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FRANZ

Fugu, el pez asesino

Fugu, el pez asesino

Uno de los habitantes marinos con peor carácter es el pez globo. Perteneciente a la familia de los Tetraodontidae, este enigmático pez es temido, a la par que admirado, por su capacidad de hincharse como una pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador. Este sistema de defensa se completa con el empleo de una sustancia extremadamente venenosa que invita a no tomar a la ligera lo que, a simple vista, parece un pequeño animal de lo más inofensivo.

Actualmente se está estudiando la posibilidad de utilizar el veneno del respetable pez globo como analgésico en pacientes con cáncer terminal. De hecho, en las pruebas realizadas en laboratorios, casi el 75% de los pacientes experimentaron buenos resultados gracias a medicamento formulados a partir de esta toxina.

 

El  pez globo, llamado pez fugu (felicidad) en Japón, tiene una legión de atrevidos consumidores en el Imperio del Sol Naciente por sus propiedades afrodisíacas (parece ser que produce unas sensaciones de lo más placentero) , y la cosa no resultaría extraña  si no fuera por la reacción del pececito, que antes de ser capturado se convierte en asesino con temporizador, autoinoculándose  tetradotoxina, un veneno mortal doscientas mil veces más potentes que el curare y que cada pez contiene en cantidad suficiente para matar a quince personas. Un cocinero explica: “Una persona intoxicada siente como los músculos se le paralizan poco a poco. Le costará respirar. Después la respiración se para completamente, pero el corazón continua latiendo. En este momento sólo se puede intentar salvar a la persona haciéndole masajes, pero es lo único que se puede hacer”.

  

Así pues, cuando algún incauto, que ha oído hablar de las excelencias afrodisíacas del pececito, , le  hinca el diente sin más, se va al otro mundo en un suspiro, como les ocurre  en Japón a más  de uno. 

 

El truco está en comer la única parte de su cuerpo que no es tóxica, que son precisamente sus testículos, a los que se atribuyen propiedades afrodisíacas. Preparar el criminal pescado, separando los testículos del resto sin que el veneno se extienda, es más que difícil, tanto que debe de obtenerse para ello  un diploma especial, que los cocineros cirujanos japonés tardan varios años en obtener. El examen final consiste en degustar aquello que han preparado ellos mismos, en una especie de ruleta rusa gastronómica de resultados imprevisibles. 

Si queréis jugaros el tipo y comerse los testículos de un fugu, pagando eso sí 300 euros por plato, no tenéis mas que reservar mesa en el restaurante Kawairo, Minatokue de Tokio, llamando al teléfono                  00 81 03 3501 17 52          .

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