro o metal, en la cual se echa alcohol y se prende fuego. Según va ardiendo, la persona que supuestamente tiene mal de ojo irá cogiendo sal gorda y, pasándola por sus manos, la irá echando al fuego. Si los chasquidos de la sal gorda al irse quemando son muy fuertes, esto indica que la persona tiene mal de ojo, por el contrario, si los chasquidos son débiles, significa que la persona no tiene mal de ojo.

 

Este sistema es poco fiable ya que  a no ser que el crepitar sea muy fuerte puede dar lugar a confusión.

 

3. La sal que trepa.

 

Se coge un plato, a poder ser de cobre, en el cual se echa vinagre y unos puñados de sal gorda. Dicho plato se pone debajo de la cama de la persona que queremos saber si tiene mal de ojo; si al cabo de tres días la sal ha trepado por los bordes del plato, esto significa que la persona tiene mal de ojo.

 

4. El mechón de pelo.

 

Se necesita un vaso con agua limpia y un cacharrito con aceite de oliva. Se corta un mechón de pelo de la persona a diagnosticar y se mojará en el aceite de oliva, echando tres gotas de aceite en el vaso de agua, rezando tres padres nuestros en cada gota. Hecho lo anterior hay tres posibilidades: que el aceite se hunda, lo cual implica la existencia del mal de ojo; que el aceite flote disperso, lo cual implica que hay mal de ojo o que el aceite flote agrupado, formando una masa compacta, lo cual nos da a entender que no hay mal de ojo.

 

5. El dedo en el aceite.

 

La persona debe decir: “Pido ayuda para conocer si estoy cogida por el Mal de ojo o no”. Después moja  el dedo corazón en aceite de oliva y lo pone encima del cuenco con agua sin tocar esta ni moverla, dejando que caiga el aceite sobre el agua del cuenco. Con 3 gotas es suficiente.

Si lo que queda flotando en el agua es una o varias gotas de aceite limpias, sin círculos concéntricos y separadas, significa que no haya aojamiento. Si se convierten en círculos concéntricos o las gotas se extienden, entonces la persona si esta afectada por el mal de ojo.

Si sale que sí, que efectivamente padecéis mal de ojo, podéis evitarlo al igual que numerosas numerosas culturas a lo largo de muchos siglos, recurriendo al uso de amuletos protectores con la finalidad de desviar o hacer bajar la vista del malvado para que no pueda penetrarnos con su mirada ni causarnos daño alguno haciéndonos víctimas de su maldad. Evitando el contacto ocular directo se previene el ataque de la persona que quiere trasmitir algún tipo de infortunio.

Hay dos manera de desviar la mirada del perverso; una es desafiándole con algo que le desagrade o le provoque miedo o distrayéndole con algún objeto. Y son estos dos aspectos los que prevalecen a la hora de confeccionar los amuletos contra el "mal de ojo". Aunque existen multitud de remedios y amuletos que protegen del "mal de ojo", se consideraba que el amuleto ideal es aquel que representaba un ojo, excelente rival que ha sido muy popular desde tiempos prehistóricos en muchas culturas. El ojo que mira se ha utilizado en joyas, en el interior y exterior de edificios y todavía hoy se encuentra y se emplea como amuleto en todos los rincones del mundo.Un ejemplo es el Ojo de Horus , considerado el amuleto perfecto contra el mal de ojo que posee la cualidad de hacer bajar la vista del perverso.
 


Según nos cuenta la mitología del antiguo Egipto, Horus (en la imagen), hijo de Isis y Osiris, era el dios del cielo, la luz y la bondad. Su ojo derecho representaba al sol y su ojo izquierdo a la luna. Cuando los abría nacía la luz y cuando los cerraba aparecía la oscuridad. Estos dos ojos gemelos llamados Udjat , símbolos del sol y de la luna eran capaces de observar todo el mal que existía en el mundo. Su fama se extendió desde Egipto hasta Grecia y Roma y otras culturas de la cuenca mediterránea. En Egipto, además de utilizarse como protectores corporales con amplios poderes, era frecuente colocarlos en las puertas de las tumbas, en los ataúdes y en los sarcófagos protegiendo a los cuerpos momificados contra el mal y garantizando el paso a la otra vida libres de problemas.

El Ojo de Horus como amuleto tiene siempre la misma forma. Es un ojo con una ceja y un párpado superior muy marcados, la pupila es grande y redonda y bajo el párpado inferior hay dos trazos que caen hacia abajo, uno de ellos corto y perpendicular y el otro diagonal más largo y que acaba en un rizo cerrado. Se supone que estas dos marcas en el párpado inferior corresponden a las manchas oscuras que tiene el halcón en un lado de la cabeza. Por algo a Horus, aunque se le ha representado de muchas formas diferentes, la mayoría de las veces se le personifica como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón.

El Ojo de Horus es uno de los amuletos sagrados más importantes del antiguo Egipto que todavía hoy conserva una alta popularidad y acogida. Se le otorgan propiedades protectoras contra el robo, la ignorancia, la pobreza y los problemas de salud, ayuda a conseguir bienestar general y por supuesto es uno de los amuletos más potentes contra el mal de ojo que hace bajar la vista del malvado anulando sus influencias negativas.

 
Referencia: "Guardianes del cuerpo"- Desmond Morris

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